En este artículo reflexionaremos sobre la explicación del salmo 121, la alabanza de la seguridad. Porque en tiempo de tribulaciones, no hay nada como recitar, meditar y confiar en el versículo del salmista que dice ¿De dónde vendrá mi socorro?

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Explicación del salmo 121

Los salmos son alabanzas, himnos, canticos o poemas dedicados a Dios. Fueron varios los hombres en el antiguo testamento tocados o ungidos por Dios los que escribieron los salmos de la Biblia, entre ellos se pueden mencionar a: Moisés, Salomón y el rey David.

David escribió 73 salmos según la versión hebrea, mientras que la griega dice que fueron 82 salmos. Lo cierto es que entre los escritos por David se cuenta el himno o cantico de la confianza, que es el Salmo 121.

David al escribir los salmos recibía inspiración divina, porque Dios quería que al cantarlos su pueblo, sintieran la presencia de Él en sus vidas y por tanto estar confiados. Al leer el Salmo 121 podemos notar la presencia de Dios cerca de nosotros y sentirnos confiados.

Dios nos dice en esta alabanza que Él nos libra de todo mal, nos rescata del pecado y de sus efectos; sea enfermedad, sufrimiento, asecho e incluso de la muerte. De manera que Dios es nuestro protector por excelencia y lo único que nos demanda es que tengamos fe y confiemos en Él.

Salmos 121 (RVA 2015):

1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?

2 Mi socorro viene del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra.

3 No permitirá que resbale tu pie ni se adormecerá el que te guarda.

4 He aquí, no se adormecerá ni se dormirá el que guarda a Israel.

5 El SEÑOR es tu protector; el SEÑOR es tu sombra a tu mano derecha.

6 El sol no te herirá de día ni la luna de noche.

7 El SEÑOR te guardará de todo mal; él guardará tu vida.

8 El SEÑOR guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.

Versos 1 y 2: Alzar la vista al monte

En los versos 1 y 2 el salmista David en su cantico se hace una pregunta e inmediatamente se la responde. Como nosotros también debemos responder hoy, nuestra ayuda viene del Señor.

Pero en la explicación Salmo 121 en estos dos versos, es importante observar la frase “Alzaré mis ojos a los montes”. Esta frase tiene implícito una acción del salmista y es el accionar el poder de la oración. David hace un clamor fijando su fe, su mirada a los montes, buscando la presencia de Dios.

El uso del término “Montes” tiene un significado para el salmista, porque la presencia de Dios se revelaba a sus antepasados los patriarcas y profetas en los montes. Incluso los mandamientos de Dios son entregados a Moisés en el Monte Sinaí, también llamado monte Horeb durante el éxodo por el desierto.

Otro ejemplo de las instrucciones dadas a hombres de Dios en montes, es el caso del patriarca Abraham y el monte Moriah o el profeta Elías en el Monte Carmelo.

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Verso 3: El Señor no dejará que tu pie resbale

El salmista como ya vimos inicia la alabanza con un clamor, confiando que, si está en la presencia de Dios, obtendrá su ayuda, su socorro. Pero, además su presencia le garantiza firmeza, Dios no permitirá que caiga o resbale, porque no duerme el que lo guarda.

Tengamos entonces la seguridad que, si nos mantenemos firmes habitando al abrigo de Dios, el Señor no nos dejará caer.  Tendremos seguridad y estabilidad en nuestras vidas cuando Dios está con nosotros, esto es si lo hemos aceptado de corazón y siempre buscamos agradarlo en todo.

Versos 4 y 5: El Señor es tu guardián

Dios en estos versos nos afirma que Él no se dormirá porque es el guardador y protector de su pueblo, de su iglesia. Dios no es como el hombre que necesita de horas de sueño para reponer sus fuerzas, el Señor cuida nuestro camino en todo tiempo sea de día o de noche.

En el verso 5, el Señor nos dice que es nuestra a sombra a la diestra, significa entonces que Dios nunca se apartará de nosotros. De la misma forma que nuestra propia sombra nunca se aparta de nuestro lado.

Verso 6: El Señor es fiel protector en todo tiempo

El Señor es nuestro fiel protector en todo tiempo, de día y de noche dice el verso 6 de este salmo 121. Procuremos vivir siempre bajo el cuidado del Señor durante el día y estar durante la noche bajo la protección de nuestro Dios todopoderoso.

Salmos 91:1-2 (BLPH): 91 Tú que habitas al amparo del Altísimo, tú que vives al abrigo del Todopoderoso, 2 di al Señor: “tú eres mi refugio, mi baluarte, mi Dios en quien confío.

Te animamos a entrar al artículo, Protección de Dios: ¿Sabe cómo obtenerla? y conocer junto a nosotros lo que dice el Señor para alcanzar su amparo. Porque el Señor nos promete su protección en muchos de los versículos bíblicos, pero debemos saber cómo lograrla.

Esa promesa está vigente y se cumple en nosotros, cuando Dios con nuestro arrepentimiento, nos rescata de la esclavitud del pecado a través de Jesucristo nuestro Salvador. El Señor cumple y seguirá cumpliendo con su protección para con nosotros, sus promesas son el Si y el Amén.

Verso 7: El Señor te guarda del mal

En el verso 7 la explicación Salmo 121, no es más que la confianza de saber que Dios nuestro Señor nos guarda de todo mal, protegiendo nuestra vida de las asechanzas del diablo. El adversario el diablo, mientras nos mantengamos bajo la sombra del omnipotente no nos podrá hacer daño.

Dios no permitirá que el mal toque nuestra alma, desde el día que aceptamos a Jesucristo en nuestro corazón y lo confesamos con nuestra boca para salvación.

En el libro de Job encontramos un pasaje donde Dios le pone limite al diablo con todo aquel que le es fiel, como lo fue Job con el Señor:

Job 1:12 (RVC): Entonces el Señor le respondió a Satanás: – Ahí está Job. Haz lo que quieras con todas sus riquezas. Pero te prohíbo que a él le hagas daño-. Y dicho esto, Satanás salió de la presencia del Señor.

Explicación del salmo 121, Verso 8

En el verso 8, el Señor nos anima diciendo que siempre estará junto a nosotros. Permanecerá desde el principio hasta el fin, guardando nuestra salida y nuestra entrada por siempre y en cualquier lugar.

Luego de meditar en el Salmo 121 del salmista David y la alabanza de los peregrinos en las caravanas que viajaban a Jerusalén para estar a la presencia de Dios. Podemos comprobar lo grande y bello que es nuestro Dios para con sus hijos e iglesia de Jesucristo, que nos cuida y protege en todo lugar y de principio a fin.

Cuando miramos a nuestro alrededor y vemos las aflicciones del mundo, si tenemos fe podemos decir confiadamente al Señor:

Salmos 91:2 (DHH): -Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío! –

Explicación del salmo 121: La seguridad de la protección de Dios

Al recitar y meditar en el salmo 121 podemos sentir la seguridad que representa la presencia de Dios en nuestras vidas. Su presencia cerca de nosotros en todo tiempo nos da seguridad para hacer frente a las vicisitudes que nos toque vivir.

Si nos mantenemos en común unión con el Señor, buscándolo siempre, no existirá Goliat alguno que no podamos enfrentar. Porque todo problema, asecho, angustia, temor se vuelve pequeño si lo comparamos con nuestro todopoderoso, amoroso, Dios y Padre Celestial.

Debemos entonces depositar nuestra total confianza en el Señor, teniendo la seguridad de estar protegidos en la seguridad de la buena y agradable voluntad de Dios. Él nos cuidará siempre, si nos hacemos templo y morada del Señor por siempre:

Salmo 23:6 (NTV): Ciertamente tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa del Señor viviré por siempre.

Te invitamos a leer el artículo: David y Goliat, un duelo bíblico que hizo historia. Dios en este relato nos enseña que en un mundo lleno de Goliat debemos ser un David.

El Señor nos anima a que no importa la circunstancia, el gigante, así sea el más grande que nos podamos imaginar, porque Él es lo suficientemente más grande y poderoso que cualquier gigante. Mantengamos por tanto nuestra intimidad con el Señor, y siempre ira por delante en todas nuestras batallas. En este sentido te proponemos leer sobre la Intimidad con Dios: ¿Cómo desarrollarla?

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