Origen de da Cultura Aymara, su historia y más

En la actualidad, este pueblo nativo andino de América del sur cuenta con alrededor de unos 3 millones de habitantes en diferentes zonas de este continente, su historia data de hace unos 10.000 años siendo descendientes de los Incas. Mediante este artículo, te invitamos a conocer un poco más sobre este pueblo y la Cultura Aymara.

CULTURA AYMARA

Cultura Aymara

También como Aimara o Aymará, es una tribu nativa o indígena de América del Sur que ha ocupado específicamente la zona del altiplano andino del Lago Titicaca desde hace unos 10.000 años (período precolombino), expandiéndose entre el oeste de Bolivia, la zona norte del territorio Argentino, el sureste de Perú y norte de Chile; también se denominan como los collas, pero no debe mezclarse con el grupo étnico del mismo nombre que reside en el norte de Chile y el norte de Argentina, ni con el término colla usado para describir a los habitantes del oeste de Bolivia.

Partiendo de la veneración hacia Pachamama, y con una fuerte concepción de correspondencia hacia esta; es así, como esta cultura se ha transformado en el sustento socioeconómico del Imperio Inca. De hecho, estos nativos empleaban el sistema ayni, un modo de asistencia recíproca entre los jefes aymaras, compuesto por familias grandes; en el cual el mérito consiste en dar y no en acumular, lo que evidentemente crea influencia dentro de la sociedad.

La economía de esta cultura se definió por su dedicación al pastoreo, el desarrollo textil y la agricultura, con la cual desarrollaron la práctica del chuño o papa deshidratada, alimento que puede mantenerse durante más de 15 años; asimismo, han conseguido sobrevivir hasta nuestros días, gracias a la constancia de su idioma aymara.

Denominación

El concepto del vocablo «aymara»,  surgió definitivamente durante la colonia, y con raras excepciones no se utilizó para identificar socio-políticamente un grupo de población en esta región andina. Las alineaciones sociopolíticas, auténticos naciones en los siglos XV y XVI (reinos aymaras), se agruparon bajo el identificativo «Aymara», con fines económicos, pero conservando las nominaciones originales para describir, por ejemplo, organizaciones políticas más relevantes según los fluctuantes intereses económico, eclesiástico o administrativo de la colonia.

Aun cuando, se contempla una encomienda «aymaraes» para la jurisdicción colonial de La Paz, los designios de jurisdicción indígena como: Carangas, Soras, Casallas, Aullagas, Uruquillas, Azanaques y Las Quillas, se usan para la jurisdicción de La Plata y hasta el siglo XVIII no se halla una sección política identificada como «aymara» por la colonia. Mientras tanto en ese tiempo, el obispado de La Paz mantiene una organización administrativa, que utiliza las nominaciones originales de Sicasica, Pacajes, Omasuyos, Larecaja, Paucarcolla y Chucuito.

CULTURA AYMARA

Fueron varias las comunidades que se comunican con esta lengua ancestral, y que además formaron parte del imperio Inca. Asimismo, recibieron una identidad propia con el seudónimo qullasuyu (también identificado como collasuyo). Estos pueblos eran: Aullaga, Larilari, Charcas, Umasuyus, Quillaca, Pacasa, entre otros.  El antropólogo boliviano Xavier Albó, expresó:

«la personalización de los aymaras como un clan común, con su propia región inclusive lingüística, fue en gran medida la derivación del nuevo contexto colonial, que «sometió» , los ayllus y las sociedades alrededor del país,  a efectos fiscales, reduciendo gradualmente sus relaciones con sus avances en otras ecologías y promoviendo ciertas «lenguas generales o francas», para facilitar la evangelización.

Consolidando así dos vastos regiones lingüísticas, una quechua y otra aymara; este proceso de adaptación de la identidad en torno a un idioma y territorio común se consumió especialmente en el siglo XVIII «.

Historia de la Cultura Aymara

La historia del levantamiento u comienzo de la cultura aymara es algo confusa, y han salido distintas ponencias e suposiciones al respecto, pero después de una indagación y reconocimiento más profundo por antropólogos, académicos, historiadores y arqueólogos como Carlos Ponce Sanginés y Max Uhle, se comprobó con éxito que este grupo nativo sería un sucesor de la cultura Tiahuanaco, algunos de sus principales argumentos son los siguientes:

1. En Tiahuanaco se dialogaba en el lenguaje aymara, esta era la jerga dominante; por ello, la suposición de que en Tiahuanaco se hablaba la lengua puquina se asentará en el hecho de que el cronista Reginaldo de Lizárraga representó a la población puquina. Sin embargo, este cometió una falta en su composición escrita representando a  la gente de puquina como próspera, agrónomos y ganaderos, fundamentando esta hipótesis, ya que en Tiahuanaco se desenvolvió la agricultura y la cría de ganados.

Sin embargo, otros columnistas como Guamán de Poma Ayala puntualizaría que la tribu de la lengua puquina era muy humilde al punto de que carecían hasta de ropa, esta es la demostración de que Tiahuanaco no dominaban la lengua puquina, ya que en su auge esta civilización desplegaría a una opulencia, como se figuran en sus cerámicas, efigies y textiles.

Recalcada también en la investigación y exploración realizada por Max Uhle y otros autores sobre la extensión del Aymara en la cultura Tiahuanaco; asimismo, se revelaría el gran conjunto de palabras aymaras en los bosques bolivianos dominados por los Tiahuanaco.

2.Los vestigios arqueológicos descubiertos por Carlos Ponce Sangines muestran que Tiahuanaco habría experimentado una contienda civil, una batalla que conduciría a la dispersión de este reino en los pequeños pueblos regionales de los aymaras, como lo manifiesta el instauración de Tiahuanaco en Caquiaviri (Capital de Señorío Aymara Pacajes).

Durante el auge de Tiahuanaco, esta  mantuvo población pequeña, pero en el final de Tiahuanaco se habría acrecentado en notabilidad y población, como muestra su cerámica, que en el momento del Imperio aymara, tendrían connotaciones de alfarería aymara – tiahuanaco, pero esta evolución cambiaría de alfarería artística a señorío aymara, lo que demuestra que los tiahuanacotas habrían emigrado y constituido reinos regionales con una entonación asentada en la cultura aymara de tiahuanaco.

3. Los patrones de asentamiento estudiados por Jordán Albarracín, desde el período posterior a Tiahuanaco, indican una migración de los Tiahuanacotas a sus asentamientos vecinos, más tarde esto fue reafirmado por Alan Kolata en un estudio arqueológico realizado en 2003, revelando piezas de alfarería correspondiente a los señores aymaras, con un claro estilo Tiahuanacotas y sin influencias externas, esta alfarería pasará más tarde por un período de transición cerámica aymara – señorios.

CULTURA AYMARA

Fundación de Tiahuanaco

Tiahuanaco se instauró alrededor de 1580 a. C., como una pequeña villa y evolucionó a proporciones de una ciudad entre 45 y 300, ganando un significativo poder en la región de los Andes del sur. En su amplificación máxima, la urbe tenía cerca de unos 6 km², y tenía una población máxima cerca de unos 20.000 habitantes.

Su estilo de cerámica fue único, desde el encontrado hasta 2006 en América del Sur. Las enormes piedras encontradas en el sitio son una característica importante; de unas diez toneladas, que cortaron dándole una forma cuadrada o rectangular esculpida. Sin embargo, esta se derrumbó alrededor de 1200, donde la ciudad fue abandonada y desvaneciéndose también con ella su estilo artístico.

Aparición de los Aymaras

Con el desvanecimiento del Imperio Tiahuanaco, la región se dividió en grupos étnicos aymaras. Estos se identificaban por sus camposantos creados por sepulcros en modo de torres chullpas; también hay recintos llamados pucará.

El paradigma por el cual estos grupos étnicos han sido regulados, es el de verticalidad o dominio sobre los distintos pisos ecológicos que mantienen su economía de permanencia. No se ha visualizado en las diferentes civilizaciones o culturas, la necesidad y el apego tan marcado en cuanto a las relaciones con la costa y los valles como lo son los pueblos aymaras de las tierras altas, razón por la cual cada centro de la puna está controlado por la colonización de áreas periféricas ubicadas a diferentes alturas y con varios climas.

La principal divinidad de esta tribu de habla aymara era Tunupa, el intimidante dios de los volcanes. En su estima y respeto, realizaron oblaciones con humanos y magnas festividades. En los estudios arqueológicos de esta civilización en Akapana, se han encontrado materiales como dádivas, cerámica, pedazos de cobre, esqueletos de animales camélidos y sepelios humanos; estos objetos se hallaron en el primer y segundo nivel de la pirámide de Akapana, y la cerámica pertenece a la fase III de las tiahuanacotas.

CULTURA AYMARA

En la base del nivel principal de Akapana, había hombres y niños descuartizados con calaveras faltantes; estos esqueletos humanos fueron estaban junto a otros de camélidos desmembrados, así como alfarería. En el segundo nivel, se localizó un tronco humano totalmente dislocado; igualmente, se hallaron un total de 10 sepelios humanos, 9 de los cuales eran hombres. Estas oblaciones supuestamente pertenecen a dádivas dedicadas a la edificación de la pirámide.

Asedio de los Incas

A mitad del siglo XV, el reino de Colla retuvo una extensa zona de tierras con su capital Hatun-Colla. El Inca Viracocha se aventuró en la zona, pero quien lo dominó fue su hijo Pachacútec, 9no gobernante Inca. Así como los Collas estaban al norte, al sur estaba la agrupación Charca, que tenía dos grupos: Los Carangas y Quillacas alrededor del lago Poopó, y los Charcas que ocuparon el norte de Potosí y parte de Cochabamba. Charcas y Collas hablaban aymara.

La cultura tangible de la Carangas exhibe grandes camposantos o chullpares, algunos de los cuales aún tienen sobras de color en sus muros externos. Una vez que los incas tomaron la Carangas, Huayna Cápac los llevó a trabajar en el valle de Cochabamba como mitimaes. La mansión llamada Charca, a la que estaba unida Cara-cara, fue asediada por los incas en el período de Tupac Inca Yupanqui y llevó a la conquista de Quito. Por su parte, los habitantes de Cara-cara eran tan guerreros como los Charca, que en su territorio aún se libran luchas denominadas «Tinkus».

El Inca Lloque Yupanqui inició la ocupación del territorio aymara a fines del siglo XIII, que fue extendido por sus sucesores hasta mediados del siglo XV, y finalmente consumado por Pachacútec cuando venció a Chuchi Cápac. En cualquier caso, se cree que los incas tuvieron una gran influencia en los aymaras durante algún tiempo, ya que su arquitectura por la que los incas son bien conocidos, se cambió claramente en el estilo Tiahuanaco, y finalmente los aymaras conservaron cierta independencia bajo el imperio inca.

Recuperación de los Aymara

Más tarde, los aymaras del sur de Titicaca se alzaron y después de refutar la primera arremetida de Tupac Yupanqui, retornó con más tropas y hasta que finalmente los sometió.

CULTURA AYMARA

Sus habitantes se estiman entre 1 a 2 millones en el tiempo del Imperio Inca, fueron principal ciudad de Collasuyo conquistando el occidente de Bolivia, el sur de Perú, el norte de Chile y Argentina. Después de la colonización española en menos de un siglo, se comprimieron aproximadamente de 200.000 sobrevivientes o menos; luego de la independencia, su población comenzó a recuperarse.

En la actualidad, la mayoría de los aymaras existen en el territorio del lago Titicaca y se agrupan al sur del lago. La sede urbana del territorio aymara es El Alto, una urbe de 750.000 ciudadanos, y también en La Paz el centro de la administración de Bolivia; también, muchos aymaras habitan y laboran como agricultores en los alrededores del Altiplano.

Asimismo se estima que hay 1.600.000 bolivianos de lengua aymara. Entre 300.000 y 500.000 peruanos usan el idioma en las jurisdicciones de Puno, Tacna, Moquegua y Arequipa.  En Chile, hay alrededor de unos 48.000 aymaras en las regiones de Arica, Iquique y Antofagasta, mientras que un grupo más pequeño se encuentra en las provincias argentinas de Salta y Jujuy.

Los aymaras usaban una clase de protokhipus, un sistema nemotécnico básico de contabilidad usual a diferentes tribus precolombinas, como los de Caral-Supe y Wari (antes de los aymara), y los incas. No hay certeza de que gozaran un lenguaje escrito, a pesar del hecho de que unos como William Burns Glynn, cuestionan que el khipus inca pudo haber sido una forma de él.

Demografía

Los Aymara se encuentran en varias de las naciones sur de América, a continuación se mostrará los estudios demográficos que se han elaborado a esta civilización en los distintos países que forman parte de su entorno y lugar de asentamiento, entre ellos tenemos:

Aymara en Argentina

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, adicional al Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda de 2001, repercutió en  la identificación y / o comprobación de la primera descendencia de 4.104 nativos aymaras. Para el año 2010, el censo nacional de población reveló la presencia de 20.822 individuos que se identificaron como aymaras en todo el país, incluidas:

  • 9.606 en la ciudad de Buenos Aires,
  • 6.152 en las provincias de Buenos Aires,
  • 773 en el de Jujuy,
  • 358 en Neuquén,
  • 326 en Tucumán.

Solo hay una sociedad con un estatus legal reconocido por el Estado Nacional, la tribu nativa Rodeo San Marcos Luján La Huerta, que es común a los pueblos Aymara, Kolla y Omaguaca, y está ubicada en el pueblo de Santa Victoria Oeste en la provincia de Salta.

Aymara en Bolivia

La población que se identificó como aymara en el censo boliviano de 2001 fue de 1.277.881; ese número descendió a 1.191.352 en el censo de 2012.

Aymara en Perú 

El censo nacional de 2017 encontró que el 2.4% de la población de 12 años y más (548.292) se auto-identifica como nativo aymara. Estos habitualmente se congregan en una sola comunidad etnolingüística; sin embargo, se pueden identificar  diferentes comunidades entre los que se destacan los lupacas, urus y pacajes.

Dentro de las comunidades étnicas aymaras en Perú, también hay dos comunidades nativas que están geográficamente aisladas de los nativos aymaras que tradicionalmente habitan en los alrededores del altiplano Collao. Estos grupos étnicos son los Jaqarus y los Kakis, que habitan las montañas del distrito de Tupe provincia de Yauyos en la región de Lima; la lengua de estos grupos étnicos fueron estudiados por primera vez en 1959 por Martha Hardman, catalogándolos en la familia Aru o Aymara.

Organización social 

La organización social de esta cultura se deriva de la concepción de jaqi, que compone a todos (hombres y mujeres), a través del casamiento o jaqichasiña crean un eje inicial mediante el cual se forman una serie de compromisos con la sociedad implicada en este significado, una interrelación igualada con ecosistema, deidades y familia.

No obstante, para lograr esto tanto los hombres como las mujeres deben pasar por un período de preparación y aprendizaje que comienza en el hogar, es decir, desde la infancia. Así que inicialmente al observar a sus padres, aprenden a cuidar animales pequeños; y en la adolescencia, el joven hombre inicia a entrenarse en actividades agrícolas y textiles, mientras que la joven mujer aprende a girar la rueca, tejer, cocinar y pastorear.

Cuando ambos se convierten en adultos, ya tienen el conocimiento de la vida en el campo; por ejemplo: el hombre domina muy bien las técnicas agrícolas y comerciales, mientras que la mujer ha logrado perfeccionar el hilado para producir cualquier tipo de telas. De esta manera, la sociedad aymara considera que ya está preparada para el matrimonio y, por lo tanto, puede formar un núcleo que beneficie a esta civilización.

¿Cómo es la organización social de los aymaras?

En la cultura aymara hay diferentes grupos étnicos, que se distinguen tanto lingüística como socialmente, pero en general el modelo de organización social está determinado por la marka, es decir, el territorio donde cada grupo étnico se desenvuelve.

En este sentido, en la organización social aymara había una evidente partición entre el sector agropecuario y el pastoral, y de modo similar, estaba marcada por la desigualdad de carácter social apoderada por mercantes, sacerdotes  y guerreros, en relación con la clase obrera.

No obstante, eso ahora ha cambiado, ya que se estima que el 80% de los aymaras viven en ciudades importantes haciendo trabajo informal.

Un punto significativo de la estructura social de los aymaras que están en los campos, es que solo las personas unidas en casamiento pueden adherirse a posiciones de poder e influencia, pero este orden hombre-mujer tiene otra visión, ya que está bastante vinculada con la fuerza bruta del trabajo del hombre; en cuanto a ella, la mujer está relacionada a la fuerza sutil del conocimiento y siempre es vista como la compañera que legitima esta paridad.

Después de todo, la alineación social de los aymaras es pieza del rompecabezas fundamental en la convivencia equilibrada entre el hombre y el medio ambiente.

Organización Política

A nivel territorial, la organización política aymara forma parte de la función de tres gobiernos que mandaban a otros pequeños dominios; no obstante, nunca hubo una unión geopolítica entre ellos, debido a una rivalidad eterna. De este modo, esta lista de poder se componía de las siguientes jurisdicciones:

  • Collas: Bajo el mandato del rey Cari de la capital Hatun Colla, este fue el primer reino aymara en la zona occidental del lago Titicaca.
  • Lupacas: Situado en la costa suroeste del lago Titicaca y comandado por el famoso rey Curso, se desagrega en la capital Chucuito y otras seis regiones como Ácora, Ilave, Yunguyo, Pomata, Zepita y Juli, a su vez cada región era fraccionada en dos territorios compuestos por varios ayllus. Aunque son los menos organizados, contribuyen al mantenimiento del estado de guerra entre los reinos de la cultura aymara.
  • Pacajes: Ubicada al sureste del lago Titicaca, entre los señoríos de Collas y Lupacas, su capital era Caquiaviri, dividiendo esta dos comunidades.

Estructura de la organización política

En la escala jerárquica de la distribución política aymara después de los reyes, había una reducida comunidad de distinguidos que estaban a su asistencia, como los Mitani que estaban obligados a laborar ciertos días del año, los Yana que proporcionaban su servicio de por vida, y los uros que eran socialmente inferiores a los anteriores. Como cada ayllu o unidad familiar se organizó de acuerdo con modelos ancestrales, como vemos a continuación:

  • Jach’a mallku: ejerció el puesto de líder principal del ayllu, con designios militares, civiles y místicos.
  • Mallku: cumplió funciones de carácter sindical, administrativo e incluso político.
  • Jilakata: su actuación estuvo estrechamente vinculada a la vida social de los ayllus.
  • Kuraka: tenía el poder de liderar guerras o defensa civil.
  • Yatiri: muy admirado en la comunidad aymara, fue el intelectual del poblado.
  • Amawt’a: con su sabiduría, ejerció su pedagogía.
  • Suri: considerado un juez, se ocupó de los casos de propiedad y tierra relacionados con la herencia.

Por lo tanto, la organización política aymara no padeció enormes transformaciones cuando pereció bajo la dominación inca, lo que otorgó su crecimiento en los regiones ecuatorianas y chilenas.

Costumbres de la Cultura Aymara

Si hay algo trascendente en la cultura aymara, son sus valores los que rodean la vida en paz y armonía con todo su entorno. Además, estos cuentan con una serie de tradiciones que se han mantenido hasta el día de hoy, incluyendo:

Wiphala

Su dialecto es la lengua aymara; sin embargo, muchos de ellos aplican el habla en español como resultado de la colonización española. Extendiendonos un poco más del debate histórico, hoy en día son muchas las comunidades aymaras y varias corrientes sociales utilizan la wiphala en protestas y demandas políticas, así como también en ritos religiosos y celebraciones culturales. La discusión sobre si el uso actual de wiphala se ajusta o no a la historia, por lo tanto permanece abierto.

Uso de la hoja de coca

Algunas personas practican acullico, una práctica consistente con el consumo de la sagrada hoja de coca (Erythroxylum coca). Debido a su condición de hoja sagrada durante la época del Imperio Inca, su uso se limitó a los incas, la nobleza y los sacerdotes bajo pena de muerte; además de masticar, usan hojas de coca en remedios, así como en rituales.

En estos últimos tiempos, este tipo de sembradíos han traído conflictos con las autoridades, para evitar la creación de la droga cocaína. Sin embargo, la coca tiene una gran aportación en la religión de los aymaras, como lo hizo anteriormente con los incas y ahora se ha transformado en un distintivo cultural de su identidad. Los cultos de Amaru, Mallku y Pachamama son las formas más antiguas de celebración que los aymaras aún practican.

Música 

Como acompañante importante para sus rituales, ceremonias y celebraciones, su sonido característico está dado por instrumentos como el charango, quena, zampona, bombo, quenacho y rondador.

Bandera

Aunque su origen no está claro, la bandera aymara se compone de pinturas en siete colores distintos, un símbolo que identifica a este grupo étnico. Cada uno de los siete colores que la constituyen representa un concepción:

  • Rojo: es el mundo, la palabra del hombre andino;
  • Naranja: es comunidad y cultura, conservación y producción de la especie humana;
  • Amarillo: es brío y potencia, enunciado de principios íntegros; el objetivo es el tiempo, la enunciado del progreso de la ciencia y las ciencias aplicadas, así como del arte y la labor intelectual;
  • Verde: es el proceso productivo y económico andino, la abundancia natural de la tierra, el medio ambiente y sus seres vivos;
  • Azul: es lugar celeste, eterno, el enunciado de sistemas siderales y fenómenos naturales;
  • Violeta: es la política y disciplina filosófica andina, el enunciado del dominio comunal armonioso de los Andes.
  • Blanco: es el proceso de tiempo y transformación que trae crecimiento intelectual y profesional. También símbolo de Markas (condados) y Suyus (regiones).

Textiles

Con una técnica ancestral y una gran habilidad para confeccionar sus prendas, se tejen con personajes de su visión del mundo.

Calendario de la Cultura Aymara

Año nuevo aymara

Todavía no hay una base histórica para determinar que el año aymara se celebra el 21 de junio o para establecer un cálculo exacto del año que se completa (por ejemplo, en 2017 alcanzaría el año calendario 5525 aymara; dicha fecha (21 de junio) coincide con el solsticio de invierno, que fue celebrado ancestralmente por el pueblo quechua en el festival Inti Raymi. Es importante destacar, que a partir de 2013, el 21 de junio es un «feriado nacional inmutable» en Bolivia.

Recibir el sol

En Tiahuanaco, antes del 21 de junio, los miembros de la comunidad y los turistas que conocen y comparten este festival milenario el 20 de junio, hacen una vigilia similar al año nuevo tradicional también para despedirse del año anterior.

A partir de las 6:00 a.m. y las 7:00 a.m., se preparan con música tradicional y rituales tradicionales para dar la bienvenida al Año Nuevo frente a la Puerta del Sol, con la entrada de los primeros rayos del sol, así como la llegada del Solsticio de invierno.

Creencias de la Cultura Aymara

La mayoría de la población de la cultura aymara es actualmente católica. Pero hay un sincretismo de sus antiguas creencias indígenas con las prácticas establecidas por el cristianismo. Los cuales se expresan en diferentes celebraciones religiosas como la Pascua o el Día de los Muertos.

En la cosmovisión de la cultura aymara, el objetivo principal es lograr un equilibrio entre los humanos y la naturaleza; partiendo del concepto de que la naturaleza es un medio sagrado y se complementa con la reciprocidad del hombre.

Del mismo modo, para los aymaras, todo es doble, es decir, hombre-mujer, de día o de noche; estos polos opuestos no luchan, sino que se complementan entre sí para formar un todo. A su vez, configuran la existencia de tres espacios espirituales:

  • Arajpacha: es el cielo o universo, exterioriza el principio del agua, la existencia y el amparo del cosmos.
  • Akapacha: simboliza el punto trascendental de los aymaras. Los distintivos más significativos son para la preservación del equilibrio natural, donde también viven:
    • Mallkus: son los espíritus protectores que se encuentran comúnmente en los picos nevados.
    • Pachamama o madre tierra: es la principal deidad de los aymaras.
    • Amaru: siendo la serpiente, personifica los espíritus asociados con los ríos y canales regados.
  • Manqhapacha: corresponde a la tierra debajo donde viven los espíritus malignos o el caos.

Según la antigua cosmovisión aymara, las primordiales divinidades como Tata-Inti (sol) y Pachamama (madre tierra), son energías que representan su supervivencia.

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