Este mes de febrero, España vuelve a mirar hacia Antonio Machado con motivo del 87 aniversario de su fallecimiento en el exilio francés. Flores, versos y encuentros culturales se entrelazan en Collioure, Soria y Segovia, ciudades que guardan una parte esencial de la biografía y la memoria del poeta.
Lejos de ser un mero trámite institucional, los actos de este aniversario se han convertido en un ritual cívico compartido: lecturas ininterrumpidas de poemas, conferencias, visitas a lugares machadianos y ofrendas florales en tumbas y bustos. La figura de Machado se reactualiza cada año como referencia literaria y como símbolo de exilio, dignidad y memoria histórica en la Europa contemporánea.
Soria: el instituto, Leonor y una tradición que sube al Espino
En Soria, el 22 de febrero vuelve a ser una fecha marcada en rojo. El IES Antonio Machado, heredero directo de aquel antiguo instituto de la provincia, organiza su ya clásica subida al cementerio del Espino, donde reposan los restos de Leonor Izquierdo, la joven esposa del poeta.
Ese domingo, a las 11.30 horas, una comitiva formada por alumnado y profesorado asciende hasta el camposanto soriano para celebrar un acto sencillo pero muy arraigado: lectura de poemas y ofrenda floral ante la tumba de Leonor. Es un gesto que mezcla recuerdo personal, tradición escolar y memoria literaria compartida por varias generaciones.
Esta costumbre no nació de un gran programa oficial, sino de una iniciativa estudiantil. El 22 de febrero de 1967, un grupo de alumnos del entonces único instituto de Soria, animados por profesores como Amparo Gaya Nuño, Félix Herrero Salgado y Juan José Ruiz Cuevas, inició la subida al Espino con recitado de versos y depósito de flores. Meses después, el centro adoptó oficialmente el nombre de Instituto de Bachillerato Antonio Machado.
A día de hoy, ese rito se ha consolidado como uno de los signos de identidad del instituto y de la ciudad. Para muchos estudiantes sorianos, su primer contacto vivo con Machado no llega solo a través de los libros de texto, sino en esa mañana fría de febrero, frente a la lápida de Leonor, escuchando sus propios compañeros leer “Campos de Castilla”.
En paralelo a la subida al cementerio, Soria refuerza cada año el vínculo con el poeta a través de la Fundación Española Antonio Machado, que programa actividades con un marcado carácter cultural y participativo. La ciudad se reivindica así como una de las paradas imprescindibles en el mapa vital y literario del autor.
Conferencias, música y versos: programa machadiano en el IES Antonio Machado
La conmemoración soriana no se limita al 22 de febrero. El fin de semana del aniversario se despliega un programa organizado conjuntamente por la Fundación Nacional y la Fundación Española Antonio Machado y el propio instituto, que combina reflexión académica, música y poesía en espacios muy vinculados a la figura del escritor.
El sábado 21 de febrero, a las 11.00 horas, el Salón Rojo del Instituto Antonio Machado acoge la conferencia “La tierra de Alvargonzález”, a cargo de la profesora y estudiosa Esther Vallejo de Miguel. La charla se centra en la relación íntima entre el poeta y la ciudad de Soria, y sirve como puerta de entrada a uno de los textos más emblemáticos de su producción.
Durante el acto conmemorativo, presidido por el vicepresidente de la Fundación Española Antonio Machado, Miguel Ángel de Miguel Casas, se presenta además una nueva edición de “La tierra de Alvargonzález, cuento-leyenda y romance”, publicada por Librería Las Heras. El volumen incluye el texto machadiano y un estudio introductorio elaborado a partir de la propia conferencia de Vallejo, lo que refuerza el carácter divulgativo del homenaje.
En la mesa presidencial se sientan representantes de distintas instituciones: el subdelegado del Gobierno en Soria, Miguel Latorre Zubiri; el secretario territorial de la Junta de Castilla y León, Rafael Medina Esteban; la concejala de Turismo y Medio Ambiente de Soria, Yolanda Santos Grande; el director del IES Antonio Machado, Miguel Ángel Delgado Santa Bárbara; y la propia Esther Vallejo. Esa presencia institucional subraya hasta qué punto la figura de Machado forma parte del patrimonio cultural común de la ciudad y la comunidad.
Tras la sesión en el salón de actos, la conmemoración se traslada a la Plaza del Vergel. Allí tiene lugar un homenaje poético-musical junto al busto del escritor, con la participación de la Orquesta de 3.º y 6.º de Enseñanzas Profesionales, dirigida por el profesor Francisco Castillo Vega. La música se entrelaza con la poesía en distintas lenguas, subrayando la proyección internacional del autor.
En ese marco, José Ángel Mayor y Gwendolyne Raveraud recitan el poema “Orillas del Duero” en español y francés, un gesto simbólico que conecta el paisaje castellano que inspiró al poeta con su dimensión universal y europea. El homenaje concluye con una ofrenda floral ante el busto de Machado, uno de los momentos más emotivos del programa.
Lecturas ininterrumpidas y participación ciudadana en Soria
La agenda machadiana soriana se prolonga todavía un día más. El lunes 23 de febrero se pone en marcha una lectura ininterrumpida de poemas en el llamado Aula del Poeta, un espacio del instituto concebido como punto de encuentro con la obra del autor.
Esta actividad, abierta al público general, se desarrolla de 9.00 a 21.00 horas y está organizada en colaboración con el Ayuntamiento de Soria y la Asociación de Amigos del Instituto. Cualquier persona interesada puede inscribirse previamente a través de un formulario en línea y reservar un turno para leer en voz alta uno o varios textos de Machado.
La dinámica es sencilla: durante doce horas, se suceden alumnos, docentes, vecinos y aficionados a la literatura, de manera que la palabra de Machado no se interrumpe. No se trata solo de rendir tributo, sino de devolver la poesía al espacio público, en un formato accesible y cercano.
El Aula del Poeta se convierte así en un pequeño laboratorio de memoria compartida, donde la obra del autor dialoga con generaciones muy distintas. El ambiente, más que solemne, es participativo y relajado; es habitual ver a familias completas acercarse, escuchar algunos versos y animarse a leer un poema favorito.
Con este conjunto de actividades —conferencias, música, lecturas, ofrendas—, Soria consolida su papel como una de las capitales machadianas en España. La ciudad vuelve a poner en primer plano el vínculo entre paisaje, historia y literatura que marcó la etapa de “Campos de Castilla”.
Segovia: la casa del profesor y un homenaje que abre sus puertas
Mientras Soria mira hacia el cementerio del Espino y al instituto, Segovia centra el foco en la Casa-Museo Antonio Machado y en el recuerdo del poeta como profesor de francés. Turismo de Segovia y la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce han preparado un programa “cercano” para los días 19 a 22 de febrero, con la intención de llegar tanto a expertos como a vecinos y visitantes.
El calendario arranca el jueves 19, a las 19.00 horas, con un homenaje académico en el Aula de San Quirce, en la calle Capuchinos Alta. El protagonista es el poeta y ensayista Benjamín Prado, una de las voces más reconocibles de la poesía española contemporánea, que participará en un encuentro dedicado a analizar la vigencia de Machado.
El domingo 22 de febrero, cuando se cumplen 87 años de su muerte en Collioure, la Casa-Museo abre sus puertas de 11.00 a 14.00 horas con entrada gratuita y visita libre. El público puede recorrer las estancias de la antigua pensión donde el poeta vivió durante su etapa segoviana, hoy conservadas como un espacio sobrio, casi detenido en el tiempo.
La habitación en la que residió Machado, el mobiliario sencillo y el ambiente de aquel internado del primer tercio del siglo XX ayudan a entender el contexto en que escribió una parte de su obra. Más que un monumento grandilocuente, la Casa-Museo es un lugar cotidiano que refuerza la imagen del poeta como docente y ciudadano común, con horarios, clases y preocupaciones muy parecidas a las de cualquier profesor de instituto.
Por la tarde, a las 17.00 horas, la jornada segoviana se completa con el ya tradicional homenaje popular en los jardines de la Casa-Museo. El acto incluye lectura y recital de una selección de poemas emblemáticos, de modo que la voz del autor vuelva a escucharse en el mismo patio donde vivió.
Lecturas, bustos y flores: el pulso popular del homenaje segoviano
El homenaje de la tarde en Segovia se concibe deliberadamente como un encuentro abierto y participativo. Vecinos, asociaciones culturales y visitantes se turnan para leer en voz alta versos de Machado, en una atmósfera que mezcla respeto y cercanía. No se requiere experiencia previa ni formación académica: basta con querer compartir un poema.
Tras el recital, el grupo se traslada al busto del escritor situado en el jardín de la Casa-Museo para realizar una ofrenda floral simbólica. El gesto es sencillo: depositar flores a los pies de la escultura, como forma de agradecimiento colectivo por la huella que dejó en la ciudad y en la literatura española.
En ocasiones, los organizadores entregan un pequeño detalle conmemorativo a los asistentes, un recuerdo que subraya el carácter emocional de la cita. Para muchos segovianos, la visita a la Casa-Museo y la participación en este homenaje se ha convertido en un hábito anual, ligado a la identidad cultural de la ciudad.
Las actividades en Segovia se enmarcan dentro del programa más amplio de la Red de Ciudades Machadianas, de la que la localidad forma parte. Esta red impulsa proyectos comunes de difusión, investigación y turismo cultural en torno a la figura del poeta.
La propia Casa-Museo Antonio Machado se ha consolidado como centro de referencia para la divulgación de su obra, con exposiciones permanentes, visitas guiadas y actos literarios que se extienden más allá de las fechas de aniversario. La ciudad reivindica así al autor no solo como un nombre ilustre del pasado, sino como un compañero de viaje en su presente cultural.
Collioure y la Red de Ciudades Machadianas: un mapa compartido
Al otro lado de la frontera, en la localidad francesa de Collioure, también se recuerdan estos días los últimos pasos del poeta. Allí murió Antonio Machado el 22 de febrero de 1939, tras cruzar la frontera huyendo de la Guerra Civil, y allí descansa en el pequeño cementerio de la villa mediterránea, convertido en un lugar de peregrinación cultural para españoles y europeos.
La Red de Ciudades Machadianas —formada por Sevilla, Madrid, Soria, Baeza, Segovia, Rocafort, Barcelona y la propia Collioure, con la Academia de Historia Fernán González de Burgos como miembro no socio— celebra su Asamblea General Ordinaria precisamente el 22 de febrero, a las 18.00 horas, en la ciudad francesa.
Este encuentro servirá para que Collioure asuma la presidencia de la Red durante todo el año 2026, un hecho cargado de simbolismo, dado que se trata del escenario del exilio final y del fallecimiento del autor. Entre los asistentes estarán la concejala de Soria Gloria Gonzalo y el secretario de la Red, Eduardo Muro, en representación de la vertiente castellana del legado machadiano.
La Red trabaja desde hace años en coordinar iniciativas que pongan en valor la figura del poeta desde múltiples ángulos: académico, patrimonial, educativo y turístico. Cada ciudad aporta su parte de la biografía y de la obra: Sevilla la infancia, Madrid la formación, Soria y Baeza la docencia en provincias, Segovia la consolidación intelectual, Rocafort y Barcelona el tramo final de la Guerra Civil, y Collioure el exilio y la muerte.
En este contexto, Soria ha redoblado esfuerzos para que Machado sea uno de sus grandes referentes culturales y turísticos durante todo el año, articulando rutas, actividades educativas y programación estable que conecten con un público amplio. La mirada hacia 2025 y 2026 pasa por reforzar esa identidad machadiana compartida con otras ciudades de la Red.
Machado entre la memoria, el exilio y la vida cotidiana
Los actos repartidos entre Soria, Segovia y Collioure dibujan algo más que un calendario de eventos. Muestran cómo la memoria de Antonio Machado se mantiene viva a través de gestos muy concretos: un ramo de flores, un verso leído en voz alta, una conferencia en un aula histórica, una visita gratuita a una casa modesta de profesor.
En Soria, la subida al cementerio del Espino recuerda la historia de Leonor Izquierdo y la huella que su muerte dejó en el poeta; en Segovia, la Casa-Museo conserva la atmósfera de aquella pensión donde escribió y dio clase; en Collioure, la tumba junto al mar sigue recibiendo cartas, libros y flores de desconocidos.
Al mismo tiempo, las instituciones culturales y educativas implicadas —fundaciones, ayuntamientos, academias, redes de ciudades— buscan que el homenaje no se quede en la nostalgia. El objetivo es que la obra de Machado siga dialogando con lectores actuales de todas las edades, que sus poemas formen parte de la formación literaria de los jóvenes y que su biografía sirva para reflexionar sobre el exilio, la guerra y la importancia de la cultura como refugio.
Ochenta y siete años después de su muerte, el itinerario que une Sevilla, Soria, Segovia y Collioure sigue trazando un relato muy reconocible en España y en Europa: el de un escritor que convirtió el paisaje y la vida cotidiana en materia poética, que terminó sus días lejos de casa, y cuya voz continúa resonando en institutos, casas museo y plazas cada mes de febrero.
En este aniversario, el protagonismo lo comparten la historia personal del poeta, los lugares que marcaron su camino y las comunidades que, año tras año, vuelven a reunirse para leerlo, escucharlo y colocar unas flores en su nombre, demostrando que su legado no es solo pasado literario, sino parte activa de la cultura cívica contemporánea.