¿Cómo aumentar la capacidad cerebral en un 100%?

Algunas veces sentimos que el deterioro mental puede ser demasiado acelerado en nuestra cabeza de edad avanzada. Otras nos sentimos culpables por no aprovechar al máximo nuestro cerebro juvenil. Aquí te explicamos cómo aumentar la capacidad cerebral.

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¿A qué nos referimos cuando hablamos de capacidad cerebral?

Para entrar en materia con respecto a cómo aumentar la capacidad cerebral, debemos referirnos en primer lugar a una confusión de larga data. El famoso mito de la utilización exclusiva del 10% del cerebro por parte del ser humano común, dejando un 90% en suspenso, esperando ser despertado por alguna mágica medicina o práctica espiritual.

En realidad, el cerebro siempre trabaja al 100%, como ha podido comprobarse en todos los mapeos cerebrales realizados y cada parte tiene una función vital bajo su comando, incluso cuando dormimos. De hecho, no existe parte del cerebro que pueda ser dañada sin producir un descenso significativo de alguna habilidad.

El malentendido tiene su origen quizá en la diferenciación entre el pequeño grupo de células que son consideradas verdaderamente neuronas y la mayoría que tiene responsabilidades de interconexión y soporte. Otro origen es el escaso conocimiento de la neurología primitiva sobre el funcionamiento de los lóbulos.

Y otro radica en declaraciones abstractas de psicólogos fundacionales como William James, que advertía sobre el uso de una mínima parte de los recursos mentales por parte del hombre común. Esta última aseveración, tomada en contexto, sí puede ser considerada cierta. El cerebro aún guarda grandes incógnitas y es un hecho que la capacidad mental puede aumentar mediante entrenamiento.

¿Cómo aumentar la capacidad cerebral?

Debemos diferenciar entonces entre la supuesta activación de una estructura cerebral dormida y el incremento comprobado de la flexibilidad, agudeza, velocidad y potencia de todo el proceso cerebral por ejercicio mental continuo. Este proceso es posible y muchas personas en el mundo lo han asumido como práctica para retrasar el deterioro mental asociado a la vejez.

Retos de aprendizaje

Empecemos por este apartado en nuestra serie de ítems sobre cómo aumentar la capacidad cerebral. Es algo muy sencillo: cada vez que aprendemos un idioma, tocamos por primera vez un instrumento, adquirimos una nueva habilidad manual o competimos en un deporte nunca antes practicado, colaboramos con este incremento.

¿Cómo funciona esto? Pues cada actividad iniciada que anteriormente nos parecía exótica produce exigencias al órgano cerebral frente a las cuales este debe adaptarse. Esta adaptación se presenta en forma de mayor concentración, flexibilidad y memoria. Un nuevo hablante de un idioma debe estar concentrado para retener vocabulario, conjugaciones y gramática del lenguaje incorporado.

Misma concentración debe existir en el músico novato que aprende el sistema de notación y en el ajedrecista amateur que recrea en su mente aperturas y jugadas. La concentración lleva a la creación de nuevas conexiones neuronales, que a su vez conduce a una mayor capacidad de abstracción y cálculo. Además, el crecimiento literal del hipocampo o ciertas zonas de los lóbulos puede darse como consecuencia del entrenamiento.

El famoso futurólogo, Alvin Toffler, afirmaba que los analfabetas del siglo XXI serían aquellos que no supieran aprender, desaprender y reaprender. Nuestro mundo contemporáneo de incesante innovación exige de nosotros una alta plasticidad cerebral. De manera que los retos de aprendizaje están siempre frente a nosotros y la mejor decisión es afrontarlos, en lugar de disparadores de estrés, como beneficios de salud neuronal.

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Actividad física

En términos de memoria, existe un mecanismo neurológico curioso: intentar aprender un contenido mientras se ejecuta en movimiento ayuda con mucho a retenerlo. Recitar una poesía asignada para actuarla en escena mientras se da un paseo, aumenta las posibilidades de recordarlo todo bien. Una pequeña coreografía secreta para cada cálculo matemático genera el mismo efecto.

Y es que el cuerpo es el correlato perfecto de la mente. La realidad de uno refleja al otro. La agilidad y flexibilidad de nuestros miembros durante el ejercicio corresponde perfectamente  con la mayor plasticidad y sinapsis de nuestro cerebro. Es por ello que la actividad física es una de las primeras recomendaciones para aumentar la potencia cerebral.

Caminatas de alto esfuerzo, levantamiento de pesas, danza de intensidad o surf resultan altamente beneficiosas para producir hormonas de crecimiento insulínico, responsables del crecimiento de vasos sanguíneos y neuronas nuevas, además de aumentar la memoria asociativa y la habilidad verbal. Los ejercicios donde debamos arriesgar y recobrar el equilibrio, pensando cada movimiento, son útiles para estimular la «propiocepción», la percepción espacial del propio cuerpo.

En un nivel más básico, más ejercicio implica mejor situación cardiovascular, mejor circulación y oxígeno, y un proceso más ágil de desintoxicación. Por supuesto, la luz solar, de ejercitarse al aire libre, provee además de vitamina D. Y la interacción con otras personas durante la actividad incrementará aún más los beneficios de desarrollo celular.

Alimentación apropiada

Pero para afrontar el ejercicio debemos tener una nutrición de calidad. Existen diversos alimentos y patrones dietéticos que estimularán nuestra capacidad cerebral al máximo. Las verduras, plátanos y frutos cítricos proveen antioxidantes perfectos para el desarrollo cognitivo. Las nueces y aguacates contienen grasas saludables, que previenen el deterioro mental y hacen descender la presión arterial.

Por su parte, el pescado azul, lleno de omega 3, disminuye el riesgo de Alzheimer y otros tipos de desgaste cognitivo. En general, la dieta mediterránea consumida con moderación se ha considerado bastante completa en términos de nutrición cerebral, pues incluye gran parte de los alimentos mencionados, evita la obesidad y reduce el riesgo de padecer Parkinson.

¿Qué debe evitarse? Pues en primerísimo lugar las grasas trans, impulsoras del peor colesterol. También el consumo excesivo de sal y azúcar, pues el nivel de glucosa afecta directamente el funcionamiento cerebral, inspirando confusión. Muchas veces se subestima el impacto del intestino sobre el cerebro, particularmente de su delicado ecosistema microbiano. Ambos sistemas trabajando juntos y en equilibrio serán una certeza de salud duradera.

No puede olvidarse que comer con gusto libera dopamina en el sistema cerebral, originando placer, bienestar y agudeza cognitiva. Rodee la ingesta de un contexto de deleite. Siempre aumentará los resultados. En el siguiente vídeo se nos habla un poco más de los alimentos esenciales para mejorar la potencia cerebral.

Buenos hábitos de sueño

Hemos hablado de ejercicio, aprendizaje y nutrición, pero ahora es momento de comentar un poco sobre el subestimado momento del descanso, donde todo se fija. Muchas veces sacrificamos horas de sueño para estudiar un tema urgente o cumplir con un temible deadline en el trabajo, sin pensar que esta supresión de la placidez nocturna disminuye la capacidad mental para absorber conocimiento o funcionar con propiedad.

El sueño es vital para la memoria. Cada vez que cerramos los ojos y nos entregamos a él, las conexiones recientes de neuronas y células nerviosas se fortalecen, haciéndose perdurables. Todo conocimiento repasado justo antes del descanso tiene el potencial de permanecer. Pero esta capacidad de retención funciona también con input negativo. Por lo tanto, evitar consumir material de intenso contenido negativo, como terror o crudos dramas, justo antes de dormir, es lo recomendable.

Las clásicas ocho horas de sueño deberían ser respetadas: menos de cinco horas o más de diez provocan similar aturdimiento en el cerebro. Y debemos recordar también que somos una especie diseñada para despertarse con la luz gradual del amanecer, que interrumpe la somnífera melatonina y arranca la producción del activador cortisol. La pantalla de teléfonos y tablets, uniformemente luminosa y repentina en la oscuridad del cuarto, no genera el mismo efecto.

Para esto se han creado las alarmas de amanecer. Se trata de despertadores que simulan la subida gradual de luz propia del sol hasta la máxima iluminación posible. Es una manera de engañar saludablemente al cerebro para evitar el choque del despertar artificial.

Sana evasión

Pero el simple descanso nocturno de cada día puede ser insuficiente para una salud cerebral a largo plazo. Es necesario también mantener situaciones de desconexión total del escenario productivo o de cualquier escenario de estrés crónico. El grado de toxicidad que este estado mental puede tener para el cerebro podría resultar en un costo demasiado alto.

Permítase con regularidad una relajación sin objeto, un fantaseo ilimitado con sus ojos abiertos o momentos de meditación que controlen los niveles de ansiedad acumulados. Puede hacer la diferencia en su potencia mental a lo largo de los años.

Hasta aquí nuestro artículo sobre cómo aumentar la capacidad cerebral. Si te ha interesado, probablemente disfrutes de este otro dedicado al entrenamiento mental. ¡Sigue el link!

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