El misterio de los cráneos desaparecidos en el Neolítico eslovaco

  • Descubrimiento de 78 esqueletos en Vráble, de los cuales 77 carecen de cabeza.
  • Los análisis descartan una masacre violenta y sugieren una extracción ritual y hábil de los cráneos.
  • El yacimiento pertenece a la cultura de la cerámica lineal, los primeros agricultores de Europa Central.

Yacimiento arqueológico

A veces, los arqueólogos se topan con cosas que parecen sacadas de una película de terror mientras remueven la tierra. No es que sea habitual, pero en Vráble, al oeste de Eslovaquia, el equipo liderado por el doctor Martin Furholt se llevó un susto mayúsculo al descubrir que el suelo guardaba un secreto bastante macabro.

Todo empezó mientras exploraban un antiguo asentamiento agrícola. Lo que parecía una excavación rutinaria acabó revelando una zanja repleta de cadáveres a los que, sistemáticamente, les habían arrancado la cabeza. El hallazgo ha dejado a los expertos rompiéndose la cabeza para entender qué demonios ocurrió hace miles de años en aquel rincón de Europa.

El misterio de los esqueletos decapitados en Eslovaquia
Artículo relacionado:
El misterio de los esqueletos decapitados en Vráble, Eslovaquia

Un asentamiento fuera de lo común

Vráble es hoy un pueblo tranquilo, dedicado a la industria y muy cerca de Bratislava, pero hace unos siete mil años era un núcleo vital. Este yacimiento es una pieza clave de la cultura de la cerámica de bandas (conocida también como LBK), que fueron básicamente los primeros agricultores y ganaderos que colonizaron el centro del continente europeo.

El poblado no era precisamente una aldea pequeña; se estima que entre el 5250 y el 4950 a.C. llegaron a levantarse más de 300 viviendas organizadas en tres barrios distintos. Hubo épocas en las que hasta 80 casas estaban habitadas a la vez, lo que demuestra que era una comunidad próspera y bien organizada antes de que el misterio de los cuerpos empezara a emerger.

Huesos antiguos

El enigma de la zanja y los 78 cuerpos

La zona más inquietante se encuentra en la entrada del asentamiento, donde una zanja que probablemente marcaba el límite del barrio ocultaba un depósito humano abrumador. Desde que intensificaron las labores en 2022, los investigadores han recuperado los restos de al menos 78 personas apiladas unas sobre otras, sin ningún orden aparente.

Lo que deja a cualquiera con la boca abierta es que, de ese grupo, 77 cadáveres estaban decapitados. La única excepción curiosa fue la de un niño, que es el único esqueleto que conservaba su cráneo intacto. Además, los análisis sugieren que los cuerpos fueron enterrados poco tiempo después de morir, lo que añade una capa de urgencia o ritualidad al proceso.

esqueletos decapitados en Eslovaquia
Artículo relacionado:
El enigma de los cráneos desaparecidos en el Neolítico eslovaco

¿Masacre o ritual? La respuesta de la ciencia

Cualquiera que vea una fosa con decenas de cuerpos sin cabeza pensaría inmediatamente en una guerra tribal o una ejecución masiva. Sin embargo, la antropóloga Katharina Fuchs ha dejado claro que las marcas en las vértebras cervicales no indican una violencia bruta, sino una extracción hábil y deliberada de los cráneos.

En lugar de un ataque frenético, parece que hubo una manipulación intencionada de los cadáveres. Esto cambia totalmente la lectura del sitio: no estamos ante una carnicería, sino ante una práctica social o ritual compleja. Se baraja la posibilidad de que las cabezas fueran guardadas en otro lugar, algo que ya se ha visto en otras sociedades prehistóricas pero que en Vráble aún no se ha localizado.

Comparaciones y nuevas vías de investigación

Este tipo de comportamientos no son totalmente aislados en la cultura LBK. En Alemania se han encontrado fosas similares en sitios como Kilianstädten, aunque allí predominaban los traumatismos por golpes en lugar de la ausencia de cráneos. Esto sugiere que los primeros agricultores europeos vivieron periodos de crisis y violencia, aunque el caso de esqueletos decapitados en Eslovaquia parece más enfocado a lo simbólico.

Para quitarse las dudas, el equipo ha lanzado el proyecto Neolithic Bodies, financiado por la Fundación Alemana de Investigación. Ahora mismo están analizando el ADN antiguo y los isótopos estables para descubrir si estas personas eran locales o venían de lejos, qué comían y si tenían algún parentesco entre sí.

El estudio de las marcas de corte y los procesos de descomposición ayudará a entender si la cabeza representaba para ellos la identidad o el alma, y por qué decidieron separarla del resto del cuerpo antes del entierro. Es un reto enorme porque no podemos juzgar estas acciones con la mentalidad actual; para ellos, este proceso podía ser la forma de dar sentido a la muerte.

Este yacimiento excepcional en Eslovaquia nos obliga a repensar la organización social del Neolítico, revelando que la gestión de los difuntos y el tratamiento del cuerpo humano estaban ligados a creencias rituales profundas y recurrentes que hoy nos resultan perturbadoras pero que entonces estructuraban sus relaciones comunitarias.


Añadir como fuente preferida en Google