La muerte del elefante Jums en Cabárceno y el futuro de la manada

  • Jums, macho dominante de la manada de elefantes africanos de Cabárceno, murió tras una violenta pelea con su hijo Jumar
  • El parque desplegó un amplio operativo veterinario y técnico durante seis horas, pero no logró salvarlo
  • Jums fue un semental clave en Europa, con 21 crías registradas entre Cabárceno y el zoo inglés Howletts Park
  • Cabárceno es referente mundial en reproducción de elefante africano, pero entidades animalistas cuestionan su modelo

elefante en parque europeo

La muerte del elefante Jums en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno ha sacudido tanto al recinto cántabro como al ámbito europeo de la conservación. El veterano macho africano, líder indiscutible de la manada y uno de los ejemplares más grandes del continente, falleció tras una violenta pelea con su propio hijo, Jumar, en lo que los expertos consideran un conflicto típico por la jerarquía entre machos.

El suceso no solo ha dejado un vacío emocional entre cuidadores y visitantes, sino que también ha puesto el foco en la gestión de elefantes en cautividad en Europa, la dinámica social de estos animales y el papel de Cabárceno como referente mundial en reproducción, mientras organizaciones animalistas cuestionan el modelo del parque y las condiciones en las que se mantienen las manadas.

Una pelea entre padre e hijo por el liderazgo de la manada

Según ha confirmado el propio parque y la Consejería de Turismo de Cantabria, Jums murió a consecuencia de las graves heridas sufridas en una pelea con su hijo Jumar, otro de los machos del grupo. Todo apunta a un enfrentamiento por la predominancia dentro de la manada, un comportamiento frecuente en elefantes africanos adultos cuando compiten por el acceso a las hembras y el control del grupo.

Las disputas entre machos en esta especie se consideran conductas naturales vinculadas a la jerarquía y la reproducción. Ocurren en estado salvaje y, según recalca Cabárceno, también en recintos amplios donde los animales pueden desplegar patrones de comportamiento propios de su hábitat de origen. En este caso, sin embargo, la pugna entre padre e hijo terminó con el desenlace más trágico.

El combate se produjo en la zona de pradera del recinto de elefantes, un espacio de unas 25 hectáreas que el parque describe como uno de los hábitats más amplios del mundo para una manada en cautividad. Fue allí donde los cuidadores encontraron a Jums tumbado, malherido y en una situación crítica, lo que desencadenó un gran operativo interno para intentar salvar su vida.

La historia entre ambos no siempre fue de rivalidad. Padre e hijo se reencontraron en Cabárceno tras años separados, cuando Jums llegó procedente de Inglaterra. Los relatos de sus cuidadores recuerdan que, entonces, se reconocieron de inmediato y se acercaron afectuosamente con las trompas, un episodio que se ha citado con frecuencia para ilustrar la compleja vida social y emocional de los elefantes.

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Seis horas de intentos por salvar a uno de los grandes elefantes de Europa

Una vez localizado el animal en la pradera, el personal del parque puso en marcha un dispositivo de emergencia en el que participaron veterinarios, cuidadores y técnicos de Cantur, la empresa pública que gestiona Cabárceno. La primera dificultad fue, sencillamente, mover a un animal de más de seis toneladas desde una zona abierta hasta un lugar donde pudiera ser tratado con seguridad.

El operativo se prolongó durante horas. Primero fue necesario acceder con maquinaria y personal especializado hasta el punto en el que se encontraba el elefante. Después, el traslado hasta uno de los patios de las cuadras del recinto exigió maniobras delicadas, durante unas cuatro horas, que incluyeron el uso de una grúa de gran tamaño para poder levantar y desplazar al animal sin causarle daños añadidos.

Ya en la zona segura, el equipo veterinario intentó estabilizar al elefante durante aproximadamente otras dos horas, sumando más de seis horas de maniobras y cuidados continuados. Pese a la movilización de recursos y a la intervención de especialistas con amplia experiencia, la gravedad de las lesiones hizo imposible revertir la situación y Jums terminó falleciendo esa misma tarde.

Desde la dirección del parque se ha subrayado que la movilización fue «absoluta» y que se hizo todo lo que estaba en su mano para salvar al animal. Tras conocerse el desenlace, el Gobierno de Cantabria y el personal de Cabárceno expresaron públicamente su pesar, señalando que la tristeza era general en el recinto por la pérdida de uno de sus animales más emblemáticos.

Quién era Jums: un gigante clave para la reproducción en Europa

Jums era mucho más que el macho dominante de Cabárceno. Nacido en la naturaleza en 1977, este elefante africano rozaba los 50 años en el momento de su muerte, lo que le situaba entre los ejemplares más longevos y corpulentos del continente europeo. Con unos 6.500 kilos de peso, fue descrito por el parque como el animal más grande que ha albergado en toda su historia.

El elefante llegó a Cantabria en septiembre de 2015 desde el zoológico Howletts Park, en Bekesbourne (Inglaterra), dentro de un intercambio pionero de machos entre zoos europeos destinado a evitar problemas de consanguinidad en ambas manadas. Este movimiento fue calificado como un hito por los responsables de Cabárceno, al ser la primera operación de este tipo en Europa con elefantes africanos machos.

Desde su llegada, Jums se convirtió en una figura central para los programas de conservación y reproducción en cautividad. Era considerado uno de los machos reproductores más valiosos del continente y un semental de referencia entre los parques europeos. Su genética se ha extendido ampliamente tanto en Cantabria como en Reino Unido.

En total, al elefante se le atribuyen al menos 21 descendientes: cuatro crías en Cabárceno y 17 en Howletts Park. Esta amplia descendencia ha sido clave para diversificar las líneas genéticas de la especie en recintos europeos, un objetivo prioritario para las instituciones que gestionan poblaciones en cautividad de grandes mamíferos.

La vida de la manada en Cabárceno y el papel de Jumar

Cabárceno acoge la que se considera la mayor comunidad de elefantes africanos fuera de África. Hasta la muerte de Jums, la manada estaba formada por 19 ejemplares y ha ido creciendo de forma sostenida gracias a los nacimientos registrados desde la apertura del parque en 1990.

En este grupo, la vida diaria de los elefantes se desarrolla en un entorno que busca reproducir parte de las condiciones de su hábitat salvaje: pastoreo libre sobre grandes extensiones de hierba, baños de barro frecuentes, acceso a una amplia lámina de agua y un establo de gran tamaño donde pasan las noches. Los animales consumen cada día grandes cantidades de vegetación, duermen en su mayoría de pie y mantienen una estructura social compleja.

La manada funciona, como en la naturaleza, con un marcado componente matriarcal: las hembras adultas guían al grupo hacia zonas de alimento o descanso y se organizan para el cuidado compartido de las crías durante las largas gestaciones y los primeros años de vida. Los machos, por su parte, suelen separarse del grupo femenino al alcanzar la madurez, aunque en cautividad se gestionan de forma distinta según el diseño de cada instalación.

En el caso de Cabárceno, la convivencia entre varios machos adultos, incluido el propio Jumar, se había mantenido bajo el liderazgo de Jums durante años. El joven macho, que ya no es tan joven, respetaba inicialmente la supremacía de su progenitor, una jerarquía que se hacía visible incluso en detalles cotidianos, como el orden en el que entraban a las cuadras por la noche: el padre siempre primero, seguido por el resto.

Con el paso del tiempo y la madurez de Jumar, las tensiones por el liderazgo se intensificaron hasta desembocar en la pelea mortal. Desde la perspectiva humana, el episodio se ha descrito casi como una «tragedia griega», pero desde el punto de vista biológico se trata de un patrón habitual en la especie, donde los machos compiten con dureza por el dominio del grupo y el acceso a las hembras.

Un parque referente en reproducción, con 24 nacimientos en cautividad

Desde su inauguración, Cabárceno se ha consolidado como un centro de referencia internacional en la cría de elefante africano. El parque cántabro acumula 24 nacimientos de esta especie en cautividad, el último de ellos registrado en abril de 2023, lo que lo sitúa a la cabeza mundial en número de crías alumbradas fuera de su área de distribución natural.

El primer nacimiento se remonta a 1995, cuando la elefanta Penny dio a luz al primer elefante africano nacido en España. Desde entonces, la manada ha ido creciendo hasta conformar una familia numerosa que, según el Gobierno de Cantabria, se comporta de manera similar a la de grupos salvajes en cuanto a estructura social, cuidados grupales y pautas de relación.

En comparación con la historia de los zoos europeos, estas cifras son especialmente relevantes. Durante siglos, la reproducción de elefantes en cautividad fue muy escasa: hasta la apertura de Cabárceno apenas se contaban una docena de nacimientos en todo el continente, desde mediados del siglo XVIII. El parque cántabro ha contribuido decisivamente a cambiar esa tendencia.

Las instalaciones, con amplias zonas al aire libre y una gestión centrada en permitir comportamientos espontáneos, han sido presentadas por las autoridades regionales como un ejemplo de cómo combinar la exposición al público con objetivos de conservación ex situ y bienestar animal. No obstante, el modelo no está exento de críticas y ha generado debate en los últimos años.

Entre las anécdotas que ilustran la convivencia entre personas y animales en Cabárceno figura la historia de Pepe, un elefante criado a biberón que murió tras ingerir una bolsa de plástico, lo que evidenció la necesidad de extremar las precauciones con los residuos de los visitantes. Episodios como este han servido para reforzar campañas internas de concienciación y control en el recinto.

Críticas de entidades animalistas tras la muerte de Jums

La desaparición de Jums no solo ha provocado muestras de duelo, sino también una oleada de críticas por parte de colectivos de defensa de los animales. La Fundación Franz Weber (FFW) ha calificado a Cabárceno como una «auténtica trituradora de animales» y ha acusado al parque de no garantizar condiciones mínimas de bienestar ni contextos de vida adecuados para los ejemplares que alberga.

Esta organización ha cuestionado la explicación oficial sobre la pelea con Jumar, refiriéndose al enfrentamiento como una «supuesta pelea», y ha enmarcado la muerte del elefante en una serie de incidentes que, a su juicio, ponen en duda el modelo del parque. Entre ellos, recuerdan el fallecimiento de un trabajador en 2021 tras ser golpeado por una elefanta, la fuga de un leopardo persa en 2024 que terminó abatido, o la entrada accidental de una familia en el recinto de los lobos.

FFW considera que la manada de elefantes de Cabárceno responde a una configuración social «antinatural» y que la organización del grupo «no sigue criterios lógicos» desde el punto de vista del comportamiento de la especie. En su análisis, recuerdan que los elefantes africanos tienen estructuras sociales complejas, en las que los jóvenes machos suelen alejarse de su grupo natal al alcanzar la madurez sexual para integrarse en grupos de machos solteros o vivir de forma más independiente.

La entidad añade que, aunque los grupos de machos pueden reunirse en determinadas épocas, en periodos reproductivos aumentan las competencias y agresiones, por lo que mantener juntos a varios ejemplares adultos en cautividad requiere una planificación muy cuidadosa. A su entender, la muerte de Jums revela una dinámica de manejo inadecuada y pone sobre la mesa la necesidad de replantear la gestión social de la manada.

Además, la Fundación critica el enfoque del parque, al que acusa de funcionar con una lógica más cercana a un centro de ocio que a un espacio de conservación, con campañas publicitarias orientadas a maximizar la afluencia de visitantes, en lugar de centrarse en la reintroducción de animales en hábitats de origen o en proyectos de conservación directa sobre el terreno.

Duelo en Cabárceno y continuidad del proyecto de conservación

En paralelo a las críticas, la posición oficial del parque y del Gobierno de Cantabria pone el acento en el impacto emocional que ha supuesto la pérdida del animal y en la continuidad de los programas de conservación. La dirección de Cabárceno y sus trabajadores han expresado públicamente su tristeza al despedir a uno de los grandes referentes de la instalación.

El elefante, que durante años encabezó la fila cada noche al regresar al establo, era una figura muy reconocible para quienes visitaban el recinto y para el propio personal. Su muerte ha alterado de forma inmediata la jerarquía interna de la manada, en la que Jumar pasa a ocupar el lugar de macho dominante, con todo lo que ello implica para la organización del grupo.

A pesar del duelo, la actividad en el parque continúa. Las autoridades autonómicas han subrayado que Cabárceno mantiene su papel como referente europeo en conservación del elefante africano, con una de las manadas más numerosas y una trayectoria destacada en nacimientos en cautividad. El recinto sigue recibiendo visitantes y desarrollando programas educativos y de divulgación sobre fauna salvaje.

La muerte de Jums, sin embargo, invita a revisar de nuevo el equilibrio entre los objetivos de conservación, la exhibición pública y el bienestar animal, especialmente en especies con estructuras sociales tan sofisticadas como la de los elefantes africanos. El caso reabre debates que afectan no solo a Cabárceno, sino al conjunto de parques zoológicos y de fauna de Europa, en un contexto en el que crece la sensibilidad social hacia el trato a los animales.

Con la desaparición de este veterano macho, el Parque de la Naturaleza de Cabárceno afronta una nueva etapa en la gestión de su manada africana, marcada por el liderazgo de Jumar, el legado genético y simbólico de Jums y la necesidad de responder tanto a las exigencias científicas como a las expectativas éticas de una sociedad que observa cada vez con más atención lo que sucede tras las vallas de estos recintos.