El gran Gatsby, por F. Scott Fitzgerald y publicado por DeBolsillo
El gran Gatsby, por F. Scott Fitzgerald y publicado por DeBolsillo

En resumen, El gran Gatsby es una obra maestra y vamos a explicarte por qu√©. Pocas novelas han contado tanto con tan poco. Ni a 200 p√°ginas llega El gran Gatsby de Fitzgerald. En 1925, mismo a√Īo en el que John Dos Passos lanz√≥ su genial Manhattan Transfer, Francis Scott Fitzgerald public√≥ su propia versi√≥n de las cosas.

Su versión de unos Estados Unidos en los que el dinero estaba volviendo loco a todo cristo mientras, de fondo, seguían produciéndose las clásicas historias de amor, amistad y rivalidades de toda la vida. En su novela, Dos Passos usó cerca de 40 personajes. A Scott Fitzgerald, en cierto modo (y con permiso de Nick Carraway), le valió solo uno: el majestuoso e inolvidable Jay Gatsby.

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ūüďē El Gran Gatsby Resumen: el mejor libro de Scot Fitzgerald

Si no te apetece leer, siempre puedes escuchar. No es un resumen de El gran Gatsby sino el libro completo leído

Audiolibro completo de El Gran Gatsby

 

En un panorama crítico-literario en el que escribir una crítica resumen de El gran Gatsby tendría el mismo sentido que intentar describir a Jesucristo, en Postposmo optamos por destacar diez momentos que ayudan en la explicación del mensaje y en el resumen de un libro tan especial. Ahí va un decálogo con los momentos clave de El gran Gatsby cargadito de spoilers.

1. ¬ŅD√≥nde est√° Jay Gatsby?

Nick Carraway, narrador en primera persona de esta historia, lleva ya varias p√°ginas sembrando en el lector la semilla de la curiosidad acerca del personaje que da nombre a la novela. Sobre todo cuando dice esto: ‚ÄúNo volver√≠a a intentar adentrarme en el coraz√≥n humano. S√≥lo Gatsby, mi vecino, ser√≠a la excepci√≥n. Gatsby, que representaba todo lo que yo despreciaba‚ÄĚ.

Tan grande es este Jay Gatsby al que, por ahora, solo conocemos mediante el relato grandilocuente de Nick, que F. Scott Fitzgerald puede permitirse demorar su aparición hasta el capítulo 3. Y cuando al fin entra en escena, lo hace del mejor modo posible: con sorpresa. Sabemos que será una entrada triunfal, estamos más que prevenidos y, aun así, F. Scott Fitzgerald se sale con la suya.

Nick, que por fin ha sido invitado por Gatsby a una de sus fiestas salvajes, est√° obsesionado con localizar al anfitri√≥n del sarao. Qu√© menos que decirle hola, que gracias por todo. Tras un buen rato de b√ļsqueda entre el gent√≠o, Nick ya se ha dado por vencido y opta por dejarse llevar:

‚ÄúYo segu√≠a a√ļn con Jordan Baker. Est√°bamos en una mesa con un individuo aproximadamente de mi edad y una muchachita bulliciosa que re√≠a desenfrenadamente a la menor provocaci√≥n. Me estaba divirtiendo. Me hab√≠a bebido dos aguamaniles de champ√°n, y la escena se hab√≠a transformado ante mis ojos convirti√©ndose en algo significativo, elemental y profundo‚ÄĚ.

Media p√°gina m√°s adelante, Nick se pone a hablar con el joven de su edad:

‚ÄďEsta fiesta me resulta extra√Īa. Ni siquiera he saludado al anfitri√≥n. Vivo ah√≠ al lado. ‚ÄďAgit√© un brazo en direcci√≥n al invisible l√≠mite que separaba las fincas‚Äď, y el tal Gatsby me mand√≥ al ch√≥fer con una invitaci√≥n.

Por un momento me miró como si no lograra entender lo que decía.

‚ÄďGatsby soy yo ‚Äďdijo de repente.

Unas 55 p√°ginas despu√©s (edici√≥n DeBolsillo) de haber comenzado la novela, cuando uno lo que esperaba era ver aparecer a Gatsby montado en un elefante, acompa√Īado por mil bailarinas con fondo de timbales y trompetas, el millonario se cuela en el relato como un perrillo cojo abandonado en una cocina.

2. Cogorza à la Fitzgerald

En el anterior punto hemos citado una genial descripción de lo que viene siendo una borrachera simpática. Para los pedales de campeonato, F. Scott Fitzgerald (que sabe de lo que habla) prefiere mostrar un desfile de escenas donde se dan cita el esperpento, la incoherencia, la hipérbole y la elipsis.

Las cosas pasan porque pasan, sin que haya que buscar muchos motivos más allá de la graduación de los licores, capaces de sacar lo mejor y peor de cada personaje de El gran Gtasby. Lo vemos bien la primera vez que Nick se va de fiesta con Tom y su amante a casa de unos amigos:

Eran las nueve; casi inmediatamente despu√©s mir√© el reloj y me encontr√© que marcaba las diez. (‚Ķ) El perrillo estaba sobre la mesa mirando sin ver a trav√©s del humo que llenaba el cuarto, y de cuando en cuando gem√≠a d√©bilmente. La gente desaparec√≠a, reaparec√≠a, planeaba ir a alg√ļn sitio, y luego se perd√≠a, se buscaba y volv√≠a a encontrarse a un metro de distancia. En alg√ļn momento, cerca de la medianoche, Tom Buchanan y la se√Īora Wilson tuvieron un enfrentamiento, al discutir con voz apasionada si Myrtle ten√≠a derecho a mencionar el nombre de Daisy.
‚ÄאּDaisy! ¬°Daisy! ¬°Daisy! ‚Äďgrit√≥ la se√Īora Wilson‚Äď. ¬°Lo dir√© siempre que me venga en gana! ¬°Daisy! ¬°Dai‚Ķ!
Con un movimiento breve y preciso de la mano, Tom le rompió la nariz.

Portada original del libro de El gran Gatsby
Portada original del libro de El gran Gatsby

3. Cumplea√Īos

En suma, este libro es la historia de un verano. El verano en el que Nick Carraway coincidió jardín con jardín con Gatsby le marcó tanto que le dedicó esta novela a modo de recuerdo póstumo.

Por mucho que Nick Carraway sea el narrador, el protagonista es Jay Gatsby. A la constante cortina de niebla que acompa√Īa al millonario (una persona de la que nunca llegamos a estar seguros ni de su pasado ni de su presente), ¬†hay que sumar la personalidad un tanto misteriosa de Nick Carraway , el cual queda completamente eclipsado: de √©l iremos conociendo contad√≠simos detalles que, m√°s que ayudarnos a dibujar su car√°cter, ayudan a engrandecer el impacto que en √©l tuvo conocer a Gatsby.

Despu√©s de cumplir en la 1¬ļ Guerra Mundial, Nick se muda a Nueva York para probar suerte en las finanzas. Est√° lejos de su familia y no conoce a nadie, solo a su prima Daisy. F. Scott Fitzgerald no nos cuenta nada de c√≥mo es su vida o su d√≠a a d√≠a. Solo lo que tenga estricta relaci√≥n con Gatsby. Nick es una persona que, justo despu√©s de presenciar una acalorada discusi√≥n entre Daisy (la amada de Gatsby) y Tom, cae en la cuenta de que hoy era el d√≠a de su cumplea√Īos. Gatsby y Nick son personas que est√°n muy solas, pero cada uno a su manera.

La historia de amor entre Nick y Jordan (casi podría decirse la no historia de amor) apenas consta como trama secundaria. Nick es un bendito con una férrea colección de principios y valores que apenas tenemos el gusto de conocer salvo en extractos como éste:

Sus ojos grises, entornados por el sol, siguieron mirando hacia adelante, pero Jordan hab√≠a modificado deliberadamente nuestras relaciones, y por un momento pens√© que la quer√≠a. De todos modos soy una persona que piensa despacio y estoy lleno de reglas internas que act√ļan como freno a mis deseos, y sab√≠a que antes ten√≠a que dejar las cosas bien claras en mi ciudad natal. A√ļn escrib√≠a cartas semanales y segu√≠a firm√°ndolas: ‚ÄúCon todo cari√Īo, Nick‚ÄĚ. (‚Ķ) Todos nos imaginamos poseedores, al menos, de una de las virtudes cardinales; en mi caso, creo ser una de las pocas personas honradas que conozco.

4. Tarjeta blanca

¬ŅA qu√© se dedica ese gran Gatsby del que todos hablan? ¬ŅQu√© hay que hacer para que nos invite a una de sus fiestas? F. Scott Fitzgerald consigue contagiarnos ese aura de socialit√© VIP Gatsbyana no describi√©ndolo, sino mostr√°ndolo. ¬ŅQu√© es la buena literatura sino esto mismo? He aqu√≠ Jay Gatsby al volante:

Con guardabarros como alas extendidas diseminamos luz a través de medio Astoria; solo la mitad, porque mientras culebreábamos entre los pilares del ferrocarril elevado oí el familiar rugido de una motocicleta que aceleraba, y un policía frenético se puso a nuestra altura.

‚ÄďEst√° bien, muchacho ‚Äďle grit√≥ Gatsby reduciendo la velocidad.
Sacó una tarjeta blanca de la cartera y la agitó ante los ojos del representante de la ley.
‚ÄďTiene usted toda la raz√≥n ‚Äďadmiti√≥ el polic√≠a llev√°ndose la mano a la gorra‚Äď Le reconocer√© la pr√≥xima vez, se√Īor Gatsby. ¬°Disculpe!

5. ¬ŅTiene algo que decir?

Un buen día un periodista se presenta en casa de el gran Gatsby simplemente para ponerle un micrófono delante. Sin motivo. Solo por ver si tiene algo que decir sobre lo que sea. Es un modo astuto y muy divertido que Scott Fitzgerald usa para mostrarnos hasta qué punto el nombre de Gatsby circula de boca en boca entre las altas esferas de Nueva York.

M√°s o menos por entonces un periodista de Nueva York, joven y ambicioso, se present√≥ una ma√Īana en casa de Gatsby y le pregunt√≥ si ten√≠a algo que decir.
‚Äď¬ŅAlgo que decir acerca de qu√©? ‚Äďquiso saber Gatsby cort√©smente.
‚ÄďTan solo si tiene que hacer alguna declaraci√≥n.

Leonardo DiCaprio interpreta a Jay Gatsby en la más reciente película adaptación de El gran Gatsby
Leonardo DiCaprio interpreta a Jay Gatsby en la más reciente película adaptación de El gran Gatsby

6. Gatsby y Daisy

El primer encuentro entre Jay Gatsby y Daisy, su antiguo amor, es el momento m√°s emocionante de la novela (junto con el final, claro). Si el gran Gatsby alguna vez mostr√≥ inter√©s por ser amigo de Nick Carraway era √ļnica y exclusivamente para acercarse a su prima, no lo olvidemos (esto a√Īade otro punto m√°s de misterio acerca de la personalidad afable que el millonario parece tener de forma desinteresada con todo miembro de la raza humana).

La primera vez que Nick re√ļne a los tortolitos bajo el mismo techo, la tensi√≥n no hace falta ni describirla. De nuevo, F. Scott Fitzgerald no nos dice que Nick est√° incomod√≠simo sin saber qu√© hacer ah√≠ en medio, sino que solo nos lo ense√Īa. Le basta con usar un s√≥lo adjetivo para cambiar por completo la atm√≥sfera del lugar:

‚ÄďHace muchos a√Īos que no nos ve√≠amos ‚Äďdijo Daisy, con toda la naturalidad que le fue posible.
‚ÄďCinco en noviembre.
El carácter maquinal de la respuesta de Gatsby nos hizo retroceder a todos otro minuto por lo menos. Cuando ya les había hecho ponerse en pie con la desesperada sugerencia de que me ayudaran a preparar el té en la cocina, la endemoniada finlandesa lo trajo en una bandeja.

7. La revelación de El Gran Gatsby

Ya de por sí dice mucho de esta gente que habita en el libro de El gran Gatsby que, frente al tedio de una tarde veraniega sin nada que hacer en casa, el plan ganador sea viajar en dos coches a Nueva York para alquilar una habitación de hotel en la que tomarse julepes de menta.

Y es aqu√≠, en medio de un bochornoso ‚Äúcalor vegetal‚ÄĚ de pleno verano en Manhattan, donde por fin Gatsby decide poner las cartas sobre la mesa en relaci√≥n a la actual pareja de su amada. Nick, Jordan y Daisy son testigos de la pugna verbal entre los dos caballeros:

‚ÄďPues yo tengo algo que decirle, muchacho‚Ķ. ‚Äďcoment√≥ Gatsby. Pero Daisy adivin√≥ sus intenciones.
‚ÄאּNo por favor! ‚Äďle interrumpi√≥ con aire desamparado‚Äď Por favor, v√°monos todos a casa. ¬ŅPor qu√© no nos vamos todos a casa?
‚ÄďExcelente idea ‚Äďdije poni√©ndome en pie‚Äď. Vamos, Tom. A nadie le apetece tomar una copa.
‚ÄďQuiero saber qu√© es lo que tiene que decirme el se√Īor Gatsby.
‚ÄďSu mujer no le quiere ‚Äďdijo Gatsby‚Äď. Nunca le ha querido. Me quiere a m√≠.
‚ÄאּEst√° loco! ‚Äďexclam√≥ Tom maquinalmente.

8. Coche amarillo

No debe de ser casualidad que el acontecimiento que termine de ponerlo todo al revés en la trama se produzca durante regreso de este absurdo viaje. Un viaje que, como casi todas las actividades que llevan a cabo este grupo de pudientes, no tenía una razón de ser más allá que la de engrosar la lista de actividades banales con las que rellenar una vida sin demasiado que hacer aparte de pasarse las tardes recostados en el sofá, engalanarse para el baile y darse una vuelta por los grandes almacenes.

El atropello homicida a una inocente consigue reconectarles momentáneamente con la realidad del mundo que les rodea; una realidad que Nick nunca ha llegado a abandonar y que lleva narrándonos desde que comenzó la novela, evidenciando así el cruel contraste entre el mundo real y esa otra caricatura efímera de existencia dorada, placer etílico y millonarios incapaces de ser felices.

Después de la sorpresa del atropello del coche amarillo, propiedad de el gran Gatsby, Scott Fitzgerald se saca de la manga un combo brillante, y nos deja otra vez fuera de juego al revelarnos que la persona que iba al volante no era él, sino Daisy.

El gran Gatsby, libro también publicado por Alfaguara
El gran Gatsby, libro también publicado por Alfaguara

9. Última conversación

Tiene tal dramatismo y liturgia que solo el lector m√°s despistado ni se huele algo:

‚ÄďVoy a vaciar la piscina, se√Īor Gatsby. Empezar√°n muy pronto a caer hojas, y enseguida surgen problemas con las ca√Īer√≠as.
‚ÄďNo lo haga hoy ‚Äďcontest√≥ Gatsby. Se volvi√≥ hacia m√≠ con gesto de disculpa‚Äď ¬ŅSabe que no he usado ni una sola vez la piscina en todo el verano?
Miré el reloj y me puse en pie.

‚ÄďMi tren sale dentro de doce minutos.
No quería ir a la ciudad. Me sabía incapaz de trabajar en serio. Pero era algo más: no quería dejar solo Gatsby. Perdí aquel tren y luego perdí otro antes de marcharme definitivamente.
‚ÄďLe llamar√© ‚Äďdije por fin.
‚ÄďNo deje de hacerlo, muchacho.
‚ÄďLe llamar√© hacia el mediod√≠a.
Bajamos lentamente los escalones.
‚ÄďSupongo que Daisy telefonear√° tambi√©n. ‚ÄďMe mir√≥ con ansiedad, como esperando que yo confirmara su esperanza.
‚ÄďSupongo que s√≠.
‚ÄďBueno, hasta la vista.
Nos dimos la mano y eché a andar. Antes de llegar a la verja recordé algo y me volví.
‚ÄďSon mala gente ‚Äďle grit√© desde el otro extremo del jard√≠n ‚Äď. Vale usted m√°s que todos ellos juntos.

10. Funeral

Los momentos previos y posteriores al asesinato son presentados de un modo mucho más intenso, como si Scott Fitzgerald ya hubiese dado por hecho el adiós de el gran Gatsby en la narración.

Hay un punto macabro y desconcertante en el hecho de que , entre el discreto pu√Īado de personas que acuden al entierro, (adem√°s de Nick) est√© el extra√Īo hombre con ojos de b√ļho al que nos encontramos en la primera fiesta hojeando impresionado algunos tomos encerrado √©l solo en la biblioteca de el gran Gatsby.

Regresamos a los coches lo m√°s deprisa que pudimos. Ojos de B√ļho habl√≥ conmigo junto al port√≥n.
‚ÄďNo me ha sido posible ir a la casa ‚Äďse disculp√≥.
‚ÄďNo le ha sido posible a nadie, por lo que parece.
‚ÄאּNo me venga con cuentos! ‚Äďexclam√≥‚Äď. ¬°Santo cielo! ¬°Si iban a su casa por centenares!
Se quitó las gafas y las limpió de nuevo, por fuera y por dentro.
‚ÄďPobre desgraciado ‚Äďdijo.

La presencia de este personajillo logra que la estampa del funeral sea a√ļn m√°s desoladora que si no hubiese acudido nadie. Es de una belleza tr√°gica. Como la novela.