La borrasca Marta ha irrumpido de lleno sobre la Península en un momento especialmente delicado, con el terreno empapado por semanas de lluvias y los ríos al borde de su capacidad. El nuevo temporal se ha sumado al impacto de Leonardo y de varios frentes anteriores, dejando un panorama de inundaciones, desbordamientos y desplazamientos masivos de población, sobre todo en Andalucía y Extremadura, pero también con afecciones importantes en Castilla y León, Galicia, Madrid, Castilla-La Mancha, Portugal y otras zonas del oeste y norte peninsular.
Mientras la sucesión de borrascas mantiene a medio país en vilo, los servicios de emergencia y las autoridades autonómicas y estatales subrayan la necesidad de prudencia máxima y atención a los avisos oficiales. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) advierte de que, aunque el episodio más intenso de Marta será relativamente breve, seguirán llegando frentes atlánticos durante varios días, con lluvias que pueden agravar una situación ya al límite en muchas cuencas y núcleos urbanos.
Un tren de borrascas que no da tregua: del golpe de Leonardo al impacto de Marta
La llegada de Marta se produce tras un prolongado tren de borrascas atlánticas que ha mantenido a España bajo cielos cubiertos, lluvia casi continua y episodios de viento muy fuerte. Leonardo, el temporal inmediatamente anterior, había dejado ya un rastro de carreteras cortadas, infraestructuras dañadas y miles de evacuados, especialmente en Andalucía, donde el presidente autonómico Juanma Moreno cifra el impacto económico en cientos de millones de euros solo en la red viaria y en el sector agrario.
Según la AEMET, la circulación atmosférica sigue dominada por un chorro polar muy activo y desplazado a latitudes bajas, que canaliza aire marítimo templado y muy húmedo directamente hacia la Península. Ese patrón está favoreciendo una sucesión casi ininterrumpida de frentes que descargan lluvias persistentes y a menudo intensas sobre las mismas zonas. El resultado es un suelo totalmente saturado y una red hidrográfica que apenas puede absorber más caudal.
Rubén del Campo, portavoz de la AEMET, resume el escenario con claridad: Marta traerá lluvias muy abundantes al tercio sur y oeste peninsular, con especial incidencia en Andalucía, Extremadura, Galicia y áreas de Castilla y León. Después de que pase este centro de bajas presiones, continuarán entrando nuevos frentes, con precipitaciones menos copiosas pero suficientes para seguir alimentando crecidas y mantener la presión sobre ríos, embalses y laderas inestables.
No se vislumbra todavía un final inmediato del episodio húmedo. Los modelos apuntan a que, al menos hasta mediados de la próxima semana, la atmósfera seguirá enviando perturbaciones al oeste peninsular, con un posible desplazamiento gradual del chorro hacia latitudes algo más altas más adelante, lo que podría concentrar las lluvias en el norte y dar un respiro relativo al sur. De momento, sin embargo, el mensaje general de los servicios meteorológicos es de cautela: cualquier chubasco intenso extra sobre áreas ya anegadas puede desencadenar nuevos problemas.
Andalucía, epicentro del temporal: más de 11.000 evacuados y ríos desbordados
Si hay una comunidad que simboliza la dureza de este episodio es Andalucía. Entre las borrascas Leonardo y Marta, la región ha superado las 11.000 personas desalojadas, con municipios como Grazalema, Ubrique, Arcos de la Frontera, Jerez, El Puerto de Santa María, Lora del Río, Tocina, Huétor Tájar, Villanueva Mesía, Secadero o San Martín del Tesorillo viviendo situaciones de emergencia muy serias.
El Guadalquivir se ha convertido en uno de los grandes focos de preocupación. A su paso por Córdoba, Sevilla o Lora del Río, el río ha alcanzado caudales y cotas de agua inéditos en décadas, ocupando por completo las zonas inundables, obligando a desalojar barriadas, explotaciones ganaderas y residencias de mayores y forzando el despliegue de bombas de achique y tanques de tormentas a máxima capacidad. En Lora, por ejemplo, el tanque antirriadas funciona con hasta diez bombas simultáneas para evitar que el agua rebose hacia la red de saneamiento urbana.
En la provincia de Cádiz, el panorama no es más tranquilo. La crecida de ríos como el Guadalete, el Guadiaro o el Salado y el desagüe intensivo de presas como Bornos o Arcos han obligado a desalojos masivos y a la activación de planes municipales de emergencia. Arcos de la Frontera empieza a recuperar cierta normalidad gracias a la reducción gradual de los desembalses, lo que permite que muchos vecinos vuelvan a sus casas, pero se mantiene la atención sobre las viviendas situadas en las cotas más bajas y expuestas.
En Sevilla capital y su entorno, el Guadalquivir ha ocupado ya las franjas inundables junto a la Isla de la Cartuja y el Charco de la Pava, lo que ha supuesto la suspensión de eventos como espectáculos circenses y el aplazamiento de partidos de fútbol. Además, la crecida ha provocado cortes de tráfico puntuales, como en el Puente de la Señorita, donde la Policía Nacional llegó a rescatar a una persona que empezaba a ser arrastrada por la corriente.
El balance provisional de la Agencia de Emergencias de Andalucía habla de centenares de incidencias graves en la red viaria, con más de un centenar de carreteras autonómicas cortadas total o parcialmente, desprendimientos de laderas, hundimientos localizados y numerosos tramos anegados. El Presidente de la Junta ha señalado que el daño acumulado en infraestructuras, agricultura, ganadería y viviendas será millonario, y ya ha adelantado que pedirá activar el Fondo de Contingencia estatal y recursos europeos para la reconstrucción.
Grazalema y Ubrique, símbolo del riesgo geológico: acuíferos colapsados y miedo a los desprendimientos
Entre las imágenes más llamativas de este episodio destacan las de Grazalema, en la sierra de Cádiz, un pueblo convertido temporalmente en localidad fantasma tras la evacuación preventiva de sus 1.500 habitantes. La estructura geológica de la zona, formada por rocas calizas muy fracturadas y un gran acuífero subterráneo, ha jugado aquí un papel clave: el agua ha rebosado literalmente del subsuelo, brotando por fisuras y manando en forma de cascadas en paredes y laderas.
Los expertos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) y otros especialistas desplazados señalan que el problema no es solo la lluvia en superficie, sino la enorme cantidad de agua ya almacenada en los acuíferos. Con el sistema kárstico saturado, cualquier nuevo aporte intenso incrementa la presión interna y eleva el riesgo de hundimientos, corrimientos de tierra y deslizamientos de laderas bajo viviendas e infraestructuras.
Por ese motivo, aunque la previsión meteorológica mejore por momentos, las autoridades han optado por mantener el desalojo de Grazalema al menos durante varios días, permitiendo solo entradas muy controladas para que los vecinos recojan animales, medicación, documentos o dispositivos médicos. Diez geólogos y técnicos vigilan de forma continua el comportamiento del acuífero y las posibles deformaciones del terreno, a la espera de que el sistema empiece a desaguar y estabilizarse.
Un escenario parecido se observa en Ubrique, también en Cádiz, donde la combinación de un cauce desbordado, taludes debilitados y un caserío muy encajado en el valle ha obligado al desalojo de más de 80 familias y al cierre de calles completas, como Candelaria o zonas de Curtidores y Zurbarán. El agua corre con fuerza por el río que atraviesa el pueblo y, en algunos puntos, rebosa incluso desde el alcantarillado, lo que ha llevado al Ayuntamiento a permitir, de forma excepcional, que el agua circule en superficie de manera controlada para aliviar la presión en la red subterránea.
Para reducir el riesgo de nuevos derrumbes, los bomberos del Consorcio Provincial están colocando mallas de contención para detener rocas y ramas que puedan caer a la corriente y generen tapones peligrosos en puentes y tuberías. Al mismo tiempo, se han retirado árboles de gran porte y se ha desbrozado la maleza de las orillas para mejorar la capacidad de desagüe. Los vecinos, por su parte, se han organizado en cadenas humanas con sacos de arena para intentar desviar el agua lejos de viviendas y garajes.
La UME, Fuerzas Armadas y cuerpos de seguridad, desplegados “el tiempo que haga falta”
Ante la magnitud del episodio, la respuesta de los servicios de emergencia ha sido masiva. La Unidad Militar de Emergencias (UME) se activó desde el primer momento y se ha desplegado en varias provincias andaluzas y extremeñas. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha insistido en que los militares permanecerán sobre el terreno “el tiempo que sea necesario”, con la prioridad absoluta de salvaguardar vidas y apoyar a la población afectada.
Los equipos de la UME están realizando tareas muy diversas: reparto de agua potable en municipios con problemas de abastecimiento, reconocimiento de edificios y taludes inestables para evitar derrumbes, apoyo sanitario a personas vulnerables, rescates con embarcaciones en zonas inundadas y operaciones de bombeo con equipos de gran capacidad en embalses como el de Fresnillo, en Grazalema. En la Serranía de Ronda y el Valle del Guadiaro colaboran además con la Legión y otros medios del Ejército de Tierra, listos para intervenir si la situación lo requiere.
La ministra ha explicado que, en puntos como San Martín del Tesorillo o El Secadero, los equipos han tenido que entrar con lanchas y equipos de buceo para sacar a vecinos atrapados por la crecida del Guadiaro. En otros casos, helicópteros del Ejército del Aire con capacidad de vuelo nocturno han participado en evacuaciones médicas de personas aisladas, cuando las condiciones de visibilidad lo han permitido. Según Robles, muchos militares renuncian a sus horas de descanso para seguir trabajando, conscientes de que su labor ha sido determinante para evitar víctimas en numerosas intervenciones.
En paralelo, la Guardia Civil y la Policía Nacional han reforzado su presencia en las zonas más afectadas. Solo en la provincia de Sevilla se han movilizado centenares de agentes para controlar carreteras, vigilar riberas, colaborar en desalojos y garantizar la seguridad de quienes han tenido que abandonar sus casas. La DGT, por su parte, mantiene dispositivos especiales en tramos con riesgo por inundaciones o nieve, y recomienda limitar los desplazamientos a los estrictamente imprescindibles.
Ríos y embalses al límite: vigilancia extrema en Guadalquivir, Guadiana, Duero y Miño-Sil
Más allá de Andalucía, la borrasca Marta y los frentes asociados están tensionando de forma notable las grandes cuencas hidrográficas de la Península. Los organismos de cuenca han multiplicado los avisos hidrológicos y, en muchos casos, se han visto obligados a realizar desembalses preventivos y controlados para evitar situaciones aún más graves si las presas alcanzan cotas críticas.
En la cuenca del Guadiana, la Confederación Hidrográfica mantiene decenas de estaciones de aforo en nivel rojo y ha confirmado que más de veinte presas están aliviando agua para laminar posibles avenidas posteriores. La presa de Torre de Abraham, en Ciudad Real, ha empezado a verter por primera vez en más de una década, mientras que el incremento del caudal ha obligado a evacuar poblaciones ribereñas en Badajoz, como Gévora, Novelda, Sagrajas o Balboa, además de cortes preventivos de infraestructuras como el Puente de la Autonomía en la capital pacense.
En el sistema del Duero, la Confederación Hidrográfica del Duero y los planes autonómicos de Castilla y León mantienen activos avisos hidrológicos de varios niveles, con puntos en rojo en ríos como el propio Duero, el Guareña o el Huebra. Se han activado fases de emergencia del Inuncyl en provincias como Burgos y Zamora, y se pide especial atención en zonas ya afectadas por desbordamientos puntuales, como algunos tramos del Arlanza o la cuenca de Sanabria, donde además se combina la crecida con episodios de nieve y deshielo.
En el noroeste, la Confederación del Miño-Sil habla de una situación “estable pero con caudales altos”, aunque reconoce que se espera un nuevo repunte con la llegada plena de Marta. Los embalses de la cuenca se sitúan en torno al 85 % de su capacidad, bastante por encima de la media, y se mantiene la vigilancia sobre una veintena de puntos de control con distintos niveles de aviso. Galicia, además, afronta episodios de viento muy fuerte —con rachas que han superado los 140 km/h— y acumulaciones de lluvia por encima de los 50 litros por metro cuadrado en algunas zonas.
La cuenca del Tajo tampoco escapa a la presión hidrológica. La Confederación Hidrográfica mantiene avisos rojos por posible desbordamiento en varios tramos de los ríos Jarama, Alberche y Henares, especialmente en estaciones de aforo cercanas a municipios madrileños como Ciempozuelos, San Fernando de Henares, Alcalá de Henares o Aldea del Fresno. La Delegación del Gobierno en Madrid ha pedido a la población no acercarse a los cauces y seguir de cerca las indicaciones de Protección Civil.
Alertas meteorológicas: lluvias extremas, viento huracanado, oleaje y nieve
Desde el punto de vista estrictamente meteorológico, Marta está siendo una borrasca de alto impacto a escala peninsular. La AEMET ha activado avisos de nivel naranja y amarillo por distintos fenómenos en buena parte del país. Andalucía, Castilla y León, Galicia, la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana concentran muchos de los avisos de nivel naranja por lluvias intensas, viento muy fuerte, temporal marítimo y nevadas significativas.
El fin de semana se caracteriza por precipitaciones persistentes y localmente fuertes en el oeste de Galicia, el sistema Central, el Estrecho y la vertiente occidental de las Béticas. Se esperan acumulaciones que pueden superar los 60 litros por metro cuadrado en 12 horas en zonas de Cádiz y Málaga, como Grazalema o la Serranía de Ronda, y valores en torno a 40 litros en áreas de Jaén, Sevilla y otras sierras andaluzas ya castigadas por episodios previos.
La nieve también entra en escena, sobre todo en la mitad norte y zonas de montaña del centro. La cota desciende en ocasiones hasta los 900-1.000 metros, con acumulaciones que han llevado a activar avisos naranjas por nevadas en provincias como Ávila, León, Zamora o Madrid, donde se prevén espesores que pueden superar los 20 centímetros en 24 horas en puertos de montaña. Esta situación ha obligado a cortar o restringir puertos como Navacerrada o Cotos y a exigir cadenas o neumáticos de invierno en numerosas carreteras.
Para el domingo, la previsión señala un ligero cambio de patrón: muchas de las alertas más severas tenderán a remitir, aunque se mantendrán avisos naranjas por lluvia y nieve en áreas del norte y del interior, y amarillos por viento y oleaje en varias comunidades. Las precipitaciones seguirán siendo notables en el Cantábrico oriental, el entorno pirenaico y sectores del oeste peninsular, donde un nuevo frente comenzará a entrar por el Atlántico a última hora del día.
Extremadura, Castilla-La Mancha y Portugal: el temporal cruza fronteras
Más allá del foco mediático en Andalucía, la borrasca Marta y los frentes asociados están castigando con dureza a Extremadura y zonas de Castilla-La Mancha. El Plan Territorial de Protección Civil extremeño se ha elevado a situación operativa 1 en toda la región, con evacuaciones voluntarias o recomendadas en localidades ribereñas del Guadiana y sus afluentes. En Badajoz, la preocupación se centra en el incremento previsto del caudal, con cortes preventivos de puentes y rescates puntuales de familias que han quedado aisladas por el agua en pedanías como Novelda.
En Castilla-La Mancha, el Gobierno autonómico ha recurrido al sistema Es-Alert —mensajes de alerta masiva a teléfonos móviles— para advertir a los vecinos de las cuencas del río Bullaque y del Guadiana en Ciudad Real del riesgo de inundación por el desembalse de la presa de Torre de Abraham. Municipios como Talavera de la Reina viven momentos delicados por el desbordamiento puntual de arroyos y el nivel freático muy alto, con varias viviendas anegadas y servicios de emergencia trabajando contrarreloj para contener los daños.
El episodio tiene también una dimensión claramente ibérica. Portugal se encuentra bajo el impacto directo de Marta, con 13 distritos en aviso naranja por lluvia, viento, oleaje y nieve y más de un millar de personas evacuadas por inundaciones y deslizamientos de tierra. El Gobierno luso ha desplegado a más de 1.600 militares con vehículos tácticos y maquinaria de ingeniería para apoyar las tareas de protección civil, y se han registrado víctimas mortales vinculadas al temporal, incluido un bombero que patrullaba en la zona de Campo Maior, cerca de la frontera con Extremadura.
Los fuertes vientos y el mar de fondo han obligado a cancelar conexiones marítimas entre puertos españoles y marroquíes en el Estrecho, así como a suspender salidas hacia Tánger Med desde Algeciras y Tarifa durante varias jornadas consecutivas. En el ámbito ferroviario, Renfe ha tenido que interrumpir numerosos servicios de alta velocidad y media distancia, tanto en Andalucía como en Galicia, y mantener bloqueada la venta de billetes en algunas rutas mientras se evalúan riesgos de inundación y desprendimientos en la infraestructura.
Impacto social, económico y llamadas a la prudencia
El efecto combinado de Leonardo, Marta y las borrascas anteriores se mide ya en miles de personas fuera de sus casas, decenas de centros educativos con actividad alterada, explotaciones agrarias arrasadas, negocios inundados y comunicaciones por tierra y mar seriamente afectadas. En Andalucía, las organizaciones agrarias calculan pérdidas significativas en olivar, cereal, cítricos y ganadería, tanto por la imposibilidad de trabajar las fincas como por los daños directos de las riadas.
El presidente de la Junta, Juanma Moreno, ha advertido de que el coste económico del conjunto de episodios será “millonario” y ha insistido en que será necesario que “todas las administraciones metan el hombro” para financiar la reconstrucción. La Diputación de Granada, por ejemplo, ya ha aprobado un primer paquete de ayudas de más de 400.000 euros para limpieza y reparación básica en 56 municipios afectados, y prevé nuevas líneas específicas a medida que se cuantifiquen los daños en carreteras provinciales y equipamientos públicos.
Desde el Gobierno central, el presidente Pedro Sánchez ha presidido reuniones de la Unidad de Valoración de Riesgos en Protección Civil para seguir la evolución del temporal y coordinar la respuesta en cuencas y territorios más expuestos. El Ejecutivo ha trasladado mensajes de apoyo a las familias de las víctimas, reconocimiento a los trabajadores que mantienen operativas las carreteras y servicios esenciales y, sobre todo, insistentes llamamientos a respetar cortes de tráfico, alejarse de cauces y obedecer las instrucciones de los equipos de emergencia.
En paralelo, voces del ámbito científico y técnico subrayan que este tipo de episodios encadenados encajan con un escenario de cambio climático en el que los fenómenos extremos —tanto de lluvia intensa como de sequía— tenderán a ser más frecuentes y dañinos. Geólogos e hidrólogos recuerdan que no basta con gestionar la emergencia; será necesario invertir en refuerzo de infraestructuras, ordenación del territorio pensando en inundaciones, mejora de sistemas de alerta temprana y adaptación de pueblos y ciudades a un clima más variable.
Con Marta todavía dejando lluvia, viento y nieve en muchas comarcas y nuevos frentes ya en camino, la sensación en buena parte de España es de calma tensa: los cauces van muy altos, las presas se acercan a sus límites de seguridad y el subsuelo, especialmente en zonas kársticas como Grazalema o Ubrique, sigue bajo presión. En este contexto, la recomendación general que repiten administraciones y servicios de emergencia es clara: extrema precaución, atención a los avisos oficiales y evitar cualquier exposición innecesaria a ríos, barrancos, laderas inestables o zonas inundables mientras el tren de borrascas continúe pasando.