Así luce parte de la portada de Jesus is born, segundo disco religioso de Kanye West en 2019
Así luce parte de la portada de Jesus is born, segundo disco religioso de Kanye West en 2019

Han sido semanas con rumores que amenazaban que el rapero estadounidense Kanye West despediría el 2019 con nuevo disco. Y los rumores finalmente se han hecho realidad. Jesus is born, segunda entrega discográfica del de Chicago (lanzó Jesus is king en octubre), se puso a la venta ayer, 25 de diciembre, día de Navidad para algunos, día del nacimiento de Jesucristo para otros. Detalle sin importancia: Kanye West no aparece en el disco. Al menos, su voz.

En su apartado visual, Jesus is born continua la estética azul marino electrico que pudimos ver tanto en el disco como en la película de Jesus is King. Ahora bien, en lo musical el asunto se ha desvirtuado un poquito. El hip hop ni está ni se le espera.

Esta vez, Kanye West productor se ha limitado a quedarse controlando la sala de mandos. Jesus is born es un disco de puro góspel (ni un resquicio de rap hallaremos esta vez) interpretado por el archiconocido grupo del Sunday Service. Archiconocido gracias a Kanye, el plasta.

Desde que los integrantes de este peculiar servicio dominical recibiesen el respaldo ideológico y publicitario de Kanye hace un año, se han vuelto casi tan famosos como él. En caso de que fuese necesaria la confirmación, este segundo disco de Kanye de 2019 nos la sirve en bandeja: Kanye West ha decidido dedicar su vida a la glorificación de Cristo.

Del disco, poco que decir. Contiene 19 cortes (lo que lo hace mucho más largo que Jesus is king) y todos ellos son puro góspel que, suponemos, cumplirá las expectativas del aficionado al género. Tendremos que seguir esperando para la chicha de verdad, que nos llegará con Jesus is King 2. La existencia de esta secuela es un hecho, y el único motivo por el que deberíamos sentir un rayo de esperanza es debido a la presencia de Dr.Dre en la producción. Veremos.

A continuación puedes escuchar gratis y en Spotify Jesus is born en su totalidad:

Kanye West y su extraño 2019

De Kanye West ya aprendimos hace tiempo que cabría esperar cualquier cosa. Lo aprendimos hace una década cuando el rapero se atrevió a cortar a Taylor Swift para reivindicar a Beyoncé durante su discurso de recogida de galardón en los VMA 2009.

Lo aprendimos todas las veces que le hemos visto furioso/amigable/furioso con los paparazzi que él mismo se encarga de atraer al publicitar en redes su vida privada junto a Kim Kardashian.

Lo aprendimos cuando hace unos años, en el descanso entre canciones de sus conciertos, a Kanye West le dio por empezar a hablar, y hablar, y hablar. Cosa que sigue haciendo: los conciertos de Kanye West son mítins.

Aprendimos que Kanye West es un ser impredecible cuando anunció su futura candidatura a la presidencia de los Estados Unidos o cuando se peleó-reconcilió con Jay Z. Por eso, cuando este año presentó dos óperas, sólo pudimos reaccionar de un modo: «Ajá».

Este 2019 que está a punto de terminar no ha sido más que una continuación del desfile de momentos inexplicables Kanye.

Aunque tengamos la secuela de Jesus is King en el horizonte, todo apunta a que la dimensión musical de Kanye West está agotada. El diseñador de zapatillas está a otra cosa. Kanye está haciendo de sus nuevos proyectos discográficos el vehículo posmoderno definitivo al utilizarlos como soporte para publicitar su imagen. No su música.

Por eso, seguiremos atentos a todo anuncio de Kanye. Por la fanfarría. No por su música.

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