A través de este interesante artículo podrás enterarte de que tanto ayuno y oración; son las herramientas que permiten alcanzar la victoria a los cristianos que las practican. ¡Conoce aquí sobre estos portentosos medios espirituales!.

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Ayuno y oración

En las escrituras encontramos a varios personajes que nos enseñan el poder conjunto que tienen ayuno y oración para obtener la victoria en diferentes tipos de luchas y batallas. De estos personajes se podrían mencionar entre ellos al profeta Daniel, o la historia de Esther, no obstante nuestro mejor ejemplo de ayuno y oración es el Señor Jesús.

El adorador rey David sometía el pecado con ayuno y oración, ofrendas que Dios recibía con agrado respondiéndole con misericordia. Porque el Señor responde favorablemente a los que le buscan de forma genuina, David en uno de sus salmos escribe:

Salmos 109:24-25 (NTV): Mis rodillas están débiles de tanto ayunar y estoy reducido a piel y huesos 25 Soy objeto de burla para la gente; cuando me ven, menean la cabeza en señal de desprecio.

El ayuno es un medio de auto negación y de humillar el alma, la oración es una elevada demostración de amor sincero para los que están afligidos o padecen necesidad:

Salmos 35:13 (LBLA): Pero yo, cuando ellos estaban enfermos, vestía de cilicio; humillé mi alma con ayuno, y mi oración se repetía en mi pecho.

Jesús nos dice: Con Ayuno y oración, nada es imposible

El Señor Jesús, predicaba y enseñaba públicamente, pero a la hora de orar lo hacía en privado. Jesús se retiraba a solas y oraba horas durante toda una noche, él anhelaba esos momentos íntimos con su Padre celestial.

Luego de esos momentos en intimidad con Dios, Jesús iniciaba su vida pública llevando a cabo grandiosos prodigios y milagros, considerados por el mundo como imposibles. No obstante si nuestro Señor logró llevar a cabo todo lo que vino a hacer, obedeciendo lo que le escuchaba decir a su Padre en los momentos de intimidad, él también ayunaba.

En el pasaje bíblico de Mateo 17: 14-22, donde el Señor sana a un chico endemoniado, que los discípulos no pudieron sanar. Cuando los discípulos vieron la liberación llevada a cabo por Jesús, le preguntan a su maestro: -¿Por qué nosotros no pudimos expulsar ese demonio?:

Mateo 17:20-21 (RVR 1960) 20 Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible. 21 Pero este género no sale sino con oración y ayuno.

Jesús dice: -Nada les será imposible-, la fe es la conexión, es la clave para activar esa frase dicha por el maestro. El Señor les dice a sus discípulos lo importante de tener fe, una fe que incluso puede ser tan pequeña como una semilla.

Para lograr una intimidad con Dios como la tenía Jesús con su Padre Celestiales es necesario que nos alimentemos espiritualmente diariamente. Jesús era íntimo porque tenía la capacidad de escuchar, ver y hacer lo que decía y hacía su Padre, en este sentido te invitamos a leer el artículo Intimidad con Dios: ¿Cómo desarrollarla?.

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Este género no sale sino con oración y ayuno

Pero Jesús les dice que además de fe para lograr lo que les fue imposible para los discípulos, se requiere de ayuno y oración. Recordemos que antes de esta proeza de Jesús liberando al muchacho, el Espíritu Santo había llevado a Jesús al desierto.

Jesús permaneció en el desierto durante cuarenta días y cuarenta noches, un tiempo de ayuno absoluto y en íntima oración con su Padre Celestial. Por lo que para el Señor no era imposibles expulsar al demonio que operaba en el muchacho, por eso concluye el versículo con la frase:-Pero este género no sale sino con oración y ayuno-.

El Señor Jesús ayunaba y oraba incansablemente porque tenía claro que existían situaciones sobrenaturales que solamente podían ser logradas en victoria con ayuno y oración. Si este es el ejemplo que nos da nuestro Señor Jesucristo, ¿Por qué no hacer del ayuno y la oración una práctica habitual y natural en nuestras vidas?.

Si queremos obtener bendiciones de Dios en nuestras vidas y lograr que lo imposible sea posible, activando poder del Señor. El ayuno y la oración deben convertirse en una disciplina de vida, para ser grandemente recompensados por el Padre Celestial.

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El Ayuno, una forma de humillarnos

La Biblia nos enseña que un medio por el cual nos humillamos a nosotros mismos es el Ayuno. Porque el ayuno logra doblegar el alma y es que en el alma tenemos nuestra propia voluntad, nuestro propio entendimiento y nuestras emociones.

Dicho de otra manera, desde nuestra alma nuestro ego dice: quiero, pienso y siento. No obstante Dios nos dice: lo que importa es lo que yo quiero, pienso y siento por ustedes, porque mi voluntad es buena, agradable y perfecta.

Todo esto es difícil de digerir desde nuestra razón humana, porque impacta directamente al orgullo personal, a la carne y a nuestra parte almática. Jesús nos da el ejemplo cuando se dirigió al padre:

Lucas 22:42 (LBLA): Diciendo: Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

De esta forma Jesús renuncia a lo que sentía y pensaba desde el alma, humillándola, en un acto voluntario que indica de igual forma, humildad. Es así como Jesús le da prioridad a su parte espiritual, la cual lo conecta íntimamente con su Padre.

Jesús es entonces el ejemplo perfecto de humillación, humildad y obediencia. Descubre en este artículo lo que es la Humildad significado bíblico, ¿Cómo cultivarla?, y más.

La Biblia nos dice que la humildad es una virtud que se debe manifestar a los ojos de Dios. Y ella se desarrolla cuando somos conscientes de nuestras debilidades, para tener una total dependencia a la voluntad de Dios.

Al ayunar humillamos nuestro deseo de comer, aun en contra de lo que piense o argumente nuestra alma. De igual forma se desechan las emociones, porque surgirá el hambre, sobre el cual se obtiene la victoria en la oración.

De manera, que el ayuno es una vía para lograr el propósito de obtener alimento espiritual. Como nos dice la palabra en Mateo 4:4 (BLPH):

Jesús le contestó: — Las Escrituras dicen: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra pronunciada por Dios.

El perdón, ayuno y oración

Durante los tiempos de Moisés, en el Antiguo Testamento de la Biblia, Dios le da indicaciones, según las cuales todos debían ayunar para la celebración del día del perdón. Con la ley mosaica la nación judía dependía del sacrificio que se hacía anualmente para el perdón de pecados.

En estas celebraciones el pueblo debía además de humillar el alma ante la presencia de Dios. Si bien el sacrificio lo hacia el sumo sacerdote, a cada persona le correspondía humillar el alma a través del ayuno:

Levítico 16:29-31 (NVI): 29 – Este será para ustedes un estatuto perpetuo, tanto para el nativo como para el extranjero: El día diez del mes séptimo ayunarán y no realizarán ningún tipo de trabajo. 30 En dicho día se hará propiciación por ustedes para purificarlos, y delante del Señor serán purificados de todos sus pecados. 31 Será para ustedes un día de completo reposo, en el cual ayunarán. Es un estatuto perpetuo-.

Por tanto ayuno y oración están de igual forma relacionados con el perdón. Desde los tiempos de Moisés, la nación de Israel necesita de ayuno y oración para el perdón de pecados.

En la doctrina cristiana el sacrificio perfecto lo llevó a cabo Jesucristo, el cordero inmolado, el Hijo de Dios. No obstante le toca a cada cristiano llevar a cabo la humillación ante Dios.

Si bien el ayuno nos es la única forma de humillarnos ante Dios, si es de gran importancia realizarlo si queremos recibir las bendiciones del Señor.

La protección de Dios en el ayuno y oración

En el Antiguo Testamento de la Biblia en el libro de Esdras encontramos un significativo ejemplo de cómo se logra la protección de Dios a través del ayuno y la oración. Esdras optó por ayunar y orar junto con todos los que los acompañaban, como medio para pedir la protección de Dios.

En el pasaje bíblico, Esdras dice que pudo haber pedido esa protección al rey David, pero que ya había proclamado que la protección de Dios está de lado de los que en él confían. Esdras tenía entonces dos opciones la del mundo y la de Dios para la protección de él y los suyos:

Esdras 8:21-23 (NVI): 21 Luego, estando cerca del río Ahava, proclamé un ayuno para que nos humilláramos ante nuestro Dios y le pidiéramos que nos acompañara durante el camino, a nosotros, a nuestros hijos y nuestras posesiones. 22 En realidad, sentí vergüenza de pedirle al rey que nos enviara un pelotón de caballería para que nos protegiera de los enemigos, ya que le habíamos dicho al rey que la mano de Dios protege a todos los que confían en él, pero que Dios descarga su poder y su ira contra quienes lo abandonan. 23 Así que ayunamos y oramos a nuestro Dios pidiéndole su protección, y él nos escuchó.

Esdras decide escoger la manera o el sistema de Dios y no la del mundo. De igual forma se nos presenta a nosotros en nuestras vidas, ejemplo es durante una enfermedad.

En este caso la solución que da el mundo es la medicina y el método de Dios es el ayuno y oración. En función a esto sobran los testimonios que el método de Dios realmente funciona.

El ayuno en el Nuevo Testamento

En el Nuevo testamento de la Biblia se pueden encontrar casos de ayuno personales, así como colectivos. Veamos a continuación algunos ejemplos de estos ayunos:

Ayuno personal: El apóstol Pablo es un ejemplo de ayuno personal, y este lo hacía de forma voluntaria como un gesto de manifestación de ser un servidor de Cristo. Pero también y por causa de su ministerio en muchas oportunidades le tocaba hacer ayuno de forma involuntaria:

2 Corintios 6:4-5 (NVI): 4 Más bien, en todo y con mucha paciencia nos acreditamos como servidores de Dios: en sufrimientos, privaciones y angustias; 5 en azotes, cárceles y tumultos; en trabajos pesados, desvelos y hambre.

2 Corintios 11:27 (NVI): He pasado muchos trabajos y fatigas, y muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido hambre y sed, y muchas veces me he quedado en ayunas; he sufrido frío y desnudez.

Ayuno colectivo: En el libro de los hechos, la iglesia realiza un ayuno con la finalidad de conocer la voluntad de Dios:

Hechos 13:2-5 (NVI): 2 Mientras ayunaban y participaban en el culto al Señor, el Espíritu Santo dijo: «Apártenme ahora a Bernabé y a Saulo para el trabajo al que los he llamado». 3 Así que después de ayunar, orar e imponerles las manos, los despidieron. 4 Bernabé y Saulo, enviados por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre. 5 Al llegar a Salamina, predicaron la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.

Conoce más sobre el Ayuno ¿Qué es, en qué consiste y cómo comenzar? Aprende todo aquí.

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