El Coliseo Cuadrado: El enigma racionalista del Palazzo della Civiltà Italiana

  • Edificio emblemático del barrio EUR diseñado como homenaje al Anfiteatro Flavio.
  • Obra cumbre del racionalismo italiano con una fachada de 218 arcos de travertino.
  • Actual sede de la casa de moda Fendi y centro de exposiciones culturales.

Edificio Coliseo Cuadrado

Si te sales un poco del bullicio del centro histórico de Roma, te toparás con una mole de piedra blanca que te deja con la boca abierta: el Palazzo della Civiltà Italiana. A todo el mundo lo conoce como el Coliseo Cuadrado, y no es para menos, ya que su aspecto imponente y sus arcos infinitos recuerdan inmediatamente al famoso Anfiteatro Flavio, aunque con un giro moderno y geométrico que lo hace totalmente singular.

Este edificio no es solo una cara bonita para las fotos de Instagram; es un testimonio vivo de una época convulsa. Ubicado en el distrito EUR, nació como la pieza central de un proyecto faraónico para la Exposición Universal de 1942, impulsado por la mano dura de Benito Mussolini, quien quería presumir de un nuevo imperio romano mezclando la gloria del pasado con el rigor del presente.

Coliseo Cuadrado joya romana
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Orígenes y la huella del fascismo

La construcción de este gigante comenzó en 1938 y se terminó en el 43, aunque la feria mundial que debía albergar nunca llegó a celebrarse porque estalló la Segunda Guerra Mundial. El diseño fue obra de un trío de arquitectos: Giovanni Guerrini, Ernesto La Padula y Mario Romano, quienes siguieron al pie de la letra los mandatos de la arquitectura fascista, basándose en la simetría y el racionalismo extremo.

Mussolini tenía una obsesión por ligar su mandato con los emperadores de la antigua Roma, y el Palazzo es la prueba máxima de ello. No es casualidad que se parezca al Coliseo original; es un homenaje deliberado. El edificio se eleva sobre una plataforma de travertino y hormigón, una especie de meseta que lo hace parecer aún más colosal, alcanzando una altura que roza los 70 metros.

Simbolismo oculto en sus arcos

Si te fijas bien en su estructura, verás que es básicamente un cubo repleto de arcos. En total hay 218 arcos distribuidos en las cuatro fachadas. Lo curioso es que cada lado presenta 6 filas de 9 arcos. Se dice que estos números no están puestos al azar, sino que son un guiño al dictador, ya que Benito tiene 6 letras y Mussolini 9.

En la parte inferior, justo donde se entra al palacio, hay una serie de estatuas bajo los arcos. Son 28 esculturas de mármol de Ferrara que miden unos 3,4 metros y representan diversas artes y capacidades humanas. Es un reconocimiento al talento italiano, resaltando que el país ha sido referente mundial en ciencia, deporte y arte a lo largo de los siglos.

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El barrio EUR: De símbolo político a centro financiero

El edificio se encuentra en la zona conocida como Esposizione Universale Roma, o simplemente distrito EUR. Tras la caída del régimen, hubo quien sugirió tirar todo el barrio por ser un recordatorio demasiado fuerte del fascismo, pero al final se decidió darle una vuelta y convertirlo en una zona residencial y administrativa. Hoy en día, es el corazón financiero de Roma y una de las zonas más cotizadas para vivir.

A pesar de estar a unos 10 kilómetros del centro, llegas sin problemas gracias al metro, concretamente en la parada EUR Magliana. El barrio ha seguido evolucionando con obras modernas, como la famosa nube de Fuksas o la torre Eurosky, creando un contraste brutal entre la rigidez del racionalismo antiguo y la vanguardia actual.

Una segunda vida entre el arte y la alta costura

El Palazzo della Civiltà Italiana ha sabido reinventarse para no quedar como un cascarón vacío. Durante décadas funcionó como un espacio para muestras culturales, y esa esencia sigue viva hoy en día, aunque solo en la planta baja, donde se organizan exposiciones que promocionan la marca «Made in Italy».

Pero el giro más sorprendente llegó en 2015. La casa de moda Fendi llegó a un acuerdo con el ayuntamiento de Roma para alquilar el resto del edificio durante 15 años. Por un pago anual de 2,8 millones de euros, la firma de lujo ha convertido las plantas superiores en su sede corporativa, fusionando la arquitectura monumental con la exclusividad de la moda italiana.

El edificio sigue siendo un imán para los visitantes gracias a su material predominante, el mármol travertino, que recubre todo el cubo y el zócalo, dándole ese color blanco brillante tan característico. Las logias exteriores protegen los cerramientos de vidrio interiores, creando un juego de luces y sombras que es un auténtico espectáculo visual.

Este icónico volumen blanco, que pasó de ser un sueño de gloria imperial a la sede de una marca de lujo, sigue siendo el estandarte del barrio EUR y una parada obligatoria para quien quiera admirar la capacidad de Roma para transformar sus cicatrices históricas en iconos de belleza y modernidad.


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