Actualmente las religiones son parte activa e importante de la composición social y pública del mundo entero. Muchos son los debates que se sostienen acerca del fenómeno religioso, hoy te daremos la información necesaria para comprender este aspecto y su relación con otras áreas del conocimiento.

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La revitalización de la religión, ya es un hecho.

¿De qué trata el fenómeno religioso?

La fenomenología es la ciencia que se encarga del estudio de fenómenos mediante la observación o comprobación indirecta del mismo.

Desde el punto de vista filosófico, un fenómeno es una situación percibida a través de nuestros sentidos dentro de lo que se conoce como conciencia o experiencia. Otra forma de explicarlo, es refiriéndonos a un acontecimiento extraordinario.

Comúnmente, se utiliza el término fenómeno para definir aquello que no puede ser explicado de forma sencilla (algo inusual), incluso se emplea para señalar eventos o personas que han adquirido gran importancia, llegando a ser considerados especiales y sobresalientes.

Immanuel Kant, filósofo alemán, consideraba que el fenómeno era aquel hecho palpable desde la experiencia sensitiva, pero creía en la existencia de una marcada diferencia entre esta y la esencia del fenómeno, es decir, lo no fenoménico.

Kant nombró este aspecto como «noúmeno», un término contrario a la intuición sensible y que no puede ser comprendido desde los sentidos sino que, corresponden a la intuición intelectual, aquella que se base en medios racionales más allá de la experiencia.

Ahora bien, el otro concepto que necesitamos definir para comprender un fenómeno religioso, es el de religión. Podría decirse que la religión es la representación de una serie de prácticas y creencias comunes entre un grupo de personas.

La religión se enmarca alrededor de lo que dentro de sus lineamientos es considerado como sagrado. Es ese acercamiento del  hombre con lo trascendental, así como lo espiritual.

Entonces, ¿Qué es un fenómeno religioso?

Partiendo de lo explicado anteriormente, hablamos de un fenómeno religioso cuando nos referimos a un hecho que concuerda perfectamente con los fundamentos de la religión y sus creyentes.

La fenomenología de la religión estudia las manifestaciones y esencias de diversos fenómenos que le acontecen a determinados grupos o individuos, esto desde el punto de vista de las tradiciones religiosas y lo sagrado.

Para Chantepie de la Saussaye, esta ciencia se encarga de recolectar la información necesaria acerca de eventos históricos determinados, para luego ser analizados filosóficamente de acuerdo a las definiciones religiosas.

Por otra parte, Van der Leeuw, considera que con esta rama científica se busca entender la manera en la que lo divino (el fenómeno religioso)  se presenta ante las personas y como estas logran comprenderlo.

Actualmente, son muchas las personas que afirman no creer en Dios ni practicar ningún tipo de religión, por ejemplo los agnósticos; sin embargo, aunque el debate sobre lo real y lo inexistente sigue abierto, poco a poco la religión ha ido recuperando parte del terreno perdido gracias a la llegada de la era moderna.

Si no conoces el significado del término agnóstico que mencionamos en el párrafo anterior, ingresa en el siguiente artículo y despeja todas tus dudas acerca de este tema: Agnosticismo. 

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Fenomenología religiosa y las Ciencias Sociales

Aunque con cierto recelo, las Ciencias Sociales en los últimos años se han visto en la obligación de aceptar que la religión forma parte del día a día de la vida pública de las sociedades, así como, la revitalización que muchas de estas han tenido.

Contrario a lo propuesto por el secularismo, desde los años setenta y hasta nuestros días, ha sido mucho más notorio el hecho de que toda aquella práctica u experiencia religiosa (fenómeno religioso) no necesariamente es un suceso privado, subjetivo o simbólico.

Normalmente, vemos como la religión tiene fuertes lazos con la esfera pública mundial, brindando a sus creyentes un cuerpo de conocimiento y pensamiento que establecen las formas en las que se supone deben actuar, participando de esta forma en los desafíos del mundo globalizado.

Era moderna

En el siglo XV, a raíz de los acontecimientos ocurridos como la Reforma Protestante, la Conquista de América, la Revolución científica, entre otros, llega el período conocido como Modernidad.

Esta era moderna sostenía que los sucesos o fenómenos pueden ser explicados a través de la ciencia, contrario a lo que se creía durante el Renacimiento, donde todo era explicado gracias a las creencias religiosas.

Se trata de la imposición de la razón y la lógica por encima de lo sagrado y de la religión, resaltando la industrialización de la producción, las transformaciones de los sistemas políticos así como de las libertades y derechos.

No obstante, con la Modernidad prosperaron situaciones controversiales como la creación de nuevas clases sociales que provocaron la diferenciación injusta de ciertos grupos de personas, dando lugar a la discriminación y marginalidad.

De igual forma, en cierta medida este movimiento moderno propició el deterioro de los valores básicos sobre los cuales se erigen las sociedades. La justicia, la solidaridad, la tolerancia, son algunos de los valores afectados que hoy con el nuevo auge de las religiones están volviendo a recuperar su verdadero valor.

Causas de la revitalización religiosa

El Estado social es la representación de cómo eran ideadas las sociedades en el período moderno, basándose en el compromiso, solidaridad o dependencia recíproca entre el Estado y los ciudadanos.

Sin embargo, con el paso del tiempo esta idea de Estado que busca los mejores beneficios para sus ciudadanos, ha ido desvirtuándose hasta convertirse en un método de control y vigilancia sobre los individuos, un método que ya no busca proteger ni beneficiar.

Poco a poco el Estado ha perdido interés por los derechos y la justicia, dejando estos aspectos en manos de quienes son considerados aptos por sus capacidades, pero también por sus recursos.

Lo anterior, combinado con la desaparición de ideologías, las crisis democráticas liberales, la globalización, el desplazamiento de migrantes de una región a otra, la convivencia, la desigualdad y las guerras, pueden ser consideradas como las causas principales del resurgimiento de las religiones.

Por ser temas de carácter social es evidente la estrecha relación que existe entre lo social, la religión y la espiritualidad. Es por esto que es necesario que desde las Ciencias Sociales se estudien este tipo de situaciones tomando en cuenta la connotación religiosa de estas y así intentar comprenderlas mejor.

La verdad

Aun cuando con la llegada de la era posmoderna y el cuestionamiento del racionalismo cartesiano, para muchos es incoherente el establecimiento de una relación entre las Ciencias Sociales y la religión.

Max Weber, filósofo y sociólogo alemán, creía que las creencias religiosas, sobre todo las cristianas, son parte fundamental del desarrollo económico estadounidense y europeo.

Pero Weber también creía que el racionalismo era parte importante en la búsqueda científica, incluso consideraba el conocimiento racional como la fase final de proceso de evolución que han vivido los seres humanos a lo largo de los años.

Según este filósofo, dicho proceso evolutivo ha pasado por diferentes momentos, marcados por las distintas creencias y tendencias.

Gracias al transitar a través de mitos, relatos, religiones monoteístas y hasta la metafísica, los científicos sociales consideran que la fe ha sido sustituida en gran medida por la razón del conocimiento, información obtenida por medio del método científico.

Anteriormente, muchos de estos científicos buscaban la verdad absoluta sin necesidad de basar sus explicaciones en aspectos religiosos, se valían de la consideración de la capacidad racional como método para que el hombre lograra comprender y explicar  los fenómenos que ocurrían.

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La verdad y el conocimiento científico

El mismísimo Albert Einstein afirmaba que la ciencia era un suceso que solo pueden originar aquellos que buscan la verdad y la comprensión de diversas situaciones, para él este impulso de búsqueda tiene mucho que ver con la religión.

Este hombre que no es ni más ni menos que el científico más importante del siglo XX, creía que el misterio era la experiencia y emoción esencial dentro del arte y la ciencia.

Precisamente es ese impulso de búsqueda de la verdad lo que sustenta al conocimiento científico, comprender el entorno tanto personal como social desde la persecución del misterio y más allá de la ignorancia.

La exhortación que hace Einstein para que el hombre como miembro del terreno universal, implemente el conocimiento para encontrar la verdad deseada también puede encontrarse en libros como la Biblia o el Corán, textos de carácter sagrado.

Podría decirse entonces, que la verdad no es más que ese espíritu de búsqueda desarrollado por los hombres (creyentes y no creyentes) y compartido a pesar de las diferencias entre los métodos utilizados por unos y otros.

Es así como grandes críticos y pensadores vuelven a ponerse del lado de la religión, desestimando muchas de las ideas planteadas durante la era moderna y defendiendo la realidad en términos metafísicos.

Además, estos pensadores apoyan el uso de la disciplina hermenéutica como principal herramienta para comprender el significado de las palabras.

Cabe resaltar, que esta herramienta es utilizada en los textos sagrados cuando se hace referencia a profetas que a través de la palabra, difunden mensajes divinos en cada región que visitan.

El poder de la palabra

El creyente es conocedor de la naturaleza humana, con sus fallas, dificultades y problemáticas, pero también reconoce la capacidad del racionamiento y libre albedrío, que a su vez condicionan la consecución del logos (razón).

La inexistencia de verdades absolutas por parte de las ciencias y la religión, ubican a los creyentes y no creyentes en un mismo plano de razonamiento en el que el conocimiento no es exclusivamente de ningún grupo.

En resumen, tanto creyentes como no creyentes dan lugar a pensamientos racionales similares para solventar situaciones problemáticas o fenómenos  que afectan a ambos sectores por igual y que pueden resolverse gracias al poder de la palabra.

La verdad resulta como una consecuencia del establecimiento de diálogos e intercambio de palabras, donde es precisamente esta última la representante de lo divino y lo humano.

Puede que los aspectos referentes a Dios traspasen cualquier ánimo de comprensión, para entender este hecho, ingresa en el siguiente artículo y comprueba tan maravilloso don: Poder de Dios.fenómeno-religioso-5

La secularización y el fenómeno religioso

Dentro de las Ciencias Sociales, la secularización se presenta como fundamento de la base epistemológica de esta ciencia, influyendo en ella de forma contundente desde hace bastante tiempo atrás.

La secularización busca explicar el proceso de causa-efecto entre los distintos sucesos del acontecer mundial, así como el espacio que ocupa la religión en estos tiempos modernos.

Para definirla de forma más sencilla, el término secularización es utilizado para identificar el deterioro de las creencias y prácticas religiosas; igualmente, se utiliza para referirse a la pérdida de la capacidad de influir en las sociedades por parte de la religión.

Cuestiona la compatibilidad entre el mundo actual, la autonomía social y el conocimiento científico, con las religiones y por ende con los fenómenos religiosos.

Para el secularismo, la posición que ocupa la religión en el ámbito social está fuera de la vida pública, transmitiendo el poder religioso que existía en otras épocas a Estados basados en leyes y políticas.

Puede tomarse la secularización como un proceso crítico acerca de la relación de lo actual y lo religioso, reconociendo que esto último no ha dejado de estar presente entre las civilizaciones y que todavía en la actualidad forman parte importante de la composición social.

Esa relación existente hasta nuestros días, ha llevado al desarrollo de un movimiento postsecular que busca explicar el debate sobre la presencia de ambos aspectos (religión y modernidad).

¿Qué incluye lo postsecular?

Jürgen Habermas propone lo postsecular como un proyecto normativo político consecuencia de problemáticas y desafíos actuales tales como el desenvolvimiento del pluralismo en las áreas religiosas y culturales, con respecto a la política regional.

Habermas considera que lo religioso y espiritual debe ser incluido en la vida pública pero con una sola condición, que los defensores religiosos expliquen tanto los fenómenos religiosos como sus principios a través de un lenguaje secular.

Muchas son las personas que critican este pensamiento habermasiano, ya que ven en él una forma de anular el potencial semántico de la religión.

Además, los críticos a esta propuesta, la perciben como una forma incorrectamente fundamentada para explicar la convivencia entre lo religioso y lo social, reforzando una marcada diferencia entre la fe y el conocimiento racional (dos paradigmas cognitivos).

Fred Dallmayr, filósofo estadounidense, señala la aparición en los textos sagrados de mensajes que no corresponde al paradigma cognitivo sino que, transmiten los designios de Dios mediante el amor.

En este sentido, los mensajes están dirigidos a la parte sensible e integral del ser humano y no solo a su intelecto, pudiendo ser interpretados sin necesidad de traducción.

Enmarcado en estas concepciones, es evidente interpretar la intersubjetividad entre los individuos (creyentes y no creyentes), misma que bajo los preceptos de Habermas se fundamenta en lo cognitivo.

Dicho de otra manera, la propuesta habermasiana condiciona la alteridad de las personas, suponiendo que una se ve desplazada por el conocimiento de otra.

Críticas

Una de las críticas hacia la posición de Habermas, se centra en la imposibilidad de plantear una relación de correspondencia entre los individuos, contrario a esto, existen relaciones no simétricas en las que cada quién cuenta con sus propias características.

Los críticos a esta propuesta consideran que debe revisarse nuevamente el concepto de secularización, así como todo los que se relaciona a ello, para que siga siendo parte de las Ciencias Sociales.

De forma más sencilla, podría decirse que la secularización es el resultado de los sucesos históricos  que han dado lugar a los Estados actuales. También puede ser considerado como un tipo de lenguaje con el cual se busca definir qué es religión, cómo debe interferir en la vida pública y más.

La relectura del concepto de secularización, desde el punto de vista postsecular está relacionada con la compresión postmoderna y postcolonial del pluralismo intercultural, intersubjetivo e interreligioso.

Lo religioso y lo académico

Aun después de lo explicado, siguen existiendo defensores de la limitación de la religión al ámbito netamente personal, a la paz espiritual.

Sin embargo, la religión ha servido durante décadas como medio de conexión intersubjetiva entre las comunidades, es así como vemos un fenómeno religioso que a pesar de estar vinculado con lo privado, también se relaciona con lo comunitario.

A fin de cuentas, lo más importante para la religión es facilitar a sus creyentes una normativa o código de vida según lo establecido por Dios o dioses, que permitan a estos desenvolverse en todas la áreas  (sociales, públicas, científicas, entre otros).

Desafíos actuales

El fenómeno religioso y la religión, comúnmente se entrelazan con las problemáticas actuales, por ejemplo, son mencionados ampliamente a través del desarrollo de situaciones como la pobreza, la justicia, la gobernanza, los conflictos armados, la erosión medioambiental, etc.

Por otro lado, estos temas se aplican a los debates sobre la legislación moderna en materia de abortos, derechos sociales, derechos de mujeres y niñas, así como política y el matrimonio igualitario.

Son los religiosos quiénes muchas veces juegan un papel esencial en este tipo de debates, aportando soluciones e intentando comprender todas las posturas.

Que los científicos sociales acepten esta realidad, los lleva a un dialogo cercano con todos los creyentes y no solamente con los líderes. Claro está, que esta acción debe estar destinada a entender desde el respeto de las diferencias, la forma en la que estos individuos perciben al mundo.

Como el conocimiento no es único ni exclusivo de un solo grupo social, sino que se genera de manera colectiva, las Ciencias Sociales no pueden seguir negando la participación de las personas religiosas en la generación de dicho conocimiento.

Además, el fin último de este conocimiento es proporcionar soluciones y alternativas a los desafíos actuales, ayudando de esta manera a toda la humanidad.

El diálogo como herramienta de comprensión

El diálogo establecido entre la religión y los científicos sociales, no es más que un espacio de encuentro entre personas diferentes; en otras palabras, es el encuentro entre individuos con razonamientos y experiencias emocionales diversas.

El mayor desafío que se presentan es la aceptación de esas diferencias, para que dejen de ser aspectos que favorezcan la exclusión y se conviertan en elementos para dar origen a las soluciones de las problemáticas actuales.

Es el diálogo la principal herramienta para conseguir llevar esta corresponsabilidad en plena armonía, es así como la religión, la Teología y las Ciencias Sociales, deben aportar desde sus perspectivas lo mejor que tengan para hacer frente a estos desafíos.

Si esto se logra, todas las partes involucradas serán beneficiadas podrán enriquecerse de la intelectualidad del otro sin la necesidad de imponer una doctrina.

Fenómeno religioso: Encuentros y vínculos

Así como las religiones han defendido sus dogmas a lo largo de los años de otras corrientes religiosas, sintiéndose cada vez más amenazadas por estas, esta misma relación ha venido construyéndose entre actores políticos y científicos sociales.

Sin embargo, si analizamos detenidamente los antecedentes históricos, podemos comprender que dentro de las religiones existe un pasado de encuentros y vínculos.

Con la apertura de espacios para el enfrentamiento intelectual se abre también la posibilidad a encontrar la respuesta  a la pregunta ¿Qué tienen en común las religiones y qué las diferencia ?.

Esto mismo ocurriría con la ciencia, podría identificarse los aspectos que alejan al fenómeno religioso, los actores religiosos y las Ciencias Sociales e igualmente reconocer aquellos donde se unen.

Por años, hemos sido testigos del surgimiento de textos académicos que defienden la interculturalidad, el respeto hacia posturas diferentes y la democracia, lamentablemente muchos de estos escritores no ponen en práctica sus palabras.

El enfoque de las Ciencias sociales se traduce en el logro de la compresión de los sucesos pertenecientes a la realidad actual, para ello los académicos deben darle la oportunidad al diálogo entre los diversos sectores que componen esta realidad.

Como fue previamente mencionado, es evidente que se hace cada vez más necesario la introducción de espacios donde las opiniones de todos los participantes sean escuchadas, respetadas y tomadas en cuenta.

Finalmente, te dejamos un artículo en el que puedes encontrar la manera para acercarte a Dios, confiando en su poder  y su palabra: Confianza en Dios.

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