A la llegada de los europeos, los pueblos que habitaban el centro de lo que actualmente se conoce como MĆ©xico poseĆan una tradición religiosa que se remontaba miles de aƱos atrĆ”s donde la relación con los dioses era fundamental. AquĆ conoceremos quiĆ©nes eran esos Dioses mexicas.

Dioses mexicas
Los mexicas se asentaron en el Valle de MĆ©xico probablemente luego de migrar desde la región sur de los actuales Estados Unidos y el norte de MĆ©xico hacia la región central del actual territorio mexicano, donde los mexicas se asentaron originalmente en una isla que estaba en el lago de Texcoco. Las leyendas aztecas decĆan que estas personas se establecieron allĆ despuĆ©s de ver un presagio del dios Huitzilopochtli que indicaba dónde deberĆan vivir. SegĆŗn estas leyendas ese presagio serĆa la imagen de un Ć”guila, posada sobre un cactus, sosteniendo una serpiente.
AsĆ, TenochtitlĆ”n fue fundada en 1325, y se convirtió en una ciudad muy próspera y capital del Imperio Azteca. El crecimiento de esta ciudad estuvo relacionado con el fortalecimiento de los mexicas y la conquista de los pueblos vecinos. Los historiadores seƱalan que, a medida que la ciudad de TenochtitlĆ”n se enriqueció, los mexicas se aliaron con otras ciudades vecinas, formando una Triple Alianza que conquistó a los pueblos de la región. De esta forma, los aztecas formaron un imperio que contaba con unos once millones de habitantes.
Visión del mundo
Para comprender el papel de los dioses mexicas en su religión, debemos comenzar por familiarizarnos con cómo los mexicas percibĆan el universo. A grandes rasgos, los mexicas pensaban en la tierra como una superficie plana, rectangular o redonda, rodeada de un mar que se elevaba en el horizonte hasta alcanzar los cielos. Estos fueron apoyados por cuatro dioses (Tlahuizcalpantecuhtli, Xiuhtecuhtli, Quetzalcoatl y Mictlantecuhtli) cada uno asociado con un punto cardinal: a su vez, Este, Norte, Oeste y Sur.
En la dimensión vertical del cosmos, los mexicas creĆan en la existencia de trece niveles de Ā«supramundoĀ» y nueve de inframundo. Cada uno de estos niveles estaba habitado por dioses mexicas, estrellas y otros seres mitológicos. : la Luna habitaba en el primero, Citlalicue (con una falda de estrellas) en el segundo, Tonatiuh, el Sol, en el tercero, y asĆ hasta el trece y mĆ”s alto, Omeyocan, (Lugar de la Dualidad), hogar de la pareja original, Ometecuhtli y OmecĆhuatl.
TambiĆ©n eran de vital importancia las formas en que los mexicas percibĆan el tiempo. BĆ”sicamente habĆa dos calendarios: uno solar de 365 dĆas compuesto por dieciocho meses de veinte dĆas mĆ”s cinco dĆas ādesafortunadosā; y otro ritual de 260 dĆas formado por la combinación de signos de veinte dĆas con trece nĆŗmeros. Cada mes de veinte dĆas iba acompaƱado de importantes festividades en los principales pueblos del imperio mexica. El calendario ritual se utilizó para calcular los dĆas adecuados para ciertas actividades (sembrar, cosechar, cazar, elegir un rey, etc.)
Los primeros cronistas espaƱoles quedaron asombrados por la gran cantidad de dioses mexicas que encontraron (no menos de 2.000 segĆŗn López de Gómara). Elementos como agua, aire, tierra y fuego; espacios fĆsicos como cerros o rĆos; fenómenos naturales como rayos o lluvia; los animales, las plantas e incluso ciertos objetos como los instrumentos musicales podrĆan ser dioses o receptĆ”culos de las fuerzas divinas.
Incluso algunos individuos, esclavos o cautivos de guerra, pero tambiĆ©n sacerdotes o lĆderes āposeĆdosā por una deidad en particular, podrĆan convertirse en ixiptla (imagen o representante en nĆ”huatl) de los dioses en cuestión, ya sea solo en esa ocasión o por el resto de sus vidas. Igualmente, un dios como Quetzalcóatl podrĆa tomar la forma de un elemento de la naturaleza como el aire, como un planeta (Venus), aparecer bajo la forma de un animal (mono, zarigüeya), un esclavo cautivo o un lĆder polĆtico.
Sin duda alguna, los rituales, tanto pĆŗblicos como privados, jugaron un papel vital en la vida de los antiguos mexicas, hasta el punto de que cada etapa del ciclo vital (nacimiento, matrimonio, muerte, etc.) implicaba el cumplimiento de ritos especĆficos. De la misma forma, diferentes grupos sociales, comunidades o estados tenĆan sus propios rituales destinados a venerar a sus dioses patrones o promover su influencia en la sociedad.
Por supuesto, fue la prÔctica ritual del sacrificio la que mÔs ha llamado la atención entre quienes han descrito la religión de los antiguos mexicanos. Al igual que en muchas otras religiones del mundo, el sacrificio de animales y seres humanos constituyó un elemento central en la cosmovisión de los mexicas. Su propósito era alimentar al Sol y a la Tierra. En el mito del origen del Sol y la Luna se cuenta la historia de cómo dos dioses se sacrificaron en una hoguera gigante para transformarse en los dos cuerpos celestes y para que estos comenzaran a moverse en el cielo.
De hecho, la idea de que la vida nace de la muerte fue fundamental en el pensamiento mesoamericano, como en el mito del origen del ser humano a partir de los huesos. Sabemos que los niƱos, hombres y mujeres jóvenes, los ancianos, todos podrĆan ser āimĆ”genesā de deidades durante ciertos perĆodos de tiempo, al final de los cuales serĆan sacrificados.
Dioses mexicas y sociedad
La mayorĆa de los dioses mexicas estaban ampliamente vinculados a ciudades, pueblos o vecindarios especĆficos. El creciente nĆŗmero de dioses en la era posclĆ”sica fue paralelo a la evolución constante de la sociedad y la estructura de la Ā«familiaĀ» de dioses reflejaba de la estructura social de la comunidad; si miramos a los gremios de la Ć©poca (grupos de personas que se especializaban en el mismo oficio) rĆ”pidamente reconocemos a sus dioses asociados: Coyotl Inahual para los trabajadores de las plumas, Xipe Tótec para los trabajadores de metales preciosos, etc.
Incluso los menos afortunados, aquellos a los que a menudo se hace referencia erróneamente como esclavos (tlatlacotin), estaban protegidos por un dios tan poderoso como Tezcatlipoca. Obviamente, las clases dominantes tenĆan el privilegio de tener sus propias deidades guardianas, como TlĆ”loc (sacerdotes protectores), Xochipilli (nobles) y Tezcatlipoca con Huitzilopochtli (para el propio rey).
El panteón de dioses mexicas era complejo y confuso, a los dioses se les asignaban diferentes significados y funciones, debido a eso algunos de ellos tienen mĆŗltiples nombres. AdemĆ”s, la transcripción espaƱola del idioma nĆ”huatl resultó en diferentes grafĆas. Los dioses mexicas estaban representados en forma animal, en forma animal-humana o como objetos rituales. Cada dios pertenecĆa a una de las tres Ć”reas del mundo de los dioses:
- las deidades creadoras en el supramundo de Topan (cielo)
- los dioses de la fertilidad en el mundo medio Cemanahuatl (tierra)
- los dioses del inframundo Mictlan
Quetzalcóatl
Quetzalcóatl (Serpiente Quetzal o Serpiente de plumas de cola brillante; ItzĆ” KukulcĆ”n, QuichĆ© Qāuqāumatz) es una deidad sincrĆ©tica de varias culturas mesoamericanas, incluyendo los toltecas, los aztecas y los mayas. Es probable que el dios Tlahuizcalpantecuhtli sea āāuna forma especial de Quetzalcóatl. En las primeras representaciones, Quetzalcóatl se vuelve zoomorfo, representado como una gran serpiente de cascabel cuyo cuerpo estĆ” cubierto con las plumas del pĆ”jaro sagrado quetzal.
En la mitologĆa azteca, Quetzalcóatl es el dios del viento, el cielo, la tierra y un dios creador. Simboliza el ocĆ©ano. Los pueblos indĆgenas de MesoamĆ©rica creĆan en cinco eras (cinco soles) y se dice que la raza humana de la Ć©poca actual, el quinto sol, fue creada por Quetzalcóatl a partir de los huesos de las razas humanas anteriores con la ayuda de Cihuacoatl. Hay varias historias sobre los orĆgenes de Quetzalcóatl: se dice que nació de la virgen Chimalman, Coatlicue o Xochiquetzal o de uno de los cuatro hijos de Ometecuhtli y Omecihuatl.
En TeotihuacĆ”n fue adorado como un dios de la naturaleza desde el principio. Su principal santuario estaba en Cholula. Fue considerado el gobernante de la segunda era mundial. Cuenta la tradición que Quetzalcóatl, al embarcarse y partir hacia el misterioso Tlapallan, anunció que algĆŗn dĆa volverĆa a cruzar el AtlĆ”ntico con su sĆ©quito para tomar posesión nuevamente de su imperio.
Esto se da como una de las razones por las que el gobernante Moctezuma II sólo se opuso vacilante a los conquistadores espaƱoles bajo HernĆ”n CortĆ©s en el siglo XVI: no podĆa descartar tener que ver con los mensajeros del dios. En investigaciones recientes, esta explicación se conoce como mito histórico interpretado, lo cual se debió a las intenciones de justificación espaƱola.
HernĆ”n CortĆ©s no tenĆa permiso para conquistar lo que hoy es MĆ©xico, su misión era solo explorar. Dado que el Conquistador fue acusado por lo tanto por una corte espaƱola, escribió una carta al emperador, en la que informaba que los aztecas ya habĆan pasado su imperio a Ć©l antes de que llegara a pelear porque tenĆan una predicción en donde CortĆ©s era el gobernante esperado. AsĆ, la conquista de MĆ©xico podrĆa interpretarse como la supresión de un levantamiento azteca y CortĆ©s escapando de la pena de muerte segura por la conquista no autorizada.
Huitzilopochtli
Huitzilopochtli (ColibrĆ del sur o colibrĆ a la izquierda, segĆŗn la imaginación mexica, el sur estaba a la izquierda, siguiendo el camino del sol de este a oeste) Es el mĆ”s importante de los dioses mexicas, su dios guardiĆ”n tribal. A sus órdenes, los aztecas partieron de la mĆtica tierra de AztlĆ”n, y luego llevaron durante mucho tiempo un estilo de vida nómada, luego de lo cual ordenó establecerse y fundar una ciudad de TenochtitlĆ”n. En el camino, lo llevaron en forma de bulto sagrado: tlaquimilolli.
SegĆŗn las creencias aztecas, era el dios de la guerra y el sol en su cenit, la personificación del cielo durante el dĆa, el verano y el mediodĆa. Los mitos sobre la creación del mundo aparece como el cuarto hijo del SeƱor y SeƱora de la dualidad Ometecuhtli (Tonacatecuhtli) y Omecihuatl (Tonacacihuatl), quien nació sin cuerpo, y en esta forma existió 600 aƱos. Se le consideraba un rival brillante del Tezcatlipoca negro (Yayauhqui Tezcatlipoca).
SegĆŗn otras leyendas, nació de la diosa Coatlicue. El embarazo fue causado por una bola de plumas de pĆ”jaro, que la diosa escondió debajo de su falda. Los hermanos del aĆŗn por nacer Huitzilopochtli querĆan matar a su madre (se consideraban deshonrados por su embarazo), pero Huitzilopochtli nació armado y derrotó a todos los oponentes, incluidos su hermana Coyolxauhqui (campanas de oro), cuya cabeza cortada arrojó al cielo creando la luna.
En la religión oficial de los aztecas, Huitzilopochtli se parecĆa al poderoso dios Tezcatlipoca y asumió algunos de los atributos del dios sol Tonatiuh y Quetzalcóatl. Durante la coronación, los gobernantes mexicanos se convertĆan en una encarnación viviente de Huitzilopochtli.
SegĆŗn las creencias aztecas, Huitzilopochtli nació de nuevo todos los dĆas y morĆa con la puesta de sol. Necesitaba fuerza como dios del sol para hacer su viaje en el cielo y derrotar a las deidades estelares Centzon Huitznaun todos los dĆas. TenĆa que ser Ā«alimentadoĀ» con sangre humana y corazones humanos todavĆa temblorosos. Se sacrificaban prisioneros de guerra. Con el fin de garantizar un nĆŗmero suficiente de vĆctimas, los aztecas llevaron a cabo la llamada guerras de flores con el objetivo principal de capturar prisioneros, no conquistar o saquear.
Huitzilopochtli fue representado con un cuerpo azul y rayas amarillas en el rostro, bien armado y vestido con plumas de colibrĆ. En su honor, a finales de aƱo se celebraba la fiesta de Panquetzaliztli (izada de la bandera), durante la cual se libran luchas ceremoniales y se le sacrificaban los que las perdĆan.
Tezcatlipoca
Tezcatlipoca (tambiĆ©n Metzli, el seƱor del espejo humeante): en el panteón azteca , una deidad del mal, la oscuridad y la venganza, cuyo linaje no estĆ” del todo claro. SegĆŗn relatos mĆticos, Ć©l era el dios creador y el Sol de la Tierra (Nahui Ocelotl) en la era del primer mundo y uno de los cuatro hijos del dios creador Ometeotl ( Dos Dioses ), el creador dual del mundo que consiste en el principio masculino Ometecuhtli ( SeƱor de la Dualidad ) y la mujer Omecihuatl ( SeƱora Dualidad ).
Ćl era el dios de la providencia, el destino, la oscuridad y el pecado. Creó el fuego, dirigió magos y guerreros. Fue representado con un rostro pintado con rayas negras, con cuchillos de obsidiana o pedernal, con un espejo de obsidiana (un espejo humeante). Gobernó la noche y el lado norte del mundo, su sĆmbolo en la cosmologĆa azteca era la constelación de la Osa Mayor. SegĆŗn la mitologĆa mexica, su esposa era la diosa Xilonen. Secuestró a la diosa Xochiquetzal, el animal que representa a Tezcatlipoca es el jaguar.
El espejo humeante le permite ver todo en la tierra, bajo tierra y en el cielo, asĆ como ver y predecir el futuro. Era la deidad principal adorada en Texcoco. Tezcatlipoca y su hermano gemelo Quetzalcóatl se convirtieron en serpientes y derrotaron al monstruo Tlalteuctli, y de las dos mitades de su cuerpo crearon el cielo y la tierra. Fortalecieron su trabajo creando el Ćrbol de la Vida, que conecta todos los niveles del cielo, el inframundo y la Tierra. Durante la pelea, perdió un pie, que en adelante fue reemplazado por el cuerpo de una serpiente o un espejo humeante.
A menudo se le presenta como un oponente de la deidad mesoamericana Quetzalcóatl (con quien, según las leyendas, libró una feroz batalla que obligó a ir al este) y Huitzilopochtli (el gran dios de la guerra, el sol y el sur). Tezcatlipoca y Quetzalcóatl se alternaron en un ciclo de creación y destrucción, en una lucha eterna. Los destinos de ambos dioses como encarnación de las fuerzas opuestas estÔn inextricablemente entrelazados. Quetzalcóatl inicia la nueva existencia del mundo y Tezcatlipoca trae destrucción y cierra los ciclos cósmicos.
Acolmiztli
Acolmiztli (El del mundo torcido), también conocido como Acolnahuacatl y Colnahuacatl es uno de los dioses mexicas del inframundo Mictlan. Acolmiztli en nÔhuatl significa «Felino Fuerte» o «Brazo de Puma». Frecuentemente es representado como un puma negro, con un rugido espeluznante. Sobrevivió entrando en el reino de los muertos.
Acuecucyoticihuati
Acuecucyoticihuati (La de la falda de jade) es la diosa del ocĆ©ano, el agua corriente y los rĆos. Unida con el culto de Chalchiuhtlicue, es su hipóstasis. Patrocina a las mujeres trabajadoras. Esposa de TlĆ”loc y madre de Tecciztecatl. Ella tambiĆ©n es la patrona del nacimiento y juega un papel importante en el bautismo azteca. TambiĆ©n fue llamada Matlalcueitl por los tlaxcaltecas, los enemigos de los mexicas.
AyauhtƩotl
Es una manifestación de la diosa del agua Chalchiuhtlicue en el mundo de los dioses mexicas. Ayauhtéotl es la diosa de la niebla y la bruma de la noche y la mañana, y debido a su carÔcter sórdido, la diosa de la vanidad y la fama. Solo se ve de noche o temprano en la mañana. Es hija de Teteoinnan y hermana de Tlazoltéotl e Itzpapalotl.
ItzpapƔlotl
«Mariposa de obsidiana», la diosa del destino asociada con el culto a las plantas. Diosa del fuego y las estrellas en forma esquelética. Reina de Tamoanchan y uno de los Cihuateteo (demonios nocturnos) y tzitzimime (demonios estelares). En principio fue una de los dioses mexicas cazadoras chichimeca. Fue representada como una mariposa con alas claveteada con hojas de obsidiana en los bordes, o con zarpas de jaguar en sus brazos y piernas. Mixcóatl la mató.
Camaxtli
Camaxtli, el cornudo, tambiĆ©n se le da el nombre de Xocotl. Era el dios tribal de los tlaxcaltecas y (entre otros nombres) de los otomĆes y chichimecas. Pertenece a los cuatro dioses mexicas que crearon el mundo y es el padre de Quetzalcóatl. TambiĆ©n es un dios tribal de los chichimecas. Camaxtli era uno de los cuatro dioses creativos y el dios de la caza, la guerra, la esperanza y el fuego que se dice que inventó.
Camaxtli tiene fuertes similitudes con el Mixcóatl azteca, y probablemente era simplemente la versión tlaxcalteca de Mixcóatl, aunque habĆa lugares en el MĆ©xico antiguo donde Mixcóatl era adorado como Camaxtli como dos dioses diferentes.
Chalchiuhtlicue
TambiĆ©n llamada Chalchiuhtlicue o Chalchihuitlicue era la diosa de las aguas estancadas y los rĆos entre los dioses mexicas. Chalchiuhtlicue significa en nĆ”huatl el de la falda de jade. Esposa de Xiuhtecuhtli y TlĆ”loc. Representada con una falda hecha de piedras verdes. Patrona del dĆa cinco del mes (Coatl) en el calendario azteca. SegĆŗn los mitos aztecas, ella era el Sol del Agua (Nahui Atl) en la cuarta edad del mundo. Cuidaba el agua, los rĆos, los arroyos y los mares y las tormentas.
Chalchiuhtotolin
Ā«Pavo con joyasĀ». En las creencias de los aztecas era el nagual del dios Tezcatlipoca y un sĆmbolo del poder de la brujerĆa. Se creĆa que Tezcatlipoca tenĆa el poder de autodestruir a las personas, pero bajo la apariencia del pavo Chalchiuhtotolin, puede borrar su culpa, purificar y revertir el destino. Fue el patrón del calendario el dĆa dieciocho del mes (Tecpatl).
Chantico
La que vivĆa en la casa. (Cuaxólotl o Chiantli). Entre los dioses mexicas es la diosa del fuego, de los corazones ardientes, los objetos de valor personales, el hogar y los volcanes. Chantico fue representada con una corona de espinas de cactus o en forma de serpiente roja. Chantico fue adorada principalmente por orfebres, joyeros y miembros del hogar que creĆan que protegĆa todas las cosas preciosas que quedaban en casa.
Chicomecóatl
Siete serpientes. La diosa del maĆz en la mitologĆa azteca. A veces se la conoce como la Ā«Diosa de la comidaĀ», la diosa de la abundancia y con el aspecto femenino del maĆz. El equivalente femenino del dios CentĆ©otl. A veces se equipara con Coatlicue. Cada septiembre se sacrificaba una joven que representaba a Chicomecóatl. Los sacerdotes decapitaban a la niƱa, recolectaban su sangre y luego la derramaban sobre la estatua de la diosa. Posteriormente, el cuerpo era desollado, despuĆ©s de lo cual un sacerdote vestĆa la piel de la mujer bendecida.
La diosa aparece en varias formas: una niƱa con flores, una mujer cuyo abrazo significa una muerte segura y como una madre que lleva el sol con ella como escudo. TambiĆ©n se la ve como la equivalente femenina del dios del maĆz CentĆ©otl, su sĆmbolo es una mazorca de maĆz. A veces se la conoce como Xilonen (la peluda), que se referĆa a las pelo de la mazorca de maĆz sin pelar, estaba casada con Tezcatlipoca.
A menudo aparecĆa con atributos de Chalchiuhtlicue, como un sombrero con lĆneas cortas frotĆ”ndose contra sus mandĆbulas. Chicomecóatl fue representada con una cara pintada de rojo, generalmente sosteniendo mazorcas de maĆz y un objeto parecido a una aldaba presumiblemente utilizado con fines religiosos.
Cihuacóatl
Cihuacóatl era una diosa azteca de la fertilidad. Cihuacóatl significa Mujer Serpiente en nĆ”huatl. Junto con Quetzalcóatl, se dice que creó la humanidad de hoy mezclando los huesos de personas de Ć©pocas anteriores con sangre. Cihuacóatl se asoció con el parto y a menudo se representaba con lanzas y un escudo. Los aztecas compararon la maternidad con la guerra y las mujeres que morĆan al dar a luz iban al mismo cielo al que iban los guerreros que morĆan en el campo de batalla.
Cihuacóatl era la lĆder de los cihuateteo, los fantasmas de las mujeres que murieron en el parto. A Cihuacóatl generalmente se la representaba como una mujer joven con un niƱo en brazos, aunque a veces se la representaba como una mujer guerrera con armadura y flechas en la mano.
Cihuacóatl fue vista como la madre de Mixcóatl, a quien dejó en un cruce de caminos. Regresaba allĆ con regularidad para llorar a su hijo, pero solo encontraba un cuchillo de sacrificio. Este puede ser el origen de las leyendas que rodean a La Llorona. El tĆtulo de Cihuacóatl en el estado azteca tambiĆ©n lo ostentaba el sumo sacerdote, que era la segunda persona despuĆ©s del rey en tĆ©rminos de jerarquĆa.
Centeotl
CentĆ©otl (tambiĆ©n llamado Centeocihuatl o CintĆ©otl) era el dios del maĆz en la mitologĆa azteca (originalmente era una diosa). TambiĆ©n fue conocido como Xilonen (El peludo). CentĆ©otl era hijo de TlazoltĆ©otl y esposo de Xochiquetzal. Era la versión masculina de Chicomecoatl (Siete Serpientes). SegĆŗn el Códice florentino, CentĆ©otl era hijo de la diosa de la naturaleza Toci y del dios TlazoltĆ©otl. La mayorĆa de la información obtenida en referencia a CentĆ©otl se observa que generalmente era representado como un hombre joven con un cuerpo amarillo.
Algunos especialistas creen que CentĆ©otl solĆa ser la diosa del maĆz Xilonen. CentĆ©otl fue uno de los dioses mĆ”s importantes del perĆodo azteca. Hay muchas similitudes en las imĆ”genes de CentĆ©otl. Por ejemplo, a menudo se representa maĆz en su tocado. Otra caracterĆstica es la lĆnea negra que va desde la ceja hasta la mejilla y termina al final de la lĆnea de la mandĆbula. Estas marcas en el rostro son similares y se utilizan con frecuencia en imĆ”genes posclĆ”sicas de un Dios maya del maĆz.
En el tonalpohualli (un calendario de 260 dĆas utilizado por las culturas mesoamericanas) CentĆ©otl era el Ā«SeƱor del dĆaĀ» para los dĆas numerados Ā«sieteĀ» (chicome en nĆ”huatl) y es el cuarto Ā» SeƱor de la nocheĀ». En la mitologĆa azteca, el maĆz (Cintli en nĆ”huatl) fue introducido al mundo por Quetzalcóatl y estĆ” asociado con un grupo de estrellas conocidas hoy como las PlĆ©yades.
Coatlicue
Coatlicue es la diosa de la tierra, la vida y la muerte. Representada como una mujer con una falda hecha de serpientes y un collar de manos y cabezas humanas, con sus pies terminados en garras de jaguar. En las creencias aztecas, simbolizaba la Tierra, la dadora de vida y la Tierra, devorando todo lo que estĆ” enterrado en ella. Fue madre de Quetzalcóatl y Xólotl, asĆ como del dios sol Huitzilopochtli (quien, segĆŗn la leyenda, dio a luz a una virgen despuĆ©s de recibir una bola de plumas que caĆa del cielo), la Luna y las Estrellas.
Los aztecas adoraban a Coatlicue con bastante crueldad, haciĆ©ndole sacrificios humanos, creyendo que la sangre daba fertilidad a la tierra. SegĆŗn las leyendas, cada aƱo la diosa se unĆa a su propio hijo, Xipe Totek, quien depositaba granos de maĆz en lo profundo de ella durante el acto. Para que las semillas brotaran, la diosa necesitaba el apoyo de los mortales, por lo que sus sacerdotes sacrificaban corazones arrancados de las vĆctimas vivas, irrigando la tierra con su sangre y plantando cabezas, manos y corazones cortados en el suelo, que la diosa adjuntaba a su collar.
A continuación le dejamos algunos enlaces de su interés:








