Emiliano Zapata ¡Biografía del líder militar mexicano!

Emiliano Zapata, un hombre revolucionario de México, quien desde su juventud y a consecuencia de hechos sufridos por parte de su familia, por la toma violenta de sus tierras, y de muchos de los pobladores campesinos, prometió que las tierras serían devueltas a quien les pertenecía. Conozca interesante historia.

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Emiliano Zapata: Biografía

Emiliano Zapata Salazar, nació en San Miguel Anenecuilco, población de Ayala, Morelos, México, el 8 de agosto del año 1879. Era conocido como Emiliano Zapata, siendo unos de los principales jefes militares y lugareño más significativo con que contó la Revolución de México, así como un icono que marcó la entereza agraria en el país azteca.

Siendo miembro del movimiento revolucionario, se mantuvo activo a cargo del Ejército Libertador del Sur. Igualmente, fue conocido bajo el seudónimo de el “Caudillo del Sur”. Fue idealista y promotor de luchar por el bienestar social y los encauces agrarios.

También luchó por la justicia social, la libertad, la paridad y la democracia social, la propiedad de las tierras, la consideración y respeto hacia las poblaciones indígenas, campesinas y obras de México por ser víctimas del sistema oligárquico y el latifundismo de los dueños de haciendas del Porfiriato.

Sin embargo, se debe tener presente que Emiliano Zapata también fue descartado en compañía de Pancho Villa, del Congreso Constituyente del año 1917 a quienes se les debe el surgimiento del constitucionalismo social, que se puede evidenciar en el artículo 27.

Sus comienzos

Emiliano Zapata, nació en el seno de una familia campesina, hijo de Gabriel Zapata y Cleofas Salazar, contó con la compañía de seis hermanas quienes llevaban por nombre Celsa, Ramona, María de Jesús, María de la Luz, Jovita y Matilde, y con tres hermanos de nombres: Pedro, Eufemio y Loreto.

José Salazar, su abuelo materno, también ejerció el oficio militar bajo las órdenes de José María Morelos y Pavón, en la ciudad de Cuautla de Morelos. Igualmente sus tíos paternos de nombre Cristino y José Zaparon combatieron en la guerra de Reforma y durante la Intervención Francesa bajo el mando de los generales Carlos Pacheco y Porfirio Díaz.

Su niñez fue desenvuelta en un ambiente del latifundismo porfirista en Morelos. Sus primeros pasos de estudios los llevó a cabo con el maestro Emilio Vara, quien antes era un soldado juarista.

Mientras que sus padres estaban con vida, Emiliano le tocó vivir el suceso que marcó su destino: el propietario de la hacienda vecina de Cuahuixtla se había apoderado a la fuerza de sus tierras de Anenecuilco. Mientras que muchos campesinos, se resistieron.

A causa de este hecho, Emiliano presenció cómo su padre lloraba amargamente por el saqueo de sus tierras, lo que hizo que -quien más tarde sería titulado el caudillo del sur-, quedará entristecido porque su padre manifestó que no lucharía contra abusadores que eran poderosos.

Para ese instante Zapata contaba con sólo con 9 años de edad, tuvo la desagradable experiencia de observar cómo los campesinos le saqueaban sus propias tierras, actos propiciados por los dueños de las haciendas de los lugares cercanos, y luego de presenciar las expresiones de su padre, quien le contestaba que no podía hacer nada para detenerlos, pero, el niño con fulgor le expresó:

¿No se puede? Pues cuando yo sea grande, haré que las devuelvan.

Zapata, a la edad de 16 años, tras cumplirse 11 meses de la muerte de su padre, fallece su madre. Acto seguido, inició sus labores en el mundo agrario como labrador y arriero. Para la fecha del 15 de junio del año 1897, es apresado por las fuerzas rurales del municipio Cuernavaca, mientras que participaba en una celebración en su pueblo natal Anenecuilco.

Con la intervención de su hermano Eufemio, consiguió estar en libertad, pero con el arma de fuego en mano. A causa de este acontecimiento  a los hermanos Zapatas les tocó dejar atrás el estado. Mientras tanto su hermano Eufemio se quedó por un año laborando en la hacienda de Jaltepec ubicado en Puebla.

Primeras ocupaciones políticas

En el año 1906, participó en una reunión conformada por campesinos en Cuautla, para tratar asuntos relacionados para proteger y resguardar su territorio, y las tierras del pueblo para hacerle frente a los hacendados cercanos.

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Su carácter rebelde lo sancionó al alistamiento, mientras que en el año 1908, Zapata fue incluido dentro del 9º Regimiento de Caballería, bajo el control militar de coronel Alfonso Pradillo. Estando en la ciudad de Cuernavaca, Zapata fue nombrado como cuidador de los caballos de la hacienda, propiedad de Pablo Escandón, líder del Estado Mayor de Porfirio Díaz.

Más tarde, fue llevado a realizar las mismas actividades bajo las órdenes de Ignacio de la Torre, quien era yerno del General Porfirio Díaz y siente un afecto por su habilidad y sabiduría acerca de los caballos.

Llegado el 24 de enero del año 1609 se fundó en Villa de Ayala, un conocido Club denominado Melchor Ocampo, para apoyar la candidatura contraria a Patricio Leyva durante el gobierno del estado de Morelos, están dentro de sus miembros Zapata, apareciendo por primera vez en el mundo de la política, y dejando atrás el ambiente campesino. Se dedica a apoyar el candidato que no está a favor de los latifundistas como es el caso de Pablo Escandón y Barrón, propietario de la hacienda San Diego Atlihuayán.

Para el 12 de septiembre de ese mismo año, Emiliano Zapata, fue designado como calpuleque, vocablo en náhaualt, que traduce líder o presidente, para ejercer la Junta de Defensa del territorio de Anenecuilco, Villa de Ayala, Moyotepec, bajo este cargo, comienza el proceso de investigar y analizar cuanto documento encontraba y se trataba del virreinato, donde daban fe de los derechos de propiedad de los pobladores acerca de sus territorios.

Previamente había sido denegado por las Leyes de Reforma, especialmente la Ley Lerdo, que forzó a las diferentes agrupaciones civiles a vender o que les expropiaron las tierras que no eran productivas, siendo un tema en algún momento, que apoyaron diferentes jefes indígenas como es el caso de Tomás Mejía, a los gobiernos conservadores, así como al Segundo Imperio de México.

Estas leyes implantadas, beneficiaron a muchas personas para incrementar su obtención de tierras de una forma ilegal, alegando y solicitando la propiedad de tierras que los pobladores no labraban. Motivo que lo indujo a transformarse en un diferente agrario de Morelos, su estado nativo.

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En el mes de febrero del año 1910, fue incluido, dentro del Noveno Regimiento de caballería que se encontraba en Cuernavaca, con el grado militar de soldado raso.

En el mes de mayo del año 1910, aplicando las fuerzas, rescató las tierras de la Hacienda del Hospital, las que estaban resguardadas por el jefe de la policía, el señor José A. Vivanco, y que además se las entregó a los campesinos de la región. A causa de este acontecimiento, le tocó huir en muchas ocasiones de las autoridades gubernamentales, debido a que fue señalado como bandido.

Pasado un buen tiempo, a los meses participó en la reunión celebrada en Villa de Ayala, a fin de tratar lo relacionado, que más tarde se transformaría en el Plan de Ayala. Consiguió reunir a todos los pobladores vecinos de las tres comunidades: Anenecuilco, Villa de Ayala y Moyotepec, con quienes comienza el proceso de la nueva repartición de las tierras derrumbando las cercas colocadas a los alrededores.

La Revolución Maderista y el Plan de Ayala

Francisco I. Madero, promulga el Plan de San Luis, lo que caracterizaba el comienzo de la Revolución de 1910, Emiliano Zapata lee un ejemplar, lo que le hace curioso con énfasis el artículo tercero, que rezaba en el plan, que indicaba el ofrecimiento de restituir las tierras a sus antiguos propietarios.

De inmediato, Zapata conversa con Pablo Torres Burgos, un importante profesor rural, y con Gabriel Tepepa, Catarino Perdomo y Margarito Martínez. Convienen que Torres Burros, siendo el más instruido de los miembros, consiguiera una entrevista con líder de la Revolución, el famoso Francisco I. Madero, en la ciudad de San Antonio Texas.

Luego de la entrevista y de acuerdo a lo conversado, resuelven hacerse a las armas Pablo Torres Burgos, Emiliano Zapata, Rafael Merino, y aproximadamente 60 campesinos, estando entre ellos: Catarino Perdomo, Próculo Capistrán, Manuel Rojas, Juan Sánchez, Cristóbal Gutiérrez, Julio Díaz, Zacarías y Refugio Torres, Jesús Becerra, Bibiano Cortés, Serafín Plascencia, Maurilio Mejía y Celestino Benítez. Les recomendamos Biografía de Guadalupe Victoria

Estando reunidos el 26 de marzo del año 1911, en una festividad de cuaresma en la ciudad de Cuautla, promulgaron el Plan de San Luis.

Emiliano Zapata se marchó con destino hacia el sur, debido a que estaba siendo perseguido por Aureliano Blanquet y su tropa de soldados. Durante este tiempo correspondiente a lapso del movimiento zapatista, se destacan las batallas de Chinameca, Jojutla, Jonacatepec, Tlayecac y Tlaquiltenango, al igual que el fallecimiento del zapatista y legendario jefe del movimiento suriano, el conocido Pablo Torres Burgos, quien de hecho presidió al propio Emiliano.

Luego de la muerte de Emiliano Zapato, es escogido por la Junta Revolucionaria del Sur, un 29 de marzo del año 1911 como nuevo líder revolucionario maderista del sur. Los requerimientos zapatistas, opinaban de una reforma agraria definitiva “La tierra es de quien la trabaja”, eslogan propio de Teodoro Flores, quien fuera el padre de los hermanos Flores Magón, que finalmente se transformó como un signo esencial en su batalla desatinada para los acontecimientos de Porfirio Díaz.

De igual forma, se menciona de Francisco León de la Barra, quien en su carácter de presidente, lideró muchos desafíos políticos y armados con el líder del sur, incluido el propio Francisco I. Madero.

Entonces, Emiliano Zapata, instala su propio cuartel general en el pueblo Cuautlixco, que está próximo a Cuautla. Desde ese lugar, orienta su embestida al Ejército porfirista, protegido por el 5º Regimiento, bajo las órdenes del coronel Eutiquio Munguía, igual que un Cuerpo Rural, se encuentra bajo el control del comandante Gil Villegas.

En fecha 29 de marzo Emiliano Zapato ocupó el puesto de líder de las fuerzas revolucionarias que para ese instante estaba conformado aproximadamente por mil hombres. Llegado el 2 de abril, se apoderan de Huehuetlán, Puebla y consiguen tomar toda la ciudad para la fecha del 13 de mayo de 1911.

Por la victoria del maderismo, Emiliano Zapata, no logra despachar a tropas, sin que a cada uno de los miembros se le entregue la seguridad de tierras para dedicarse al cultivo, en vez de las armas. Según para él, la batalla no finaliza con el derribamiento del porfirismo, sino con el asentamiento definitivo de los pobladores campesinos: la restitución de las tierras que habían sido robadas por los hacendados adinerados.

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Este acontecimiento, fue propicio para que Francisco de León de la Barra, quien actuaba como presidente interino, lo considerara como un acto de rebeldía, motivo que lo hizo enviar fuerzas para dominarlo: mil hombres comandados por él los generales Victoriano Huerta y Aureliano Blanquet. Conozca en el siguiente enlace, la vida de Victoriano Huerta.

En agosto del año 1911, Francisco I. Madero, convino tener una entrevista con Emiliano Zapata, en Yautepec, para obtener una salida pacífica al problema suriano y con el objetivo de persuadirlo de que cediera a licenciar a sus tropas. Entretanto, la prensa informativa de la nación se disponía a cuestionar con gran fuerza las actuaciones de Emiliano Zapata.

Durante el proceso de la reunión no llegaron a ningún pacto debido a que Madero no aceptaba la reforma agraria como lo desarrollaba Zapata. Para Madero, lo principal según su creencia, era preparar una reforma política bien marcada, al tanto que Zapata tenía en su pensamiento dar prioridad al retorno de las tierras robadas por los hacendados. Zapata, mantenía que Madero era un traidor de la revolución.

Por esto el gobierno federal instó a resolver de imponer el orden en vez de la violencia, entonces, se extendió junto a sus tropas por todas las fronteras entre Guerrero y Puebla ocultándose del gobierno, y llevando a cabo la asechanza a pequeños contingentes federales. Durante este tiempo, Emiliano Zapata contrae matrimonio con Josefa Espejo, siendo el padrino del enlace el mismo Francisco I. Madero.

Estando Madero como presidente de la República, las diferencias no desaparecieron. Zapata se entrevista con Madero dentro del Palacio Nacional, lugar donde ocurre una acalorada disputa. Madero, le ofrece a Zapata una hacienda en el estado de Morelos, con la intención de pagarle todos sus servicios prestados a la Revolución, acción que encoleriza a Zapata, mientras que le responde:

No, señor Madero. Yo no me levanté en armas para conquistar tierras y haciendas. Yo me levanté en armas para que al pueblo de Morelos le sea devuelto lo que le fue robado. Entonces pues, señor Madero, o nos cumple usted, a mí y al estado de Morelos lo que nos prometió, o a usted y a mí nos lleva la chichicuilota.

Al tiempo que se expresaba, dio un fuerte golpe con tono de amenaza con su carabina al escritorio donde se encontraba sentado Madero.

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En otras conversaciones entre Francisco I. Madero y Emiliano Zapata, éste le hizo ver con fundamento cómo se sentía el pueblo campesino cuando fueron saqueados de sus tierras.

Zapata les comentó que realmente esa era la situación que había ocurrido en Morelos, en donde muchos hacendados habían saqueado a los pobladores campesinos de sus propias tierras.

Zapata, en fecha 25 de noviembre del 1911, arrojó el Plan de Ayala que fuera redactado por Otilio E. Montaño, un escrito para que se transformara en su distintivo y como ejemplo vivo de la ideología de los campesinos oriundos de Morelos.

En este documento se exigía la liberación de los indígenas y la distribución de los latifundios formados por el porfiriato. Se excluía a Francisco I. Madero, como presidente, además se registraba a Pascual Orozco como el líder legítimo del proceso de la Revolución mexicana.

El presente documento fue modificado, luego de la revuelta de Victoriano Huerta por las distintas ideologías y más tarde protegido por Zapata en la Convención de Aguascalientes.

Los ilustrados dedicados a transformar el Plan de Ayala, donde se desconocían a Madero y Huerta, la actuación como presidentes, y Orozco como jefe de la revolución, plasmaron de una forma contundente el carácter social del movimiento, así como dejaron la ratificación del concepto de “clase” de la sociedad mexicana.

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Aparte de, el documento instaba, que como no se había llevado a cabo con la promesa hecha al pueblo campesino, la contienda con armas, era la única forma para conseguir justicia.

Pero, es de dar a conocer que el Plan Ayala, no sólo se trata de un documento que está escrito, para mostrar las ideas del movimiento zapatista, sino que se refiere al primer signo asentado en un documento oficial que pertenece al pensamiento socialista en México, debido a que éste se había mostrado previo con escritos publicados, aunque no eran oficiales, de Ricardo Flores Magón.

Dentro del contexto del Plan Ayala, existen puntos que muestran de una forma más cercana a dichos pensamientos, que se evidencian en los puntos marcados con los numerales 6º, 7º y 8º.

Para comprender estos puntos, se debe rememorar que en semejanza a la Revolución Mexicana, se desarrollaba la Revolución Rusa, que a su vez contaba con ideales del socialismo, que eran puestos en práctica a la clase campesina, siendo mayoría en aquellos tiempos en Rusia.

En el documento aparece el planteamiento oficial de la frase conocida “La tierra es de quien la trabaja”, que luego fuera empleada en la Revolución, por el conocido Ernesto Che Guevara.

En el artículo 8º, aparece que los hacendados, científicos o caciques que se opongan, se tomarán sus pertenencias y de las dos terceras partes que le pertenezcan se nacionalizaron. Es un concepto valioso, que le permitió visualizar el pensamiento socialista a los escritores del documento oficial, como al propio Zapata.

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En el año 1912, Emiliano Zapata, batalló contra el Ejército Federal, que estaban bajo las órdenes de los generales Arnoldo Casso López, Juvencio Robles y Felipe Ángeles, con la intención de obtener la pacificación en los estados del sur.

Mientras que los zapatistas, intentaban resguardarse y lo realizaron de una forma brusca, y de acuerdo a lo manifestado por el Ejército Federal: en los relatos de las embestidas zapatistas, es normal que aparecieran las referencias a las invasiones, incendios y violaciones entre otros hechos similares.

Pero, lo más cierto de todas estas historias es que fueron modificadas con el fin de justificar las adversidades hechas por los participantes del Ejército Federal.  Es un año donde resaltan los embates a Tepalcingo, Yautepec, Cuautla y Cuernavaca, sin embargo, se debe sostener que en ese tiempo el movimiento zapatista era frágil en los aspectos políticos y en el aspecto miliar, especialmente la campaña del gobierno maderista en oposición a los indignados surianos, quedando bajo el bajo el general Felipe Ángeles.

Por la aplicación de sus métodos más civilizados y flexibles, minimizaban las bases al zapatismo, debido a que Ángeles congeniaba con ellos.

La lucha en el sur a la muerte de Madero

Luego del acontecimiento ocurrido por la muerte a Francisco I. Madero, y la llegada al poder de Victoriano Huerta, la lucha con armas se sublevó, mientras que Zapata fue visto como unos de los líderes revolucionarios más significativos, por lo que implantó grandes e importantes reformas en Morelos.

Más tarde, estas posiciones lo llevaron a enfrentarse al nuevo presidente, para ese entonces el general Venustiano Carranza. Estando en el poder, Victoriano Huerta, alista una comisión siendo el jefe de ésta el padre de Pascual Orozco, el señor Padre Orozco, con la intención de negociar la paz y tranquilidad con Emiliano Zapata.

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Este acontecimiento colaboró para que cesara un poco el tema bélico en la nación. Para ese momento, Zapata contaba con la autoridad de Morelos en la mayoría del Estado mexicano, tales como el estado de Guerrero, de Puebla y de Tlaxcala, obstaculizando a convenir con aquellas personas que lo calificaron como “asesinos de Madero”.

Ajustició con las armas al enviado de Huerta, además escribió una carta que le fue enviada al general Félix Díaz, donde manifestaba el rechazo al gobierno de Huerta; en el mes de mayo de ese mismo año se dedicó a reformar su Plan de Ayala, especialmente para declarar a Victoriano Huerta como persona vergonzosa para estar en la presidencia de la nación.

Entonces, procedió a retirar a Pascual Orozco del cargo de Líder de la Revolución y Zapata quedando como el único Jefe que representará el Ejército Liberador del Sur. Durante los primeros del año 1914, Emiliano Zapato llegó a tomar los municipios Jonacatepec y Chilpancingo.

En ese año contaba con la participación de un ejército compuesto por 27.000 hombres, lo que ayudó para el mes de abril controlar el estado de Morelos y otras zonas de Guerrero. A los pocos días, llegó a tomar a Cuernavaca, y llegado el mes de junio, se hizo a los territorios de Cuajimalpa, Xochimilco y Milpa Alta, hecho que inquietaba a la ciudad de México.

Los pobladores de la capital mexicana, salían en estampidas al conocer que el ejército de Zapata se encontraba próximo. Entonces, las fuerzas constitucionales, les trancaron las vías para que no accedieron a la ciudad de México.

En el mes de septiembre, Venustiano Carranza Garza, político, militar y empresario mexicano, comisionó a Juan Sarabia, a Antonio I. Villarreal y a Luis Cabrera Lobato, para pactar con Emiliano Zapata, pero, de nuevo el caudillo suriano, instó a Venustiano Carranza a renunciar al Poder Ejecutivo, y el reconocimiento del Plan de Ayala.

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Los comisionados, junto a su contestación, dejaron su campamento y el estado, debido a que Carranza objetó con ahínco sus solicitudes, describiendolas como “inadecuadas” para los acontecimientos que pasaba la nación.

El gobierno “Convencionalista”

Emiliano Zapata estando en el cuartel general de Cuernavaca, ese mismo mes, no perdió tiempo, por lo que inició el proceso de proclamar la entrega de las tierras que le pertenecieron a los pobladores.

Fue invitado , por ciertos comisionados de la Convención de Aguascalientes, en donde estaban presente los tres grupos más significativos quienes participaron en la Revolución mexicana, pretendían arreglar sus desavenencias.

Para este evento, Emiliano Zapata no asistió, sin embargo, pudo enviar a una comisión en su representación, la que estaba formada por Antonio Díaz Soto y Gama, quien fue el protagonista del Incidente de la Bandera, junto a Leobardo Galván González, siendo el unido morelense enviado por Zapata a Aguascalientes.

Éste realizó una buena gestión para la asistencia de la comisión zapatista, negociaciones hechas con Lucio Blanco, así como el propio general Francisco Villa, Paulino Martínez, Manuel J. Santibáñez y Manuel Uriarte, quienes actuaron como observadores hasta que la convenció decidió impugnar a Venustiano Carranza.

De esta manera, Emiliano Zapata se juntó con Francisco Villa, y los dos reconocieron a Eulalio Gutiérrez, militar y político mexicano, en calidad de presidente provisional de México, sin embargo actuaciones de Venustiano Carranza, provocaron la permanencia de la guerra civil. Aunque llegado a finales del mes de noviembre, la fuerte División del Norte junto al Ejército Libertador del Sur ingresaron a la ciudad de México.

Entonces, comenzó la popularidad nacional del movimiento zapatista, como la otra parte que no se conocía de los campesinos surianos y los del norte. Durante su estadía en la capital mexicana, las tropas militares se mantuvieron con un comportamiento de paz y tranquilidad: consiguieron recursos, a través de dádivas e impidieron los robos y asaltos de muchos bandoleros, quienes osaban pasarse por zapatistas.

Para el 4 de diciembre de ese mismo año, Villa y Zapata, obtuvieron la famosa entrevista de Xochimilco, donde consiguieron una coalición militar para los dos ejércitos. A lo que Villa, admitió a cambio el conocido Plan de Ayala, a salvedad de sus denuncias a Francisco I. Madero, quien había actuado como su salvador, obligado a entregar las armas a Zapata.

Una vez que los convenios se sellaron, Emiliano Zapata, se marchó con destino a Amecameca, por lo que el 17 de diciembre del año 1914 toma a Puebla, sin embargo, los primeros días del mes de enero, la plaza le fue arrancada por las fuerzas del entonces general Álvaro Obregón.

Por lo que le tocó emplear sus mayores esfuerzos para luchar contra el poderoso ejército villista, lo que originó que para el año 1915 Morelos fuera resguardado y gobernado por la población campesina quienes se alzaron con armas, además que fueron ayudados por los estudiosos de la batalla suriana.

Durante el año 1916, cuando Venustiano Carranza ya establecido en la ciudad de México, y mientras que Francisco Villa, padeció de muchos vencimientos por parte del ejército de Álvaro Obregón, Carranza ordenó el ataque contra el zapatismo, bajo las órdenes de Pablo González Garza.

Con la colaboración de la aviación del ejército, Cuernavaca, en el mes de mayo fue asaltada por los constitucionalistas, sin embargo, el retorno fue pasajero a manos de los zapatistas, quedando en definitiva bajo su poder el 8 de diciembre de este mismo año.

Pero, ante la escasez de armas, y desprovistos de la colaboración villista, en escasos días todos los pueblos del estado quedaron bajo el mando de los constitucionalistas. Siendo el año 1917 que Zapata decide arrojar un contraataque con lo que consiguió retomar a Jonacatepec, Yautepec, Cuautla, Miahuatlán, Tetecala y Cuernavaca.

Para el mes de marzo, anunció la ley administrativa para el resguardo del estado, se hizo la apertura de las escuelas, se formaron diferentes instituciones para comenzar de nuevo la producción de productos alimenticios del campo, y prosiguió con la guerra en lugares limítrofes a la frontera.

Pero en el mes de octubre de ese año, ingresó a Morelos el general Pablo González Garza, para apoderarse de las tierras. En el año 1918, Emiliano Zapata, actuaba en las mismas condiciones que Francisco Villa en el año, un guerrillero que no contó con un buen porvenir, debido a las perennes guerras, y la falta de municiones, el fallecimiento de los jefes cabecillas y la ley agraria impuesta por Carranza aplacó la causa suriana.

Su movimiento, innegable y la manifestación en desacuerdo por parte de los pobladores campesinos, no consiguió concretarse como una auténtica organización de tipo político militar. Figurando una rebelión de un conglomerado campesino, por lo que se dedicó únicamente a llevar a cabo su guerra de guerrillas a partir del año 1918.

Muerte de Emiliano Zapata

A causa de la guerra declarada por parte del gobierno, tomó los alrededores violentos en el norte. Mientras, que el gonzalista Jesús Gajardo, militar mexicano que participó en la Revolución mexicana, engañó a Zapata, al tanto que le hacía creer que estaba contrariado con Carranza, y que estaba dispuesto a juntarse a él por su causa.

Pero, Emiliano Zapata, le solicitó pruebas para confiar en él, Guajardo se las demostró cuando fusiló a unos cincuenta soldados federales, con la autorización de Carranza y Pablo González, y le ofreció a Zapata armas de fuego y sus municiones, que le permitieran proseguir con la batalla.

De manera que, para el día 10 de abril del año 1919, convinieron de tener una reunión en la Hacienda de Chinameca en Morelos. Zapata, se refugió con sus fuerzas en la parte externa de la hacienda, mientras que se acercaba a su interior junto a su escolta formado por diez hombres.

Una vez que cruza la puerta principal, un guardián colocado en la entrada, tocó con su clarín el toque conocido a honores. Siendo un signo esencial para que los traidores, que se encontraban ocultos en las azoteas, abrieran despiadadamente fuego en contra de Zapata, quien a poco tuvo tiempo de sacar su arma, pero un disparo certero se la arrojó de la mano; acto seguido el caudillo pereció en el suelo.

Muchos reprobaron aquel acontecimiento. De igual forma, de inmediato a su muerte abrieron fuego contra su cuerpo con más de veinte tiros de escopeta, Zapa se transformó en el divulgador de la revolución e icono de los pueblos campesinos desvalidos y necesitados.

El movimiento revolucionario prosiguió su camino, pero, con menos fulgor, mientras que los zapatistas convenían en designar a Gildardo Magaña Cerda líder del Ejército Libertador del Sur. Éste sería el último quien los representaría, debido a que un año más tarde, los viejos compañeros de Zapata se unieron al gobierno aguaprietista, a pesar que ciertos de ellos fueran asesinados por el propio gobierno.

Muchos de los habitantes del estado de Morelos, no aceptaban creer la muerte de Zapata-, rodaba la creencia de que no era su caudillo, a quien habían asesinado por Guajardo. Según comentaban que les faltaba un lunar, que si Zapata era un hombre de tamaño más alto o de color más moreno.

Según los comentarios, no cabía la posibilidad de asombro al preguntarse,  si era Zapata, porque tiene que ser Zapata, había huido de muchas conspiraciones y siempre tuvo corazonadas que le anunciaban las traiciones, como era que había caído de esta forma. Igualmente señalaban los comentarios, que Zapata había enviado en su puesto a uno de sus compadres, quien tenía un fuerte parecido.

Pero, tristemente la identificación del cuerpo de Zapata, por medio de la certificación de muchos de sus viejos compañeros de armas y gente muy próxima a él, dio como certificación que era el cadáver del caudillo del sur.

La historia trasladó a Zapata hasta el Lejano Oriente, donde existía un compadre árabe que le había brindado resguardo, según cuenta la leyenda, Zapata se había embarcado en la ciudad de Acapulco para fugarse hacia Arabia. Mientras que otros, afirmaban que durante las noches de luna, se le observaba cabalgando a los alrededores de Anenecuilco, lugar que lo vio nacer.

También cuenta la leyenda de Zapata, que en este lugar con el transcurrir de muchos años, aparecía un anciano encerrado dentro de una vivienda, muchos afirmaban que se trataba de Zapata.

Con el tiempo, apareció un escrito publicado que critica la versión oficial suministrada acerca de la muerte de Zapata en la Hacienda de Chinameca. Sin embargo, en la actualidad no existe una respuesta pública, que certifique el tema de su muerte, aún ni expertos en la materia de historia, que contradiga el planteamiento ofrecido de la versión oficial. Zapata, conocido como autor de la expresión: “Es mejor morir de pie que vivir toda una vida arrodillado”

Vida personal

Emiliano Zapata, desde su juventud, fue un hombre que rompía los corazones de las muchachas, y durante su existencia contó con nueve esposas.

Cuenta la historia de la vida de Emiliano Zapata, que la causa que lo hizo unirse al ejército fue el rapto a una jovencita. La denuncia la impuso el padre de Inés Alfaro Aguilar, quien fuera su primera esposa y con quién Zapata concebiría dos hijos: Nicolás y Elena Zapata Alfaro.

Inés Alfaro Aguilar, era una muchacha campesina de nacimiento, con carácter dulce y conforme, razón por la que ignoró todas los adulterios de su esposo.

Igualmente, cuenta el especialista en temas históricos Jesús Sotelo Inclan, que Zapata contrajo matrimonio con una joven de clase social adinerada quien tenía por nombre Luisa Merino, y en fecha 20 de agosto del año 1911.

Una vez que cae el régimen dictatorial porfirista, procedió a casarse con la doncella Josefa Espejo Sánchez, popularmente conocida como “La Generala”,  oriunda de Anenecuilco, hija de don Fidencio Espejo y Guadalupe Sánchez, con quien concibió otros dos hijos.

El primero de estos hijos llevó por nombre Felipe, quien naciera en el cerro El Jilguero, falleciendo a los escasos 5 años de edad dentro de uno de los refugios donde la familia acostumbraba estar, luego que fuera mordido por una serpiente cascabel.

La segunda hija de nombre Josefa, nació en Tlaltizapán, y un año previo a la muerte de su hermano Felipe, falleció a causa de una picadura mortal de un alacrán. Por lo que Josefa, quedó sin hijos. Pero, Emiliano Zapata, contaba con otros hijos, como: Ana María Zapata, hija de Petra Torres.

Museos

Existe la conocida Ruta de Zapata, que se trata de un proyecto turístico para dar a conocer la historia a quien denominaron como el caudillo revolucionario.

A continuación les damos a conocer la famosa Ruta de Zapata:

Cuautla

Se encuentra en la legendaria estación de ferrocarril, que funcionó como cuartel zapatista; el palacio municipal, lugar a donde se le dio velatorio a su cadáver; la plazuela del Sur, “Plaza del Señor del Pueblo” recinto en donde reposan sus restos, que se encuentran ubicados debajo de estatua en su honor; además la máquina 279, que funcionó en los tiempos revolucionarios.

Anenecuilco

En este lugar, se cuenta con la Casa Museo Zapata, se trata de un museo novedoso, exhibiendo la habitación donde nació el revolucionario Emiliano Zapata.

Chinameca

Se encuentran los restos del caso de lo que fuera la hacienda donde fuera asesinado, y se exhiben muchas fotografías del acontecimiento.

Tlaltizapán

En este lugar se encuentra localizado el Museo Cuartel Zapatista y el panteón a Emiliano Zapata Salazar.

Emiliano Zapata y la Revolución Mexicana

Para Zapata, el hecho de estar activo en sus diferentes actividades políticas y militares, así como divertirse, jamás borró de su mente el juramento que proclamó de hacer justicia a su pueblo campesino. En el año 1911,  a causa de esto, se sublevó con las armas en contra del régimen dictatorial de Porfirio Díaz.

Emiliano Zapata, al mismo tiempo, apoyaba la candidatura a presidente de Francisco I Madero. Sin embargo, una vez que Medero asciende al poder, no cumplió con las promesas. Motivo, que hicieron que el caudillo del sur y sus seguidores se molestaron al extremo de desconocer su mandato.

Luego de este hecho, Emiliano Zapata, se juntó al profesor Otilio Montaño y en su compañía promulgaron el Plan de Ayala, acontecimiento de fecha 28 de noviembre del año 1911. En el contenido de Plan, se castigaba la traición de Madero.

Igualmente, se solicitaba el retorno de las tierras arrancadas en el Porfiriato, y se obligaba a la entrega agraria de las tierras de sus hacendados. Emiliano Zapata prosiguió con su batalla, hasta que el coronel Jesús Guajardo lo persuadió de que él y sus seguidores estaban en contra de Madero, y que le prestaría su apoyo junto con su gente y las armas.

Pero, para adversidad de su pueblo y el famoso líder y defensor de los campesinos, se trataba de una traición. Siendo el día de abril del año 1919, Guajardo, invitó al caudillo del sur para asistir a la hacienda Chinameca, Morelos, donde da instrucciones que sea asesinado.

Leyenda del tesoro de Emiliano Zapata

Cuenta la leyenda de este personaje mexicano, Emiliano Zapata, bautizado con el seudónimo el caudillo del sur, que los pobladores del estado de Morelos, en un lugar conocido como Quilamula, estaban acostumbrados y entusiasmados con su viuda, así como con sus hijos, siempre fascinados con las historias y aventuras de tan valiente héroe.

Sin embargo, muy poco conocen que en los cerros aledaños al pueblo, los zapatistas se escondían de los militares bajo el mando del general Jesús Guajardo. Es probable, que en este lugar estaba oculto su botín de oro.

Pero, existía una dificultad, que no había para ese entonces un mapa que señalará con una X la ubicación señalada para encontrarlo, tan sólo contaban con el apoyo de la memoria brillante de Emilia, hija de la esposo del revolucionario. Era una niña, con una gran capacidad de recordar los mínimos detalles, lo que su madre le confió en secreto, en su mente permanecía el lugar correcto donde estaba oculto el tesoro.

La niña contaba que Zapata, desde su campamento asistía junto a unos soldados con quienes caminaba algunos pasos hasta donde estaba enterrado el tesoro. Pero, cuenta la leyenda, que más nunca regresaron, debido a que el caudillo de sur, los asesinaba para impedir que el secreto fuera dado a conocer.

Emilia, igualmente contaba que él empleaba espejos para mandar señales de un cerro a otro, que lo hacía para avisar que los militares estaban próximos, para darles tiempo a esconderse dentro de las profundidades montañosas.

Cuenta la leyenda del tesoro de Zapata, que muchos pobladores en compañía de un buscador de tesoros, se dedicaron a buscar la viuda de Zapata para que los ayudará a hallar el oro que había sido sepultado por el revolucionario.

Para estos hombres aventureros tenían como fin encontrar el tesoro y que las historias se contaban en torno a este hecho se hiciera realidad. Entonces, se marcharon y cuando retornaron, se dieron a la tarea de asegurar que luego de una extensa actividad encontraron el campamento revolucionario en buenas condiciones, tal como si el tiempo no hubiera pasado.

Igualmente, manifestaron que pudieron escuchar sonidos de detonaciones como tiros y algunos ruidos que se difuminaba dentro del bosque, mientras llegaba el ocaso.

Entre las sombras, y el sentir de gente caminando y corriendo, hizo que los aventureros continuaron haciendo lo mismo. Tanto el miedo como otras sensaciones se apoderaron de los buscadores del tesoro de Emiliano Zapata, quienes salieron en estampido buscando camino para huir.

Hasta la actualidad, no se conoce sobre estas expediciones, o si encontraron el tesoro enterrado, mientras que las supersticiones y el terror crece con el pasar de los años. Muchas personas cercanas a Emiliano Zapata, mantienen un secreto, que para los pobladores de Quilamula, es conocido.

Sin embargo, desde el año 1990, la búsqueda del botín de oro, se mantiene presente, sin importarles el clima que exista. Sólo están orientados con la precisa idea de continuar con los pasos a conseguir la fortuna: continuar los pasos a donde está el gran tesoro sepultado de Zapata.

El caudillo del Sur, Leyenda

Cuenta también la leyenda refiriéndose a Emiliano Zapata, denominado el caudillo del sur, que luego de su muerte su cadáver fue trasladado en mula hasta Cuautla, donde fue exhibido en la estación de policía para que fuera visto como escarmiento a los ojos de los rebeldes que lo apoyaban.

A consecuencia de su sangrienta muerte, Zapata se transformó en un mito, siendo una de las leyendas que se originaron a este representante mexicano, aseguran que el líder revolucionario no había muerto durante la balacera, y que el cuerpo que presentaban las autoridades era de un doble de él, que Zapata usaba en casos extremos de peligro.

Hombre idealista y con fuertes convicciones

Emiliano Zapata, era un hombre con una mentalidad brillante y al mismo tiempo más abierta, contraria a los pensamientos de otros revolucionarios mexicanos, por lo que creó su propia Reforma Agraria, la que fuera llamada el Plan Ayala, debido a que fue anunciada en la población de Ayala, en el estado de Morelos.

La Reforma Ayala, pretendía socializar las grandes porciones de tierras, y liberar a muchos campesinos e indígenas de la fuerte opresión latifundista que se encontraban. Emiliano Zapata, deseaba ser constante con otros de sus famosos lemas: “La tierra para quien la trabaja».

Emiliano Zapata, un hombre de fuertes y firmes convicciones, apoyó el derecho a la huelga y la emancipación de la mujer. Sus fuertes ideales, no fueron en ningún instante modificados por cambios sufridos en distintos gobiernos.

Tierra y Libertad

Emiliano Zapata a sus escasos 23 años de edad, era un líder de una revolución en la ciudad de Yautepec, para afrontar a las actuaciones que llevaba el cacique Pablo Escandón. En el año 1906, protegió los territorios pertenecientes a un poblado campesino, a consecuencia del hostigamiento de otros dueños con grandes extensiones de tierra, y fue cuando Zapata expresó, su conocida frase: «Es mejor morir de pie que vivir toda la vida arrodillado».

Llegado el año 1909, mediante el anuncio de una ley por parte del presidente mexicano Porfirio Díaz, intimaba con desmejorar la estrecha vida que llevaban los campesinos y los indígenas del país, donde reinaban los terratenientes y gigantescas empresas, siendo amos de todas las tierras agrícolas y fértiles para cultivar.

Siendo la situación tornándose con un aspecto miserable, que en el mes de septiembre de ese mismo año, los pobladores de la comunidad a donde vivía Zapata, invitaron a una reunión secreta en donde lo eligieron como presidente del nuevo consejo municipal.

Zapata gozaba de una popularidad, que no se detenía, cada vez crecía más y el próximo año, ya tenían su propio lema “Tierra y Libertad”, se unió al movimiento revolucionario el empresario y político de nombre Francisco Ignacio Madero, que intentaba eliminar el régimen de Díaz.

Frases célebres de Emiliano Zapata

En esta parte les mostraremos frases propias de Emiliano Zapata, que fueron heredadas por un pueblo durante un tiempo de revolución mexicana.

“Perdono al que roba y al que mata, pero al que traiciona, nunca.”

“¡Tierra y libertad!”

“Si no hay justicia para el pueblo que no haya paz para el gobierno.”

“Yo estoy resuelto a luchar contra todo y contra todos sin más baluarte que la confianza y el apoyo de mi pueblo.”

“El campesino tenía hambre, padecía miseria, sufría explotación y si se levantó en armas fue para obtener el pan que la avidez del rico le negaba.”

“La ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos no han producido más que rebaños de esclavos para la tiranía.”

“Aguardamos la hora decisiva, el momento preciso en que los pueblos se hunden o se salvan.”

«Voy a decir verdades amargas; pero nada expresaré a usted que no sea cierto, justo y honradamente dicho.”

“Los enemigos de la patria y de las libertades de los pueblos, siempre han llamado bandidos a los que se sacrifican por las causas nobles de ellos.”


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