Hallado en Ecuador el primer depósito de ámbar mesozoico con insectos preservados en Sudamérica

  • Descubierto en Tena (Napo) el primer ámbar mesozoico con insectos de Sudamérica, datado en el Albiense (~112 millones de años).
  • 60 muestras analizadas y 21 bioinclusiones de al menos cinco órdenes: moscas, escarabajos, avispas, tricópteros y hemípteros, además de telaraña.
  • Resina de coníferas araucariáceas en ambiente fluvial-lacustre; dos tipos de ámbar identificados; material químicamente maduro y afectado por petróleo.
  • Estudio liderado por la Universidad de Barcelona con IGME-CSIC, Smithsonian, Rosario, EPN de Quito y Senckenberg; clave para entender la biogeografía de Gondwana.

Ámbar mesozoico con insectos hallado en Ecuador

Un equipo internacional ha identificado en la Amazonía de Ecuador el primer depósito de ámbar del Mesozoico con insectos preservados en Sudamérica, un hallazgo que abre una ventana inédita al Cretácico ecuatorial. La investigación, publicada en la revista Communications Earth & Environment, sitúa el yacimiento en la provincia de Napo y lo data en el Albiense del Cretácico inferior, en torno a 112 millones de años.

El depósito forma parte de la Formación Hollín, en la cantera Genoveva (región de Tena, cuenca Oriente), donde la resina fosilizada quedó atrapada en un entorno fluvial-lacustre. El yacimiento destaca por su volumen y por la calidad de preservación de artrópodos terrestres en el interior del ámbar.

Un yacimiento excepcional en la Amazonía ecuatoriana

Yacimiento de ámbar en la Amazonía ecuatoriana

Las evidencias palinológicas y el análisis de macrofósiles vegetales sitúan el yacimiento en el Albiense (Cretácico inferior), en un paisaje de bosque tropical húmedo con pteridófitos, coníferas y angiospermas tempranas. En estas rocas se ha reconocido la asociación más antigua de hojas de angiospermas del noroeste de Sudamérica.

Por su extensión y riqueza en bioinclusiones, el yacimiento se considera el mayor depósito de ámbar mesozoico de Sudamérica y uno de los más ricos de Gondwana. La cantidad de resina fosilizada recuperada resulta excepcional para esa edad en el hemisferio sur.

El trabajo ha sido impulsado por la Universidad de Barcelona y cuenta con la participación de equipos del IGME-CSIC (España), el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (Panamá), la Universidad de Rosario (Colombia), la Escuela Politécnica Nacional de Quito (Ecuador) y el Museo Senckenberg (Alemania), entre otras instituciones.

La publicación en Communications Earth & Environment, del grupo Nature Portfolio, proporciona un marco sólido para futuras investigaciones sobre los ecosistemas ecuatoriales del Cretácico y sus conexiones biogeográficas durante la fragmentación de Gondwana.

Qué revela el ámbar sobre el bosque cretácico

Ámbar mesozoico con bioinclusiones

El equipo seleccionó 60 muestras y documentó 21 bioinclusiones, con representantes de al menos cinco órdenes de insectos. No se hallaron restos vegetales dentro del ámbar, pero en las rocas asociadas se identificaron esporas, polen y hojas, además de hongos epifíticos y resinícolas, que ayudan a reconstruir el mosaico ecológico del entorno.

Los análisis geoquímicos y palinológicos indican que los árboles productores de resina eran coníferas araucariáceas (y posiblemente queirolepidiáceas) asentadas en un ambiente fluvial-lacustre. Todo apunta a un bosque denso y húmedo, con gran diversidad de plantas y una dinámica del paisaje ligada a cuerpos de agua dulce cercanos a los árboles productores.

El escenario contrasta con las condiciones más áridas descritas en yacimientos de edad similar, como la Formación Crato en el margen oriental de Sudamérica. Esta comparación subraya la heterogeneidad ambiental del Gondwana tropical durante el Cretácico.

La combinación de resina, restos de insectos y fósiles vegetales externos al ámbar ofrece una instantánea coherente de un ecosistema ecuatorial con alta humedad, donde la proximidad entre bosque y agua favoreció la captura y preservación de organismos.

Bioinclusiones y pistas ecológicas

Insectos fósiles en ámbar mesozoico

Entre las bioinclusiones destacan dípteros quironómidos y ceratopogónidos, algunos de hábitos hematófagos, lo que sugiere la presencia de vertebrados en el entorno (dinosaurios, aves primitivas o pequeños reptiles). También se ha identificado un fragmento de telaraña, que aporta información adicional sobre la comunidad de artrópodos.

Se registran, además, coleópteros e himenópteros —con familias raras como Stigmaphronidae—, así como tricópteros y hemípteros; junto a insectos aparecen colémbolos (hexápodos no insectos). El conjunto refleja un bosque tropical húmedo extremadamente diverso, con zonas de agua próximas a los árboles resinosos.

A nivel de familias, los grupos coinciden en buena parte con los observados en depósitos del hemisferio norte de edad comparable, si bien afloran diferencias al profundizar en categorías más finas (género y especie), un patrón esperable dada la historia evolutiva y la separación de los continentes.

La preservación en resina permite observar detalles del exoesqueleto con gran nitidez, aunque las evidencias experimentales indican que las moléculas de ADN se degradan con rapidez, por lo que no es viable recuperar material genético tras decenas de millones de años.

Cómo se formó y por qué importa

Formación Hollín y resina fosilizada

El estudio distingue dos tipos de ámbar: uno subterráneo, generado en torno a las raíces de las plantas (sin inclusiones), y otro producido al aire libre, cuando la resina quedó expuesta y atrapó organismos (con bioinclusiones). Esta dualidad ayuda a entender la microhistoria del depósito y el proceso de fosilización.

Desde el punto de vista geoquímico, el material es químicamente maduro y muestra señales de alteración por exposición a hidrocarburos, coherente con el hecho de que la Formación Hollín actúa como roca madre de petróleo, hoy explotada comercialmente en sectores de la cuenca.

Los resultados proporcionan un marco de referencia para interpretar los ecosistemas ecuatoriales cretácicos y sus relaciones biogeográficas durante la desintegración de Gondwana. Futuras campañas podrían afianzar la conexión de la biodiversidad sudamericana con otras regiones gondwánicas, como Antártida, Australia y Sudáfrica.

Tras su estudio, las piezas examinadas han regresado a Ecuador, y se prevé continuar con trabajos de campo en la cantera Genoveva para ampliar la muestra y contrastar hipótesis sobre la evolución temprana de los bosques tropicales y su red trófica.

Este hallazgo combina una abundancia inédita de resina, bioinclusiones de gran valor y un contexto estratigráfico preciso, consolidando a la Amazonía ecuatoriana como referencia mundial para investigar el origen de los bosques modernos y el primer depósito mesozoico con insectos en Sudamérica.