El Mediterráneo se enfrenta a una invasión irreversible de especies exóticas

  • Cerca de 1.000 especies invasoras identificadas en el Mediterráneo, 800 ya establecidas.
  • El calentamiento global acelera la expansión de peces como el pez globo y el pez león.
  • Las poblaciones de moluscos autóctonos han caído hasta un 93% en el Mediterráneo oriental.
  • Medidas como el tratamiento de aguas de lastre y la comercialización de especies invasoras buscan mitigar el daño.

Especies invasoras en el Mediterráneo

El mar Mediterráneo está viviendo una transformación ecológica sin precedentes. El aumento de la temperatura del agua, que podría subir entre 2 y 6 grados centígrados de aquí a final de siglo, está creando las condiciones perfectas para que especies foráneas se establezcan y desplacen a la fauna y flora autóctonas. Según los expertos, muchos de estos cambios ya son irreversibles y el ecosistema que conocíamos está desapareciendo a un ritmo alarmante.

Los científicos llevan años alertando de que el Mediterráneo es un punto caliente del cambio climático. Al ser una cuenca casi cerrada, el calor no se disipa como en los océanos abiertos, lo que provoca que las aguas se calienten más rápido. Este fenómeno, unido a la entrada de especies a través del canal de Suez, ha provocado que cerca de un millar de especies exóticas hayan sido identificadas en sus aguas, de las cuales unas 800 ya están plenamente asentadas, según datos del Instituto de Recursos Biológicos Marinos y Biotecnología de Italia.

Un mar cada vez más cálido

Especies invasoras en el Mediterráneo

El calentamiento del Mediterráneo no es una predicción lejana, sino una realidad que ya se nota. Las temperaturas superficiales han superado en numerosas ocasiones los 30 grados, especialmente en la cuenca oriental. Este incremento térmico ha provocado que las poblaciones de moluscos autóctonos se hayan reducido drásticamente. En las aguas someras del Mediterráneo oriental se ha perdido el 93% de los moluscos, y en la costa adriática los mejillones han desaparecido casi por completo. El oceanógrafo Ronan McAdam, del Centro Euromediterráneo para el Cambio Climático, explica que la forma de cuenca cerrada impide que el calor se disperse, acelerando el proceso.

Este aumento de la temperatura no solo afecta a las especies nativas, sino que también favorece la llegada y expansión de depredadores foráneos que encuentran en estas aguas un hábitat ideal. El canal de Suez actúa como una puerta de entrada para especies procedentes del mar Rojo y del océano Índico, que se desplazan hacia el oeste a medida que el agua se calienta. Chipre, por su proximidad al canal, fue el primer territorio en sufrir las consecuencias, pero el problema se extiende ya hacia Grecia, Italia, Francia y España.

Especies invasoras que amenazan el ecosistema

Especies invasoras en el Mediterráneo

Entre las especies más preocupantes destaca el pez globo moteado, calificado por el biólogo marino Ernesto Azzurro como “el peor invasor”. Este pez es tóxico y potencialmente mortal si se consume, y avanza desde el Mediterráneo oriental hacia las costas de Francia y España. Otro depredador temido es el pez león, que fue avistado por primera vez en 2012 y ya se ha extendido hacia el oeste, desplazando a especies autóctonas como el salmonete. Sus espinas pueden causar heridas graves a los bañistas y pescadores. El pez conejo, por su parte, arrasa las algas del fondo marino y destruye el hábitat de otras especies, alterando por completo el equilibrio ecológico.

La Comisión General de Pesca del Mediterráneo de la FAO señala que estas especies llevan décadas en la región, pero su propagación se aceleró a partir de los años 2000, coincidiendo con el aumento de la temperatura del agua. El impacto económico también es notable: los pescadores chipriotas han visto cómo las especies locales más valoradas escasean, mientras que las invasoras no tienen salida comercial. En palabras de Azzurro, “el Mediterráneo de nuestros abuelos se ha perdido para siempre”.

Medidas para frenar el avance

Especies invasoras en el Mediterráneo

Aunque los científicos admiten que ya es “demasiado tarde” para detener la expansión de las especies invasoras, existen vías para mitigar el daño. El zoólogo Piero Genovesi Papik, del Instituto Superior para la Protección e Investigación Ambiental de Italia, propone aplicar un tratado internacional que obligue a tratar las aguas de lastre de los buques, una medida que podría reducir la llegada de nuevas especies exóticas entre un 95% y un 99%. También recomienda pintar los cascos de los barcos con recubrimientos especiales que impidan la adhesión de organismos.

Otra alternativa es la comercialización de especies invasoras comestibles, como el pez león, que se vende a precios elevados en algunos mercados. Sin embargo, los pescadores europeos se muestran reacios a capturar especies no tradicionales. Las políticas pesqueras se están adaptando para favorecer la recuperación de especies autóctonas, por ejemplo, mediante el cultivo de moluscos más resistentes al cangrejo azul invasor. A pesar de los esfuerzos, la situación sigue siendo crítica y requiere una acción coordinada a nivel europeo.

El Mediterráneo que conocíamos está cambiando de forma irreversible. La combinación de cambio climático, especies invasoras y actividad humana está reconfigurando el ecosistema marino. Aunque no se puede volver atrás, la ciencia y la cooperación internacional ofrecen herramientas para minimizar los impactos y preservar lo que aún queda. La clave está en actuar con rapidez y basar las decisiones en datos contrastados, como los que aportan los estudios de los centros de investigación mediterráneos.


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