Impacto del café en el medio ambiente

café en el bar

Tomarse una taza de café puede aportarnos beneficios para el organismo, o si abusamos de él, puede ser perjudicial para nosotros. Esto ya lo hemos comentado en otras ocasiones en artículos anteriores, pero a parte de lo que el café peda aportarnos a nosotros tabmién tiene un impacto en el medio ambiente.

En el artículo de hoy veremos cómo afecta la cosecha y recolecta de café en el medio ambiente.

Para nosotros, los españoles, una taza de café nunca es «solo» una taza de café. Es una excusa para tener una charla con un amigo o colega, una presencia fija en la mesa del desayuno, una especie de ritual social. Sin embargo, todo lo que hacemos tiene un impacto en el medio ambiente: y esta bebida socialmente conocida no deja de ser una excepción. Veamos en qué consiste el impacto ambiental del café y qué podemos hacer para minimizarlo.

Cápsulas y envoltorios: ¿cómo desecharlas?

En 2021 AstraRicerche realizó una encuesta sobre el tema. El 97 % de los entrevistados declaró consumir café o bebidas a base de café al menos ocasionalmente. El 72,5% lo considera uno de los placeres de la vida, mientras que el 75% lo considera un punto fuerte del Made in Spain. Tras la pandemia, y según las estadísticas, nuestros compatriotas han redescubierto el placer de reunirse en el bar. Esa es la excusa perfecta, pero lo cierto es que 57 de cada 100 cafés se consumen en casa. Es decir, que somos más consumidores de café de lo que pensamos.

Las cápsulas y los monodosis se han convertido ahora  enel método de preparación de café preferido para los españoles, ganando un 43% de las preferencias (+3,6% respecto a 2020) y superando así a la clásica moka, un 5,7% menos en un año. Y aquí nos encontramos con el primer gran problema medioambiental: la eliminación de residuos.

café

En primer lugar, hay que hacer una distinción entre los monodosis y las cápsulas: 

  • las monodosis, a día de hoy, son casi todas compostables o biodegradables y, por lo tanto, pueden eliminarse en la fracción húmeda de los desechos;
  • Las cápsulas, por contra, están hechas de plástico o aluminio. Esto significa que se pueden lavar o desmontar, y las podemos llevar al vertedero para que la eliminen sin contaminar, o incluso podemos devolverlos a las tiendas que se encargan de la eliminación de estas cápsulas. El problema está si se tiran precipitadamente a la basura, porque acaban llenando vertederos, y desgraciadamente es lo que suele pasar.

Aguas contaminadas por la cadeína del café

A pesar de la creciente popularidad de las cápsulas y las monodosis, más de un español de cada tres sigue siendo aficionado al tradicional moka; para ser exactos, el 31,5% de consumidores de café. no es de estrañar si tenemos en cuenta que se considera la solución más barata y también la más ecológica, teniendo en cuenta que no genera tantos rediduos como pasa en los otros formatos. Pero, ¿estamos seguros de que esto es así?

Un estudio publicado recientemente en la revista científica Pnas pone en la balanza nuestra ilusoria certeza. Los investigadores monitorearon 1052 sitios de muestreo en 258 ríos en 104 estados, lo que representa un área donde viven 471,4 millones de personas.

Yendo en busca de contaminación por sustancias farmacéuticas encontraron tres con una concentración muy superior a las demás: carbamazepina (una molécula anticonvulsiva), metformina (un antidiabético) y cafeína. Exacto, precisamente esa sustancia que está presente de forma natural en el café y le otorga esas cualidades estimulantes que tanto apreciamos.

chica y chico con perro bebiendo café

La culpa es de nuestras malas costumbres…

Esto sucede porque existe la costumbre de tirar el polvo de café que queda en el filtro moka al fregadero. Los sistemas más modernos de depuración son capaces de filtrar la gran mayoría de los residuos presentes en el agua, pero no todos. Luego está ese 5% que no es metabolizado por el cuerpo sino excretado en la orina. Son porcentajes mínimos que, sin embargo, multiplicados por miles y miles de veces cobran un peso considerable. 

El problema radica en que la cafeína se bioacumula en microalgas, peces, corales y moluscos, con diversas repercusiones que incluyen estrés oxidativo, neurotoxicidad, trastornos reproductivos y metabólicos. En algunos casos puede conducir a su muerte.

Esta es una excelente razón para recordar siempre tirar el polvo de café en la fracción húmeda de los desechos. También hay quienes lo usan como fertilizante, pero solo para plantas que prefieren suelos ácidos (como las azaleas, camelias, bayas, albahaca) sino también para verduras de hojas verdes.

¿Cómo contribuye el café a la deforestación?

Hasta ahora hemos hablado de posconsumo, pero si retrocedemos al inicio de la cadena productiva, el café puede tener un impacto ambiental considerable. Para poner el foco en este tema encontramos un informe reciente de la WWF titulado “¿ Cuánto bosque has comido, usado o vestido hoy? ”.

El ser humano destruye la selva amazónica sobre todo para obtener madera y dar cabida al cultivo de bienes agroalimentarios, que en su mayoría se exportan. El consumo de la Unión Europea es responsable del 10% de la deforestación global.

chica rubia bebiendo taza de café

Entre estos productos agroalimentarios se encuentra el café:

Hoy en día se producen en el mundo 169 millones de sacos cada año. El 80% de esta enorme cantidad de café es fruto del trabajo de 20 millones de pequeños productores, a menudo en condiciones de pobreza: de una facturación total de más de 100 mil millones de dólares al año, que de hecho, aunque parezcan cifras muy elevadas solo son las migajas.

Pero aún hay más: para satisfacer la creciente demanda mundial, la producción de café deberá triplicarse para 2050. Y el 60 por ciento del área que se necesitará ahora está cubierta por bosques. Es decir, que esta zona se deforestará para cultivar café.

No tendría porqué considerarse la deforestación pero el ser humano es así

En sí, talar los árboles no sería obligatorio: en el cultivo tradicional, los árboles dan sombra a los cafetos, con un enfoque agroforestal. En las últimas décadas, sin embargo, los cultivos se han trasladado a pleno sol y se han manejado con modernas técnicas agroindustriales. Sacrificando así la biodiversidad en nombre de un mayor rendimiento.

Entonces, ¿cómo no contribuir, aunque sea sin querer, a un sistema de producción que pisotea los derechos de los trabajadores y el medio ambiente? Un buen compromiso es elegir marcas de Comercio Justo, porque garantizan la trazabilidad del producto y una compensación justa a los productores. Marcas que opten por el cultivo tradicional y en el que los trabajadores tengan las mismas oportunidades que en otros trabajos.


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