En este interesante artículo te traemos algunos consejos sobre la manera más efectiva de cómo conocer a Dios, de forma de poder alcanzar su gracia y sus misericordias que se renuevan cada día,  ¡Será de gran bendición!

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Acércate a Dios

Cómo conocer a Dios de forma genuina

En la actualidad algunos cristianos piensan erróneamente que el conocer a Dios es solo saber que Él existe. Otros piensan que la manera de como conocer a Dios es en términos cognitivos, para ello solo se conforman con buscar memorizar y repetir pasajes de la Biblia.

No obstante, en el sentido bíblico el conocer a Dios es un tema que va más allá del simple hecho del conocimiento de algo o de alguien desde el intelecto. La Biblia nos enseña que este conocimiento tiene una mayor dimensión al relacionarlo con la vida eterna:

Juan 17:3 (DHH): Y la vida eterna consiste en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú enviaste.

Te invitamos a profundizar sobre esta vida entrando al artículo: Versículos de vida eterna y salvación en Cristo Jesús. En él te mostramos algunos versículos que hablan sobre la vida eterna, que es la principal promesa de Dios de salvación a través de su Hijo Jesucristo.

Pero, si la vida eterna resume el conocer a Dios, entonces es conveniente preguntarnos:

  • ¿Qué encierra o conlleva el conocer a Dios?
  • ¿Cuál es el verdadero significado de conocer a Dios?
  • ¿Cómo conocer a Dios de forma genuina?

Porque la Biblia dice que Dios no se conoce a través de la mente, eso sería religiosidad, sino que es más bien una cuestión de establecer un vínculo de intimidad entre Dios y nosotros. Descubriendo y entendiendo en esa intimidad la identidad de quienes somos en Dios y como él cuida de nosotros.

En este sentido es conveniente entrar en el artículo, Intimidad con Dios: ¿Cómo desarrollarla?. Porque si buscamos acercarnos a Él en intimidad ten por seguro que Dios se nos acercara y podremos conocerlo aún mejor.

La diferencia entre saber de Dios y “Conocer a Dios”

Como se dijo anteriormente, en la actualidad parte del pueblo de Dios ha caído en el error de querer conocer a Dios desde la razón, desde la mente humana. Muchos de los cristianos creen que el conocer a Dios es repetir como loros su palabra en la Biblia.

Si bien es cierto que es necesario leer la palabra para el conocimiento de Dios, el ser solo escuchas y no obedecerla puede conllevar al riesgo de solo saber de Él y no conocerlo.

Santiago 1:23-24 (RVA-2015): 23 Porque cuando alguno es oidor de la palabra y no hacedor de ella, este es semejante al hombre que mira su cara natural en un espejo. 24 Se mira a sí mismo y se marcha, y en seguida olvida cómo era.

En este sentido es relevante entender la diferencia que existe entre saber de Dios y conocer a Dios. El verbo saber nos indica que estamos al tanto de que algo o alguien existe, también se pudiera decir que estamos al tanto de una u otra información.

Mientras que el término conocer, va mucho más allá de estar al corriente de algo o de alguna información. Aún más si este conocimiento involucra a Dios, porque significa no solo saber de Él sino conocer en profundidad quien es Él.

Cómo quiere Dios que lo conozcan

En el evangelio de Juan, Jesús en las palabras que les dirige a los judíos en el capítulo 5, nos enseña que si solo obtenemos el conocimiento de Dios a través de las escrituras, es decir, las palabras sin entendimiento, esto viene a ser solo letra muerta.

Pero que si entendemos que las escrituras poseen una naturaleza viva y en constante renovación por la operación del Espíritu Santo en nosotros al haber creído en Cristo, podremos conocer a Dios de forma genuina.

Juan 5:25 (TLA): 25 Una cosa es cierta: ahora es cuando los que viven alejados de Dios me oirán a mí, que soy su Hijo. Si me obedecen, tendrán la vida eterna.

Y es que buscar el conocimiento de Dios desde el intelecto no nos vivificará y aún más, mantendrá muerto nuestros corazones:

Isaías 29:13 (LBLA) Dijo entonces el Señor: Por cuanto este pueblo se me acerca con sus palabras y me honra con sus labios, pero aleja de mí su corazón, y su veneración hacia mí es solo una tradición aprendida de memoria,

Dicho todo esto, el objetivo de este artículo es hablar sobre la manera de cómo conocer a Dios de forma sencilla, como Él quiere que lo conozcan. Primero se hablará de la forma errada de hacerlo, luego sobre el verdadero significado de conocerlo y por último cuales son los resultados manifiestos de alguien que verdaderamente conoce a Dios.

Dios no se conoce desde la razón humana

Lo primero a saber al buscar conocer a Dios, es que este conocimiento no se trata de algo intelectual, por lo tanto a Dios no se le conoce desde el razonamiento humano.

Conocer a Dios desde la razón, es un conocimiento limitado, pues solo se estaría logrando lo que el intelecto del hombre le pueda permitir comprender. Una de las limitaciones, por ejemplo, es el carácter sobrenatural de Dios, el hombre no podrá entender con su propio razonamiento a dicha naturaleza.

Incluso, usando solo la razón puede que alguien conozca de las obras realizadas por Dios, pero aun así no conocerlo. Varios ejemplos de esto lo podemos encontrar en el Antiguo Testamento de la Biblia.

Sobre todo en el libro de Éxodo, donde Dios en innumerable oportunidades le mostró a su pueblo su poder. Y aun así no dejaban de quejarse, olvidando lo que Él había hecho por ellos, demostrando con esta actitud que nunca lo llegaron a conocer.

Otro ejemplo son los fariseos y escribas judíos, todos intérpretes de la Ley; ellos se decían por esto que conocían a Dios y lo que a Él le agradaba. Más Jesús vino a mostrarles a ellos y a nosotros cuál era el verdadero cumplimiento de la ley de Dios y lo que a Él en realidad le agradaba.

Los fariseos en el Nuevo Testamento a pesar de su gran intelecto y gran conocimiento de las escrituras,  lo que manifestaban era una gran religiosidad que distaba grandemente de ser un verdadero conocimiento de Dios, por eso vemos a Jesús contestar a los fariseos:

Marcos 7:7 (NTV): 7 Su adoración es una farsa porque enseñan ideas humanas como si fueran mandatos de Dios.

Lo que podemos interpretar de esto, es que Jesús con estas palabras nos afirma que el saber de Dios no es suficiente para decir que se le conozca.

Los resultados de conocer a Dios desde la razón humana

Un conocimiento equivocado de Dios puede dar pie al surgimiento en las personas, de actitudes contrarias a las virtudes que tanto le agradan al señor. Actitudes que son tan dañinas, que afectan la vida espiritual en Cristo, llevando entonces a manifestar una conducta fuera del diseño de Dios.

Una actitud o conducta orgullosa

En lo secular adquirir conocimiento en muchas áreas, puede hacer desarrollar en la persona que lo adquiere una actitud de orgullo. El intelecto puede además hacer creer a esa persona superior con respectos a otras.

Esta actitud también se puede llegar a experimentar en la vida cristiana, específicamente en la relación entre los hermanos de la iglesia. Generalmente, esto suele suceder entre los hermanos que llevan más años congregándose en la iglesia, con respecto a los que se están iniciando en su nueva vida en Cristo; sobre esta actitud, el apóstol Pablo nos enseña:

1 Corintios 8:1b-2: (TLA): Sin embargo, debemos reconocer que el conocimiento nos vuelve orgullosos, mientras que el amor fortalece nuestra vida cristiana. 2 Sin duda, el que cree que sabe mucho, en realidad no sabe nada.

Con esta actitud, además de demostrar que no se conoce a Dios en realidad, también se puede correr el riesgo de ser piedra de tropiezo para otros creyentes y esto no es grato a los ojos de Dios:

Mateo 18:6 (TLA): Pero si alguien hace que uno de estos pequeños seguidores míos deje de confiar en mí, merece que le aten al cuello una piedra enorme y lo tiren al fondo del mar.

Una actitud que demuestra conocer a Dios, es el reconocer que todo el conocimiento acumulado en nuestras vidas es porque Dios, así lo permitió.

Es reconocer que con nuestras propias fuerzas nada podremos lograr, solo el amor es el que fortalece y edifica nuestra vida cristiana, por eso Pablo continúa diciendo, esta vez en la versión de la Biblia La Palabra (España):

1 Corintios 8:2-3 (BLP) 2 Si alguien presume de conocer alguna cosa, es que ignora todavía cómo hay que conocer. 3 Pero si ama a Dios, entonces es objeto del conocimiento amoroso de Dios.

Una actitud o conducta hipócrita

Una actitud hipócrita es reflejar lo que en realidad no se es, por tanto, es una conducta opuesta a la virtud de ser genuino y verdadero. Los que seguimos a Cristo tenemos la responsabilidad de manifestar con hechos lo que profesamos, en otras palabras: Ser para Hacer en Cristo.

De nada vale aparentar que se conoce a Dios, si nuestros hechos manifiestan lo contrario. De esta manera solo se conoce a Dios desde lo superficial, y por tanto se vive una falsa vida cristiana; el apóstol Santiago no exhorta de la siguiente manera:

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Dios no se conoce desde las emociones o los sentimientos

Cuando se está en la búsqueda de conocer a Dios, los sentimientos y las emociones que se puedan experimentar en ese proceso no son suficientes para llegar a conocerlo. En este sentido, es bueno estar alertas, porque las emociones son como la espuma, que es efímera o pasajera.

Si nuestro conocimiento de Dios lo basamos solo desde lo sentimental o desde las experiencias emocionales, este no será duradero y mucho menos lo será nuestra vida cristiana. Con esto no quiere decir que los sentimientos y las emociones no se deban experimentar, por el contario es algo muy natural en el ser humano.

No obstante, serán saludables si las sabemos manejar sin permitir que ellas nos controlen. Porque tanto las emociones como los sentimientos nos pueden jugar una mala pasada, llevándonos a realizar algunas cosas que no deberíamos hacer.

Tanto los sentimientos como las emociones pueden ser engañosas y nos pueden confundir, haciendo que extraviemos el camino del conocimiento de Dios. En tal sentido pueden ser peligrosas e insanas, la Biblia nos enseña:

Proverbios 14:12 (RVA-2015): Hay un camino que al hombre le parece derecho, pero que al final es camino de muerte.

Jeremías 17:9: Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y sin remedio. ¿Quién lo conocerá?

Proverbios 28:26: El que confía en su propio corazón es un necio, pero el que camina en sabiduría estará a salvo.

Según estas enseñanzas no nos podemos confiar de nuestros propios sentimientos, porque nos pueden hacer caer y desviar en el camino del verdadero conocimiento de Dios.

Mantener a raya a las emociones

En cuanto a las emociones, a estas hay que mantenerlas a raya, someterlas bajo el control y la dirección del Espíritu Santo de Dios. Solo así prevalecerá la voz de Dios como única fuente del conocimiento de la verdad y no lo que uno mismo quiera o piense creer o hacer desde la razón emocional.

Jeremías 10:23 (JBS): Conozco, oh SEÑOR, que el hombre no es señor de su propio camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.

Las emociones por tanto, no revelan el conocimiento de Dios, por el contrario nos pueden conducir a realizar cosas no ordenadas por el señor. La verdadera revelación del conocimiento de Dios proviene de una relación única y personal en comunión e intimidad con el Señor.

Cómo conocer a Dios, su verdadero significado

Según el diccionario VINE, la palabra conocer en la Biblia proviene del griego Ginosko (G1097) con significados concordantes como: Estar en conocimiento, reconocer, entender, o entendimiento total.

En el Nuevo Testamento la palabra conocer (Ginosko) determina una relación íntima de valor, así como de importancia entre el que conoce y el que es conocido. Tal es el caso de los creyentes y su conocimiento de Dios y su verdad, ejemplos de versículos que contienen esta palabra y que además guardan este significado, son los siguientes:

Juan 8:32 (DHH): Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.

Gálatas 4:9: Pero ahora que ustedes han conocido a Dios, o mejor dicho, ahora que Dios los ha conocido a ustedes,

1 Juan 2:3 (NVI): ¿Cómo sabemos si hemos llegado a conocer a Dios? Si obedecemos sus mandamientos.

Juan 14:20 (NBLA): En ese día conocerán que Yo estoy en Mi Padre, y ustedes en Mí y Yo en ustedes.

1 Juan 4:6 (NVI): Nosotros somos de Dios, y todo el que conoce a Dios nos escucha; pero el que no es de Dios no nos escucha. Así distinguimos entre el Espíritu de la verdad y el espíritu del engaño.

4:8: El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

1 Juan 4: 16a (RVC): Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros.

Esforcémonos por conocer y crecer en la gracia

Como se puede ver en versos anteriores, el conocer a Dios guarda una íntima relación con la manifestación del Espíritu Santo en nosotros al creer en Cristo Jesús. Pero este conocimiento también puede significar el alcanzar una meta u objetivo, por ejemplo:

2 Pedro 3:18a (RVC): Más bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Oseas 6:3 (PDT): Esforcémonos por conocer al SEÑOR, hasta estar tan seguros en él como de que el amanecer llegará.

En general y de acuerdo a los significados anteriormente dados a la palabra Ginosko, se puede discernir que la forma de cómo conocer a Dios, es a través del establecimiento de una relación personal y de común unión con el Señor y su palabra.

Los resultados de cómo conocer a Dios de forma efectiva

Cuando la persona ha seguido el camino correcto en su búsqueda de conocer a Dios, comienza a manifestar algunos resultados en su conducta. Algunos de estos resultados son:

  • Entender que la entrada al conocimiento de Dios es solo a través de su hijo Jesucristo

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  • Reconocer que el conocer a Dios es un asunto personal: Una vez que se ha creído en Jesucristo, Dios tiene una forma única de hacerse conocer a cada persona. Por tanto este proceso es algo personal entre Dios y el creyente en Cristo Jesús.
  • Entender que se debe dedicar un tiempo especial de común unión para estar a solas e intimidad con el Señor. Hasta que esta comunión se haga un hábito en el creyente.
  • Dedicar tiempo para la oración, el que conoce a Dios desarrolla una necesidad de orar y hablar con Dios en todo momento.
  • Hacer de la lectura de la palabra de Dios un hábito constante.
  • Desarrollar una humildad de pensamiento.
  • Demostrar en cualquier situación una paz inquebrantable, como fruto de la relación con el Señor.

Para finalizar este maravillosos tema, te invitamos a seguir con el siguiente artículo; Sólo Dios conoce mi corazón en lo más íntimo. 

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