La dieta hiposódica, se ha convertido en la gran aliada para personas con afecciones cardiovasculares, renales y diabéticos. En el siguiente articulo te explicaremos cómo cuidarte mejor siguiendo esta sencilla dieta.

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Actualmente, nos absorbe de forma inevitable el estrés diario ya que entre las múltiples responsabilidades y roles que cumplimos en la sociedad tendemos a olvidarnos un poco de la importancia que tiene llevar un estilo de vida saludable. Existen reglas básicas para lograr gozar de buena salud, sobre todo si padecemos hipertensión, diabetes y enfermedades renales; entre estas reglas tenemos: realizar deporte, una buena alimentación y por supuesto cuidar nuestro peso.

El tiempo no nos alcanza para realizar la actividad física necesaria. Pero, podemos cuidar nuestra alimentación cumpliendo una dieta acorde a nuestras necesidades, por eso te presentamos la dieta hiposódica, como una excelente opción para implementar un nuevo estilo de vida.

El sodio para nuestro organismo

Se debe tener presente que el sodio forma parte de uno de los minerales más importantes en nuestro cuerpo. Este, cumple la función de mantener el cuerpo alcalino además de contribuir con el correcto funcionamiento de nervios y músculos, regular la presión arterial y controlar el volumen sanguíneo.

El sodio, se consigue fácilmente a través del cloruro de sodio el cual forma parte de la sal de mesa y también de forma natural en los alimentos que consumimos.

En muchas ocasiones nos excedemos en las dosis de sodio que consumimos. Como todos los excesos son perjudiciales, hay dosis recomendadas de sal, de allí parte la importancia de seguir una dieta hiposódica, ya sea que padecemos o no alguna afección.

En el presente artículo, te explicaremos todo sobre la dieta hiposódica, para quien está recomendada y sobre todo por qué es tan importante implementarla.

¿Que es la dieta hiposódica?

La dieta hiposódica, baja en sodio o baja en sal, consiste en disminuir la sal en los alimentos que consumimos, incorporando distintos alimentos a nuestra dieta o bien disminuyendo las dosis de sal que agregamos a ellos.

Visto que los porcentajes de sodio, tienen incidencia directa sobre los niveles de nuestro cuerpo, la incorporación del mismo en nuestro organismo será directamente proporcional a nuestros niveles de presión arterial y de igual forma aumentará los riesgos de padecer afecciones cardíacas y renales.

¿Por qué ocurre esto? Es una fórmula sencilla, el sodio atrae el agua y genera retención lo cual aumenta el caudal sanguíneo y en consecuencia la tensión arterial.

En el día a día consumimos altas dosis de sodio, muchas veces sin siquiera percatarnos es por ello que nuestro cuerpo de forma muy inteligente al consumir nutrientes, minerales y otros tiene la capacidad de desechar a través de los órganos correspondientes, todo aquello que le hace daño y no le hace falta, en tal sentido, al introducir niveles de sal no acordes, éste buscará la forma de deshacerse de estos, pero bien, que ocurre cuando sobrepasamos los limites.

En este momento, comienzan a manifestarse de distintas formas los excesos a los cuales hemos estado exponiendo nuestro cuerpo y será necesario realizar cambios radicales para poder conservar un buen estado de salud.

Para saber sobre cuidados de afecciones renales, te recomendamos leer nuestro excelente artículo sobre cómo desinflamar los riñones con remedios caseros, y así mejorar su salud.

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El papel de la dieta hiposódica

La dieta hiposódica, nos resultará una gran solución, ya que no se trata de llevar nuestro cuerpo al extremo de dejar de consumir alimentos y mucho menos la implementación de dietas asfixiantes, sino por el contrario, solo será cuestión de decidirnos a adquirir un estilo de vida saludable que nos ayudará a sentirnos mejor.

Es muy importante tener presente que, si presentamos enfermedades como hipertensión, diabetes u obesidad, el llamado es inmediato a implementar medidas que nos permitan desarrollar un mejor estilo de vida ahora sí, de igual forma si tenemos antecedentes familiares de presión arterial alta y las ya mencionadas, la alerta permanece allí y hay que atenderla.

Los niveles de sal para personas con estas afecciones, evidentemente aumentaron en mayor medida los riesgos de sufrir complicaciones, por lo que es de hacer notar que la dieta hiposódica es el primer paso para mejorar paulatinamente nuestra salud.

¿Para quién está indicada la dieta hiposódica?

Generalmente, el padecer algún tipo de afección se encuentra siempre relacionada con otra afección, de tal forma que por ejemplo, los pacientes obesos suelen sufrir de hipertensión arterial y en muchos casos diabetes, son situaciones concomitantes pero no necesariamente obligatorias.

Si somos diagnosticados por hipertensión arterial, esta pudiera desencadenar otros padecimientos, pero en este artículo te hablaremos de la forma sencilla e inmediata para cuidarte con tan solo realizar cambio en tus hábitos alimenticios a través de la dieta hiposódica.

La dieta hiposódica y la hipertensión arterial

Como se mencionó anteriormente, la dieta hiposódica representa enormes ventajas para nuestra salud y mejor aún, constituye una manera de aliviar los padecimientos de enfermedades crónicas y degenerativas.

Una de las enfermedades que mejor se beneficia de la dieta hiposódica es la Hipertensión Arterial (HTA). Esta, es una afección que afecta principalmente el sistema circulatorio.

Las mediciones de la presión arterial

La presión se mide en dos fases, una, durante el sístole, es decir, cuando el corazón late (se contrae) y empuja la sangre a través de las arterias, denominada presión sistólica. Esta se representa por la primera numeración y la más alta de la cifra.

La segunda, se da durante el diástole o en pocas palabras, cuando el corazón se relaja entre cada contracción y por lo tanto se expande, recibiendo la sangre que luego empujará a todo el organismo. Esta fuerza o presión se denomina presión diastólica y se representa por la segunda numeración de las cifras de tensión arterial, su valor considerado como normal se ubica en 80.

Por lo tanto, la medición de la presión arterial corresponde a ambas fuerzas ejercidas por la sangre contra las paredes de las arterias y el corazón y se expresa en dos números, que en condiciones normales serían 120/80 mm Hg. Si la lectura de las cifras es mayor a los números señalado, estamos en presencia de una presión arterial alta.

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La Hipertensión Arterial

Como mencionamos, si los valores de la medición arterial se ubica por encima de los 120/80 mm Hg, estaremos en presencia de una Hipertensión Arterial, y por lo tanto, la fuerza ejercida por la sangre hacia las paredes arteriales se consideran mayores a las normales.

Esta afección, una vez diagnosticada por un médico especialista, suele considerarse como una enfermedad crónica, es decir, de progresión lenta y de larga duración y que puede ser producida por otras afecciones preexistentes en el individuo, tales como: enfermedades renales, preeclampsia, hiperparatiroidismo, entre otras, así como por alguna medicación particular.

Aunque no es letal, debe ser tratada a tiempo y de forma permanente, pues suele discurrir en alteraciones graves de salud como una enfermedad coronaria, donde las más frecuentes son: la insuficiencia cardíaca, los infartos al miocardio, la enfermedad cerebrovascular, aneurisma, insuficiencia renal, paros respiratorios, entre otros.

La dieta hiposódica y la hipertensión arterial

El sodio y la salud

De acuerdo a los estudios realizados por médicos especialistas en tratamiento de la HTA, se ha determinado que entre los factores que incrementan el riesgo del padecimiento de la hipertensión arterial y complicaciones de esta, suele estar asociado los altos niveles de consumo de sodio.

El sodio, es un elemento que interviene en la regulación del funcionamiento de algunos órganos y sistemas como los músculos y el sistema nervioso. Sin embargo, su exceso, puede tener consecuencias negativas para la salud y que se manifiestan como Hipertensión Arterial.

En la población mexicana, suele ser muy común el consumo de alimentos con alto contenido de sodio (denominado sodio de constitución), tales como:

  • Las frituras.
  • Los embutidos.
  • Los quesos.
  • Los alimentos enlatados y bebidas gaseosas.
  • Pastelería industrial.
  • Alimentos ahumados.
  • Condimentos y conservas.

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Aunado a estos, el sodio de adicción, aquel que está contenido en el cloruro de sodio de la sal de mesa o sal común y la sal gruesa o sal marina y que son ingredientes indispensables en nuestras dietas; pero, aunque sea en dosis bajas fuera de los parámetros considerados como normales, el consumo de sal produce retención de líquidos. Esto se traduce en un incremento de la cantidad de sangre que el corazón debe bombear al organismo y en consecuencia, incrementa la presión arterial.

Esta retención de líquidos producida por el consumo en exceso de sal, se origina en un desequilibrio hormonal desde el cerebro. El sodio en exceso, hace que se produzca la liberación de vasopresina, una hormona antidiurética que coadyuva a la retención de líquido.

Qué dicen los expertos sobre la dieta hiposódica

Según la Organización mundial de la Salud, aproximadamente en el año 2017, el 32% de las muertes registradas en el mundo estuvieron relacionadas con afecciones cardiovasculares, donde la hipertensión arterial se considera como una de las principales causas y síntomas de estas enfermedades.

Asimismo, según un estudio realizado por estos, concluyeron que los beneficios de una dieta hiposódica, tiene repercusiones positivas más significativas en personas de raza asiática y negra, que en personas de raza blanca. En este sentido, existen algunas personas que pueden tener mayor tolerancia al consumo de un cierto de sal en comparación con otras.

Sin embargo, a pesar de esta incidencia de acuerdo a la raza de la persona, la reducción del consumo de sal a menos de 5 mg al día, mejora notablemente las cifras de la hipertensión arterial.

Y esto, no es todo. Las dietas hiposódicas también mejoran la acción de los alimentos ricos en fibra dentro del organismo y por lo tanto, repercute en evitar el estreñimiento y el incremento de peso. Asimismo, ayudará a tu organismo a permanecer hidratado y mejorar las funciones de muchos órganos.

Busca el equilibrio

Pero cuidado, una dieta hiposódica debe ser tomada con atención. Como mencionamos anteriormente, el sodio es un elemento que ayuda a regular el funcionamiento de algunos órganos y sistemas, por lo que excluir su consumo o disminuirlo a niveles muy bajos, también puede tener algunas repercusiones.

En el mismo estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud, se evidenció que la disminución del consumo de sal común, arrojó un pequeño pero apreciable incremento de los niveles de colesterol y triglicéridos en la sangre, que a su vez, son uno de los elementos que intervienen en el incremento de la presión arterial, aunque los riesgos son menores que una dieta hipersódica.

¿Cuáles son los alimentos para una dieta hiposódica?

Existen variedad de alimentos que por sí mismos llevan una carga de sodio muy alta, es el caso de las anchoas, alimentos enlatados y las salsas. Es de resaltar que la dieta hiposódica es recomendable para todos en general, ya que mantener hábitos alimenticios saludables es conveniente para todos, indistintamente de que tengamos o no algún padecimiento, pero muy especialmente si sufrimos de hipertensión, diabetes, afecciones renales y/o coronarias, en primer lugar, seguir una dieta hiposódica, nos llevará a:

  1. Comer alimentos sin sal.
  2. Evitar alimentos procesados.
  3. Cambiar nuestros hábitos alimenticios.

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En tal sentido, la dieta hiposódica no solo implica dejar de agregar sal común a nuestros alimentos. También implica un cambio en nuestro estilo de vida. A continuación, te indicamos los alimentos a consumir:

Las aves, pescado y carne de res pero sin sazonar

Aunque nos parezca que las comidas sin ese toque de sal, resultan insípidas, pues no ya que podemos manejar opciones alternativas como las hierbas aromáticas (orégano) y especias (nuez moscada) , que capturen nuestro sentido del olfato y así nos cautive el paladar.

Vegetales

Estos son los mejores aliados para cualquier dieta. Lo mejor de los vegetales es que los podemos combinar y aderezar con jugos de limón y vinagre por ejemplo.

Frutas

Entre las que podemos incluir manzanas, plátanos y naranjas, excelentes aliados en nuestra hiposódica. Gracias a su gran contenido de potasio, suelen ser buenos sustitutos del sodio requerido.

Frutos secos, cereales y legumbre

Los frutos secos siempre y cuando no contengan sal, nos ayudarán en gran medida a controlar la ansiedad. Su sabor natural es verdaderamente exquisito. De igual forma los frijoles, cereales de avena, arroz integral.

Lácteos

Se puede consumir lácteos en una dieta hiposódica, ya que sus niveles de sodio se considera moderado. Sin embargo, debes tener especial cuidado con los lácteos procesados como los quesos y sueros.

Debemos tener muy presente, que el éxito en la implementación de nuestra dieta hiposódica estará directamente relacionado con el cambio en nuestros hábitos alimenticios. Se debe tomar en cuenta que los sabores salados no son de ingesta estricta, ni obligatoria, ya que solo se trata de acostumbrar a nuestro paladar y ¿qué forma más sencilla que haciéndolo disfrutar y deleitarse con los sabores naturales de los alimentos?.

De igual manera, influirá nuestro ingenio culinario el cual nos ayudará a probar y experimentar con distintos sabores y recetas. Podemos sustituir la sal común con otro tipo de potenciadores del sabor como el ajo natural,y la pimienta.

Si deseas mejorar tu salud, te recomendamos leer nuestro artículo sobre los alimentos hipoalergénicos, donde complementará tu dieta con opciones muy saludables.

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