Una de las obras de Jesús más emblemáticas fue la multiplicación de los panes y peces con los cuales alimentó a miles de personas que le seguían en su predicación de la palabra de Dios, es por ello que si deseas conocer más sobre el significado de este milagro maravilloso te invitamos a leer el siguiente artículo.

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La multiplicación de los panes: Un jovencito con mucha fe

En este suceso maravilloso que muestra la biblia y ratifica una vez más la fe y devoción que demuestra el hombre hacia Jesucristo y reconocerlo como el creador de lo imposible con tan solo un poco de fe, hace pensar en cómo se integraron los elementos que se necesitan para que ocurra un milagro de esta magnitud.

Una mañana en una ciudad llamada Galilea salió un jovencito de una humilde casa, tal vez para trabajar o para llevarle de comer a algún familiar o amigo cercano, nadie lo sabe, lo cierto es que en su alforja guardaba un poco de pan de cebaba y un par de pescados, lo cual pudo ser planificado para saciar el hambre en el transcurso del día.

En esos tiempos, la cebada era mucho más económica que el trigo, por lo que el pan de cebada era conocido como el pan de los pobres, ya que muchos no podían costear el precio del sabroso trigo, sin embargo, este modesto pan era considerado un alimento bastante nutritivo y saludable para la población.

Por fe se llevó a cabo el milagro de la multiplicación de los panes te recomendamos leer el siguiente artículo: Sin fe es imposible agradar a Dios.

El encuentro con Jesús de Nazaret

En el camino, este joven fue sorprendido por una muchedumbre que seguía con euforia a un grupo de hombres, quienes caminaban de pueblo en pueblo llevando un mensaje divino, sin embargo, en esta ocasión eran transportados sobre una barca a lo largo del río y la gente los seguía a pie por las riberas, intentando llegar a un punto de encuentro con estos.

Este jovencito abrumado por la curiosidad y contagiado por la algarabía de la gente, decidió seguir a esta multitud y sin pensarlo dos veces siguió su camino para descubrir aquello que tanto anhelaban y se desvivían por encontrar.

Asimismo, al llegar al punto de encuentro observó desembarcar a un grupo de hombres, entre ellos había uno que destacaba por su investidura, su serenidad y paz absoluta que transmitía con la mirada hacia todos los presentes.

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Este hombre misterioso no era otro que Jesús de Nazaret, el hombre al que llaman el mesías, el rey de los judíos, el salvador, aquel que hacía el milagro de la sanación de los enfermos, el que devolvía la vista a los ciegos, el que levantaba a los muertos desde su tumba con tan solo pedírselo, ese hombre que enseña la palabra de Dios a través de historias maravillosas.

El trabajo de Jesús era sanar a todos los enfermos que se le acercaban y este hombre con una compasión infinita los escuchaba y oraba por ellos para que su padre celestial les concediera la sanación de sus dolencias terrenales.

Un milagro maravilloso la multiplicación de los panes

En esos tiempos los hombres, mujeres y niños seguían a Jesús por todas partes, sus almas atormentadas necesitaban escuchar la palabra viva de Dios para sanar sus heridas del alma y arrepentirse de sus pecados para ser hombres de bien y entrar al reino de los cielos.

Es por ello que en un momento determinado del día, se presentaba un dilema que aqueja a los seres terrenales e imperfectos y esta necesidad básica era el hambre, situación que se hacía más compleja por la cantidad de seguidores que se encontraban reunidos allí escuchando la palabra de Jesús.

Gran parte de las personas que allí se encontraban eran muy pobres y no tenían nada que comer, pero su creciente necesidad espiritual los mantenía firmes, ya que sentían un compromiso sincero con Dios.

Los discípulos de Jesús estaban muy preocupados por no tener nada de alimentos que ofrecer a tantas personas y tampoco tenían dinero para comprar una cantidad tan grande de pan y pescado para saciar el hambre de tantos miles, pero también carecían de lo más importante que era la fe en Jesús y en el mismo Dios.Sin embargo, Jesús les pidió a sus discípulos que se dirigieran a todas las personas, les pidieran que descansaran en el suelo y les ofrecieran de comer.

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Por lo que esta instrucción alarmó al discípulo Felipe quien le respondió a Jesús en un tono determinante que no tenían dinero para alimentar a tantos hombres, mujeres y niños que les seguían por doquier y que cada vez se sumaban más y más en la peregrinación.

El joven estaba cerca de ellos y ofreció de corazón y de buena manera al discípulo Andrés lo único que tenía resguardado en sus alforjas para comer, unos panes de cebada y un par de pescados secos, a lo que Andrés los tomó y le dijo a Jesús en tono incrédulo, esto es lo poco que tenemos para alimentarlos a todos y no será suficiente.

Para comprender más el milagro de la multiplicación de los panes te recomendamos leer el siguiente artículo: El poder de Dios que sobrepasa cualquier entendimiento.

La fe un hermoso regalo de Dios

Jesús estaba probando a sus discípulos y con las respuestas emanadas por Felipe y Andrés sobre la problemática de alimentar a los miles de seguidores, se evidenció que no tenían mucha fe en él.

Sin embargo, el jovencito que ofreció sus alimentos sin dudarlo, demostraba más fe en Jesús que estos últimos, quienes siempre habían estado al lado de Jesús viéndole realizar cientos de milagros maravillosos en todos los pueblos que visitaban.

Es allí cuando Jesús bendice el pan y los peces del muchacho y después eleva una plegaria a Dios con todo su amor y por supuesto una fe infinita, puesto que seguidamente empieza a partir los panes por la mitad y a sacar pescados de la cesta, para repartir la comida a sus discípulos quienes tenían que entregarla a cada grupo de personas de manera ordenada.

Para apreciar el milagro de la multiplicación de los panes te invitamos a ver el siguiente video:

La multiplicación de los panes y peces, fue un milagro necesario para que todos pudieran saciar el hambre hasta que estuviesen satisfechos. Los discípulos se quedaron asombrados con la cantidad de alimentos que Jesús les entregaba y sintieron vergüenza de cómo su falta de fe los había cegado y bloqueado.

La racionalidad de solo creer en lo que ven sus ojos les había hecho pecar en contra de Jesús, ya que no hace falta ver para creer en la misericordia de Dios y en todo lo que puede hacer por sus hijos.

Cuando la multitud estuvo satisfecha, Jesús ordenó que los restos de pescado y pan fueran resguardados en doce canastas, ya que el alimento santo no puede desperdiciarse y debe ser tratado con respeto.

En vista de este milagro las personas querían declarar a Jesús como su único rey porque eran testigos de que este con tan solo una plegaria podía saciar su hambre, sin embargo, Jesús se alejó porque el hambre espiritual era la única que le interesaba saciar.

Las claves ocultas en el milagro de la multiplicación de los panes

La acción de alimentar a los miles de personas que seguían a Jesús y a sus discípulos demuestra el amor y la preocupación por su bienestar, lo cual motivó a realizar este milagro maravilloso en beneficio del prójimo.

Es por ello que ofrecer alimento al hambriento y compartir lo poco que se tiene de corazón es una de las acciones más hermosas que Dios le ha enseñado al hombre a través de los pasajes bíblicos. Todo lo que se entrega de buena fe al prójimo Dios lo multiplicará setenta veces siete.

Para evidenciar las acciones de Dios es necesario que la persona esté involucrada en el proceso, ya que este actúa mediante el hombre que decide realizar una buena obra, es lo que se considera un trabajo en equipo.

El objetivo primordial de Jesús de Nazaret al realizar este milagro era demostrarle a todos sus seguidores lo grande que es el poder de Dios y la grandeza del amor por sus hijos.  Si necesitan de él para afrontar un problema difícil lo conseguirán y obtendrán una respuesta satisfactoria a sus reclamos.

No importa lo poco que pueda dar una persona, lo realmente importante es que se entregue de corazón y sin esperar nada a cambio. La belleza de este milagro es que el joven cedió todo el alimento que tenía sin pensar en guardar algo para él, pero la grandeza de Dios lo sorprendió al multiplicar los panes y el pescado en abundancia para la gran multitud.

El acto de pedirle a la multitud de que descansaran en el suelo de manera ordenada, las bendiciones del pan y el pescado y las plegarias de Jesús se asemejan a la última cena.

Cómo actuar en momentos de crisis

Es cierto que algunos problemas aquejan a las personas en gran medida, pero siempre se debe tener presente la fe en Dios y la convicción de que siempre estará allí para ayudar a sus hijos a resolver aquellos problemas que se ven muy difíciles de solventar.

La habilidad de ver más allá de lo que se percibe con el sentido de la vista y la racionalidad humana, es una prueba de fe que pueda solucionar cosas que se creen imposibles.  Si sólo se tuviera la fe del tamaño de un grano de mostaza muchas de las calamidades del mundo desaparecerían.

Así como Jesús pudo alimentar a miles de sus seguidores con unos pocos panes y pescados, demuestra que si tienes fe y le oras a Dios con el corazón este te escuchará y te mandará la solución a tu problema, a través de los medios más inesperados que se puedan imaginar, ya que todo radica en la fe y la devoción que se tiene para creer en la palabra divina.

En este sentido, la palabra de Dios reconforta y regocija a todos los que están sufriendo cuando más lo necesitan, es por ello que siempre se debe trabajar y compartir en función de las enseñanzas de Jesucristo, ya que con su amor infinito le dio una lección al mundo con cada milagro.

Agradecer es otra de las acciones que deben estar sembradas en el corazón de los hombres, ya sea por lo mucho o poco que tenga pero debe agradecer todo lo que Dios les hace llegar a sus manos, tanto en lo material como en lo espiritual, porque no solo de pan vive el hombre.

Los que no dan y se quedan con lo mucho o poco que tienen, no pueden experimentar las maravillas de ver la multiplicación de los panes de cebada y pescado en sus propias manos, esto es difícil de practicar para muchas personas, pero es importante enseñar a los niños a compartir de corazón con sus hermanos y el prójimo, de esta manera agradaran siempre a Dios.

Curiosidad sobre la multiplicación de los panes

  • Sabías que cada cesta donde se resguardaron los restos de pan y pescado simbolizan las tribus del pueblo de Israel.

Esperamos que toda la información ofrecida en este artículo sobre la multiplicación de los panes, cuya base es la confianza y fe en Dios haya sido de tu completo agrado para que puedas entender un poco más sobre la vida y obra de Jesucristo a través de sus mensajes divinos.

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