En Hollywood, hasta los fracasos se presentan de formas variopintas. Martin Scorsese, director de El irlandĆ©s, ha sido noticia esta semana por sus crĆticas hacia el modo en que estĆ” evolucionando la industria del cine. La dificultad para financiar y estrenar en salas su nueva pelĆcula ha sido uno de los principales aldabonazos que ha ofrecido en su artĆculo del New York Times. En la otra cara del cubo de rubikĀ (y no precisamente en la cara de Disney/Marvel) nos encontramos con lo que ya podrĆa denominarse el caso Arctic Dogs. Un nuevo gran fracaso de Hollywood, esta vez en forma de pelĆcula de animación y con ganas de hacer historia. Igualito que El IrlandĆ©s, pero al revĆ©s.
La loable y necesaria defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climĆ”tico no siempre iban a ser salvaguarda suficiente para cualquier clase de empresa: con la excusa de detener los planes de un tipo que pretende perforar el Ć”rtico para liberar unos gases malĆsimos, el zorrito Swifty, hĆ©roe de Arctic Dogs, va camino de protagonizar el mayor batacazo de taquilla de la historia de Hollywood. Y se ha estrenado en 2.800 cines de EE UU.
Por lo pronto, jamĆ”s ninguna pelĆcula de Hollywood estrenada en 2.800 salas estadounidenses habĆa registrado una entrada tan pobre en su primer fin de semana: Arctic Dogs apenas ha rascado mil dólares por cine (3,1 millones de dólares en total). La pelĆcula de animación, producida por Entertainment Studios (Hostiles, 47 meters down) cuenta con un elenco de primeros espadas (James Franco, John Cleese, Alec Baldwin, Jeremy Renner, Michael Madsen y Heidi Klum), y ha costado cincuenta millones de dólares.
Con un presupuesto tres veces mayor y un tal Martin Scorsese a los mandos, El irlandĆ©s se estrenó el mismo dĆa (1 de noviembre), en apenas tres cines de Nueva York, cinco de Los Ćngeles y un puƱado mĆ”s en el resto de los Estados Unidos (se estima que unos 250 cines, sin llegar a estrenarse en mĆ”s de la mitad de los 50 estados). Su nota media en Metacritic es 99 y en Internet la gente estĆ” revendiendo entradas a cien dólares.
«Niños, si vuestros padres os llevan a ver esto, claramente no os quieren» (Rendy Jones)
Todas las vibraciones en torno a Arctic Dogs hacen pensar que se trataba de un batacazo predecible, con personajes carentes de inspiración y un guión sacado de un molde o, como seƱala el crĆtico Eric Eisenberg de Cinemablend, Ā«una pelĆcula que da la sensación de estar hecha sólo a base de primeras ideasĀ». La totalidad de las crĆticas de Rotten Tomatoes (10/100) y Metacritic (28/100) coinciden en seƱalar que Arctic Dogs no va a pasar a la historia. Y si lo hace, serĆ” por el grado de fracaso.Ā SegĆŗn Box Office Mojo, el peor estreno de Hollywood sigue siendo Proud American, que recaudó poco mĆ”s de 300.000 dólares en 2008 tras estrenarse en 750 salas. Arctic Dogs estĆ” en disposición de escribir rĆ©cords de mayor calado. SegĆŗn Forbes, nunca antes una pelĆcula estrenada en tantas salas habĆa registrado un estreno tan pobre.
Ecos de Foodfight!
El fracaso de taquilla de Arctic dogs guarda cierto parecido con lo que le pasó en 2012 a Foodfight!, otra carĆsima producción animada de Hollywood. Financiada por un gigante tan poco sospechoso como Lionsgate, de tan deplorable, Foodfight! estĆ” disponible completa en Youtube:
Foodfight! intentó mezclar Toy Story (productos de supermercado que cobran vida) con Quién engañó a Rogger Rabbit.
La palabra clave es intentó.
Terminó siendo una pelĆcula que costó 45 millones de dólares y recaudó 73.000 dólares, de los cuĆ”les ni uno sólo procedió de la taquilla, pues no llegó a los cines. DespuĆ©s de casi una dĆ©cada de producción (2003-2012) durante la cual los responsables aseguraron haber sido vĆctimas del robo de todo el material de producción, Foodfight! se estrenó sólo en el Ć”mbito del vĆdeo domĆ©stico. De nuevo, en el cĆ”sting de voces nos encontramos con nombres conocidos: Charlie Sheen, Wayne Brady, Hilary Duff, Eva Longoria, Larry Miller y Christopher Lloyd. Como no podĆa ser de otro modo, la factura tĆ©cnica, sonora y argumental de Foodfight! es tan pobre que la pelĆcula se ha vuelto de culto. Muy posmoderno todo.
El zorrito Swifty va camino de emular esa misma clase de posmodernidad. Ā”Ćnimo Swifty!