Tras una espera que se ha hecho eterna para muchos, casi siete años después del último gran estreno en la gran pantalla, el universo creado por George Lucas vuelve a las salas. La llegada de la cinta protagonizada por el cazarrecompensas más famoso de la televisión no ha pasado desapercibida, especialmente en los cines de España y del resto del continente europeo, donde la expectación por ver a Din Djarin y al pequeño Grogu en formato gigante era máxima. La producción, que ha contado con un presupuesto estimado de unos 165 millones de dólares, busca ser el revulsivo que Disney necesita para revitalizar una marca que ha vivido principalmente de las plataformas de streaming en los últimos tiempos.
El periplo promocional de esta aventura galáctica ha sido intenso, culminando recientemente con un evento multitudinario en Tokio donde el equipo técnico y artístico se dio un baño de masas. Jon Favreau, el cerebro detrás de este rincón de la saga, ha insistido en que esta historia tiene entidad propia, aunque para muchos sea inevitable ver en ella los mimbres de lo que debería haber sido una cuarta temporada de la serie original. Sea como fuere, la película ya está circulando en las carteleras y las primeras reacciones del público no se han hecho esperar, dejando un sabor de boca bastante curioso entre los seguidores más acérrimos.
La opinión del público y su lugar en el ranking de la saga

Uno de los termómetros más fiables para medir el éxito de una superproducción es el sistema Cinemascore, que recoge la opinión de los espectadores justo al salir del cine el día del estreno. En esta ocasión, la película ha rascado un A-, una nota que, aunque parezca muy alta, la coloca en la zona templada de Star Wars, empatando con títulos como ‘La amenaza fantasma’ o ‘Han Solo’. Esto significa que, aunque la gente sale contenta, no ha llegado a alcanzar el nivel de euforia que despertaron en su día las cintas de la trilogía original o incluso ‘Rogue One’, que siguen ostentando las mejores valoraciones históricas.
Es llamativo que, a pesar de las dudas que podían existir sobre el desgaste de la fórmula, solo seis películas de toda la franquicia han logrado superar esta puntuación. Por contra, el largometraje dirigido por Favreau ha conseguido esquivar los peores puestos del ranking, superando con creces a ‘El ascenso de Skywalker’ o la película de animación de ‘The Clone Wars’. Parece que el carisma de los protagonistas sigue siendo un valor seguro para atraer a las familias y a los fans de toda la vida a las butacas, manteniendo el tipo frente a las críticas que tildan la propuesta de ser algo continuista.
Un reparto de lujo y una trama de posguerra galáctica

En esta nueva incursión cinematográfica, Pedro Pascal vuelve a prestar su voz (y en ocasiones su presencia) al mandaloriano, pero no está solo en esta travesía por el borde exterior. La película ha echado el resto con los fichajes de Sigourney Weaver y Jeremy Allen White, quien interpreta a Rotta el Hutt, aportando un toque de frescura a un ecosistema de personajes ya conocido. La historia nos sitúa en un momento delicado: el Imperio ha mordido el polvo, pero sus antiguos señores de la guerra siguen dando guerra por los rincones más oscuros de la galaxia, obligando a la Nueva República a tirar de mercenarios para mantener un orden todavía muy frágil.
La dinámica entre el guerrero acorazado y su aprendiz sigue siendo el motor emocional de la cinta, explorando esos vínculos de paternidad que tanto han calado en la cultura popular, impulsando la venta de camisetas de Baby Yoda y regalos temáticos. Sin embargo, no todo es ternura; el dúo protagonista se ve envuelto en una espiral de misiones y persecuciones para neutralizar a un criminal imperial que opera desde las sombras. Aunque algunos críticos han señalado que la profundidad del guion es algo ligera y que se echa en falta una mayor evolución de los personajes, la acción y el sentido de la maravilla intentan compensar esa sensación de estar ante un episodio alargado de televisión.
Ubicación en la cronología y apartado visual

Para los que se pierden con tanto salto temporal en la saga, situar esta película es relativamente sencillo. Los eventos ocurren justo después de lo visto en la tercera temporada de la serie de Disney+ y se encuadran antes de la trilogía de secuelas protagonizada por Rey y Kylo Ren. Es decir, estamos en plena Edad de la Rebelión, viendo cómo se gestan los cimientos de lo que vendrá después. No es estrictamente necesario haberse pegado un atracón de episodios previos para entender la trama principal, pero sí ayuda a pillar los múltiples guiños y referencias que se han incluido para regocijo de los más cafeteros.
En cuanto a la factura técnica, hay opiniones para todos los gustos. Mientras que la banda sonora de Ludwig Göransson vuelve a ser un pilar fundamental para dar épica a las escenas, la dirección artística se debate entre momentos visualmente potentes y otros más funcionales. Destacan especialmente algunos planos generales que parecen sacados de ilustraciones clásicas de fantasía, como las escenas que muestran a una gigantesca serpiente dragón en entornos acuáticos, lo que demuestra que cuando la película se olvida de los algoritmos y se deja llevar por la imaginación, es capaz de ofrecer imágenes verdaderamente potentes y evocadoras.
Este nuevo capítulo galáctico termina confirmando que la fórmula de Star Wars en manos de Disney prefiere apostar por lo seguro y lo conocido antes que arriesgar con giros de guion imposibles o cambios radicales en sus protagonistas. A pesar de que la realización puede pecar a veces de ser demasiado similar a lo visto en la pequeña pantalla, la combinación de efectos especiales consistentes y el innegable gancho de Grogu aseguran un espectáculo digno para pasar la tarde. Al final, lo que queda es una aventura entretenida que cumple su función de puente cronológico y que, a pesar de sus detractores, ha logrado conectar con una audiencia que sigue teniendo hambre de historias en esa galaxia muy, muy lejana.
