En el siguiente artículo, reflexionaremos sobre el poder que hay en la oración, y cómo esta es el arma más fuerte que tenemos los cristianos para cambiar el rumbo de nuestras vidas, familias, nación e incluso la historia.

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Descubre el poder que hay en un cristiano con fe, que ora.

¿Hay poder hay en la oración?

La Biblia nos habla en distintas oportunidades sobre el enorme poder que tienen los cristianos que oran, en primer lugar, podríamos mencionar lo que dice Santiago 5:16-18:

16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.

18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.

En este relato el Apóstol Santiago, nos dice como el practicar la oración de los unos por los otros puede lograr que seamos sanados, dándonos una muestra de su poder.

Por otro lado, da el ejemplo de Elías, quién siendo una persona que cometió muchos errores (al igual que cada uno de nosotros), cuando oró con fe creyendo en el poder que viene de Jesucristo, fue escuchada su petición.

Entonces, ¿en qué momento como cristianos comenzamos a volver la oración un hábito o una rutina?, más que entender que por medio de esta se pueden producir milagros y que Dios puede transformar vidas, incluso naciones.

También cometemos el gran error de orar solo en medio de los problemas o necesidades, este año fue la prueba de esto. Un virus mortal nos encerró en nuestras casas, lo que trajo como consecuencia que muchas personas perdieran sus trabajos, otros retrasaron sus planes y a muchos otros la enfermedad les tocó la puerta.

Y en esos momentos las oraciones se volvieron más fuertes y fervientes. Sin embargo, en Lucas 11:1, Jesús enseña que debemos orar siempre:

1  Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

En oportunidades muchos cristianos se cansan de orar porque sienten que sus peticiones no llegan al Padre o que estas no están siendo contestadas, muchos otros han dicho que es complicado interpretar la voz de Dios y eso le genera frustración.

Pero, en la Biblia podemos ver en múltiples oportunidades como grandes siervos de Dios oraron y sus peticiones fueron contestadas.

Un caso fue el del patriarca judío Abraham, el cual oró con todo su corazón para que la cuidad de Sodoma no fuera destruida, el motivo de esto es que allí se encontraba su sobrino Lot, hijo de su hermano Harán, y Dios no la destruyó.

Otro ejemplo fue Elías, el cual oró y Dios hizo descender fuego del cielo; Eliseo oró y resucitó de los muertos al hijo de la sunamita; Jesús oró y resucitó a su amigo Lázaro, luego de cuatro días de muerto.

El ladrón que fue crucificado junto a Jesús oró y él le aseguro que esa noche estarían juntos en el paraíso; el apóstol Pedro oró y resucitó a Dorcas, el cual pudo servir en el ministerio de Jesús varios años más.

En la historia más reciente hay miles de historias de personas y naciones que se levantaron en oración y lograron hacer grandes cambios, hasta nosotros en algún momento en nuestro caminar cristiano hemos podido experimentar el poder que tiene la oración.

Un conocido predicador escocés llamado John Welch, dijo en una oportunidad: «No concibo cómo un creyente puede pasar la noche entera en la cama sin orar». Debemos meditar en esto y no permitir que nuestra fe se enfrié, dejando de ver la importancia que tiene la oración en nuestras vidas.

El mismo Jesús en Mateo 17:20 nos demanda que mantengamos la fe y que no decaigamos, porque en su nombre nada es imposible:

20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.

De igual forma la Biblia nos enseña que en este caminar, nuestras armas solo son espirituales y debemos utilizarlas, así como lo expresa 2 Corintios 10:4-5:

4 porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,

5 derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Posteriormente, en la carta a los Efesios, el apóstol Pablo ratifica lo que Jesús había enseñado previamente, donde nos incita a orar en toda oportunidad. Este pasaje bíblico lo encontramos en Efesios 6:18, el cual dice:

18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos.

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Ora sin cesar, como lo dice las Escrituras.

Aprovechando el poder que hay en la oración

Sin duda, en la oración hay un poder increíble, imagínate si todos los cristianos alrededor del mundo lo entendieran e hicieran uso de él, comprendieran el sacrificio que hizo Jesús por cada uno de nosotros, para que fuéramos salvos, para lograr que esa comunión y comunicación directa con el Padre fuese posible.

Los mismos discípulos sentían la necesidad de aprender a orar para de esa forma poder aprovechar ese poder, cuando se acercaron a Jesús para que les enseñara, él les entrega lo que se conoce hasta en la actualidad como el Padrenuestro.

Este representaba una guía de como orar, qué pedir y cómo dirigirse al Padre, sin embargo, esta no fue la única lección de cómo orar. Su misma vida fue una guía constante de comunión directa con Dios, sin importar momento, circunstancia o tiempo que iba a demorar, su prioridad era esta.

Debemos tomar la vida de Jesús como ejemplo, en cuantas oportunidades motivado al cansancio o las distintas ocupaciones que tenemos, no le dedicamos el tiempo suficiente.

A veces se convierten en simples frases repetitivas que decimos para sentir que cumplimos con el mandato de orar, y no abrimos nuestros corazones, ni dejamos que Dios obre de forma maravillosa en nosotros.

Aprendamos a derramar nuestros corazones delante del Padre, seamos sinceros, digamos todo lo que nos aqueja, nos agobia y no nos deja avanzar, entreguemos todas esas áreas que no están en orden y dejemos que él las ordene.

Permitamos que Dios obre, en ese momento, sin apuros, ni estrés del día a día, de esa forma podremos entender la voz de Dios y veremos la respuesta en nuestras vidas.

Debemos saber que el poder de la oración, no viene del simple hecho de practicarlo, su poder viene de con quién hablamos y este es Dios, el poder verdadero viene de él, como lo dice Juan 5:14-15:

14 Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor.

15 El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado.

Esta es la confianza con la que debemos orar, tener la convicción de que él nos oye, y saber que las repuestas de nuestras peticiones son conforme a la voluntad de Dios en nuestras vidas.

Por eso cuando se cumple la fórmula perfecta de orar con pasión y fe, teniendo un propósito claro y siendo guiados por la voluntad de Dios, la respuesta poderosa nos puede sorprender.

Recordemos que para recibir una respuesta a una oración no influyen las palabras que podamos utilizar o qué tan fluidas son las frases, de hecho, Jesús rechaza el hecho de hacer repeticiones, el mismo lo expresa en Mateo 6:7-8:

7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.

8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

Seamos sinceros con Dios, muchas de las peticiones o deseos de nuestros corazones, ya él las conoce antes de que nosotros se las digamos, pero Dios desea escucharlo de nuestras propias bocas, que lleguemos a sus pies con nuestras cargas y deseos, de esa forma él intervendrá de forma poderosa.

Porque al final, el acto de orar es una conversación con nuestro Padre, que no es cualquier persona, estamos hablando de tener una conversación directa con el Rey de Reyes. A quién más pedirle ayuda y socorro cuando estamos en problemas o cuando ya no podemos más, como lo dice el Salmo 107:28-30:

28 Entonces claman a Jehová en su angustia,

Y los libra de sus aflicciones.

29 Cambia la tempestad en sosiego,

Y se apaciguan sus ondas.

30 Luego se alegran, porque se apaciguaron;

Y así los guía al puerto que deseaban.

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Cosas por las que debo orar

Dios esta disponible para escuchar todo tipo de peticiones, cualquiera que sea nuestra necesidad o solicitud de ayuda, tal como lo describe Filipenses 4:6-7:

6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

De igual forma, Jesús nos enseña que también debemos incluir en nuestras oraciones la intercesión de uno por los otros, incluso por aquellos que se consideran nuestros enemigos, para que Dios pueda tocar sus corazones y hacer que se rindan a sus pies, pudiendo de esa forma ser perdonados, tal como lo dice Mateo 5:44:

44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;

No debemos de olvidarnos de la acción de gracias, en oportunidades es muy fácil pedir, pero en el momento en que recibimos respuestas a unas oraciones nos olvidamos de agradecer, así que incluyamos entre nuestras oraciones la adoración, las peticiones y el agradecimiento.

Y que sea una conversación directa con el Padre usando tus propias palabras y expresándote como mejor te parezca, ya que ese es un momento de gran intimidad.

No creamos que existen peticiones muy descabelladas o que la oración no trae frutos, porque aunque pasen las semanas, meses o años, Dios hará su voluntad en tu vida.

No te desanimes, ha habido mujeres que han orado por la conversión de sus esposos por años y han visto el respaldo de Jehová, así como padres por sus hijos y Dios los ha rescatado de vicios, problemas, llamándolos hacia la verdad, no decaigamos.

Sigamos firmes confiando en el Señor porque hay un poder indiscutible y sobrenatural en la oración. Jesús no los recuerda en las escrituras, hay respuesta en aquellas peticiones que se hacen de corazón y sinceridad, lo vemos reflejado en Mateo 21:22:

22 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Hagamos de Dios nuestro mayor protector, creamos que no hay imposible para él, no hay problema lo suficientemente grande, ni hay una carga lo suficientemente pesada que no nos pueda ayudar a llevar. Dejemos nuestro camino, nuestro futuro y nuestras vidas en sus manos.

Aceptar la voluntad de Dios para muchos cristianos es complicado, porque desean que siempre la respuesta de Dios sea un “Sí”, cuando en varias ocasiones la respuesta es “No”, porque él tiene preparado algo diferente para ti o porque simplemente ahora no es el momento.

Aprendamos a ser sensibles a la voz de Dios para que podamos dejar que cumpla su propósito en cada uno de nosotros, y si no sabes como orar, no te preocupes comienza en este preciso momento, dirígete a un lugar apartado, cierra tus ojos y háblale, cuéntale a Dios todo lo que tienes guardado en tu corazón.

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