El realismo, fue un movimiento cultural y artístico proveniente de Francia, que influenció considerablemente cada uno de los campos de la cultura y el conocimiento del siglo XIX. Este tenía como objetivo principal devolver el arte a la realidad y alejarla de la percepción romantizada de otras corrientes. En este artículo te hablaremos de las Características del realismo, su contexto histórico y  sus máximos exponentes, entre otras cosas.

CARACTERÍSTICAS DEL REALISMO

¿Qué es el Realismo?

El realismo es una corriente estética y artística, principalmente del ámbito literario, pictórico y escultórico, que evalúa la semejanza o correlación más exacta entre las distintas formas del arte, sus respectivas representaciones y la realidad que inspiran estas.

Dicho en otras palabras, es una tendencia que se encarga de valorar las posibles similitudes entre una obra de arte y la historia real que está representando. En muchas ocasiones, también se denomina como “naturalismo”, debido a que busca plasmar de manera precisa cómo es la naturaleza del mundo en el que habitamos.

Por tal motivo, se tiene la creencia de que es un movimiento que se rechaza el abstraccionismo, el idealismo, el neoclasicismo, y en el caso particular de la literatura, al romanticismo y otras corrientes semejantes. Esta corriente nació formalmente en la Francia de mediados del siglo XIX. Apareció rodeado de un ambiente sociopolítico de mucho progreso y avances científicos, lo que supuso para el movimiento una cierta libertad religiosa, con la cual, hasta ese entonces, una gran cantidad de artistas no habían podido contar.

Inclusive en esa época, la iglesia y la religión ejercían un peso importante en todas las bellas artes. Por ello, el realismo se encuentra fuertemente influenciado por otros movimientos anteriores como el racionalismo y la afamada ilustración, en donde se premiaba el intelecto y la perspectiva realista sobre cualquier clase de subjetividad y sentimiento.

Paralelamente, en este siglo se estaría experimentando en toda la región, una impresionante revolución en el modo en el que estaba conformadas las sociedades. Según muchos historiadores, el realismo se originó específicamente en el año 1850, fecha que estuvo marcada también por la llegada de Stendhal, novelista de mucha trascendencia dentro del género.

De hecho, este es considerado como el padre del realismo, debido a que los personajes que creaba para sus obras contaban con perfiles psicológicos maravillosamente construidos. Para el autor, las novelas debían ser un reflejo del mundo real. Gracias a él y a sus obras, otros novelistas comenzaron a implementar el realismo en sus textos, hasta un punto que se logró convertir en la corriente más seguida y característica de la época.

CARACTERÍSTICAS DEL REALISMO

Autores como; Charles Baudelaire, Alejandro Dumas, Gustave Flaubert y Balzac, pertenecen al legado realista que dejó el movimiento. De España, también proceden otros literatos realistas excepcionales, que se encargaron de seguir lo que habían iniciado los franceses. Entre los más importantes podríamos destacar a Leopoldo Alas Clarín, Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdós.

Los tres se desarrollaron como profesionales de la escritura leyendo la literatura del Siglo de Oro Español, puesto que Miguel de Cervantes o la clásica novela picaresca de “El Lazarillo de Tormes”, sirvieron como base para la creación de una creencia literaria innovadora como esta. Tanta fue la trascendencia del movimiento, que incluso varias décadas después, se sigue utilizando en formas de expresión artísticas mucho más jóvenes como el cine y la fotografía.

Ten cuenta que el arte realista se identifica fácilmente sin importar su disciplina, porque en él se intenta plasmar la realidad de la manera más creíble posible, evitando las historias fantasiosas y heroicas, y apegándose más a lo mundano y cotidiano. En la actualidad, se piensa que es el modo en el que el artista hace críticas de cómo funcionan las sociedades contemporáneas, pero desde un punto de vista objetivo.

Características del realismo

Como ya lo hemos mencionado anteriormente, el realismo fue un movimiento de gran importancia para Francia y el resto de Europa, durante el siglo XIX. Representó un cambio fundamental en la forma en la que era percibida la realidad social y cultural. Entre las características del realismo más notables podemos encontrar:

El hombre como tema central

El método en el que se abordaban los temas en el arte realista planteaba un enfoque mucho más centrado en el hombre y en cómo era la existencia del ser humano a lo largo de su vida. Sólo en pocas oportunidades, las temáticas eran menos profundas y simplemente se hablaba sobre la cotidianidad.

Si hablamos de generalidades, aquí no se permitía tratar tópicos referentes a mitología, religión o fantasía, ya que representaban todo lo contrario que defendía la doctrina realista. El realismo se encontraba seriamente comprometido con el pensamiento ilustrado y, por consiguiente, a las denuncias sociales y políticas.

Niveles elevados de detalles

Como consecuencia del deseo de reproducir la realidad, exactamente igual a como se percibía, en esta corriente se precisaba de niveles de detalle y precisión sumamente altos, puesto que estos eran los responsables de proveer a la obra el efecto que se quería. Cabe destacar, que los métodos de creación eran empleados tanto en la literatura como en la pintura, sólo que de maneras diferentes. En los textos, los autores buscaban puntualmente por medio de historias ficticias, protestar sobre lo que sucedía en su entorno más cercano.

Por su parte, en la pintura se hacían representaciones fantásticas, como parte de las características del realismo, como por ejemplo dragones, expuestos con técnicas de tipo realista; efectos de luz, detalles, verosimilitud, etcétera. A pesar de que se retratan seres irreales, estas hacían que el público percibiera las obras como creíbles y muy atrayentes.

Aparición del naturalismo

Fue una innovadora corriente considerada como un paso “más allá” del realismo literario, pues poseía un pensamiento laico y racionalista. Del naturalismo fue de donde salió el término de “novela determinista”, tipo de literatura en la que la vida de los personajes estaban definida por un contexto social bastante marcado. Es decir, el destino de los protagonistas simplemente estaba escrito y no podían hacer nada para cambiarlo, debido a su herencia genética y la fuerte influencia de su medio social.

El autor más célebre de esta tendencia fue Émile Zola, quién inclusive se encargó de explicar los principios teóricos de la corriente para ese entonces. El naturalismo está rodeado de mucho pesimismo, pobreza y violencia, sus autores se convertían casi que en científicos o periodistas a la hora de contar las historias, pues eran muy objetivos y procuraban evitar el uso de las emociones en sus personajes.

Creación del Hiperrealismo

El hiperrealismo es un movimiento fruto de la surgimiento de la fotografía. Dicho movimiento se instauró a mediados del siglo XX en Europa y los Estados Unidos. A raíz del auge que tuvo la fotografía entre el público, los pintores decidieron inventar una nueva modalidad que pudiese alcanzar o al menos recrear, la excelsa claridad que su contrincante ofrecía.

Por tal motivo, comenzaron a emplear métodos que fuesen capaces de hacer tal maravilla, pero que, de igual manera, se pudiesen llevar bien con la pintura tradicional. El hiperrealismo, también se utilizó en otras áreas como la escultura y las historietas.

Nueva vertiente: El Realismo Mágico

Es básicamente una vertiente del realismo originario, se denomina así a una escuela literaria del siglo XX proveniente de Hispanoamérica. El principal exponente del realismo mágico fue el escritor colombiano, Gabriel García Márquez, ganador del Premio Nobel de Literatura en el año 1982. En esta corriente literaria se apuesta por la representación realista de sucesos peculiares e igualmente maravillosos que, aunque suenan irreales, no provocan ningún tipo de asombro dentro del universo ficcional de la obra.

Es sencillamente un abordaje extraordinario entre los cotidiano y lo fantástico. Al igual que su antecesor, manifiesta una postura política, pero en este caso de los pueblos latinoamericanos. Inicialmente fue formulado por el autor cubano, Alejo Carpentier, quién lo calificó como “real maravilloso”. Sin embargo, luego fue el venezolano Arturo Úslar Pietri, quien le atribuyó el nombre de “realismo mágico”.

Contexto histórico de las características del realismo

En Francia y otras localidades cercanas, el siglo XIX estuvo muy marcado por serios conflictos políticos y sociales, que conllevan a  grandes cambios en distintos ámbitos. De igual manera, se da lugar a una sociedad de clases, en la cual la burguesía logra una supremacía total. En paralelo, se está produce un desarrollo industrial y un incremento demográfico impresionante, específicamente en las principales ciudades de la nación, donde la miseria, desigualdades sociales y el desempleo están a la orden del día.

En este sentido, el contexto económico y, sobre todo, social, no ayudó en nada a que el romanticismo que se exponía en el arte fuese bien visto. Por tal motivo, muchos artistas decidieron ponerse de acuerdo para reflejar en sus obras la realidad de la época y realizar una crítica por medio de ellas.

Representantes

La corriente realista contó una gran cantidad de representantes, distribuidos en las diversas disciplinas que existían en aquel entonces, es decir, la literatura, pintura y escultura. Entre los más importantes resaltan:

  1. Literatura: de esta rama del arte podríamos destacar a los franceses Stendhal (1783-1842), Honoré de Balzac (1799-1850) y Gustave Flaubert (1821-1880); el británico Charles Dickens (1812-1870); el español Benito Pérez Galdós (1843-1920) y los rusos Fiódor Dostoievski (1821-1881), fundador de las novelas psicológicas, y León Tolstoi (1828-1910).
  2. Pintura: los máximos exponentes de la pintura realista fueron los franceses Jean-Francois Millet (1814-1875), Thomas Couture (1815-1879), Gustave Courbet (1819-1877) y Jules Breton (1827-1906). De igual manera, hubo muchos otros representantes provenientes del Reino Unido, Italia, Alemania y los Estados Unidos.
  3. Escultura: los escultores realistas más famosos son los franceses Honoré Daumier (1808-1879), Jean-Baptiste Carpeaux (1827-1875), Auguste Rodin (1840-1917), además del belga Constantin Meunier (1831-1905) y el italiano Medardo Rosso (1858-1928).

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