Conozca a través de este post, el significado de Juan 14:6, porque sólo podemos llegar y conocer al Padre, a través del hijo, Jesús.

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Juan 14:6

El contexto de este pasaje bíblico se refiere al anuncio de Jesús por la proximidad de su partida. Los discípulos están turbados por la noticia. Tres años de sus vidas han sido compartidos con el Señor y su líder, su guía espiritual les anuncia que va a partir. Esto los tiene desconcertados. No entienden que el Señor les está anunciando su muerte como un sacrificio. No pudieron discernir la profundidad de las palabras de Jesús.

El contexto de Juan 14:6  inicia durante la celebración de la Pascua, el Señor les anuncia que alguien lo va a traicionar y entregar. Vienen afectados por esta terrible noticia, sin saber quién es el traidor.

Ante este terrible anuncio, los discípulos del Señor comienzan a sentir una profunda tristeza. Emerge en sus corazones una profunda angustia, incertidumbre, nostalgia y tristeza, pues ellos se preguntaban si serían ellos quien traicionaría al Señor (Juan 13).

Frente a este anuncio, se agrega la noticia que a dónde va el Señor, ellos no pueden ir de manera inmediata. Suponemos que esto desorientó y perturbó los corazones de los discípulos. En este contexto, el Señor pronuncia las palabras de Juan 14:6.

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Juan 14:6

No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Estado emocional de los apóstoles

Como hemos podido leer en el contexto de Juan 14:6, los discípulos de Jesús estaban llenos de incertidumbre, nostalgia, compungidos ante los anuncios del Señor. La incertidumbre es un estado anímico que se produce ante la falta de información sobre un hecho futuro.

Sin embargo, Jesús les había anunciado la traición de alguno de ellos. Parece que estaban tan turbados que no escuchaban lo que Jesús decía. Al leer el pasaje bíblico de Juan 14:6 podemos precisar que aun cuando el Señor les dice que va a la casa de su Padre, no entendían de qué hablaba.

Tomás en Juan 14:5 manifiesta no saber a dónde va el Señor a pesar de que lo dijo hacía unos segundos. Esto nos hace suponer el estado emocional de los discípulos de Jesús.

Ante este hecho, el Señor al percibir la incertidumbre, la tristeza de sus discípulos, les dice que no se turbe su corazón. Esta palabra turbar significa (tarazo en el griego: agitado internamente, intranquilo, perturbado, lleno de afán)

La enseñanza que nos deja Juan 14:6 es que la actitud de un cristiano frente a la incertidumbre sobre los acontecimientos que nos afectan diariamente es no perturbarnos. No llenarnos de afán. Tener una paz interior que nos dará la fortaleza de enfrentar cualquier cosa.

Si estamos confusos, intranquilos no podemos tomar decisiones porque de hacerlo; muy probablemente es una decisión equivocada. No debemos permitir que nada nos robe nuestra paz. Siempre por encima tu paz con Dios.

En este contexto ya Jesús sabía que el día siguiente moriría en la cruz. Sin embargo, el Señor consuela a sus discípulos. Aquí se demuestra la omnisciencia de Jesús. Nuestro Señor, como un novio enamorado va a preparar el lugar para su Iglesia a donde lo vamos a acompañar.

Cristo veía la ansiedad en sus discípulos. Pareciera que los discípulos han olvidado todo lo que Jesús les había predicado sobre el reino de Dios y el mensaje del Evangelio que Jesús había predicado. Para profundizar sobre los símbolos y significados encerrados en la última cena del Señor te invitamos a leer el siguiente enlace titulado el Santa Cena Evangélica

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Las Moradas de Juan 14:6

Jesús nos dice que en nuestro destino tendremos unas moradas (habitaciones, casas). Nuestra entrada no dependerá de nosotros, sino de nuestro Señor quien murió en la cruz del calvario.

En el Reino de los Cielo, que es nuestro destino, existen desde la fundación del mundo estos lugares donde viviremos junto a nuestro Señor. No es que Jesús llegó a construir esos lugares (Hebreos 2:10; Romanos 12:2).

Para llegar a este destino debes transitar el camino correcto. El camino principal. Jesús nos dice que Él es la puerta.

Juan 10:9

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

Mateo 25:34

34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

Yo soy el camino

Para introducir la idea sobre un camino, en la antigüedad existía lo que para la época se llamaba el Camino Real. Era la ruta principal que permitía transitar desde Damasco hasta el Golfo de Aqaba. Era la principal ruta que llevaba las caravanas comerciales que provenían de Transjordania. Entonces, un camino lleva de un punto a otro punto.

De acuerdo al pasaje bíblico de Juan 14:6, el destino es el Padre y el camino es Jesús. La esperanza del cristiano no es el Reino de Dios, sino estar con el Padre que tiene su Reino en el Cielo. El significado griego de la palabra camino abarca la idea ir de un punto al otro lado (hodos). Significa que para llegar a nuestro destino, debemos transitar un solo camino y es Jesús.

Jesús no está diciendo que hay varios caminos para llegar a Dios. No es cierto que todas las religiones lleven a Dios. Está diciendo claramente que es un solo camino para llegar al Padre y es Jesucristo.

Jesucristo es el puente entre el hombre y el Padre. En este punto, aquel que lee este artículo lo llamamos a reflexionar sobre donde se encuentra su fe depositada. Como dice la Palabra (Salmos 27:11; Deuteronomio 5:32; Mateo 22:16; 2 Pedro 2:21; Hechos 19:2: 19:9)

Proverbios 14:12

12 Hay camino que al hombre le parece derecho;
Pero su fin es camino de muerte.

Hechos 4:12

12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Mateo 7:13-14

13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

La Verdad

La palabra verdad en el original hebreo (hebreo: emet; griego aletheia: realidad) significa la realidad en contraste con la apariencia. De acuerdo a esta definición cuando Jesús nos afirma que Él es la Verdad nos dice que Él es la única realidad y que lo que nos rodea es apariencia.

La Sagradas Escrituras nos devela que la Verdad es para mostrar la Gloria de Dios y su majestad. Si no conocemos a Jesús, no podemos entender que Él es la clave de todas las cosas creadas. Pues por Él y para Él fueron creadas todas las cosas (Romanos 11:36), con el fin de mostrar la sabiduría y la gloria de Jesús. Por otro lado, estas advertencias del Señor sobre la proximidad de su muerte, fueron dadas en lo que hoy conocemos como la Semana Santa. Te invitamos a leer su verdadero significado en el siguiente enlace titulado Semana Santa

Salmos 19:1

Los cielos cuentan la gloria de Dios,
Y el firmamento anuncia la obra de sus manos.

Esto significa que para conocer la verdad de algo en la creación debemos partir de su autor, pues Él es la Verdad.

La palabra “verdad” era utilizada por los hebreos para describir y explicar las obras de Dios. En este sentido, este vocablo era entendido como la descripción y explicación de la creación de Dios. La Biblia entonces es digna de confianza, pues es la Verdad y son fieles al fundamento y cimento que es Dios. La enseñanza que nos deja el pasaje bíblico de Juan 14:6 es que para poder transitar el camino hacia el Padre en esta vida debemos vivir conforme a la verdad expresada en cristo Jesús.

No obstante, al escudriñar sobre este vocablo, la misma Biblia nos devela que la humanidad rechaza la verdad (Juan 8:46) Nos enseña que este término no tiene nada que ver con funciones psicológicas, mecánicas, sino que se refiere a una acción voluntaria del ser humano de creer o rechazar la verdad (Romanos 1:25; 2 Timoteo 3:8; 4:4; Tito 1:14)

2 Timoteo 3:8

Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.

Tito 1:14

14 no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.

Al ubicarnos en el Evangelio de Juan 16:7, y las epístola 1 Juan 2: 4; 21; 27 podemos apreciar como ellos hacen el contraste de la realidad con la apariencia. Veamos:

Juan 16:7

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.

1 Juan 2:27

27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

Es así como la Verdad es algo que se mantiene. No se puede cambiar y cuando esto ocurre se conoce como verdades absolutas. En la Biblia encontramos muchas profecías que fueron cumplidas como el nacimiento de Jesús, la muerte y su resurrección. Esto nos demuestra que la Biblia es Verdad, que Dios es Verdad al igual que su Hijo y el Espíritu Santo.

La búsqueda de la verdad ha producido en la humanidad un sinfín de filosofías y doctrinas falsas que apartan a los seres humanos del único camino que nos lleva al destino esperado. No hay un solo filósofo ateo o no ateo que haya afirmado haber encontrado la Verdad.

No puede hallarse la verdad en un mundo aparente cargado de corrupción, mentira, maldad. El mismo Satanás le ofreció a Jesús todos los reinos del mundo si lo adoraba. Entonces, todo lo que conocemos está impregnado de mentira.

1 Corintios 1:27

sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;

En otras palabras, el cúmulo de conocimientos del mundo secular no responde a los misterios encerrados en la creación. En la antigüedad los filósofos griegos como Platón, Aristóteles, entre otros y grandes físicos como Pasteur, Newton llegaron a la conclusión que detrás de todas las cosas creadas existe Dios. Es lo que más se ha acercado a la verdad del mundo secular a la Verdad.

Debemos aclarar que no estamos rechazando verdades del mundo académico que son importante. Estamos resaltando la única Verdad que explica lo creado. Podemos observar como la misma ciencia emite una cantidad de postulados relativos para explicar el mundo que nos rodea.

Como emergen teorías para explicar un acontecimiento, cuestionando otras teorías y quitándoles vigencia. Lo que para la ciencia era una verdad hace treinta años hoy ya no lo es.

Entonces, de acuerdo a Juan 14:6, la verdad es una persona y es Jesús. Conocerlo nos devela todos los misterios. No es un sistema abstracto. Es una ética expresada en una persona y es Jesús.

Colosenses 2:3

en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

Todo conocimiento para explicar la creación, sus leyes, sus misterios fuera de Jesús está fuera del camino de la Verdad (Juan 1:1-5).

Juan 8: 31-32

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Salmos 33:4

Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad.

1 Juan 5:20

20 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.

La Vida

La vida, biológicamente hablando, se refiere a la cualidad que distingue a los seres animados. Los seres que tienen vida se mueven. En contraste, lo que están muertos carecen de movimiento.

Los seres vivos crecen, se desarrollan y se reproducen según su especie. Sin embargo, en el contexto espiritual, los que están vivos trasciende más allá que a una vida simple corporal o física.

Dios es el único que puede dar la vida (Josué 3:10; Mateo 16:16; Hechos 17:25; Romanos 4:17; Deuteronomio 32:40; Jeremías 5:2) en contraste con los ídolos que están muertos e inertes (Isaías 44:9-20; Jeremías 10:8-10, 14; Salmos 115: 8; 135:18)

Específicamente en el Evangelio de Juan podemos leer algunas expresiones que nuestro Señor dijo en referencia a la Vida (Juan 6:35, 48; 10:10; 11:25; 14:6; 20:31).

Juan 6:35

35 Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.

Juan 20:31

31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Como ya hemos leído el Camino es el puente que nos une a Dios, la Verdad nos describe cuáles son las normas para andar por este camino. En este sentido, Jesús nos revela que Él es la Vida, la cual es la dinámica con la que se puede hacer esto.

El hombre incrédulo no puede entenderlo porque está muerto en la vida espiritual. Las cosas del espíritu se disciernen en el espíritu. Jesús dice en Juan 14:6 “Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida”, pero el que no ha tenido una vida en Cristo no puede ver el resplandor del evangelio de Jesús.

La vida es asociada con la luz que ilumina toda verdad. La mentira es asociada con la muerte espiritual. Para nacer de nuevo, debemos aceptar el evangelio de Jesús como fuente de toda verdad.

 Juan 1:1-5

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

De acuerdo a la Palabra de Dios para entender el mensaje escondido en Juan 14:6 debemos nacer de nuevo.

1 Corintios 2:14

14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Para poder lograr la vida cristiana debemos morir en la carne y aceptar la nueva vida que tendremos con Jesús donde nos revelara los misterios de las Santas Escrituras. Bíblicamente hablando la Vida se define como el principio de la vitalidad espiritual que se origina en Dios (Juan 11:25: 6:47; Juan 10:10)

1 Juan 5: 10-12

10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo.

11 Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.

12 El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

Juan 8:12

12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

En otras palabras, una vida plena con duración infinita está fundamentada en una relación íntima con Dios. La vida eterna elimina la frontera entre la vida y la muerte. Para aquellos que vivimos en la vida de Jesús, el señor nos tiene guardadas promesas. Si deseas descubrir cuáles son esas promesas te invitamos a leer el siguiente enlace titulado Promesas bíblicas

En otras palabras, una vida plena con duración infinita está fundamentada en una relación íntima con Dios. A continuación haremos referencia a la vida en comunión con Dios.

La Vida en comunión con Dios

Al recibir al Señor en nuestras vidas, tal como el mismo Jesús nos refiere, la luz de la verdad disipa todas las tinieblas y podemos discernir las cosas del espíritu. En este sentido, podemos entender las metáforas que hallamos en el Antiguo testamento para abordar la Vida en comunión con Dios.

Salmos 36:9

Porque contigo está el manantial de la vida;
En tu luz veremos la luz.

De acuerdo a la Palabra de Dios, lo que andamos en comunión con Dios, nos apropiamos de su Luz y por lo tanto, podemos ver toda la Verdad que hay en Él. Una vida opuesta a Jesús, rechazar la verdad significa que estaríamos muertos y en tinieblas.

Una vida en comunión con Dios, el Creador de todas las cosas es sirviéndole (Isaías 38:10-20) por medio de la obediencia y haciendo su voluntad (Levítico 18:5; Mateo 6:10; 7:21) y alimentarse del Pan de Vida (Deuteronomio 6:1-9; 32:46-47; Mateo 4:4)

En el caso del Nuevo Testamento, el Apóstol Pablo enfatiza la idea de que Jesús es el centro de la vida del cristiano y vivir dando testimonio de que Jesús es el propósito de nuestras vidas.

Romanos 14:7-9

Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.

Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.

Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

En este punto, podemos afirmar que el propósito de la vida es tener una comunión plena con Dios.

De acuerdo a la Palabra de Dios, el cristiano muere con el Señor en la cruz y resucitamos con Él (Colosenses 3:1-3) entonces la vida de los cristianos ha sido escondida con Cristo hasta que el Señor venga por segunda vez.

En esta segunda venida nos manifestaremos con Él en gloria (Colosenses 3.4). Por lo tanto, la comunión con Dios depende de la búsqueda y meditación constante en las cosas del Señor (Colosenses 3:1-2) De esto se trata la vida en comunión con Dios.

El Apóstol Pablo describe su vida como un caminar para vivir en Cristo; así como el hecho de morir, es ganancia en Cristo. En definitiva, si nuestra vida tiene como centro Cristo, la vida no tiene fronteras.

Colosenses 3:1-3

Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.

Filipenses 1:21

21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

La vida eterna elimina la frontera entre la vida y la muerte. Ahora, a continuación te diremos qué entendemos por vida eterna.

Juan 14: 6 – La Vida Eterna

Cuando nos arrepentimos, recibimos y confesamos al Señor como nuestro Dios y Salvador, Jesús decía que acto seguido era bautizarse como un símbolo de nuestra muerte a este mundo y el nacimiento a una nueva vida. Esta vida que Jesús nos prometió en la Verdad.

Pues, con este acto anunciamos al mundo que morimos sobre nuestra forma de vida; sin embargo, eso no es fácil. Debemos desprendernos de nuestra manera de pensar y actuar. Sólo esto es posible a través de la dirección del Espíritu Santo. Por ello, debemos esforzarnos en someter nuestros pensamientos,  nuestra carne bajo la voluntad de Dios; en otras palabras es resistir a las tentaciones que enfrentamos en este mundo (2 Corintios 4:11; Romanos 15:13; Juan 3.3-6; Gálatas 5:20)

Nacer de nuevo implica ser como los niños obedecer y depender de nuestro Padre que está en los cielos (Marcos 10:15).

Juan 17:3

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Finalmente, luego de describir el mensaje que encierra Juan 14:6 deseamos opines sobre cómo este mensaje puede transformar tu vida. Cuéntanos qué otro tema deseas que te brindemos.

A continuación te dejamos un mensaje sobre este pasaje bíblico que no puedes dejar de ver.

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