Jordi González se retira de la televisión: su adiós con Col·lapse

  • Jordi González confirma que deja la televisión y que Col·lapse (TV3) será su última etapa.
  • La decisión llega tras un grave problema de salud y un replanteamiento vital, con estabilidad económica.
  • Repasa su trayectoria: 22 años en Telecinco y una larga lista de formatos emblemáticos.
  • Planea viajar a Japón, estudiar inglés y aprender cocina tras su jubilación mediática.

Jordi González se retira de la televisión

Desde Barcelona y tras más de cuarenta años delante de la cámara, el presentador catalán confirma que cierra su etapa televisiva con TV3. En esta recta final, Jordi González se retira de la televisión y convierte Col·lapse en el proyecto con el que quiere decir adiós a los platós.

La decisión la ha explicado en una extensa conversación publicada por el diario Ara, donde detalla por qué no habrá nuevos formatos en su agenda. Con un tono sereno, el comunicador admite que su situación personal y económica le permite dar este paso y que, tras un año convulso de salud, ha reordenado prioridades para enfocarse en su vida fuera de los focos.

Motivos y contexto de una retirada meditada

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González sostiene que no se trata de un arrebato, sino de una reflexión que venía madurando desde hace tiempo. El veterano presentador subraya que Col·lapse no es un paréntesis, sino su cierre profesional, y que no contempla aceptar nuevas ofertas: asegura que la decisión es firme y la daría por sellada “hasta ante notario”, en alusión a lo definitiva que es.

Además de razones personales, pesa la convicción de haber completado un ciclo. En sus palabras, la propuesta de TV3 llegó con el encaje perfecto para su broche final: audiencia, reputación y un formato en catalán del que también es director. “Es la manera más satisfactoria de terminar una carrera”, resume, ya sin la presión de buscar el siguiente programa.

Col·lapse en TV3: la última estación

El espacio de entrevistas y conversación de la autonómica catalana se ha convertido en su vuelta de honor. El retorno a la cadena se produjo a finales de septiembre con un saludo cargado de emoción y guiños a su trayectoria, un reencuentro con el directo “en su lengua” y con la confianza de un formato que funciona en audiencia.

González no solo aparece frente a las cámaras: asume también la dirección del programa, lo que le ha permitido modelarlo a su gusto. Ese control editorial y el respaldo de TV3 han sido determinantes para que decida despedirse aquí: un cierre en casa y a su manera, sin hipotecarse a nuevos compromisos.

Trayectoria: de la radio a una larga era en Mediaset

Su carrera empezó muy pronto, en la radio con apenas 17 años, antes de dar el salto a la televisión pública en Cataluña y a proyectos nacionales. A lo largo de décadas, su nombre ha estado ligado a los grandes formatos de entretenimiento y a debates de alto impacto.

En Mediaset, donde pasó 22 años, fue uno de los rostros de referencia. El propio presentador ha contado que vivió la época dorada de la cadena con contratos muy por encima de los estándares actuales y una plantilla de estrellas muy competitiva. En 1999 llegó a cobrar 20 millones de pesetas por programa (unos 120.000 €), y recuerda cómo Paolo Vasile definía a su equipo como “la aristocracia de la tele”.

  • Programas emblemáticos: Moros y cristianos, La noria, TNT, La casa de tu vida, los debates de Gran Hermano y Secret Story, Supervivientes, Hormigas blancas o Lazos de sangre, entre otros.
  • Hitos curiosos: llegó a encadenar maratones televisivos de 24 horas, reflejo de una época de platós en permanente ebullición.

También trabajó en TVE, Antena 3 y otros canales autonómicos, acumulando una versatilidad poco frecuente. Entre magazines, debates y realities, su lista de formatos es extensa y reconocible para varias generaciones de espectadores.

El grave susto de salud que lo cambió todo

El punto de inflexión llegó durante unas vacaciones en Medellín (Colombia), a comienzos de 2024, cuando una bacteria le provocó una infección pulmonar severa. El cuadro derivó en una bronconeumonía bilateral y pasó tres semanas en coma y cerca de dos meses hospitalizado, una situación que solo su círculo cercano conoció en tiempo real.

La recuperación fue larga y exigente: al despertar, tuvo que reaprender funciones básicas como comer, caminar y hablar. Aun así, regresó a los platós en otoño para estrenar Col·lapse, ya con la idea clara de cerrar su etapa profesional en cuanto culmine su compromiso con TV3.

Y después de la tele, vida

Sin fijar fecha exacta para ese último programa, el presentador tiene muy pensados sus siguientes pasos. Quiere viajar a Japón, estudiar inglés y aprender a cocinar; metas personales que llevaba años posponiendo por la dinámica incesante de la televisión.

Más allá de los planes concretos, el cambio es de enfoque vital. Tras la enfermedad y una carrera extensa, González prioriza tiempo para sí mismo y proyectos al margen de los focos. El objetivo ahora es vivir lejos del estudio, sin cámaras, horarios cambiantes ni urgencias de directo.

Con Col·lapse como telón de fondo, Jordi González pone punto y final a una de las trayectorias más reconocibles del medio en España. Entre la televisión pública y la privada, los grandes shows y los debates icónicos, se marcha con la sensación de trabajo cumplido y con la tranquilidad de haber elegido él mismo cómo y dónde despedirse.