Hallazgo de la necrópolis monumental más antigua del interior peninsular en Toledo

  • Descubrimiento de un cementerio organizado en Valdelasilla (Illescas) con más de 6.000 años de antigüedad.
  • El yacimiento rompe la teoría de que el megalitismo llegó primero a las costas y luego al interior de España.
  • Identificación de estructuras complejas como cámaras monumentales y fosas con una actividad funeraria dividida en cinco fases.
  • Recuperación de ajuares con conchas marinas y herramientas que revelan una sociedad jerarquizada y con contactos remotos.

Yacimiento arqueológico en Toledo

La historia de la prehistoria en España acaba de dar un giro inesperado gracias a un equipo de expertos de diversas instituciones académicas, con la Universidad de Alcalá al frente. En el municipio de Illescas, concretamente en el yacimiento de Valdelasilla, han sacado a la luz lo que se considera la necrópolis monumental más antigua conocida en el interior de la península ibérica.

Este enclave, que se remonta a finales del quinto milenio antes de Cristo, nos indica que ya hace más de 6.000 años existían comunidades capaces de organizar espacios sagrados complejos. Los detalles de este hallazgo, que han sido publicados en la revista Cambridge Archaeological Journal, ponen en tela de juicio la idea de que el interior de la Meseta era un territorio «atrasado» en comparación con las zonas costeras respecto al desarrollo del megalitismo.

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Un cementerio planificado y masivo

Estructuras funerarias prehistóricas

El descubrimiento surgió durante una excavación preventiva realizada entre 2020 y 2021, necesaria antes de que se iniciara el desarrollo urbanístico de la zona. En un área total de 45 hectáreas, los arqueólogos localizaron un núcleo de 11 hectáreas donde se concentraban hasta 454 estructuras de diversa índole. Lo más llamativo es que, a pesar de la magnitud del sitio, gran parte de él ha desaparecido debido a las actuales instalaciones industriales de la zona.

En cuanto a la tipología de las tumbas, los especialistas han distinguido dos modalidades claras. Por un lado, existen las fosas simples, con un diámetro aproximado de metro y medio y poca profundidad, donde solían depositarse individuos aislados. Por otro lado, destacan las cámaras funerarias, que pueden alcanzar los seis metros de diámetro y que albergaban entierros colectivos o múltiples.

Arquitectura y simbolismo del Neolítico

Restos de construcción antigua

Aunque el paso del tiempo ha hecho que los materiales orgánicos desaparezcan, las huellas de postes y zanjas de cimentación confirman que estas estructuras tenían un levantamiento aéreo. Se utilizaba una combinación de madera, piedra y arcilla para levantar estos monumentos, lo que vincula directamente a Valdelasilla con el fenómeno del megalitismo del Neolítico final y la evolución de la arquitectura funeraria, donde la muerte se convertía en un elemento visible y monumental en el paisaje.

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Un elemento único en la región es la tumba VLD-T450. Esta cámara circular de gran tamaño estaba envuelta por un foso circular de 36 metros de diámetro, creando una especie de recinto sagrado que separaba el mundo de los vivos del de los difuntos. La entrada de ambos elementos estaba orientada al sureste, lo que demuestra una planificación arquitectónica muy cuidada.

Análisis de la población y sus ritos

Objetos arqueológicos recuperados

A través de un análisis de 21 dataciones por radiocarbono y modelos bayesianos, se ha determinado que la necrópolis tuvo una actividad prolongada dividida en cinco fases cronológicas, desde el 4.336 a. C. hasta el 2.334 a. C. Se han identificado al menos 46 individuos, incluyendo adultos, jóvenes y niños, con una distribución equilibrada entre hombres y mujeres.

Los ajuares encontrados aportan datos curiosos sobre su sociedad. Se han recuperado herramientas de sílex, fragmentos de cerámica y adornos personales como cuentas y punzones de hueso. Es especialmente relevante el hallazgo de más de cien conchas marinas atlánticas y mediterráneas en la tumba principal, lo que sugiere que, aunque usaban materiales locales, mantenían contactos o rutas de intercambio a larga distancia.

Cambiando la narrativa histórica europea

Vista general del yacimiento

Este hallazgo es un auténtico bombazo para la historia del arte y la arqueología porque rompe con el difusionismo marítimo. Hasta ahora se creía que los megalitos llegaban a Europa por el noroeste de Francia y se extendían por las costas antes de llegar al interior. Valdelasilla prueba que en la Meseta ibérica hubo un desarrollo paralelo y autónomo, con focos independientes que no dependían de la influencia costera.

La profesora Rosa Barroso ha señalado que el hecho de encontrar un espacio tan organizado ya en los periodos más antiguos es lo que permite hablar propiamente de una necrópolis. Además, se ha observado que algunas áreas funerarias se solapaban con espacios domésticos y silos de grano, lo que indica una convivencia muy estrecha entre la vida cotidiana y el culto a los antepasados.

El yacimiento de Valdelasilla se posiciona como una pieza fundamental para entender el origen del megalitismo en España, demostrando que hace 6.000 años ya existían en Toledo comunidades con una estructura social jerarquizada y una capacidad arquitectónica sofisticada que se mantuvo durante generaciones como un centro de memoria colectiva.

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