Cuál es el asiento más seguro y cuál el más peligroso en el coche

  • La plaza trasera central es, en general, el asiento más seguro al ser la más alejada de los puntos habituales de impacto.
  • El asiento del copiloto se considera la plaza más peligrosa, seguido del conductor y del trasero izquierdo.
  • Los niños deben viajar detrás con sistemas de retención adecuados, priorizando el asiento central y después el trasero izquierdo.
  • La tecnología de cinturones, airbags y el uso correcto del cinturón influyen incluso más que la posición exacta del asiento.

asientos seguros en un coche

Elegir en qué asiento sentarse en un coche parece una decisión sin importancia, pero cuando hablamos de accidentes de tráfico la cosa cambia, y mucho. No todos los asientos ofrecen la misma protección y, según diversos estudios de aseguradoras, organismos de seguridad vial y entidades de investigación, existe una jerarquía bastante clara sobre cuáles son las plazas más seguras y cuáles conviene evitar si se puede elegir.

A lo largo de los años se han ido acumulando datos estadísticos de siniestralidad que permiten comparar el nivel de riesgo de cada plaza: asientos delanteros, traseros laterales, plaza central trasera, tercera fila en monovolúmenes, posición de los niños, personas mayores, etc. Además, los avances en seguridad (airbags, pretensores, limitadores de esfuerzo, ISOFIX…) han cambiado parte del panorama y han generado cierta controversia sobre si realmente sigue siendo más seguro ir detrás que delante.

El asiento más seguro del coche según los estudios

cual es el asiento mas seguro del coche

Cuando hablamos de un turismo típico de cinco plazas, la posición estadísticamente más segura es la plaza central de la banqueta trasera. Esta conclusión se repite en numerosos estudios elaborados por compañías de seguros y entidades relacionadas con la movilidad, que han analizado accidentes de alta gravedad para ver qué ocurría con los ocupantes de cada asiento.

La razón principal es puramente geométrica: la plaza central trasera es la más alejada de la carrocería. Al ir en el medio del habitáculo, es el lugar más distante de los puntos habituales de impacto en un siniestro: la zona frontal, los laterales y, en menor medida, la parte posterior. Esa distancia adicional reduce la probabilidad de intrusión de elementos estructurales hacia el ocupante y, por tanto, disminuye las posibilidades de sufrir lesiones graves.

Además, si en la banqueta trasera solo viaja una persona y lo hace en el centro, no tiene a nadie pegado a su lado. En caso de choque, las enormes fuerzas que se generan hacen que los cuerpos de los pasajeros se desplacen de forma violenta; si no hay otro pasajero pegado, se reduce el riesgo de golpes entre ocupantes, que también pueden ser muy lesivos.

Algunos trabajos señalan que, en un accidente severo, ocupar el asiento trasero central puede aumentar las probabilidades de sobrevivir hasta en un 20% frente a otras plazas del coche. Eso sí, este beneficio se da siempre bajo una condición innegociable: cinturón de seguridad abrochado correctamente y reposacabezas bien regulado.

Ahora bien, esa superioridad del asiento central se da sobre todo en vehículos relativamente modernos. En coches antiguos, el asiento central puede perder gran parte de su ventaja si únicamente lleva cinturón abdominal de dos puntos o carece de reposacabezas. Un cinturón ventral protege menos el tronco superior y aumenta el riesgo de lesiones internas en abdomen y columna, y la ausencia de reposacabezas favorece el latigazo cervical.

Jerarquía de seguridad entre los distintos asientos

Si ordenamos las plazas de un turismo de cinco asientos de mayor a menor seguridad, la mayoría de fuentes coinciden en una jerarquía bastante similar, con matices según el equipamiento del vehículo y el tipo de impacto.

Cuál es el asiento más seguro y cuál el más peligroso en el coche

En condiciones ideales (vehículo moderno con todos los elementos de seguridad disponibles), el orden más repetido es el siguiente:

  • 1. Asiento trasero central: el más seguro en términos globales, siempre que tenga cinturón de tres puntos y reposacabezas.
  • 2. Asiento trasero derecho (detrás del copiloto en países donde se conduce por la izquierda del coche): combina buena protección en choques frontales con mejor exposición al tráfico y acceso desde la acera.
  • 3. Asiento trasero izquierdo (detrás del conductor): razonablemente seguro, pero más expuesto en según qué impactos laterales.
  • 4. Asiento del conductor: plaza muy protegida por los sistemas activos y pasivos, pero en el frente del impacto.
  • 5. Asiento del acompañante delantero: suele considerarse la plaza con mayor riesgo, sobre todo en colisiones frontales severas.

Una de las explicaciones clásicas de por qué el asiento del copiloto se considera el más peligroso es el llamado “volantazo involuntario”: ante un choque inminente, muchos conductores giran instintivamente el volante hacia la izquierda para tratar de protegerse a sí mismos, lo que expone todavía más la zona del acompañante al punto de impacto.

Los estudios que utilizan bases de datos como el FARS (Fatality Analysis Reporting System) de la NHTSA en Estados Unidos muestran, además, cómo ha ido cambiando el riesgo de cada asiento con el tiempo. Con la mejora general de la seguridad, el peligro desciende en todas las plazas, pero se ha observado que la plaza tras la figura del conductor ha reducido el riesgo más lentamente, hasta el punto de que hoy resulta tan arriesgado sentarse detrás del conductor como viajar a su lado en el asiento delantero en determinados contextos estadísticos.

En vehículos con más de cinco plazas (SUV grandes, monovolúmenes con tercera fila…), la cosa se complica un poco. La tercera fila puede ofrecer un nivel de protección muy variable según la longitud del vehículo, el diseño de la zona de deformación trasera y el espacio libre hasta el portón. En coches muy cortos, la distancia respecto a la parte trasera puede ser pequeña y, en un impacto desde atrás, la protección no siempre será la adecuada.

Diferencias entre asientos delanteros y traseros a la luz de nuevos estudios

Durante mucho tiempo se dio por hecho que cualquier asiento trasero era más seguro que los delanteros, especialmente en choques frontales. El argumento era sencillo: el frontal recibe la primera y mayor parte del impacto, mientras que la parte trasera “hereda” una fuerza ya parcialmente disipada.

Sin embargo, un estudio del Insurance Institute for Highway Safety (IIHS) en Estados Unidos ha puesto matices importantes sobre la mesa. Analizando colisiones frontales en las que resultaron heridos o fallecidos ocupantes de los asientos traseros, los investigadores observaron que más de la mitad de los pasajeros que viajaban detrás sufrieron lesiones más graves que quienes iban en las plazas delanteras del mismo vehículo.

Esto no significa que los asientos traseros sean ahora “más peligrosos” que antes, sino que, en paralelo al perfeccionamiento de la seguridad en la parte delantera (airbags frontales, laterales, de rodilla, pretensores de cinturón, limitadores de carga…), muchos asientos traseros se han quedado tecnológicamente atrás. En no pocos modelos, la parte posterior carece de pretensores pirotécnicos y limitadores de esfuerzo en el cinturón, e incluso no siempre incorpora airbags laterales de cortina con la misma eficacia.

En el análisis conjunto del IIHS y el Hospital de Filadelfia sobre más de un centenar de siniestros con víctimas en los asientos traseros, apareció un patrón claro: numerosas lesiones graves se asociaban a una presión excesiva del cinturón sobre el tórax. Al no existir limitadores de tensión que “cedan” un poco después del impacto (como sí pasa delante), esa fuerza se concentra en el pecho y puede provocar fracturas costales severas y daños internos.

Aun así, el consenso sigue siendo que, en términos globales y especialmente para menores, las plazas traseras proporcionan mejor entorno de seguridad estructural que las delanteras, siempre que se utilicen los sistemas de retención adecuados y el vehículo cuente con un equipamiento razonablemente moderno en todas sus plazas.

Niños: cuál es el asiento más seguro y cómo deben viajar

En el caso de los menores, la normativa y los expertos en seguridad vial lo tienen claro: los niños deben viajar, por norma general, en la parte trasera del vehículo, utilizando siempre un sistema de retención infantil adaptado a su talla y peso, debidamente homologado e instalado según las instrucciones del fabricante.

En España, la Dirección General de Tráfico exige que todo menor que no alcance los 135 cm de altura viaje en los asientos traseros, salvo contadas excepciones (vehículo biplaza, todas las plazas traseras ocupadas por otros menores en sillita, o imposibilidad técnica de instalación detrás). Aun cuando se permite el asiento delantero, las precauciones son máximas: si la sillita va a contramarcha delante, el airbag del acompañante debe estar desactivado.

Aplicando la escala de seguridad a los pequeños, la recomendación prioritaria es situarlos en el asiento central trasero, siempre que admita correctamente la sillita (es decir, que disponga de cinturón de tres puntos y, a ser posible, anclajes ISOFIX o sistema equivalente). Este lugar, por su posición equidistante de cualquier golpe lateral y más protegido en impactos frontales, es el preferente para los niños, especialmente los más pequeños.

Si el asiento central no permite la instalación segura del sistema de retención (porque carece de ISOFIX o solo tiene cinturón ventral, o porque no hay suficiente espacio o reposacabezas adecuado), la siguiente mejor opción suele ser el asiento trasero izquierdo, justo detrás del copiloto. En países donde el volante está a la izquierda, esta plaza suele quedar algo más resguardada del tráfico, permite un acceso relativamente cómodo desde la acera y mantiene buenas condiciones de visibilidad para el conductor hacia el menor.

Cuando tampoco es viable usar el lado izquierdo trasero, se recurre al asiento trasero derecho. Aunque se considera el segundo asiento trasero más seguro de forma general, para los niños puede ser una buena alternativa si allí se dispone de ISOFIX y no en las otras plazas. De hecho, muchos vehículos montan los anclajes ISOFIX solo en las plazas laterales posteriores, dejando el asiento central sin este sistema.

La posición de la sillita también influye notablemente: las autoridades y especialistas recomiendan que, siempre que sea posible, los niños viajen a contramarcha el máximo tiempo que permitan el sistema y su talla. Esta orientación reduce de forma muy notable la carga que recibe el cuello y la cabeza en un impacto frontal.

Personas mayores y ocupantes vulnerables en los asientos del coche

Las personas de edad avanzada constituyen un grupo especialmente sensible a determinadas lesiones, en especial a las provocadas por la presión del cinturón sobre el tórax y la estructura ósea. Sus huesos son más frágiles y cualquier fuerza excesiva sobre el pecho puede traducirse en fracturas y complicaciones graves.

En los siniestros analizados por el IIHS, se observó que estas lesiones en el pecho eran más frecuentes en los ocupantes de los asientos traseros de vehículos cuyos cinturones carecían de limitador de esfuerzo. Por ello, la entidad estadounidense sugiere que, en coches donde los asientos traseros no tengan pretensores ni sistemas avanzados de gestión de la tensión, puede ser recomendable que los pasajeros de más edad viajen en el asiento delantero, donde sí suelen estar presentes estos dispositivos.

Es importante matizar que esta recomendación no va contra la idea general de que la parte trasera ofrece un entorno estructural más protegido, sino que subraya que, en ausencia de tecnología equivalente, el cinturón trasero puede llegar a generar fuerzas demasiado altas en el pecho de personas frágiles. En cualquier caso, siempre es obligatorio abrocharse el cinturón, sea cual sea la plaza que se ocupe.

Para otros ocupantes vulnerables (personas con problemas de movilidad, embarazadas, usuarios con determinadas patologías…), la elección del asiento debe hacerse valorando la facilidad de acceso, la posibilidad de ajustar bien el respaldo y el reposacabezas, y el uso correcto del cinturón, sin holguras ni posiciones forzadas.

Cómo influyen los sistemas de seguridad del coche en cada asiento

La diferencia real entre un asiento y otro no solo la marca su localización en el habitáculo, sino también el nivel de tecnología de seguridad pasiva y activa que lo protege. En los últimos años, los fabricantes han volcado buena parte de sus esfuerzos en reforzar las plazas delanteras, lo que ha hecho que el gap con las traseras sea más evidente.

Cuál es el asiento más seguro y cuál el más peligroso en el coche

En los asientos delanteros encontramos habitualmente una combinación de airbags frontales, laterales, de cortina e incluso de rodilla, todos ellos coordinados con la “arquitectura” de la carrocería y con elementos como los reposacabezas activos. A eso se suman los pretensores de cinturón, que tensan la banda en los primeros instantes del impacto, y los limitadores de carga, que liberan un poco de cinta a continuación para reducir la fuerza que llega al pecho.

En la parte trasera, en cambio, no siempre se dispone del mismo arsenal. Aunque cada vez son más los modelos que incorporan pretensores y limitadores de esfuerzo también en las plazas posteriores, siguen existiendo muchos vehículos en circulación en los que el cinturón trasero es más “simple” y los airbags laterales no protegen igual de bien a todos los ocupantes.

Más allá de los airbags y los cinturones, sistemas como el ABS, el control de tracción, el control de estabilidad o las ayudas avanzadas a la conducción (frenada automática de emergencia, mantenimiento de carril, control de crucero adaptativo, avisos de colisión frontal…) contribuyen a disminuir la probabilidad de sufrir un accidente. Aunque no dependen del asiento, sí marcan la diferencia entre estar o no estar implicado en un siniestro grave.

En lo que respecta al diseño de los propios asientos traseros, las marcas han ido evolucionando hacia estructuras reforzadas en materiales plásticos de alta resistencia combinados con espumas específicas. Tecnologías de moldeo como el polipropileno expandido permiten crear bases y respaldos que absorben mejor la energía del impacto y vuelven a su forma inicial tras deformarse, al tiempo que facilitan la integración de refuerzos metálicos, anclajes ISOFIX y otros elementos.

Importancia del cinturón, el reposacabezas y los objetos sueltos

Por encima del asiento concreto que elijamos, hay un factor que multiplica o reduce radicalmente el riesgo: el uso correcto del cinturón de seguridad en todas las plazas. Sigue siendo el sistema de retención más eficaz para prevenir lesiones mortales, tanto delante como detrás, siempre que se utilice sin holguras, con la banda pélvica sobre la cadera y la diagonal sobre el pecho.

El reposacabezas es otro elemento clave que, a veces, pasa desapercibido. Su misión es reducir el latigazo cervical en impactos posteriores o en determinadas maniobras bruscas. Para que realmente proteja, la parte superior del reposacabezas debe quedar aproximadamente a la altura de los ojos y lo más pegada posible a la parte posterior de la cabeza, sin grandes huecos entre ambos.

En el interior del vehículo también es fundamental evitar objetos sueltos que puedan convertirse en proyectiles en caso de frenazo fuerte o impacto. Maletas sin sujetar, mochilas pesadas, herramientas o incluso botellas pueden salir despedidas hacia los ocupantes con mucha fuerza, causando heridas serias. Siempre que sea posible, lo ideal es llevar la carga en el maletero, correctamente fijada.

Otro aspecto decisivo para la seguridad es minimizar las distracciones del conductor. El uso del teléfono móvil mientras se conduce sigue siendo una de las principales causas de accidentes. Para disminuir la tentación de manipular dispositivos, conviene planificar la ruta con antelación, usar sistemas manos libres homologados y, si es necesario, detenerse en un lugar seguro para consultar el móvil.

La fatiga es otro enemigo silencioso: diversos organismos recomiendan descansar al menos cada dos horas de viaje, aprovechando para estirar las piernas, hidratarse y despejar la mente. El mejor asiento del mundo no compensa una conducción con sueño o excesivamente prolongada.

Ajuste correcto del asiento del conductor

En el caso del conductor, no basta con ocupar una plaza relativamente segura: es esencial regular correctamente la posición del asiento y del volante, tanto por comodidad como por seguridad. Una mala postura aumenta el riesgo de lesiones y puede dificultar el manejo del vehículo.

La distancia al volante debe permitir que el conductor pise los pedales con el pie ligeramente flexionado, sin tener que inclinar el tronco hacia delante. El respaldo debe quedar casi perpendicular, con el conductor lo más erguido posible, de manera que tenga un buen control del vehículo y el cinturón apoye correctamente sobre el cuerpo.

Otro parámetro fundamental es la separación entre el pecho y el volante: se recomienda mantener al menos unos 25 centímetros. De este modo, el airbag puede desplegarse con eficacia sin golpear al conductor demasiado cerca, reduciendo el riesgo de lesiones por el propio dispositivo.

Un truco útil para saber si la distancia es la correcta es colocar las muñecas sobre la parte superior del volante con los brazos estirados, sin despegar la espalda del respaldo. Si se llega cómodamente, la posición suele ser adecuada. A partir de ahí, se ajusta la altura del asiento para conseguir una buena visión de la carretera y de los instrumentos del vehículo, manteniendo un margen aproximado de 8 a 9 centímetros entre la cabeza y el techo para evitar golpes con la estructura en impactos laterales.

El reposacabezas del conductor, como el del resto de ocupantes, debe alinearse aproximadamente con la altura de los ojos y situarse lo más cerca posible de la cabeza. Un reposacabezas demasiado bajo o muy alejado deja vía libre al latigazo cervical, incluso aunque el resto del ajuste sea correcto.

Distribución de los ocupantes y ventajas de cada asiento

En la vida real, no siempre podemos elegir asiento libremente; a veces el coche va lleno o hay que combinar niños, adultos y personas mayores. Aun así, conviene distribuir a los ocupantes siguiendo ciertos criterios de seguridad para optimizar la protección de todos.

Cuando hay menores y adultos, suele ser recomendable que un adulto se siente en el asiento delantero del acompañante, ya que los airbags están diseñados pensando en cuerpos adultos. La persona que vaya delante puede ayudar a vigilar a los niños (siempre sin distraer al conductor) y, en caso de emergencia, salir o entrar con rapidez.

Si el asiento central trasero cuenta con las mismas medidas de seguridad pasiva que los laterales (cinturón de tres puntos, reposacabezas, posibilidad de anclar una sillita correctamente), se priorizará para el menor que esté aún con sistema de retención. Si esa plaza carece de ISOFIX pero los laterales sí lo llevan, será preferible usar el lateral con ISOFIX antes que el centro sin anclaje, porque un sistema de retención bien fijado es aún más determinante que la posición exacta.

Para niños más mayores que ya no utilizan sillita pero miden menos de 150 cm, hay que prestar atención a que el asiento elegido disponga de cinturón de tres puntos y reposacabezas. Si el central carece de reposacabezas, es preferible colocar al menor en el asiento trasero derecho o izquierdo con respaldo y reposacabezas adecuados, para evitar el riesgo de latigazo cervical.

Desde el punto de vista de la visibilidad para el conductor, los asientos traseros central y derecho suelen ofrecer mejor ángulo para vigilar a los menores a través del retrovisor interior. Esto puede ser útil si viajamos solos con un bebé a contramarcha, aunque en estos casos algunos expertos aceptan la posibilidad de que el bebé viaje delante, siempre con el airbag desconectado y cumpliendo las excepciones recogidas por la normativa, para reducir distracciones al girarse hacia atrás.

La elección del lado también influye a la hora de entrar y salir del vehículo. En países donde se circula por la derecha, el lado derecho del coche queda pegado a la acera, de modo que los ocupantes que se sientan en estas plazas pueden subir y bajar con menos exposición al tráfico, algo especialmente relevante en el caso de niños y personas mayores.

Con todo lo anterior en mente, se puede afirmar que, aunque la plaza central trasera mantiene el liderazgo teórico en muchos escenarios, el sistema de retención y el equipamiento de cada plaza pesan incluso más que el lugar exacto donde nos sentamos. Un buen cinturón con pretensor y limitador, una silla infantil correctamente instalada y un reposacabezas bien regulado son, en la práctica, la verdadera barrera entre un susto y una lesión grave.

Teniendo en cuenta la evidencia disponible, los organismos de seguridad y los estudios de siniestralidad coinciden en que la combinación más segura suele ser: niños en la parte trasera (preferentemente en la plaza central, luego tras el copiloto), adultos ocupando las plazas mejor equipadas con airbags y cinturones avanzados, y todos con el cinturón perfectamente abrochado. La elección del asiento más seguro no es una cuestión de manías, sino una decisión informada que puede marcar la diferencia en el momento menos esperado.

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