Un análisis de la Libertad guiando al Pueblo y significado

Una obra de arte considerada por la humanidad como universal, es de los trabajos más grandiosos de su creador el francés, Delacroix. Representa los ideales rebeldes y renovadores del pueblo durante la Revolución de Julio a través de los ojos y las pinceladas de un gran artista. ¡Conozca todo lo referente a La Libertad guiando al pueblo! 

LA LIBERTAD GUIANDO AL PUEBLO

La Libertad guiando al pueblo

La Libertad guiando al pueblo, es el título de un óleo de 1830 elaborado por Eugène Delacroix, quien con su trabajo artístico rindió tributo a los protagonistas de la Revolución de julio en París.Un evento de gran importancia histórica, que causó la destitución del rey borbón Carlos X y el ascenso al trono de otro monarca.

La heroica escena de la rebelión fue recibida inicialmente con críticas mixtas, pero se convirtió con el tiempo en una de las pinturas más populares de Delacroix, un emblema de la Revolución de julio y de una revuelta justificada en busca de libertad y mejor calidad de vida.

La historia que rodea la obra: La revolución de 1830

Delacroix comenzó a pintar la La Libertad guiando al pueblo después de presenciar la violenta escalada de protestas ocurrida en la ciudad, rebelándose contra un conjunto de ordenanzas restrictivas que el entonces monarca Carlos X emitió, el día 26 de julio de 1830.

Durante tres días, más tarde conocidos como les Trois Glorieuses entre el 27 y el 29 de julio, los ciudadanos de clase trabajadora y media colocaron barricadas en las calles de París y se enfrentaron al ejército real, por sus derechos. Incapaz de contener la insurrección generalizada, el Rey Carlos X pronto abdicó y Louis-Philippe (Luis Felipe), el llamado Rey Ciudadano, tomó el trono y creó una monarquía constitucional.

Algunos historiadores indican que Delacroix dependía de las comisiones reales, es decir los aportes de Carlos X, lo que le impidió participar directamente en la rebelión. Delacroix fue admirado por Carlos X, quien compró La masacre de Quíos y la muerte de Carlos el Temerario. Entre los amigos del artista se encontraban la duquesa de Berry y la familia Orléans, personas de clase acomodada.

Le gustaba llamar la atención en los círculos de poder y dejar su huella en la opinión pública, pero era considerado en ese momento como líder del movimiento romántico y le apasionaba la libertad.

LA LIBERTAD GUIANDO AL PUEBLO

No pudo evitar conmoverse cuando vio a los insurgentes izar la bandera nacional francesa, que conocían como la Tricolor, en Notre Dame, un punto representativo durante la rebelión. Su emoción durante los Tres Días Gloriosos fue sincera, plasmándola de manera magistral para la gloria e inmortalidad de los ciudadanos nobles, hermosos, valientes y grandes de su país.

Delacroix culminó La Libertad guiando al pueblo en noventa días y se exhibió junto a otras obras inspiradas en la revolución en el Salón de 1831, una muestra de arte francés que se celebra en el Louvre, cada año.

En esa ocasión la obra de Delacroix resaltó entre las demás, pues su característico estilo que combina el realismo y el idealismo con una forma de pintar expresiva, representó de forma muy moderna la escena, contrastando inmediatamente con los competidores. Para el momento, críticos y espectadores estaban divididos en sus puntos de vista, referente a si La Libertad guiando al pueblo era una pintura con un aire heroico o más bien desagradable.

Me he embarcado en un tema moderno, una barricada, y aunque no he luchado por mi país, al menos habré pintado por él. Me ha devuelto el ánimo. (Eugene Delacroix, en una carta del 28 de octubre dirigida a su hermano).

Luego de su creación

Luego del ascenso de Luis Felipe al trono, la obra se ocultó a la vista del público durante su reinado y sólo entró en el Museo de Luxemburgo en 1863 y en el Louvre en 1874.

La Libertad guiando al pueblo fue comprado por el gobierno y mostrado brevemente en el Museo de Luxemburgo en París, entonces un recinto que exhibía obras de artistas que estaban vivos aún, sin embargo, la obra no caló en el gusto de los espectadores y rápidamente perdió el favor del nuevo gobierno, que la retiró.

El cuadro pasó los años siguientes en almacenamiento y luego fue devuelto al artista antes de ser reclamado por el director de los museos nacionales y ser exhibido nuevamente en el Luxemburgo. En 1874, La libertad guiando al pueblo se trasladó finalmente al Louvre, donde se convirtió con el tiempo en una de las obras más populares de Delacroix.

En la actualidad la Libertad guiando al pueblo se considera una obra universal, un emblema del romántico ardor y el entusiasmo revolucionario, heredero de la pintura histórica del siglo XVIII y precursor del Guernica de Picasso en el XX. Hemos podido apreciarla en nuestros días, inspirando la portada de numerosas revistas y en el álbum del año 2008 de la banda de rock británica Coldplay, titulado Viva La Vida.

Vandalismo en el Louvre-Lens

Mientras estaba en calidad de préstamo en el Louvre-Lens, una extensión del Louvre en el norte de Francia, en el 2013, el cuadro fue objeto de vandalismo.

Según los informes, una mujer usó un marcador para escribir AE911, un cifrado asociado con una teoría de la conspiración del 11 de septiembre.

Las iniciales se apreciaban cerca de la parte inferior del lienzo que luego fue restaurado completamente por los conservadores un tiempo después.

Descripción de la obra

En el óleo de 2.6 × 3.25 metros, se puede apreciar una figura femenina que dejaba ver parte de su torso sin ropa y que era el centro de la pintura, seguida de una multitud de revolucionarios que dejan ver su decisión. Esta mujer es la personificación de la libertad, un símbolo clásico que se emplea con frecuencia en el arte.

LA LIBERTAD GUIANDO AL PUEBLO

Su vestimenta de un tono amarilloso se amontona en torno a su cuerpo, apenas sujeta con una cuerda roja, su forma recuerda a los vestidos de las esculturas griegas, heroicas y majestuosas. La comparación más acertada es con la Victoria alada de Samotracia (Níke tes Samothrákes), una pieza de origen desconocido que se estima fue creada en el año 190 antes de Cristo.

Además, luce un gorro frigio rojizo, una especie de capucha o gorro de forma cónica que se asemeja a una media, empleado por la clase trabajadora y muy popular durante la Revolución Francesa entre 1787 y 1799.Fue un emblema de la libertad, que tiene su origen en Asia Menor y Europa oriental, mucho antes de la revolución francesa.

Su modernidad se ve realzada por la Tricolor que iza sobre su cabeza y el mosquete con la bayoneta que agarra en la otra mano. Sin embargo, algunos críticos encontraron que su piel mugrienta y su supuesto vello en las axilas eran demasiado humanos para un ideal personificado.

Los luchadores también son figuras realistas idealizadas, que representan a los diferentes tipos de personas que participaron en la revolución. Por ejemplo, a la izquierda se puede apreciar un burgués ataviado con el usual sombrero de copa, corbata y abrigo negro, armado con una escopeta de cacería.

Un poco más atrás un artesano u obrero con su camisa de trabajo, delantal y pantalones de marinero, tiene en su mano un sable.

Una figura más joven a la derecha, con una boina de terciopelo negro propio de los estudiantes de la época y estilo bonapartista blande una pistola en cada mano, con un destacamento de granaderos con abrigos grises y uniformes de campaña detrás.

Libertad supera una barricada de adoquines y figuras humanas caídas, mientras un luchador de rostro cansado la mira esperanzado.

Un hombre en camisón blanco y raído, desnudo de cintura para abajo, yace en la esquina inferior izquierda, dando la sensación de que fue golpeado y dejado en ese lugar, es un referente mítico, derivado de un clásico modelo desnudo conocido como Héctor, personificación del héroe homérico.

Un miembro del ejército real, reconocible por su atuendo yace en la otra esquina. a la derecha de la escena. Viste un uniforme de campo contemporáneo, un abrigo gris azulado con una decoración roja en el cuello, calzas blancas, zapatos bajos y un chacó. Ambas figuras tendidas en el suelo ocupan el primer plano en la base de la estructura piramidal.

Aunque el fondo derecho de la pintura exhibe un paisaje urbano al fondo, parece vacío y distante si lo comparamos con la batalla que dispuso en el lado izquierdo de la escena. Las torres de Notre Dame representan la libertad y el romanticismo, ambientando la acción en París.

La ubicación del Sena es inexacta y las casas son parte de los elementos imaginarios que agregó el pintor. Envuelve a los personajes el resplandor del atardecer mezclado con humo, que da luz a todas las imágenes barrocas, brillando intensamente de la forma correcta alrededor de la figura femenina y el tricolor.

Al fondo, la catedral de Notre Dame se eleva a través de un claro de humo, donde la torre sur casi oscurece a compañera y asoma apenas perceptible en su techo un tricolor. La catedral es la única estructura real que Delacroix incluyó, en un conjunto de cuerpos humanos, sin embargo, dominó el caos de la escena usando una composición piramidal y colores sobrios y apagados.

Los colores fueron empleados con habilidad, el azul, blanco y rojo tienen oposición en tonos grises, por ejemplo, la camisa del cadáver de la izquierda, la chaqueta del cuerpo de la derecha y por supuesto la bandera. La pintura histórica y política de Delacroix, una mezcla de actualidad y ficción, realidad y alegoría, da testimonio de la agonía del Antiguo Régimen.

Esta obra realista e innovadora, es considerada el símbolo de la Libertad y la revolución pictórica, que en un principio tuvo detractores, acostumbrados a representaciones más clásicas de la realidad.

Eugène Delacroix, el autor de la obra

Ferdinand-Eugène-Victor Delacroix, conocido en el mundo de las artes simplemente como Eugène Delacroix, nació el 26 de abril de 1798 en Charenton-Saint-Maurice, Francia.

Fue considerado el mayor pintor romántico francés, cuyo uso del color influyó en el desarrollo de la pintura impresionista y postimpresionista. Su inspiración provino principalmente de acontecimientos históricos o contemporáneos o de la literatura, sin embargo, visitas a lugares exóticos como Marruecos le permitió ampliar sus temas y motivos de inspiración.

Infancia y juventud

Delacroix fue el cuarto hijo de Victoire Oeben, descendiente de la familia Oeben-Riesener, que había creado en los siglos XVII y XVIII muebles para el rey y la corte de Francia y de Charles Delacroix, un funcionario del gobierno, que fue embajador en Holanda en 1798 y que murió en 1805 siendo prefecto de Burdeos.

No obstante, algunas historias sugieren que su verdadero padre sería el estadista Charles-Maurice de Talleyrand-Périgord, quizás porque tienen cierto parecido físico o porque el pintor disfrutó de un constante e importante patrocinio del gobierno francés, a pesar del marcado carácter inconformista de su arte.

Cualquiera que sea la verdad de su ascendencia, la infancia de Delacroix fue tranquila y siempre mantendría un gran afecto y admiración por su padre, Charles Delacroix. Hasta la edad de diecisiete años siguió estudios clásicos, formando además un gusto apasionado por la música y el teatro, algo común dentro de su distinguida y artística familia.

En 1815 se convirtió en alumno de un renombrado pintor académico, el barón Pierre-Narcisse Guérin. También conoció al pintor histórico Antoine-Jean Gros y en su juventud visitó el salón del pintor y realista barón François Gérard. Hacia el año 1822 recibió el respaldo de Adolphe Thiers, el estadista e historiador, quien, como ministro del Interior en la década de 1830, puso a Delacroix a cargo de la decoración arquitectónica.

Delacroix se vio influenciado por el romanticismo del pintor Théodore Géricault y de amigos como el pintor inglés Richard Parkes Bonington, el compositor y pianista polaco Frédéric Chopin y la escritora francesa George Sand. Sin embargo, no fue parte de las diferentes batallas que libró el movimiento romántico, encabezadas por Víctor Hugo y Héctor Berlioz, entre otros.

Edad madura

El pintor debutó en el Salón de París de 1822, en el que expuso su primera obra maestra, la conocida Barca de Dante, obra que cambió la pintura romántica francesa del siglo XIX y su desarrollo.

La barca de Dante es un óleo sobre lienzo, elaborado en 1822 y está inspirado en la Divina Comedia de Dante. Su sentimiento trágico y el poderoso modelado de las figuras recuerdan a Miguel Ángel y su rico color muestra la marcada influencia de Peter Paul Rubens.

Entre los contemporáneos de Delacroix, también fue importante en su vida el artista Théodore Géricault, uno de los pioneros del romanticismo y el mejor amigo del joven pintor hasta su repentina muerte en 1824. Los temas elegidos posteriormente por Delacroix demostraron su afinidad con Lord Byron y otros poetas románticos de la época y por las obras de Dante, William Shakespeare y la historia medieval.

En 1824, sin embargo, expuso una obra de un tema totalmente nuevo La matanza de Quíos, un gran lienzo que representa la dramática masacre contemporánea de griegos por parte de los turcos en la isla de Quíos. Demostró una vez más su talento en esta obra, siendo evidente en la unidad que logró en su expresión del orgullo altivo de los conquistadores, el horror y la desesperación de los griegos inocentes y el esplendor de un vasto cielo.

Delacroix ya se había interesado por la delicada técnica de sus amigos pintores ingleses Richard Parkes Bonington y los hermanos Fielding, sin mencionar la técnica empleada en los paisajes por John Constable, que se exhibieron en París en 1824, los cuales según algunos historiadores y críticos inspiraron de cierta manera el lienzo de la Matanza de Quíos, con sus tonalidades luminosas.

El pintor completó su formación técnica y cultural, en Londres, ciudad a donde viajó en 1825. Allí mantuvo contacto con J.M.W. Turner, Constable y Sir Thomas Lawrence permitiéndole adquirir mucha libertad y flexibilidad en su técnica, algo que buscaba desde hace mucho y que admiraba de otros grandes artistas.

Entre 1827 y 1832, Eugène Delacroix produjo varias obras maestras en rápida sucesión, quizás la principal de ellas es La muerte de Sardanápalo en 1827, un tema algo incoherente donde los diferentes elementos mujeres, esclavos, animales, joyas y ricos tejidos se combinan en una escena sensual y violenta. Entre sus mejores pinturas podemos mencionar:

  • La ejecución del dux Marino Faliero (1826–27)
  • La batalla de Poitiers (1830)
  • La batalla de Nancy (1831)
  • Combate del Giaour y el Pachá (1827)

Al igual que su amigo Géricault, Delacroix posteriormente exploró la litografía, una técnica recién inventada, llevando a cabo un conjunto de 17 litografías hacia 1827, que ilustran una edición francesa de Fausto de Johann Wolfgang von Goethe.

Hacia 1830 fue cuando este destacado artista pintó La libertad guiando al pueblo, para conmemorar la Revolución de julio que logró llevar a Luis Felipe el Rey Ciudadano al trono francés. Esta gran obra combina la ficción con el realismo, de una forma exitosa y espléndida, tanto que es considerada como la más popular de todas las pinturas de Delacroix.

La forma y técnica relativamente moderada de este cuadro, comparada con producciones anteriores también refleja un cambio en el estilo de Delacroix, que se volvió algo más sereno, pero conservando los elementos de animación y grandeza. De enero a julio de 1832, Delacroix realizó una gira por Argelia, España y Marruecos con el Conde de Mornay, elegido el representante diplomático del rey Luis Felipe ante el sultán.

Este viaje a Marruecos resultó ser una aventura reveladora para el artista, que encontró en la ciudad, su gente y forma de vida, la nobleza y la hermosura homérica que nunca observó en el propio neoclasicismo académico francés. Las vistas de exuberantes paisajes, la naturaleza exótica, la belleza de los caballos, las personas y sus fluidos y curiosos trajes, serían en adelante la inspiración de su memoria visual.

Delacroix hizo numerosos bocetos y notas durante este viaje y los utilizó con excelentes resultados a su regreso a París. Se puede afirmar que luego de su visita a Marruecos, el manejo del dibujo y la pintura fue mucho más libre y el uso del color aún más suntuoso.

Los primeros frutos de la influencia marroquí en su arte se aprecian en Mujeres de Argel en su apartamento realizado en 1834. Obra en la que se visualizan tres mujeres árabes suntuosamente vestidas y su entorno, realizado en una armonía de colores cálidos exquisita.

También encontramos otras obras que dejan ver la influencia de sus experiencias en el norte de África, estas incluyen Fanáticos en Tánger de 1838 y Boda judía en Marruecos de 1839. El artista continuó pintando temas con marcada influencia árabe casi hasta el final de su vida.

En la última parte de su carrera, a Delacroix le fue encomendado una serie de encargos importantes que consistían principalmente en decorar edificios gubernamentales. El primero se extendió entre 1833 y 1836, consistió en pintar un grupo de murales para el Salon du Roi en el Palacio Borbón. Posteriormente recibió otra serie de encargos entre los que se incluyen:

  • El techo de la Biblioteca del Palacio Borbón entre 1838 y 1847.
  • La Biblioteca del Palacio de Luxemburgo entre 1840 y 1847.
  • El techo de la Galerie d’Apollon del Louvre en 1850.
  • El Salón de la Paz en el Hotel de Ville, 1849-1853.
  • La Capilla de los Santos Ángeles en la Iglesia de Saint-Sulpice, 1849-1861.

Sus murales representan el último gran esfuerzo de este tipo, en la tradición de los pintores de techos barrocos. Durante este período Delacroix también pintó varios lienzos en la escala más grande de su carrera, en particular dos para el museo de historia de Versalles: La batalla de Taillebourg (1837) y Entrada de los cruzados en Constantinopla (1840). Entre sus pinturas posteriores se encuentran algunas sobre temas árabes, religiosos, clásicos y varias escenas de animales salvajes y cacerías, por ejemplo, La caza del león de 1861.

Además, realizó varios autorretratos notables durante el curso de su larga carrera y ocasionalmente produjo retratos de amigos como Chopin y Sand, ambos elaborados hacia 1838.

Delacroix murió el 13 de agosto de 1863 en París. El artista dejó más de seis mil dibujos, acuarelas y grabados para la venta. Sus diarios se encuentran entre los cuadernos de artistas más admirados, completos y famosos desde los de Leonardo da Vinci.

Hubert Wellington publicó en 1951 una edición en inglés de estos diarios con material seleccionado, al que se conoce como The Journal of Eugène Delacroix. Delacroix fue calificado como el pionero de audaces y novedosas técnicas, que contribuyeron de manera importante en el desarrollo del impresionismo y los posteriores movimientos modernistas.

La manera desenvuelta de expresar energía y movimiento en sus obras, su fascinación por la violencia, la destrucción y los aspectos más trágicos de la vida, además de aspectos como la sensualidad, la virtud y el colorido lo transforman en una de las figuras artísticas más fascinantes y complejas del siglo XIX.

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