La nueva rana gigante del parque Würzburg de Salamanca

  • El parque Würzburg se renaturaliza con más zonas verdes, agua y sombra
  • Una rana gigante de casi 7 metros será el gran juego infantil y nuevo símbolo del parque
  • El proyecto incluye fuente lúdica, estanque con cascada y mobiliario renovado
  • La actuación roza el millón de euros y se enmarca en la estrategia CoNEcta Salamanca

una rana gigante en el parque Würzburg de Salamanca

El parque Würzburg de Salamanca se prepara para dar un giro importante a su imagen con un proyecto de renaturalización que cambiará por completo su aspecto más duro y hormigonado. La actuación, impulsada por el Ayuntamiento, convertirá este espacio en una zona mucho más verde, con agua, sombra y un gran protagonismo para el juego infantil.

En el centro de esta transformación estará una enorme rana de casi siete metros de altura, concebida como estructura de juego y, al mismo tiempo, como nuevo icono del barrio. Inspirada en la célebre rana de la fachada de la Universidad de Salamanca, esta pieza aspira a convertirse en punto de encuentro para familias, críos y visitantes, reforzando la identidad del parque.

Un proyecto para renaturalizar el parque Würzburg

El Ayuntamiento de Salamanca ha presentado un proyecto de reforma integral del parque Würzburg con un presupuesto de licitación cercano al millón de euros, en concreto 986.819,78 euros. El plazo previsto contempla alrededor de cuatro meses de licitación y otros cuatro de ejecución, de modo que, si se cumplen los tiempos, la nueva imagen del parque podría ser una realidad en torno al final del verano.

Esta intervención forma parte de la estrategia urbana ‘CoNEcta Salamanca’, cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), que busca regenerar varios barrios de la ciudad mediante más zonas verdes y espacios públicos de calidad. En el caso concreto de Würzburg, el objetivo es reducir el exceso de pavimento duro, mitigar el calor y hacer el entorno más habitable para el vecindario.

El parque, construido en los años 80 como símbolo del hermanamiento con la ciudad alemana de Würzburg y remodelado ya una vez en 2009, cuenta con unas cuatro hectáreas de superficie. Aun así, las administraciones locales consideran que sigue habiendo margen de mejora en términos de sombra, biodiversidad y confort urbano, algo que se quiere corregir con esta nueva actuación.

La propuesta será sometida a la Comisión de Medio Ambiente municipal para su aprobación. Allí se valorará un diseño que combina vegetación, agua, zonas de estancia y un área lúdica muy singular, con la intención de que el parque funcione como un auténtico pulmón verde y espacio de convivencia.

La rana gigante, nuevo emblema del parque

El elemento que más llama la atención del proyecto es, sin duda, el gran juego infantil con forma de rana gigante. Se trata de una estructura de casi siete metros de altura y unos 170 metros cuadrados de planta, pensada para que puedan jugar a la vez más de 200 niños y niñas. No es un modelo estándar de catálogo, sino una pieza de encargo específica para este parque.

La rana estará formada por paneles poligonales en tonos verdes, con formas angulares que, junto a su volumen, la harán muy visible dentro del recinto. La base incluirá un pavimento amortiguante de caucho, también en color verde y con forma de nenúfar, con el fin de mejorar la seguridad ante posibles caídas, de acuerdo con la normativa vigente para parques infantiles.

Desde la boca del animal saldrá, a modo de lengua, un tobogán tubular cerrado que será uno de los principales reclamos del juego. A los lados se colocarán otros dos toboganes abiertos de menor tamaño, dirigidos a niños de distintas edades, de manera que la rana ofrezca opciones variadas de diversión y dificultad.

La parte trasera del gran anfibio incorporará cuerdas verticales e inclinadas fijadas al suelo, con esferas y discos a distintas alturas para facilitar la trepa. En su interior habrá tres plataformas situadas a diferentes niveles, conectadas entre sí mediante varios trepas inclinados, escaleras y puntos de paso que permiten múltiples recorridos.

La barriga de la rana incluirá presas de escalada repartidas por toda la superficie, lo que permitirá que los menores puedan ir trepando por el exterior hasta alcanzar los puntos de conexión que llevan a las plataformas internas o a cestas colgantes tipo nido. En total, se han previstos nueve trepas inclinados, tres cestas nido y tres escaleras, configurando un auténtico recorrido de aventura.

Uno de los aspectos en los que más ha insistido el Ayuntamiento es en que el juego combinará accesibilidad, estimulación sensorial y actividad física. Se pretende que niñas y niños con distintas capacidades puedan utilizar al menos parte de la estructura, integrando zonas accesibles, elementos táctiles y recorridos que favorezcan el juego compartido.

Más allá de su función lúdica, la rana está pensada también como recurso de educación ambiental. Al aludir a un animal muy ligado a la biodiversidad local y a la iconografía salmantina, se quiere transmitir a los menores la importancia de cuidar la naturaleza y respetar a los seres vivos, aprovechando la carga simbólica que ya tiene la famosa rana universitaria.

Un guiño directo a la identidad salmantina

La elección de una rana de gran tamaño como centro del parque no es casual. El diseño se inspira explícitamente en la rana de la fachada histórica de la Universidad de Salamanca, uno de los iconos más conocidos de la ciudad, tanto para quienes viven allí como para el turismo. De este modo se genera un vínculo inmediato entre el nuevo juego y la memoria colectiva local.

El Ayuntamiento quiere que la estructura se convierta en nuevo símbolo del barrio y referencia visual dentro del conjunto del parque. Colocada sobre una gran plataforma, su volumetría y sus colores permitirán que se vea desde varios puntos, sirviendo como lugar de encuentro habitual para familias, grupos de amigos y visitantes.

Desde la corporación municipal se subraya que esta apuesta por un diseño singular enlaza con una tendencia más amplia en los espacios de ocio urbano: equipamientos infantiles más grandes, originales y tematizados, alejados de los parques de columpios y castillos más tradicionales. La rana del Würzburg se suma así a otros juegos vanguardistas que han ido apareciendo en la ciudad y en otras localidades españolas.

El mensaje que se intenta transmitir con esta pieza es doble: por un lado, reforzar la identidad propia de Salamanca a través de un elemento reconocible; por otro, poner en valor la naturaleza y el agua como aliados frente al calor urbano y como escenarios de convivencia. En ese sentido, la estructura lúdica no se concibe como un objeto aislado, sino como una pieza integrada en un entorno más amplio de vegetación y láminas de agua.

Más árboles, arbustos y sombra para combatir el calor

Uno de los problemas más señalados del parque era el exceso de superficies duras y la falta de sombra. Para corregirlo, el proyecto contempla el reverdecimiento de buena parte del recinto mediante la plantación de 40 nuevos árboles y alrededor de 3.100 plantas arbustivas, que se dispondrán principalmente en parterres desde los bordes hasta el interior.

La idea es generar franjas de arbolado y zonas con vegetación más densa que reduzcan el impacto del sol en verano y mejoren la sensación térmica. En paralelo, se renovará parte del pavimento sustituyendo tramos por losas de color verde, lo que ayuda tanto a la integración paisajística como a controlar mejor las escorrentías de agua de lluvia.

El diseño procura compatibilizar esta apuesta por el verde con los usos habituales del espacio. Así, el Ayuntamiento ha remarcado que los nuevos árboles no impedirán la práctica del patinaje, muy arraigada en el parque. Los espacios entre alineaciones de arbolado seguirán pavimentados, de forma que se mantenga un área apropiada para patines y patinetes.

En la entrada principal y en la zona norte se reforzará el componente vegetal con parterres de arbustivas y un “muro verde” sobre los muretes existentes, cubriendo parte del perímetro con plantas para suavizar la presencia del hormigón. Este tipo de soluciones contribuyen también a mejorar la calidad del aire y a generar pequeños refugios para aves e insectos.

Además de la plantación, el proyecto prevé ocho nuevas pérgolas verdes sobre los bancos de hormigón situados detrás del bar del parque. Estas estructuras, hechas con vigas de madera en tono castaño, se cubrirán con trepadoras que proporcionarán sombra natural, reduciendo el efecto de isla de calor y haciendo más agradable la estancia tanto en verano como en invierno.

Agua como elemento central: fuente lúdica y estanque

El agua tendrá un papel destacado en la nueva configuración de Würzburg. Por un lado, se instalará una fuente de suelo de unos 180 metros cuadrados, con 24 chorros y juegos de agua y luz. Pensada para el uso lúdico, funcionará como espacio refrescante en los meses más calurosos, favoreciendo el uso social del parque cuando las temperaturas se disparan.

Este tipo de fuentes, similares a la ya existente en La Alamedilla, se han hecho habituales en muchas ciudades europeas por su capacidad para bajar la temperatura ambiental y dinamizar plazas y parques sin necesidad de grandes profundidades de agua, lo que facilita la seguridad.

Junto a la zona infantil se proyecta también la creación de un estanque de unos 150 metros cuadrados con cascada, inspirado en el que ya funciona en el Parque Botánico de Huerta Otea. El diseño incluye sistemas de filtración y vegetación adaptada, con la idea de fomentar la biodiversidad y crear un rincón de descanso con un componente paisajístico muy marcado.

El agua no será solo un recurso visual, sino un elemento que refuerza el carácter natural del parque y aporta sensaciones acústicas y térmicas agradables. Sumado a la presencia de la rana gigante y la fuente lúdica, se generará un eje en el que juego, naturaleza y refresco van de la mano, algo especialmente relevante en veranos cada vez más calurosos.

Con este enfoque, el Ayuntamiento insiste en que la intervención no se limita a “poner un estanque y una fuente bonitos”, sino que forma parte de una estrategia de adaptación climática urbana, en línea con políticas ambientales que se están impulsando en muchas ciudades europeas.

Mobiliario, iluminación y accesibilidad

La reforma de Würzburg incluye también la actualización del mobiliario urbano y la iluminación. A lo largo del parque se instalarán 18 bancos y 18 papeleras nuevas, repartidos para facilitar la estancia y mantener el entorno limpio, algo clave en un espacio que se espera que tenga una gran afluencia de público familiar.

En paralelo, se colocarán 18 farolas con tecnología de alta eficiencia energética, con el fin de reducir el consumo eléctrico y minimizar la contaminación lumínica. Esta nueva iluminación contribuirá a aumentar la sensación de seguridad y a hacer posible que el parque pueda disfrutarse también en horarios en los que la luz natural ya ha caído, sin disparar el gasto energético.

El proyecto cuida asimismo la accesibilidad de los distintos itinerarios, tanto en la zona lúdica protagonizada por la rana como en los caminos principales. La renovación del pavimento y la creación de recorridos sin barreras busca que personas mayores, familias con carritos y personas con discapacidad puedan moverse con comodidad por el recinto.

En lo relativo a los aseos, el Ayuntamiento ha recordado que los baños del bar del parque son de uso público, ya que el establecimiento funciona bajo concesión municipal y su responsable está obligado a permitir el acceso aunque no se consuma. Esta aclaración pretende garantizar un servicio básico para quienes pasen varias horas en el parque.

Todo el conjunto se ha diseñado siguiendo criterios de seguridad en parques infantiles y de respeto medioambiental, con materiales y soluciones constructivas que favorezcan el ahorro, la durabilidad y el confort, tanto térmico como acústico.

Würzburg dentro de la estrategia de parques de Salamanca

La actuación en este parque se enmarca en una línea más amplia de modernización de zonas verdes que el Ayuntamiento de Salamanca viene desarrollando en los últimos años. Según la corporación local, desde 2019 se han invertido alrededor de 12,4 millones de euros en la reforma de más de 70 parques y plazas de la ciudad.

Entre las intervenciones ya realizadas se encuentran las de las plazas de San Cristóbal, Bretón, San Román y Las Claras, así como las plazas interiores del barrio de San Bernardo, mejoras en los juegos infantiles del parque de los Jesuitas y de la calle Doctor Navarro, en el barrio Vidal, o la actuación en la calle Gütenberg, en el barrio del Oeste.

También se ha acometido la creación de una nueva plaza en Vistahermosa y están previstas otras obras en la plaza de Carmelitas, la plaza de Santa Cecilia (barrio de San José), el parque de El Baldío y nuevas áreas de juego en el paseo de los Olivos, en la Chinchibarra. Todo ello responde a una apuesta por renaturalizar y hacer más habitables los espacios públicos de la ciudad.

En este contexto, el parque Würzburg se convierte en una de las piezas más singulares de la red de zonas verdes salmantinas, tanto por la dimensión de la reforma como por la originalidad de la rana gigante. La intención municipal es que este espacio combine ocio, identidad local y sensibilización ambiental, en línea con las tendencias actuales en el diseño de parques urbanos de España y el resto de Europa.

Con la llegada de la rana gigante, la fuente lúdica, el estanque con cascada y el refuerzo vegetal, el parque Würzburg pasará de ser un espacio dominado por el hormigón a un entorno mucho más amable, fresco y reconocible. La suma de juego infantil innovador, zonas de agua, sombra natural y mobiliario renovado aspira a convertir este rincón de Salamanca en uno de los puntos de reunión más vivos de la ciudad, donde la naturaleza y la vida cotidiana vayan de la mano.

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