Conoce QuiƩn era el Dios Urano y Sus Facultades

  • Urano, en la mitologĆ­a griega, es el titĆ”n primordial del cielo y esposo de Gea.
  • Su castración a manos de Cronos es uno de los mitos mĆ”s conocidos sobre su existencia.
  • Urano engendró a los primeros Titanes y a varias deidades, incluyendo a Afrodita.
  • Su figura ha sido comparada con divinidades de otras mitologĆ­as, como el dios vĆ©dico VĆ”ruṇa.

En la mitologƭa griega clƔsica, Urano es el titƔn primordial del cielo y considerado como la deidad principal de todo el cosmos. Si quieres saber mƔs sobre el Dios Urano, sus facultades, mitos y descendencia, no dudes en quedarte con nosotros y disfrutar de todo el contenido que hemos traƭdo para ti.

DIOS URANO

Dios Urano

Urano es conocido en las tradiciones griegas como el Dios fundamental del cielo hecho persona, mientras que en la mitologĆ­a romana es retratado de manera diferente, y lleva por nombre Caelus. En la Antigua Grecia era personificado como hijo y esposo de Gea, la Madre Tierra.

SegĆŗn Ā«La TeogonĆ­aĀ», obra poĆ©tica realizada por HesĆ­odo, este titĆ”n fue concebido solo por Gea. Sin embargo, otras fuentes aseguran que Ɖter desempeñó el papel de padre. Urano y Gea fueron los progenitores de la primera generación de Titanes, y los principales ancestros de la gran mayorĆ­a de los dioses griegos.

Tras el paso de los años, ningún tipo de culto concreto sobre Urano logró mantenerse vivo en la época clÔsica. Por tal motivo, no aparece entre los tópicos comunes de la cerÔmica de la Grecia Antigua. A pesar de esto, la Tierra, el Cielo y Estigia (oceÔnide), si formaban parte de solemnes invocaciones en la épica homérica.

EtimologĆ­a

Con respecto a su etimologĆ­a, el Ć©timo mĆ”s factible de conseguir es la forma bĆ”sica del proto-griego *worsanós (ĻœĪæĻĻƒĪ±Ī½ĻŒĻ‚), ampliado de į¹·orsó- (tambiĆ©n encontrado en griego ourĆ©Å `orinar’, sĆ”nscrito varṣÔ `lluvia’ e hitita į¹·arÅ”a-ā€œnieblaā€). Por su parte, la raĆ­z indoeuropea correspondiente es *į¹·Ć©rs-: (Ā«humedecerĀ», Ā«gotearĀ»; en sĆ”nscrito: vĆ”rį¹£ati, llover).

Por ello, Urano es en muchas ocasiones denominado como «El hacedor de la lluvia» o el que se encarga de fertilizar la tierra. Adicional a la anterior, existe otra etimología que es menos viable en la cual el significado es: «el que se halla en la posición mÔs alta» proveniente del proto-indoeuropeo *ṷérso- (en sÔnscrito: vars-man: altura, cima*).

Igualmente, es probable que su nombre proceda de la raĆ­z protoindoeuropea *wer (Ā«cubrirĀ», Ā«encerrarĀ») o *wel (Ā«cubrirĀ», Ā«envolverĀ»). Las comparaciones que ha realizado en el pasado Georges DumĆ©zil, filólogo e historiador francĆ©s y especialista en sociedades y religiones indoeuropeas, sobre la relación entre Urano y el dios vĆ©dico VĆ”ruṇa, aĆŗn resulta bastante incierta para un gran nĆŗmero de historiadores.

DIOS URANO

Mitos

En la antigüedad, muchísimo antes de lo que hoy conocemos como la República Helénica, para los pueblos helenos Urano era la representación del Dios vencido. AdemÔs del mito de su castración, en pocas oportunidades fue relacionado como un ser antropomorfo, él sencillamente era el cielo, muchas veces concebido por los primeras civilizaciones como un tejado de bronce o una cúpula global que era sostenido en su lugar por el TitÔn Atlas.

En diversos poemas homĆ©ricos, Urano tiene el papel del hogar alternativo para los Dioses del Olimpo. PodrĆ­amos resaltar cuando en La IlĆ­ada, la nereida Tetis asciende de los mares para suplicarle a Zeus y en el texto se dice: Ā«muy temprano en la maƱana emergió para saludar a Urano y Olimpo, pero se topó con el hijo de Cronos…»

Por su parte, William Sale en una de sus publicaciones seƱala que, Urano como un elemento fĆ­sico (ĪæĻ…ĻĪ±Ī½ĻŒĻ‚), hace referencia al cielo que encontramos arriba de nosotros, pero donde no necesariamente los dioses habitan, simplemente era el tĆ­tulo que se le otorgaba al lĆ­mite superior del cosmos.

Aunque Urano fue uno de los primeros Dioses del Panteón Griego, ni en libros, ni en la web existe mucha información sobre sus deberes, lo que si hallaremos son números mitos y leyendas entorno a su existencia. Entre los mÔs conocidos destacan los siguientes:

Castración de Urano

En los mitos de la Creación Olímpica, tal y como lo relata Hesíodo en la Teogonía, Urano bajaba todas las noches a la tierra para cubrirla y copular con Gea. No obstante, repudiaba a cada uno de sus criaturas, por esta razón, cuando sus descendientes estaban a punto de nacer, este los retenía en el seno de su madre.

Gea, para vengarse de ello, ideó un plan en el que con la ayuda de los Titanes castraran a Urano, sólo Cronos, el hijo menor, aceptó. La matriarca talló con sus propias manos una enorme hoz de pedernal y se la dio a su hijo para cumplir con su tarea.

Cronos emboscó a su padre y utilizó la herramienta para castrarlo, y posteriormente, arrojó su testículos al océano. De aquellas gotas de sangre derramadas, nacieron las Erinias, las Melíades, los Gigantes y según muchas relatos, también los Telquines. Los genitales lanzados al mar y la espuma dieron como fruto a Afrodita.

Tras este suceso, Cronos encerró a su progenitor en el TÔrtaro, profundo abismo muy por debajo del inframundo, junto a los Cíclopes y los Hecatónquiros, a quienes de igual forma les temía. De esta manera, se convirtió en el rey supremo del Universo y el Cielo, y su padre ya no sería el responsable de cubrir la Tierra durante la noche. Antes de su exilio, Urano predijo que los Titanes tendrían un castigo por semejante traición, anticipando el triunfo de Zeus sobre Cronos.

Nacimiento de Zeus

La Teogonía y la Bibliotecología, aseveran que Gea y Urano habían vaticinado que Cronos sería destronado por unos de sus hijos, por ende, el TitÔn intentó evadir la trÔgica profecía y devoró a toda su descendencia.

Con la ayuda de ambos, Rea, esposa de Cronos, logró salvar a Zeus de su inminente destino y lo escondió hasta que pudo crecer y derrocar a su padre. A partir de allí, el nieto de la deidad griega primaria ejerció la función del Dios Celeste y el Rey de todos los Dioses.

Llegada de Urano al poder

Si bien ya hemos hablado de las historias mƔs importantes en torno a este Dios, no los hemos hecho con respecto a su llegada del poder. En la mitologƭa griega clƔsica, Caos fue el nombre que se le dio a la fuerza elemental que tenƭa el poder del Universo antes de la existencia de los dioses.

El Caos reinó en el Cosmos durante mucho tiempo, pero de pronto, desde el vacĆ­o surgió Ɖrebo, personificación de la oscuridad y la sombra. Al mismo tiempo, emergió la noche. Para aquel entonces en el Universo reinaba la penumbra, la quietud y el silencio, hasta que por fin se manifestó el Amor, el mĆ”ximo catalizador para la creación. De hecho, la luz apareció del Amor, y Gaia, la Tierra, nació a partir de ella.

Ɖrebo, y la noche, dieron origen a Ɖter, la epĆ­tome del Ā«cielo superiorĀ», la luz celestial, el paraĆ­so y el espacio. Estos dos tambiĆ©n engendraron a HĆ©mera, una diosa primordial y la mismĆ­sima personificación femenina del dĆ­a. Sin Ɖrebo, la Noche dio a luz a cada uno de los males que atormentaban al ser humano; la perdición, la venganza, el destino, la muerte, etcĆ©tera.

Por su parte, Gea sólo concibió a un único hijo, Urano, el cual rÔpidamente se convirtió en el soberano de los Cielos. Ocasionalmente, madre e hijo contrajeron nupcias y tuvieron numerosos retoños, en donde se incluyen a los afamados Doce Titanes.

DIOS URANO

Interpretaciones

Los tres mitos que acabamos de relatar, al tener orígenes remotos no se encontraban reflejados en los cultos de los helenos. La principal función de Urano era la de ser derrotado en épocas pasadas, inclusive mucho antes de que el tiempo real comenzara.

Como ya lo mencionamos con anterioridad, una vez ocurrida su castración, el Cielo mÔs nunca regresó para cubrir la Tierra durante la noche, en cambio ocupó su lugar, y lo que se consideraba como padres originales llegó a su fin. Dentro del Panteón Griego, el Dios con mÔs relevancia a lo largo de muchos años fue Urano, antes de la llegada de Zeus al poder.

Presencia en otras mitologĆ­as

El mito de la castración de Urano, resulta muy parecido al de la creación hurrita, pueblo originario que comprendía las regiones de lo que hoy en día son el sudeste de Turquía, norte de Siria e Irak y noroeste de IrÔn. En la religión de este antiguo pueblo, Anu representaba al Dios del Cielo, al cual su hijo Kumarbi le arrancó los genitales con la boca y expulsó a tres deidades. En este grupo se encontraba Teshub, quién a su vez destronó a su padre.

Tanto en la mitología sumeria, como en la asiria y la babilónica, Anu es la clara imagen del Cielo, al igual que de la Ley y el Orden. Por tal motivo, se tiene la creencia de que Urano fue, al menos en un principio, una divinidad proveniente de la cultura indoeuropea.

Es vinculado con el VĆ”runa vĆ©dico, guardiĆ”n supremo de la armonĆ­a y la paz que posteriormente se convirtió en la deidad de los rĆ­os y ocĆ©anos. Dicha semejanza, la sugirió el francĆ©s Georges DumĆ©zil siguiendo las pasos de la obra de su compatriota Ɖmile Durkheim, Ā«Las formas elementales de la vida religiosaĀ» (1912).

Otra de las numerosas hipótesis de Dumézil, expresa que el dios superior iraní Ormuz o mejor conocido como Ahura Mazda, es directamente un desarrollo del indoiraní *vouruna-*mitra*. Esto significa que tal divinidad también tendría los mismos atributos que Mitra, el Dios de la Lluvia.

DIOS URANO

Descendencia

Hesíodo y su obra poética «La Teogenía», afirman que Urano engendró en conjunto con Gea a los doce titanes. Seis hombres: Océano, Ceo, Crío, Hiperión, JÔpeto y Cronos; y seis mujeres: Febe, Mnemósine, Rea, Temis, Tetis y Tea. Aunado a ello, concibieron a los tres Cíclopes: Brontes, Estéropes y Arges; y a los tres Hecatónquiros: Coto «El rencoroso», Briareo «El fuerte» y Giges «El de la tierra». Ambos eran grupos de poderosos gigantes.

A raíz de su castración, el Dios del Cielo se transformó en el padre de muchas mÔs seres. En el momento que su sangre fue derramada sobre Gea, surgieron las Erinias o Furias, diosas que poseían una sed insaciable de venganza, y las Melíades, ninfas de los fresnos encontradas en las altas montañas.

Adicionalmente, el miembro del Dios cayó directamente en el mar, y de allí surgió Afrodita, diosa de la belleza, la sensualidad y el amor. Homero en sus obras asegura que dicha divinidad, es producto de la relación de Zeus y Dione. Platón sugirió en una época que esto se debía a que el nombre Afrodita lo llevaban dos diosas diferentes; la mayor, Urania, y la menor, Pandemos. De allí, tal confusión. Como último, hallamos a Lisa, engendrada por Nix (La Noche) y Urano, personificación de la locura y la rabia ciega.

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