Enfermedades de las Gallinas, Virales y sus Síntomas

Las Gallinas, como cualquier otro animal, son atacadas por enfermedades de diversa naturaleza. Para su debida prevención hay que asegurarse de que su alojamiento sea higiénico, que se encuentren bien alimentadas y que sean tratadas de forma adecuada. En el artículo a continuación te reseñamos las Enfermedades de las Gallinas más comunes, así como sus síntomas y los tratamientos que recomiendan los expertos.

Enfermedades de las gallinas

Las Enfermedades de las Gallinas y sus Síntomas

Hay una enorme cantidad de enfermedades y parásitos que pueden padecer las gallinas, por lo que el reconocimiento de sus síntomas es algo esencial para detectar su presencia de forma pronta. Comprenderemos que gran parte de las patologías se manifiestan a través de pistas clínicas muy similares, por lo que una asesoría profesional es de importancia para la consecución de un diagnóstico preciso. Igualmente será éste el experto con propiedad para recomendarnos las mejores disposiciones preventivas.

A lo largo de esta publicación conocerás las más comunes enfermedades de gallinas y sus síntomas, así como podrás conocer cuáles son las que más frecuentemente aquejan a los pollitos, a las aves adultas y cuáles son aquellas transmisibles a los humanos e inversamente.

¿Cómo Saber si una Gallina está Enferma?

Antes de comenzar, es primordial realizar un repaso de los síntomas de las enfermedades gallináceas, así como de los signos más frecuentes que señalan que estamos ante una probable patología. Ellos son:

  • Anorexia; esto es, la gallina ni come ni bebe, aunque otro señal de enfermedad es beber exageradamente
  • Emanación de excreciones por la nariz y por los ojos
  • Respirar emitiendo sonidos
  • Tos
  • Falta o reducción en la puesta de huevos o que estos se muestren malformados o con la cáscara frágil.
  • Diarrea fétida
  • Una gallina indispuesta no tiene la misma actividad habitual, se encuentra en letargo
  • Trastornos en la piel
  • Mala apariencia de las plumas
  • La gallina no responde a estímulos que deberían parecerle de interés
  • Se oculta
  • Enflaquecimiento
  • Inconvenientes para mantenerse parada

Enfermedades de las gallinas

Finalmente, una condición muy usual es conseguir gallinas desplumadas e interrogarnos cuál padecimiento es. Pues bien, puede ser fruto de una dieta inapropiada, el picoteo de sus semejantes si viven de forma colectiva, la muda fisiológica, el estrés o ciertas patologías. Lo que significa, que la carencia de plumas es más un síntoma que una enfermedad.

Enfermedades de las Gallinas Caseras

Una de las primeras cosas que debemos comprender es que las enfermedades más frecuentes de las gallinas, que analizaremos a continuación, van a manifestarse con síntomas muy parecidos, por lo que son de fácil confusión. Por ello es de importancia poder tener la ayuda y la evaluación de un veterinario. Adicionalmente, usualmente son muy contagiosas, por lo que se sugiere separar a las que nos parezcan sospechosas.

Por lo anterior, en el caso de enfermedades gallináceas de campo o de corral, es mucho mejor prevenir que curar, lo que se puede lograr con unos oportunos cuidados, un albergue apropiado y una alimentación balanceada. En los siguientes párrafos procederemos a repasar las enfermedades gallináceas y sus síntomas.

Enfermedades de los Pollitos

A partir de aquí describiremos algunas de las enfermedades que, más comúnmente, padecen los polluelos de gallina, resaltando que son padecimientos propios de esta etapa de su desarrollo:

Enfermedad de Marek

Agente causal: Es una de las enfermedades más frecuentes en estas edades y en ella se reúnen diversas patologías virales muy contagiosas que pueden dar origen a tumores y parálisis.

Enfermedades de las gallinas

Síntomas: Pocas veces sucede que ciertos animales perecen sin mostrar los síntomas típicos de la enfermedad; no obstante, mayormente la afección se manifiesta en los nervios ciáticos, lo cual les ocasiona cierto nivel de parálisis en patas y alas. En casos severos se ve a los animales postrados con una pata extendida hacia adelante y la otra hacia atrás, y una de las alas abatidas, como intentando sustentarse en ella. Como manifestación del complejo de leucosis, igualmente se puede ver tumores en el hígado, pulmones, riñones, ovarios, ojos y en otros órganos.

Por causa de la inmovilidad de las patas, los gallinas no pueden acercarse hasta los comederos y bebederos, por lo que paulatinamente pierden peso hasta que echadas en el piso, perecen por inanición. Se les achican casi enteramente los músculos de la pechuga, pudiendo palparse sin masa cárnica el hueso del esternón o quilla. Los signos solo comienzan a manifestarse tras las 15 semanas de edad; rebasando su mortalidad al 50 % en agrupaciones de aves no vacunadas.

Transmisión: El virus se transmite primordialmente mediante las escamas que se sueltan de los folículos (raíces) de las plumas, las cuales son transportadas por el viento. Estas escamas se pegan a las partículas de polvo que se van acumulado en las paredes y la malla de los gallineros, en los cuales pueden supervivir un año o más en iguales condiciones. De allí la relevancia que tiene la higiene en tales recintos, por lo que las mallas deben ser sacudidas frecuentemente.

Tratamiento y control: Hasta la fecha no existe ningún tratamiento contra esta enfermedad. Solo se controla  por medio de la vacunación de todos los polluelos, por vía subcutánea en aplicaciones de 0,2 mililitros, a lo largo de las primeras 24 horas de existencia. Esta vacuna servirá de protección a las aves para toda su vida. La vacuna debe ser suministrada a las gallinas recién nacidas previo a su salida de la planta de incubación. Aún así, la mejor forma de prevenirla es con una debida higiene y unas circunstancias de vida idóneas.

Coccidiosis

La coccidiosis es el más importante motivo de la muerte de polluelos de gallina. Es causada por un protozoario (animal unicelular) que suele atacar al aparato digestivo, en particular ambos intestinos y los ciegos. La coccidiosis es una patología que agrede tanto a pollos como a pavos y a una gran cantidad de otros animales. Los coccidios son parásitos muy particulares en lo referente al huésped, ya que la variedad que afecta a las gallinas no lo hará con pavos ni con otros animales.

Enfermedades de las gallinas

Son de tal especificidad, que ciertas especies de coccidios perjudican a sólo una específica zona del conducto digestivo, como ocurre con las aves de corral. Existen nueve variedades distintas de coccidios, pero son cinco las más dañinas para la avicultura mundial. Cada una de ellas afecta un tramo distinto del tracto: Eimeria acervulina (porción superior del intestino delgado), E. tenella (ciegos), E. necatrix (porción media del intestino delgado), E. maxima (porción inferior del intestino delgado) y E. brunetti (porción inferior del intestino delgado, recto y cloaca).

Estos parásitos destrozan las células del conducto digestivo que regularmente son las que asimilan los alimentos. Las formas penetrantes de la coccidiosis ocasionan severos daños en los tejidos, provocando hemorragias que pueden conducir a la muerte.

Los pollitos igualmente pueden manifestar tortícolis, lo que les hace incapaces de mantener erguidas sus cabezas. Sumado a ello, podrían caminar hacia atrás. Ello se puede deber a falta de vitamina B, por lo que ésta ha de incrementarse en la dieta. Hay que supervisar que el polluelo pueda alimentarse y que no sea pisoteado por sus semejantes, si es parte de un colectivo.

Ciclo de vida: Los coccidios atraviesan distintas etapas de desarrollo que comienzan y concluyen en lo que se llama ooquiste coccidial. La existencia de elementos como la humedad, oxígeno y la temperatura apropiada, ocasionan la producción de cuatro esporas dentro del ooquiste compuestas cada una de dos esporozoitos. Al ingerir el ave un ooquiste esporulado o maduro, el octeto de esporozoitos emergen del mismo para invadir las células epiteliales de la pared del intestino.

Toda vez dentro de la pared interna del intestino, los coccidios se dividen de forma repetida por medio de un proceso de reproducción asexual, generando enromes cantidades de cuerpos denominados merozoitos, los cuales son los que más daño ocasionan en las paredes interiores del intestino y ciegos. Al surgir los merozoitos de las células del epitelio, producen la ruptura de la pared celular, lo cual provoca una hemorragia, la cual es uno de los síntomas típicos de la coccidiosis, ya que la sangre se puede contemplar a simple vista en los excrementos.

Enfermedades de las gallinas

Transmisión: La coccidiosis es transmitida de un ave a otra mediante el alimento y/o el agua de bebida que se han contaminado o cualquier otra sustancia que contenga coccidios. Los ooquistes pueden ser trasladados de un sitio a otro por medios mecánicos, como los implementos, trabajadores, animales hogareños u otras aves.

Los ooquistes pueden subsistir en terrenos húmedos por lapsos que superan el año. A veces y de forma repentina, surgen brotes de coccidiosis en los galpones en los cuales se han desarrollado otras aves por un tiempo superior a un año y medio. Únicamente se requiere que coincidan las condiciones de humedad y elevadas temperaturas para que los ooquistes se tornen infecciosos.

Prevención: En casi todas las camas de los gallineros se consiguen coccidios, por lo que es prácticamente improbable impedir que en cualquier instante surja un brote. Sin embargo, el nivel de infección de coccidiosis puede permanecer bajo, si se mantiene una apropiada higiene y particularmente, la cama seca. Por este motivo se debe conservar en buena condición los bebederos, con lo que se previene la producción de focos de humedad debajo de ellos o que ingrese el agua de lluvia.

Con la utilización de coccidiostatos en el concentrado de alimentos, solo se produce una infección más leve, lo que posibilita que las aves se hagan inmunes. Ser inmune a una especie no garantiza protección contra las demás.

Tratamiento: En el mercado hay disponibles varios coccidiostatos para suministrar con el concentrado de alimentos, de modo preventivo. Uno de los más efectivos productos para tratar la coccidiosis es la sulfaquinoxalina, la que en caso de no poder conseguir se puede sustituir por la sulfasuccidina o sulfametazina para humanos, las cuales se pueden comprar en cualquier farmacia.

Enfermedades de las gallinas

Enfermedades Hereditarias

Igualmente se pueden apreciar patologías de las gallinas en el pico. Son malformaciones que al parecer son de origen genético y suelen desmejorar con el desarrollo. Pueden conducir a inconvenientes para comer, por eso debemos asegurarnos de que el animal logre probar alimento, brindándole comida blanda, elevándole el comedero, etc. Las malformaciones asimismo pueden presentarse en las patas.

Esto se puede comprobar al ver que van de lado, de modo que el polluelo no logra andar ni colocarse de pie. Ello se puede deber a equivocaciones en la temperatura de la incubadora o a un falta de vitaminas. Un piso no resbaladizo y un vendaje para conservar las patitas juntas son parte del tratamiento.

Enfermedades Respiratorias

Finalmente, otros padecimientos de los pollitos que sobresalen son las dificultades respiratorias, a los que los polluelos son muy propensos, presentando un cuadro relativamente grave. Excreción ocular y nasal, tos o estornudos son los signos más usuales. Se hace indispensable que la higiene sea mantenida. Hay que tener presente que los pollitos son más frágiles, lo que puede significar que las enfermedades pueden manifestarse con mayor gravedad. Por ejemplo, los ácaros pueden ocasionar la muerte de un polluelo por la anemia que llegan a producir.

Enfermedades de las Gallinas en los Ojos

Los ojos de las gallinas podrían irritarse e inflamarse si viven entre elevados niveles de amoníaco. Este puede aquejar igualmente a los senos nasales y a la tráquea y, si la situación no se resuelve, el animal puede enceguecer. El amoníaco se origina a partir de la unión del ácido úrico del estiércol de las aves con agua, lo que constituye un entorno propicio para el desarrollo bacteriano, el cual produce el amoníaco.

La enfermedad de Marek igualmente puede perjudicar a los ojos si logran desarrollarse tumores en el iris. Otros padecimientos como la viruela aviar asimismo tienen consecuencias a nivel ocular si las lesiones son provocadas en las cercanías de los ojos. Las infecciones por bacterias o por hongos igualmente son causantes de conjuntivitis, así como las insuficiencias nutricionales. Más adelante seguiremos considerando que en cuantiosas enfermedades gallináceas están implícitos síntomas oculares.

Enfermedades de las gallinas

Viruela Aviar

Agente causal: Entre las enfermedades gallináceas en las patas sobresale la viruela aviar. Es ocasionada por el virus (Borreliota avium), el cual se propaga de forma muy lenta. En el entorno rural es conocida como «bubas» y «pepilla».

Síntomas: La viruela aviar se puede manifestar de dos maneras: la forma húmeda o diftérica, perjudica las mucosas de la garganta, boca y lengua, ocasionando la conformación de úlceras o ficticias membranas amarillentas y la forma cutánea o seca, que provoca costras o granos en la cresta, barbillas y rostro.

Pese a que la forma cutánea es la de mayor frecuencia, la forma húmeda ocasionan una mortalidad más pronta. En brotes graves, las gallinas se entristecen, no comen y pierden peso. Los signos típicos de las pústulas o granos del rostro y cresta así como los parches amarillentos necróticos de la garganta y boca son inconfundibles. Dichos parches necróticos en la boca, a los que se conoce también como pepilla, y los granos del rostro no han de eliminarse, pues al hacerlo quedan úlceras sangrantes y se incrementa el contagio a otros animales saludables.

Transmisión: El virus se puede transmitir por contacto directo, de un animal a otro o mediante el alimento o agua de bebida. Los zancudos u otros insectos que succionan sangre podrían transmitir esta enfermedad entre aves y galpones. Los animales que han sufrido la enfermedad y se reponen, permanecen como portadores del virus, por lo que es recomendable desecharlos o al menos no juntarlos con animales más jóvenes y saludables.

Tratamiento y control: No hay un tratamiento eficaz, aunque se aconseja el empleo de antibióticos con la finalidad de impedir infecciones secundarias. La utilización de la vacuna es una práctica frecuente entre los avicultores, quienes lo hacen rutinariamente por su costo económico y fácil aplicación. Es recomendable revacunar al aparecer algún animal con los síntomas señalados.

Enfermedades de las gallinas

Para impedir brotes graves de la patología, se ha de vacunar de forma inmediata a todos los animales que no manifiesten los síntomas típicos; no obstante, toda vez que se detecte alguno de ellos, no se aconseja vacunar, ya que una excesiva reacción a la vacuna les podría producir la muerte.

Gota Visceral o Urolitiasis Aviar

Tiende a confundirse la parasitosis ocasionada por los ácaros Dermanyssus galinaeque con otra patología de las patas, una clase de artritis llamada gota, que es provocada por una insuficiencia renal severa. Es provocada por acumulación de uratos en las coyunturas y produce la inflamación de las del corvejón y los pies, ocasionando cojera, lo que entorpece el movimiento. Usualmente afecta ambas patas.

Tiende a deformar la extremidad y surgen llagas, lo que puede conducir a confundirla con una acarosis. Puede ser debido a un inconveniente genético o a una alimentación alta en proteínas. Es más frecuente en gallos iniciándose a los cuatro meses de edad. No es curable, pero es posible el mejoramiento de las condiciones del ave para procurarle una vida más cómoda, propiciándole a que beba más, alterando su dieta con la inclusión de frutas y verduras, etc.

Bronquitis Infecciosa

Como parte de las enfermedades gallináceas, los signos de la bronquitis infecciosa son relativamente frecuentes. Puede padecerse de una forma leve pero, en otros casos, puede ser grave. Las gallinas aquejadas dejan de alimentarse y de beber.

Agente causal: Este malestar es provocado por un coronavirus, el cual aqueja solamente a pollos y gallinas.

Síntomas: Son producidos ruidos al respirar característicos de la enfermedad, tanto en aves juveniles como en adultas. Entre ellos se incluyen jadeos, estertores (a causa de la mucosidad de la tráquea), tos, excreción nasal y ojos lacrimosos. Solo en base a los síntomas respiratorios, es bastante difícil distinguirla de la enfermedad de Newcastle. En contraste con esta última, la bronquitis jamás manifiesta síntomas nerviosos y la mortalidad es inferior, la generación de huevo aunque igualmente afectada, nunca llega a cero, la calidad del huevo es alterada por mucho más tiempo y las aves se demoran más en regularizar la postura.

Transmisión: La enfermedad es fácil transmisible por medio del aire y cualesquiera otro medio mecánico. La bronquitis usualmente perjudica a todo un conjunto de aves al mismo tiempo, acabando su trayecto respiratorio en 10-15 días.

Tratamiento y control: No hay un tratamiento particular y toda vez que se manifiesta es de difícil control. Se puede provocar inmunidad de forma rápida por medio de la aplicación de la vacuna que no previene la infección. La vacuna de las cepas Connecticut o Massachusetts mitigadas, en solitario o en combinación, pueden suministrase a partir del primer día de nacidas. También existe un tratamiento en base a antibióticos y se ha de mantener al ave en un entorno caliente.

Enfermedad de Newcastle

La enfermedad de Newcastle es un padecimiento vírico que ocasiona síntomas respiratorios y nerviosos y puede manifestarse con distintos grados de gravedad que pueden provocar hasta la muerte súbita. Esta enfermedad gallinácea y sus signos son muy contagiosos, por lo que se recomienda la prevención.

Agente causal: La enfermedad de Newcastle es causada por un paramyxovirus. Pese a que se conoce apenas un serotipo del virus, han sido aisladas distintas cepas, que se han clasificado según su virulencia o la rapidez con que pueda matar al embrión. La cepa «lentogénica» (La Sota) es la que toma más tiempo en liquidar al embrión, la «mesogénica» (B1 y Roakin) es la cepa intermedia, y la «velogénica» (Kansas) es la cepa más patógena y que mata al embrión de forma más rápida.

En la actualidad la mayor parte de los países se encuentran libres de esta patología y así fue comunicado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos de América (USDA).

Síntomas: Los síntomas iniciales son dificultades respiratorias con tos, jadeo, estertores de la tráquea y un piar con ronquera, seguidos después por los síntomas nerviosos típicos de este padecimiento. En estos últimos, las aves ponen su cabeza entre las patas o caída atrás entre los hombros, mueven la cabeza y cuello en círculos mientras caminan hacia atrás.

Su mortalidad puede superar al 50 % en ejemplares jóvenes, en ponedoras, pese a que no es tan elevada, se presentan los síntomas respiratorios y la generación de huevos se reduce a cero en un par de días. Dicha producción se repone unas seis semanas luego, pero se conseguirán huevos con cáscara fina y malformada, y algunos carentes de cáscara. En los animales que sufren de Newcastle se puede notar en ocasiones una diarrea verdosa que señala la ausencia de ingesta de alimentos.

Transmisión: Esta patología es sumamente contagiosa y llega a transmitirse mediante las descargas nasales y las heces de las aves infectadas.

Tratamiento y control: No se conoce ningún tratamiento eficaz contra la enfermedad de Newcastle. Solo se puede controlar por medio de la vacunación, la cual se debe repetir en varias oportunidades a lo largo de la existencia del animal. Se sugiere como regla general, que la vacunación inicial se haga a los cuatro días de nacidas con la Cepa B1 del tipo leve, después se sigue a las cuatro y doce semanas con la Cepa La Sota. A partir de aquí se vacunará cada trimestre con la Cepa La Sota.

Para facilitar su aplicación, cuando los lotes de aves son enormes, se recomienda realizarlo mediante el agua de bebida, en un volumen suficiente como para que la puedan beber en unos 15-20 minutos. Como estabilizador, al agua se le ha de añadir leche descremada en polvo, colocando una cucharada por cada galón.

Cólera Aviar

Agente causal: Es una patología de pollos, pavos y otras aves cuyo contagio es muy fácil. Es provocada por una bacteria denominada Pasteurella multocida. Generalmente no se manifiesta en pollos jóvenes, pero sí en los pavos.

Síntomas: Puede manifestarse de tres maneras:

  • De forma aguda, el cólera aviar afecta a todo el cuerpo, perjudicando a gran número de animales provocando una alta mortalidad. Muchas las aves dejan de alimentarse y beber, enflaqueciendo con suma rapidez. Puede presentárseles diarrea de coloración amarillo verdoso y una clara caída en la postura de huevos. Pueden sufrir parálisis a causa de las inflamaciones de las patas y dedos. Particularmente afecta a animales mayores o aún en crecimiento.
  • De forma sobreaguda, provoca la muerte repentina de animales al parecer saludables. La agresión es tan veloz que el mismo avicultor puede no percatarse de que se encuentra ante un brote de la enfermedad.
  • A veces puede tornarse crónica, momento en la que la patología se localiza, ocasionado inflamaciones en el rostro y barbilla de las gallinas. La barbilla puede adquirir un color rojo vino y apreciarse caliente al tacto. Se les hincha la piel pudiendo llegar a gangrenarse. Igualmente se pueden observar signos neurológicos como la tortícolis. Existe vacunas disponibles y su tratamiento está basado en el suministro de antibióticos.

Transmisión: Los residuos físicos de las aves enfermas pueden contaminar la comida, el agua y la cama, contagiándose así los otros animales saludables. Asimismo pueden contagiarse cuando las aves saludables pican los cadáveres de ejemplares que sufrieron la enfermedad. El brote se manifiesta de cuatro a nueve días luego de adquirida la infección.

Tratamiento y control: Para ser tratada se ha sugerido la utilización de sulfas, como la sulfaquinoxalina. Otros antibióticos como enrofloxacina y fosfomicina son aconsejados para el tratamiento de éste y otros padecimientos respiratorios. Para su control se aconseja el pronto desecho de los cadáveres para que las otras aves no los consuman (canibalismo). Se debe realizar una limpieza y desinfección general de todas la áreas y equipos. Se sugiere la aplicación de bacterinas en la mayor parte de las zonas en las que exista un elevado nivel de riesgo de rebrote.

Gripe Aviar o Influenza Aviar

Esta patología gallinácea y sus síntomas pueden ocasionar la muerte en pocos días. El marco clínico es semejante al de la gripe. Es transmitida entre aves de distintas especies mediante el contacto con mucosas y excrementos infectados e igualmente puede transportarse por medio de insectos, roedores o nuestras ropas.

Agente causal: Así como otros virus de la influenza aviar, son parte de la familia Orthomyxovridae. La totalidad  de los virus de la influenza que aquejan a las criaturas domésticas son del grupo «A». Los otros grupos «B» y «C» perjudican únicamente al ser humano. No obstante el tipo «A» es el que ocasiona generalmente las epidemias de mayor relevancia en los humanos.

Síntomas: Las infecciones provocadas por Influenza Aviar Altamente Patógena (IAAP) producen como resultado una evidente depresión, plumas erizadas, falta de apetito, sed exagerada, descenso en la producción de huevo y diarrea liquida. Esta última es de coloración verde brillante, cambiándose a casi completamente blanca.

Las aves mayores de edad frecuentemente muestran inflamación de las barbillas y crestas, a lo que se agregan  edemas en el contorno de los ojos. Con frecuencia se observan las puntas de las crestas con una coloración cianótica o morada. Los últimos huevos producidos luego de iniciado el brote, generalmente no tienen cascara o están deformados. Los síntomas respiratorios pueden o no ser un elemento representativo de la patología, a causa de la gravedad de la lesión en la tráquea y al acopio de mucosidad.

Un número de enfermos y de muertes, de hasta un 100%, puede llegar a tener lugar en las primeras 24 horas y extenderse hasta una semana o más, pudiendo recuperarse algunos animales severamente afectados. Esta patología suele confundirse con facilidad con New Castle o con padecimientos agudos bacterianos como el cólera aviar.

Transmisión: Se estima que las aves acuáticas migratorias son regularmente las culpables de hacer llegar el virus a pollos y gallinas. Los estudios señalan que el virus se propaga de unas a otras mediante el desplazamiento de las aves contagiadas, equipos, cartones para huevo o camiones con comida contaminada y a través del agua contaminada con excreciones, y por vía aérea o aerosol, al estornudar los animales infectados.

Tratamiento y control: Las vacunas pasivas en aceite han probado ser efectivas, tanto para la reducción de la mortalidad como para la prevención de la enfermedad. Su tratamiento con hidrocloruro de amantadina ha sido autorizado para empleo en humanos a partir de 1966 y es eficaz para mitigar la gravedad y el alcance de la Influenza Aviar. Puede suministrarse mediante el agua de bebida.

Como parte del tratamiento hay que fortalecer el sistema inmune del ave mediante una apropiada alimentación, puesto que es una enfermedad vírica. No hay evidencia alguna para demostrar inquietud de que los virus aviares constituyan una amenaza para el hombre.

Coriza Infecciosa

Agente causal: Asimismo llamada resfriado o crup, esta patología es provocada por una bacteria de nombre Haemophilus gallinarum.

Síntomas: Como parte de los síntomas iniciales se manifiestan tos, estornudos, trastornos respiratorios con sibilancias y ronquidos, anorexia, alteración de color de las crestas, a los que sigue una supuración fétida e hinchazón de los ojos y senos nasales.  De acuerdo avanza la enfermedad, lo que exuda se torna caseoso (como queso) acumulándose en los ojos; ocasionando hinchazón y en cuantiosos casos hasta la pérdida ocular.

El problema puede acelerarse o agravar al presentarse alteraciones bruscas del flujo del aire, de temperatura, humedad, o debido a la desparasitación y vacunación. Regularmente reducen el consumo de alimento y la generación de huevos.

Transmisión: La enfermedad puede transmitirse de un animal a otro y de un grupo a otro por contacto directo, mediante las partículas de polvo que traslada el aire entre galpones o a través de los cuidadores de los animales.

Tratamiento y control: El control más efectivo es por medio de la prevención, con la cría de renovados lotes de pollitas en galpones distantes de las aves añejas o de las que se sospecha sean portadoras de la patología. No hay un tratamiento particular, aunque se sugiere el empleo de antibióticos para impedir probables infecciones secundarias.

Se les puede suministrar antibióticos como la estreptomicina mediante inyección  intramuscular en una dosificación única de 200 miligramos por cada polla o gallina, o de 300 a 400 miligramos por gallo. La eritromicina se coloca en el agua de tomar, en dosis de 0,5 gramos/galón (3,785 litros) por una semana, o en la comida en cantidad de 92,5 gramos por tonelada, por una o dos semanas.

Sinusitis Infecciosa

Igualmente llamada micoplasmosis, esta patología gallinácea y sus síntomas aquejan a todas las aves de corral. Se encuentra caracterizada por estornudos, excreción nasal y en oportunidades ocular, tos, trastornos respiratorios, e inflamación de los ojos y los senos nasales. Su tratamiento se basa en antibióticos al reconocerse como una enfermedad de origen bacteriano.

Encefalomielitis Aviar

Agente causal: Esta enfermedad es producida por un «enterovirus» de la agrupación de los picornavirus. Regularmente aqueja a aves de la primera a la tercera semana de existencia y a las adultas a lo largo del lapso de postura.

Síntomas: Los signos se manifiestan más frecuentemente en animales jóvenes mediante un caminar titubeante, descoordinación y hasta inmovilidad parcial o completa. A medida que se incrementa la descoordinación muscular, las aves son más proclives a posarse sobre los tarsos (talones), desmejorando hasta que no poder caminar más. Al palpar a estas aves, se les pueden sentir los raudos temblores en su cuerpo.

Transmisión: La encefalomielitis es transmitida primordialmente mediante los huevos de aves contagiadas; pese a que no se descarta la probabilidad de diseminarse directamente o por medio de los excrementos.

Tratamiento y control: No hay un tratamiento que la cure y se aconseja el sacrificio de los animales jóvenes aquejados. Los reproductores que ya fueron vacunados llegan a transmitir la inmunidad a su descendencia mediante el huevo, luego de  pasadas las 10 semanas de existencia.

Enfermedad Respiratoria Crónica (Aerosaculitis)

Agente causal: Es primordialmente provocada por Mycoplasma gallisepticum, aunque igualmente se ha conseguido Escherichia coli.

Síntomas: Los síntomas iniciales se parecen a los generados por las patologías de Newcastle y bronquitis infecciosa, como lo son problemas al respirar, moco nasal y estertores de la tráquea. Frecuentemente se consigue una sustancia blancuzca y espumosa en la tráquea y sacos aéreos. En los casos más graves de la enfermedad se puede distinguir al hígado y corazón recubiertos por un exudado de coloración blanca o amarilla. Es un padecimiento que avanza con lentitud.

Transmisión: Es transmitida por contacto directo, de un ave a otra o mediante las partículas de polvo que hace circular el viento de un recinto a otro. El inconveniente más importante es que las gallinas pueden transferir la enfermedad a su descendencia mediante el huevo.

Tratamiento: Pese a que el tratamiento con antibióticos concretos resulta satisfactorio, desde el punto de vista económico, lo mejor forma de controlarla es por medio de la eliminación de los animales infectados. Los exámenes serológicos posibilitan reconocer las reproductoras positivas en las granjas, con lo pueden ser ofrecidas aves libres de este padecimiento.

Los huevos fecundados podrían ser tratados con antibióticos como el tartrato de tilosina, para descartar los microorganismos de M. gallisepticum. El glutamato de eritromicina en densidades de 2 gramos/galón de agua por tres días ha aminorado de forma notable la infección. El tartrato de tilosina se utiliza con muy benignos resultados en dosis de 0,5 gramos/litro de agua, de 2 a 3 días, de acuerdo a la infección.

Gumboro o Bursitis

Agente causal: Esta enfermedad es producida por un birnavirus, el cual posee gran resistencia a las condiciones ambientales adversas, por lo que es difícil su eliminación de las granjas contagiadas.

Síntomas: En numerosas ocasiones, el síntoma inicial de la patología de Gumboro o Bursitis es un ruido al respirar. Otros signos que se pueden percibir son debilidad, plumas erizadas, temblores, diarreas liquidas y prostración. Los brotes suceden más frecuentemente al tener las aves de 3 a 8 semanas de existencia. La mortalidad generalmente no supera el 10% y en una segunda infección del mismo grupo, la mortalidad es aún inferior.

La Bolsa de Fabricio (que se ubica sobre la cloaca), podrá verse inflamada y su tamaño puede crecer dos o más veces más allá de lo regular. En ejemplares saludables, la Bolsa de Fabricio es de menor tamaño que la vesícula. En casos crónicos, la bolsa es más diminuta ya que deja de crecer, por lo que la reacción a la vacunación es inferior, incrementando la predisposición a otras infecciones.

Transmisión: Esta patología es muy infecciosa y es transferida por el contacto directo de las gallinas, de sus heces mediante los equipos y atuendos de los cuidadores.

Tratamiento: Se desconoce un tratamiento apropiado. Medidas preventivas como la vacunación de las reproductoras y las aves jóvenes vienen a ser la mejor forma de controlar la enfermedad. El procedimiento más eficaz para el control de la enfermedad de Gumboro es la de promover una elevada inmunidad a las madres, la cual es transferida a sus hijos mediante el huevo.

Parásitos Internos

Este apartado hace referencia esencialmente a los parásitos que afectan el conducto digestivo. Se sabe que los parásitos internos ocasionan grandes pérdidas económicas a la avicultura en todo el mundo. No obstante, escasos productores se cuidan de detectar la existencia de parásitos regularmente en las heces de sus aves. La mayor parte de estos parásitos se reconocen a simple vista, particularmente la lombriz intestinal grande, denominada ascaris (Ascaridia galli) y la tenia o lombriz plana, popularmente llamada «solitaria».

Hay otras lombrices más diminutas que en ocasiones no se distinguen fácilmente a simple vista, como la cecal (Heterakis gallinae) y la capilar. De forma general, las aves  pueden ser desparasitadas  a las ocho semanas de existencia, lo que se debe volver a hacer a las 18 semanas con algún antiparasitario triple. De sospecharse la presencia de alguna clase de parásito en los excrementos, lo que más se recomienda es remitir muestras al laboratorio para ser examinadas y que ellos le receten el antiparasitario a emplear.

Protozoarios

Los más frecuentes son los coccidios, que son protozoarios no visibles a simple vista y que regularmente atacan al aparato digestivo. La información sobre este microorganismo ya fue reseñada en el apartado de la Coccidiosis al inicio de este artículo.

Lombrices

Estas son los parásitos de mayor tamaño que aquejan a las aves. Las lombrices perjudican el crecimiento y la producción de todas las aves contagiadas, incrementando por ello los costes de su alimentación. Adicionalmente, al debilitarse el ave por la infestación de las lombrices, aquellas están más predispuestas a ser atacadas por otros organismos.

Ascaris

La lombriz de gran tamaño, Ascaridia galli, es una de las que más frecuentemente afecta a las aves. Pueden tener una longitud de entre cuatro y ocho centímetros, de figura redonda, cuerpo más o menos grueso y de coloración blanco amarillento. Cada hembra genera una enorme cifra de huevos (unos 5.000 cada día), los cuales son expelidos, en forma inembrionada, junto con el excremento.

Toda vez fuera del ave, de existir suficiente humedad y elevadas temperaturas, se tornan infecciosos en un lapso de unos diez días. En esta última presentación, al ser ingeridos por otra ave, pueden crecer de nuevo hasta alcanzar el estado de lombriz adulta. Las lombrices adultas pueden ser observadas a simple vista en las heces de las aves.

Tratamiento: La utilización del antiparasitario piperazina es lo más recomendado para descartar el ascaris.

Cecales

La lombriz cecal, Heterakis gallinae, es parecida al ascaris, en su forma y su lapso de vida, con excepción de su tamaño ya que suele medir unos 12 milímetros. Las lombrices mayores pueden ser observadas fácilmente en los «ciegos» de las aves contagiadas.

Tratamiento: Así como con el ascaris, la piperazina es el antiparasitario a emplear para el control de la lombriz cecal.

Tenias

Igualmente denominadas lombrices planas o «solitarias», por su apariencia chata, presentan segmentos de color blanco, con apariencia de una cinta. Hay más de una decena de variedades de tenias, pese a que solamente unas seis o siete especies son las que dañan a los pollos. La mayoría son muy grandes llegando a medir hasta 15 centímetros, pero algunas de las más diminutas podrían pasar desapercibidas.

Este parásito se pega a la mucosa intestinal por medio de unas ventosas que tiene en la cabeza. Cada uno de los segmentos, que constan de los órganos sexuales masculinos y femeninos, son formados de la cabeza y son desprendidos cuando llegan a la punta posterior del cuerpo, estando en dicha etapa colmados de huevos.

Mientras están fuera del cuerpo del huésped no contagian al ave, éstos previamente han de ser ingeridos por un huésped intermediario como los caracoles, babosas, etc., para los cuales si son contagiosos. La clase de huésped intermediario depende de la variedad de tenia. El ave ingiere a posteriori al huésped intermedio y allí es cuando se infecta de nuevo.

Tratamiento: Se aconseja el empleo de antiparasitarios triple para el descarte de las tenias, los cuales igualmente eliminan las otras lombrices redondas.

Parásitos Externos

Las infestaciones que ocasionan los parásitos externos pueden ser de las patologías gallináceas con síntomas que no se reconocen, pero pueden ser las culpables de la reducción en la puesta de huevos, del retraso en el crecimiento, de la desnutrición e inclusive de la muerte. El animal afectado enflaquece, se rasca y picotea su piel y muestra algunas áreas descoloridas. Podemos prevenirlas al observar con regularidad el cuerpo de las aves para detectarlos.

Los parásitos que llegan a afectar de forma externa al cuerpo de las aves subsisten primordialmente a base de células marchitas de la piel y plumas, como los piojos, o bien succionan la sangre o fluidos de los tejidos (linfa), como ácaros, garrapatas, pulgas, chinches mosquitos, etc.

Piojos

Son los parásitos de mayor presencia en aves. Los piojos, en contraste a los ácaros, únicamente pueden subsistir sobre el huésped y son de menor resistencia a los tratamientos que los ácaros. Son insectos de coloración amarillo-parduzco, los cuales son observables al inspeccionar la piel y plumas del ave. De las cuarenta o más variedades de piojos que aquejan a las aves, el de mayor tamaño tiene unos 2,5 milímetros de longitud.

Los piojos viven toda su existencia sobre las gallinas y sus huevos (o «liendres») se pegan de las plumas cual racimos. Su lapso de vida es de dos a tres semanas, desde la fase de huevo a la adultez. Los piojos más frecuentes son los que llegan a afectar la cabeza, el del cuerpo, el de la cánula de la pluma y el del ala.

Tratamiento: Si llega a conseguir liendres o piojos adultos, se deben rociar todos los animales con el insecticida malatión, disolviendo de 3-4 mililitros por litro de agua. Debe aplicarse preferentemente en horas nocturnas y con la menor luz posible, hora en la cual los animales estén en descanso o más serenos. Se aconseja ingresar al galpón de forma cuidadosa e iniciar la aplicación muy lentamente, con el fin de no espantarlas con el sonido de la bomba aspersora.

Garrapatas

La garrapata, es el familiar mayor de los ácaros, no es un problema frecuente en las aves, aunque en ocasiones se manifiesta en climas templados y secos. Debido a la sangre que succionan provocan anemia y disminuyen la producción, siendo adicionalmente portadoras de algunas enfermedades contagiosas. Su control se efectúa igualmente con el insecticida malatión.

Ácaros

Aquellos parásitos externos, como los ácaros aviarios, pueden pasar inadvertidos y ocasionar así daños importantes como una reducción en la puesta de huevos, desaceleración del crecimiento, anemia, fragilidad del sistema inmune, enflaquecimiento, plumas sucias de heces del parásito e inclusive la muerte. Esto es debido a que los ácaros del pollo viven de su sangre.

A lo que se agrega que algunos pueden subsistir en el entorno, por lo que su tratamiento debe abarcar igualmente el entorno general. Es una de las patologías de los gallos que puede afectar su capacidad para aparearse ya que los ácaros tienden a congregarse alrededor del área genital. Son tratados con acaricidas que se pueden conseguir en distintas presentaciones, toda vez que se ha diagnosticado el ácaro. Se puede prevenir manteniendo una debida higiene.

Los ácaros más frecuentes son los ácaros rojos, llamados Dermanyssus galinae, los cuales pasan la mayor parte del su tiempo fuera del ave. Son un padecimiento de las gallinas con síntomas más notorios en climas templados. Los ácaros Knemidocoptes mutans pueden surgir igualmente en las patas. Engruesan la piel, la descaman, se conforman costras, puede haber excreciones y se muestran manchas rojas. Adicionalmente, las patas pueden mostrarse con deformidades. Se contagia por contacto directo y es más usual en aves mayores. Existen varios tratamientos. Las patas pueden quedar afectadas.

Los ácaros de las plumas residen casi permanentemente sobre el ave. Así como los ácaros rojos, éstos igualmente chupan  sangre. Se pueden reconocer al observar la piel de las aves, que usualmente presentan una apariencia sucia. Esta especie suele atacar al ave en las proximidades de la base de las plumas, ocasionando irritación al elaborar su madriguera, lo cual conlleva a que el ave se arranque las plumas.

El ácaro de la «pata escamosa» construye su escondrijo en las patas y piel (cresta y barbillas), provocando escamas o costras. Se aconseja eliminar a aquellas aves sumamente afectadas.

Tratamiento: El tratamiento es semejante al de los piojos, estos es, se rocía a las aves con el insecticida malatión, a razón de 3-4 mililitros por litro de agua, pudiendo repetirse de ser necesario

Enfermedades de las Gallinas que Afectan a los Humanos

Ciertas enfermedades gallináceas y sus síntomas pueden ser transmitidos a los seres humanos e inversamente, por medio del contacto con los excrementos, por el aire o, de ser el caso, por la comida. Nos referimos pues a las patologías zoonóticas.

La afamada gripe aviar no es frecuente que contagie a las humanos, pero en realidad puede acontecer. Será el caso de aquellas personas que hayan entrado en contacto con las aves, con áreas contaminadas o por la ingestión de carne o huevos inapropiadamente cocinados. El padecimiento puede ser ligero o severo y muestra signos semejantes a los de la gripe. Cuentas con mayor riesgo las embarazadas, ancianos o personas con el sistema inmune frágil.

La enfermedad de Newcastle igualmente podría afectar a los humanos, ocasionado una conjuntivitis ligera. Adicionalmente, la salmonelosis, una patología bacteriana, puede ser adquirida por la ingesta de huevos. Tal padecimiento ocasiona una gastroenteritis. Existen otras bacterias, como la Pastereulla multocida, que podrían ocasionar en los humanos lesiones dermatológicas tras picoteos o arañazos de las aves.

Se conocen otras enfermedades que pueden ser transmitidas por las aves, pero su incidencia no es alta. De cualquier forma es conveniente que la higiene sea mantenida y, si las gallinas manifiestan síntomas de enfermedad o nosotros sufrimos de alguna afección sin otra causal, es hora de visitar a un veterinario, esto es, al experto en la salud de estos animales.

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