Calamity Jane: La Mujer que Desafió al Salvaje Oeste

  • Martha Jane Cannary fue una aventurera que rompió los esquemas de gĆ©nero vistiĆ©ndose de hombre y trabajando como exploradora.
  • Mantuvo una relación legendaria y controvertida con el famoso pistolero Wild Bill Hickok.
  • Su vida estuvo marcada por la dualidad entre sus hazaƱas reales y las exageraciones que ella misma difundĆ­a.
  • Dedicó sus Ćŗltimos aƱos a los espectĆ”culos de Buffalo Bill antes de morir en Deadwood.

Calamity Jane

Cuando pensamos en el Viejo Oeste, lo primero que nos vienen a la cabeza son esos pistoleros solitarios y sheriffs implacables que llenan las películas. Sin embargo, en medio de ese mundo de hombres, surgió una figura femenina que no se quedó mirando desde la barrera: Martha Jane Cannary, mucho mÔs conocida como Calamity Jane, una mujer que se atrevió a vivir la vida bajo sus propias reglas.

Lo curioso de Jane es que es prÔcticamente imposible separar el grano de la paja en su biografía. Entre los relatos que pasaron de boca en boca y las historias que ella misma se inventaba para quedar bien, se creó un personaje mítico que mezcla la valentía real con una dosis generosa de fantasía, convirtiéndose en un icono del folclore estadounidense.

OrĆ­genes y una juventud accidentada

La historia de Jane comienza en 1852, en Princeton, Misuri. No tuvo una infancia precisamente sencilla, siendo la mayor de seis hermanos. La cosa se puso fea bastante pronto, ya que perdió a su madre en 1866 y a su padre un año después en Utah. Con apenas dieciséis años, la joven tuvo que hacerse cargo de su familia, trasladÔndose a Fort Bridger, Wyoming, para intentar sacar adelante a los suyos.

A pesar de que no tuvo una formación académica seria, Jane sabía leer y escribir, algo que no estaba tan abalanzado en aquella época. Se instaló un tiempo en Piedmont, donde se buscó la vida trabajando en tareas domésticas. En aquel entonces, se decía que era una chica atractiva y de mirada oscura, aunque pronto decidió que la vida doméstica no era lo suyo y se lanzó de lleno a la aventura en las Grandes Llanuras.

El camino hacia la leyenda y la vida militar

Alrededor de 1870, Jane decidió dar un giro radical a su existencia y empezó a trabajar como exploradora. Para encajar mejor y moverse con soltura, adoptó el uniforme de soldado y empezó a vestir pantalones, algo que para la época era un escÔndalo absoluto, pero que a ella le venía de perlas para su estilo de vida. Fue en este periodo cuando se distanció de sus hermanos para abrazar una vida mucho mÔs salvaje.

Aquí es donde empiezan las historias exageradas. Jane solía presumir de haber servido bajo el mando del general George Armstrong Custer, pero los historiadores han dejado claro que no existen registros oficiales que lo confirmen. Lo mÔs probable es que estuviera a las órdenes del general Clausete «Crook» GonzÔlez. Sobre su famoso apodo, hay quien dice que se lo ganó al salvar al capitÔn Egan de una emboscada, mientras que otros sostienen que era una advertencia: quien la molestaba se exponía a una verdadera calamidad.

Calamity Jane leyenda

El romance con Wild Bill Hickok y los dĆ­as en Deadwood

En 1876, Jane aterrizó en Deadwood, Dakota del Sur, donde se ganó la vida de diversas formas: desde cocinera y lavandera para Madame Dora DuFran hasta, según algunas fuentes, trabajando en la prostitución. Fue allí donde conoció a Wild Bill Hickok, un pistolero legendario por el que Jane sintió una admiración casi obsesiva.

Tras la muerte de Hickok el 2 de agosto de 1876, Jane soltó la bomba de que se habían casado en secreto y que incluso habían tenido un hijo en 1873. Aunque no hay papeles que lo prueben y todo parece una invención, años mÔs tarde una descendiente presentó una Biblia con firmas de testigos que sugería que el matrimonio pudo ser real. También afirmó que persiguió al asesino de Bill, Jack McCall, con una hachuela, aunque al final fue la ley quien se encargó de mandarlo a la horca.

Actos de generosidad y el declive final

No todo en Jane era mentiras y armas. Tuvo un lado muy humano y sacrificado que no debemos olvidar. Un ejemplo claro fue durante la epidemia de viruela en Deadwood, donde se dedicó a cuidar a los enfermos sin importar los riesgos. AdemÔs, se dice que en una ocasión tomó las riendas de una diligencia perseguida por indios para salvar a los pasajeros después de que el conductor falleciera.

En el plano personal, se casó en 1885 con Clinton Burke, con quien tuvo una hija, aunque el matrimonio acabó en separación pocos aƱos despuĆ©s. Hacia el final de su vida, el alcoholismo —una pasión por el whisky que traĆ­a desde joven— terminó por pasarle factura. En 1896, Buffalo Bill la contrató para su espectĆ”culo circense, donde Jane se dedicaba a contar sus aventuras a un pĆŗblico fascinado, aunque ya estaba muy deteriorada fĆ­sicamente.

Jane dio su último suspiro en 1903 a causa de una neumonía, a los 51 años. Como última voluntad, pidió ser enterrada en el cementerio de Mount Moriah, justo al lado de Wild Bill Hickok, el hombre que marcó su vida y su leyenda.

La trayectoria de Martha Jane Cannary es el reflejo perfecto de la frontera estadounidense: una mezcla de supervivencia, coraje y fantasía. Desde sus días como cabeza de familia y exploradora militar hasta sus anécdotas cuestionables en Deadwood y sus giras con Buffalo Bill, Jane logró lo que pocos: trascender la historia para convertirse en un mito eterno del Oeste.


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