El incendio declarado en Larouco (Ourense) se ha convertido en el mayor registrado en Galicia desde que hay datos, con una superficie que ya supera las 20.000 hectáreas. El frente continúa activo y, por su comportamiento, mantiene en vilo a varios municipios del oriente ourensano y del sur de Lugo.
Pese a cierta mejora nocturna por la humedad, el fuego sigue fuera de control en zonas clave, con una orografía muy exigente que complica los accesos. La provincia de Ourense mantiene la Situación 2, lo que implica una fuerte movilización de medios y protocolos de protección para la población potencialmente afectada.
Cómo y dónde avanza el fuego
El incendio se inició el miércoles 13 de agosto en el entorno de Seadur y se propagó con gran rapidez. En los primeros compases, la virulencia del frente obligó a actuar con urgencia en varios flancos para intentar frenar su avance hacia áreas habitadas.
En las primeras horas, y antes de la llegada de más recursos, vecinos y Protección Civil ayudaron a contener las llamas junto a un pequeño camión de Petín, mientras se preparaban cortafuegos para proteger los núcleos cercanos.
La alcaldesa de Larouco describió tres frentes bien definidos: uno hacia Seadur, otro hacia Trasmunde y un tercero, el más peligroso, en dirección a Freixido, junto a zonas residenciales y naves industriales.
Con el paso de las jornadas, el incendio saltó el río Sil en numerosos puntos y se adentró en el municipio lucense de Quiroga. La extensión y la pendiente del terreno han dado lugar a un frente con varios kilómetros de longitud, difícil de abordar por tierra.
Además de Larouco, el fuego ha afectado a O Barco de Valdeorras, O Bolo, Carballeda de Valdeorras, A Rúa, Petín, Rubiá, A Veiga y Vilamartín de Valdeorras, y presiona los límites de la sierra de O Courel, un espacio de alto valor ambiental.

Municipios y servicios afectados en Valdeorras y Quiroga
La evolución del frente en Valdeorras obligó a evacuar Mones y Carballal (Petín) ante la proximidad de las llamas y la densidad del humo. Un grupo de 35 personas pasó la noche en el pabellón de A Rúa, que también acoge a parte del dispositivo.
Los trabajos de extinción y la presencia de humo llevaron a cortar el tramo final de la OU-636 (Trives–Freixido), con desvíos y restricciones para garantizar la seguridad en la zona.
En diversos momentos se registraron cortes de suministro eléctrico y caída de la presión del agua. Vecinos de núcleos como Carballal relataron que regaban fincas y márgenes para evitar que el fuego alcanzase las viviendas, dificultados por la falta de luz.
Preocupa el núcleo de O Seixo (Petín), ya que su única vía de acceso podría quedar comprometida, motivo por el que se valoraron medidas de confinamiento preventivo. En Larouco, los servicios municipales llegaron a preparar el desalojo de la residencia de mayores si la situación lo exigía.
El avance de las llamas obligó a reforzar la vigilancia en Portela de Portomourisco y Camporredondo, donde operaron medios aéreos con retardante para proteger un almacén de bombonas de butano. Según las autoridades locales, el riesgo se contuvo en ese punto, pero el área se mantiene en observación.
El impacto económico es notable: viñedos listos para vendimia han sufrido daños en varios enclaves de Valdeorras. Bodegueros de la zona describen fincas calcinadas o rodeadas por el fuego, a la espera de una evaluación completa.

Medios desplegados y trabajos sobre el terreno
La Xunta y el dispositivo interadministrativo han movilizado un amplio operativo con UME, brigadas, motobombas y medios aéreos. En los momentos de mayor intensidad se coordinaron más de 130 brigadas y cerca de un centenar de motobombas, además de helicópteros y aviones de apoyo.
En tierra, palas y bulldozer abrieron cortafuegos en zonas estratégicas, con especial atención a los accesos a núcleos y a la protección de infraestructuras críticas. Los contrafuegos han sido determinantes para frenar el avance hacia Mones y otras áreas sensibles.
Durante la primera noche crítica, llegaron avionetas y helicópteros para apoyar los flancos más expuestos, mientras los equipos reorganizaban posiciones ante cambios repentinos del viento.
Los responsables del operativo insisten en que la orografía y la longitud del frente obligan a un trabajo por sectores, con ventanas de actuación aérea que dependen del humo y de la seguridad de vuelo.
Aunque se han consolidado líneas defensivas en varios puntos, persisten focos activos y reactivaciones en barrancos y laderas, por lo que los servicios de emergencia mantienen vigilancia continua.

Causas, condiciones y un comportamiento explosivo
La Consellería do Medio Rural señaló que el incendio de Larouco llegó a cruzar el Sil por numerosos puntos, un hecho que ilustra su carácter explosivo y cambiante en las horas de peor meteorología.
Se trata de un episodio con rasgos de incendio de sexta generación: frentes muy extensos, propagación rápida, saltos de foco y gran dificultad para su ataque directo, especialmente en zonas montañosas y con acumulación de combustible.
Los técnicos apuntan a la conocida “regla del 30” —temperaturas superiores a 30 °C, humedad por debajo del 30% y vientos de más de 30 km/h— como combinación que dispara el riesgo y favorece un avance errático del fuego.
En condiciones extremas pueden observarse columnas convectivas y nubes asociadas al fuego que complican las operaciones y favorecen reencendidos a sotavento, un escenario que obliga a priorizar la seguridad del personal y de la población.

Consecuencias locales y seguridad ciudadana
Además de las afecciones ambientales, el golpe al sector vitivinícola de Valdeorras preocupa por la cercanía de la vendimia y por los daños en viñas nuevas y cepas antiguas en varios términos municipales.
La situación también alteró la vida social de la comarca: O Bolo suspendió actividades de la Feira Irmandiña por la evolución del frente, una decisión adoptada para evitar riesgos y liberar recursos.
En el entorno del incendio, un vecino de Petín fue detenido y puesto en libertad tras declarar por prender fuego sin autorización para abrir un cortafuegos; el caso ha reabierto el debate sobre intervenciones no coordinadas en emergencias.
La Fiscalía de Medio Ambiente ha pedido expresamente a la ciudadanía no actuar por cuenta propia en labores de extinción, por el peligro de agravar la situación o bloquear vías de evacuación. Las autoridades recomiendan seguir en todo momento las indicaciones oficiales.
Mientras se mantiene el despliegue sobre el terreno, las administraciones llaman a la prudencia y a evitar desplazamientos innecesarios por zonas afectadas para no interferir en las operaciones.

La emergencia en Larouco sigue marcada por un frente activo, condiciones cambiantes y una elevada presión sobre varios núcleos. La prioridad pasa por consolidar cortafuegos, proteger a la población y aprovechar las ventanas meteorológicas para contener un incendio que ya ha hecho historia por su extensión y complejidad.