La actriz Verónica Echegui falleció este domingo en Madrid a los 42 años, tras varios días hospitalizada en el Hospital 12 de Octubre por un cáncer, según confirmaron fuentes de su entorno y la Unión de Actores y Actrices. La intérprete, nacida en 1983, deja una carrera reconocida por su intensidad, su mirada poderosa y la valentía al elegir proyectos.
El adiós a Echegui llega cuando su nombre seguía muy presente en la industria: ganó el Goya en 2022 por Tótem Loba como directora, guionista y coproductora, y continuaba sumando papeles con sello propio en cine y televisión. Entre compañeros y público, su figura se asociaba a versatilidad, riesgo y compromiso.
Reacciones del cine y despedida

Desde primera hora, el Tanatorio de la Paz recibió a colegas que quisieron despedirla en silencio y con respeto. Entre los asistentes se encontraban Paco León, María Adánez, Victoria Luengo, Silvia Alonso y su expareja Álex García, una muestra de la huella que Verónica dejó en quienes trabajaron con ella.
También se acercaron Carlos Olalla, Jorge Bosch, Fernando Guallar o Susana Abaitua, además de intérpretes como Dafne Fernández, Elisa Matilla, Sara Sálamo y Vicky Luongo. En redes, muchos compañeros compartieron mensajes de cariño y consternación por una pérdida que ha sacudido al audiovisual.
Paco León expresó estar en shock ante la noticia, un sentimiento generalizado entre profesionales del sector. A los homenajes se sumaron nombres como Maribel Verdú, Fernando Tejero, Antonio Banderas y otras voces del cine español, así como un mensaje del presidente Pedro Sánchez lamentando la marcha de una artista «con un talento y una humildad enormes».
La Unión de Actores y Actrices confirmó públicamente el fallecimiento a través de sus canales, subrayando la relevancia de Echegui en las últimas dos décadas y el respeto que generaba dentro de la profesión.
Los inicios y el salto con Yo soy la Juani

Verónica Fernández de Echegaray —nombre real de Verónica Echegui— decidió ser actriz con apenas nueve años. Ingresó en la RESAD y amplió formación en la Royal Academy of Dramatic Art (RADA) en Londres, donde compaginó trabajos como camarera con sus estudios. Antes de dar el salto al cine, inició su trayectoria en televisión con Una nueva vida y Paco y Veva, y se subió a las tablas en el Inferno de Tomaz Pandur.
Su gran oportunidad llegó en 2006 con Yo soy la Juani, dirigida por Bigas Luna. El cineasta buscaba entre miles de aspirantes ese carisma de barrio auténtico y encontró en Echegui la energía y la ambición que pedía el papel. La actriz, que acudió a la prueba con un chándal chillón, se ganó el personaje y, con él, una nominación al Goya a actriz revelación. A partir de ahí, su mirada —tan elocuente como incisiva— se convirtió en su sello de identidad.
Una filmografía diversa y reconocimientos

Tras aquel despegue, encadenó títulos de peso: El patio de mi cárcel (2008) le valió candidatura al Goya a mejor actriz protagonista, y Katmandú, un espejo en el cielo (2011), de Icíar Bollaín, le dio otra nominación en la misma categoría. En teatro y cine, brilló por su entrega, y la prensa internacional la señaló como una de las Shooting Stars del European Film Promotion.
Alternó con naturalidad el drama y la comedia: La gran familia española, Kamikaze, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, Explota, explota —por la que fue nominada como actriz de reparto—, L’ofrena, Orígenes secretos o Historias para no contar. Además, rodó en distintos países y colaboró en producciones internacionales como The Cold Light of Day, compartiendo cartel con Henry Cavill, Sigourney Weaver y Bruce Willis.
En televisión, sumó papeles relevantes en Apaches, Días de Navidad —donde interpretó a María en su juventud—, Intimidad, Los pacientes del doctor García y A muerte. Su nombre también figuraba en Ciudad de sombras, miniserie pendiente de estreno, confirmando un recorrido sostenido y muy presente en la ficción española.
En su palmarés destacan dos Premios Gaudí (por Katmandú y La ofrenda) y candidaturas a los Feroz, además de haber acumulado cuatro nominaciones como actriz a los Goya a lo largo de su carrera.
De actriz a directora: Tótem Loba y su mirada social

En 2022, Echegui se coronó en la dirección con Tótem Loba, Goya al mejor cortometraje de ficción. Inspirada en una vivencia de su adolescencia, la pieza retrata unas fiestas populares donde, tras la medianoche, un rito convierte la diversión en pesadilla. Con pulso de thriller, el corto cuestiona la hipernormalización de la violencia contra las mujeres y reivindica escucharse a una misma cuando algo no encaja.
Más allá de la pantalla, la actriz hizo activismo al relatar experiencias de abuso en distintos ámbitos y alzar la voz contra dinámicas toleradas durante años. Su discurso en los Goya —apelando al presidente para ver el corto y tomarse el tema en serio— ejemplificó esa mezcla de coraje y sensibilidad con la que entendía el oficio y su responsabilidad pública.
Proyectos recientes y trabajos pendientes
En la recta final, Echegui encarnó personajes muy distintos: la jueza que destapa una trama en Justicia artificial (2024), la protagonista de la comedia romántica Yo no soy esa (2024) y una mujer libre en A muerte, serie de Apple TV+ que desembarcó después en Atresplayer. Quedaba por ver Ciudad de sombras, un thriller policíaco para Netflix, junto a Ana Wagener, Isak Férriz y Manolo Solo.
En una de sus últimas entrevistas, reflexionaba sobre cómo afrontamos el final de la vida, entre humor y filosofía cotidiana. Esa mezcla de lucidez y ternura atravesó su trayectoria y también su forma de entender el trabajo: escuchar, arriesgar y poner el cuerpo al servicio de las historias.
El impacto de su ausencia se mide en la cantidad de compañeros y espectadores que la recuerdan por su talento, su ética y esa luz que encendía cada plano. A Verónica Echegui la sostienen ahora sus películas, su corto, las series y la memoria de una carrera que, aunque truncada demasiado pronto, ya forma parte de la historia reciente del cine español.