
Ávila se ha convertido estos días en uno de los puntos clave para entender el decreto de expulsión de los judíos de 1492. El Archivo Municipal ha abierto sus puertas de forma extraordinaria para mostrar al público la única cédula original firmada por los Reyes Católicos que se conserva en Castilla y León con esta orden histórica.
La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento en colaboración con la Red de Juderías, ha llenado de visitantes las dependencias archivísticas, combinando explicaciones históricas, reflexión sobre la memoria sefardí y una clara vocación de acercar al vecindario un patrimonio documental que, en muchas ocasiones, permanece oculto entre legajos y cajas.
Una cédula única que ordenó la expulsión
La pieza protagonista de la jornada es una cédula firmada el 31 de marzo de 1492, en la que los Reyes Católicos ordenan la salida de todos los judíos de los reinos y señoríos de Castilla y León, junto a sus familias. El texto fija como plazo máximo para abandonar el territorio los últimos días de julio de ese mismo año, estableciendo además las obligaciones de las autoridades locales para facilitar el desplazamiento de quienes se marchaban.
Este decreto no es el pergamino solemne y decorado que muchas personas imaginan, sino lo que la responsable del archivo describe como un “papel de trabajo”: un documento práctico, destinado a ser leído en plazas y espacios públicos tras su llegada a cada ciudad. En aquella época, las órdenes reales se copiaban y enviaban a distintos concejos para su publicación y ejecución.
La particularidad del ejemplar abulense reside en que se trata del único ejemplar firmado que se conserva en Castilla. En el Archivo de Simancas (Valladolid) se guarda un borrador dirigido a Burgos, pero sin las rúbricas reales, mientras que el decreto para los territorios de la Corona de Aragón, firmado solo por Fernando, se custodia en el Archivo de la Corona de Aragón, en Barcelona.
Según detalla la archivera municipal, el documento de Ávila es un doble folio con texto escrito en ambas planas y las firmas de los monarcas situadas en una tercera página. En el reverso se aprecian anotaciones de mensajería, como la ciudad de destino y el número de registro, que permiten hacerse una idea muy gráfica de cómo se doblaba y distribuía la correspondencia oficial en el siglo XV.
La cédula conservada en el archivo abulense ordena expresamente que las justicias y concejos de todas las villas y ciudades deben ayudar a los judíos a hacer efectivo su exilio, bajo pena de la Real Merced y de la confiscación de bienes si no se cumple la orden. Se trata, por tanto, de un testimonio directo de la dureza del mandato y de su ejecución administrativa.
Una jornada en torno al Día de la Cultura Sefardí
La exhibición del decreto se enmarca en la celebración del Día de la Cultura Sefardí, una fecha que Ávila ha aprovechado para reivindicar su legado judío y su patrimonio archivístico. La actividad, organizada por el Ayuntamiento, ha incluido varios pases de visita durante la mañana, gratuitos y guiados por personal técnico del Archivo Municipal y de la Red de Juderías.
La teniente de alcalde de Turismo y Cultura, Sonsoles Prieto, ha señalado que el objetivo es convertir la jornada en “un día de memoria y regreso”, articulado alrededor del lema escogido este año, “Exilio y libertad”. La propuesta busca, por un lado, difundir la historia de la expulsión y, por otro, proyectar la cultura sefardí como parte de la identidad europea y española.
Prieto ha destacado el extraordinario valor del archivo abulense, que “atesora grandes documentos y grandes joyas legado de muchos años” y que, gracias al trabajo continuado de las archiveras, se conserva en condiciones adecuadas. En sus palabras, el decreto de expulsión es “una pieza única” que permite acercarse a uno de los episodios más conocidos y a la vez más complejos de la historia de España.
El Consistorio insiste en la importancia de poner en valor un archivo muchas veces desconocido incluso para los propios vecinos. De ahí que se haya querido abrir las puertas de forma excepcional, facilitando que cualquiera pudiera contemplar de cerca un documento de más de cinco siglos de antigüedad y comprender el trasfondo social, político y económico que lo rodea.
La jornada ha contado con la participación de responsables municipales, personal técnico de la Red de Juderías y ciudadanía interesada en la historia local. Muchos asistentes se han acercado por curiosidad, y han salido con una impresión clara de que el archivo es un espacio clave para entender la memoria de la ciudad y su vinculación con el mundo sefardí.
Contexto: la vida judía en Ávila antes de 1492
Junto al decreto, el Archivo Municipal ha preparado una selección de documentos destinados a contextualizar la presencia de la comunidad judía en Ávila antes y después de la expulsión. La idea es que el visitante no se quede únicamente con el momento del exilio, sino que pueda reconstruir cómo era la vida cotidiana, la organización interna de las aljamas y las relaciones con el resto de la población.
Entre las piezas expuestas figura una provisión de 1481 de la reina Isabel, en la que se ordena a las justicias y corregidores de Ávila que respeten los derechos y privilegios que poseían las aljamas de judíos y de moros desde tiempo inmemorial. Este texto muestra que, pese a las tensiones, existía un marco legal que intentaba proteger ciertos fueros de las minorías.
Otro documento relevante es una provisión de 1483 del Consejo, ganada por los propios judíos de la ciudad, relacionada con el traslado de las tenerías, arrogues y palambres junto al río Adaja por razones higiénicas. La fuente ilustra cómo la administración intervenía en la ubicación de determinadas actividades económicas, buscando compatibilizar la producción artesanal con la salubridad urbana.
También se exhibe un reparto de ese mismo año en el que se asignan a la aljama de los judíos y moros de Ávila peones, bestias, azadones y hachas para su participación en la campaña de Granada de 1483. Este documento pone de manifiesto que la comunidad judía no solo contribuía con tributos, sino también con recursos y mano de obra a las empresas militares de la Corona.
Más adelante, ya en 1492, una cédula firmada por los Reyes Católicos ordena expresamente que no se haga daño a las personas ni a los bienes de los judíos que debían abandonar los reinos de Castilla y Aragón, bajo pena de una sanción económica de 10.000 maravedís. Este tipo de disposiciones reflejan las preocupaciones de la monarquía por evitar saqueos y abusos durante un proceso traumático para miles de familias.
En conjunto, estos documentos permiten recorrer la compleja convivencia del siglo XV, en la que se entrecruzan momentos de protección legal, conflictos sociales, intereses económicos y decisiones políticas que terminaron desembocando en la expulsión. La responsable del archivo subraya que la intención de la muestra es mirar más allá del decreto y ofrecer una imagen más amplia y matizada del pasado judío de la ciudad.
Un archivo con tesoros desde el siglo XIII
La exposición ligada al decreto de expulsión ha servido también para poner el foco en el patrimonio documental que guarda el Archivo Municipal de Ávila. Sus fondos se remontan al año 1256 y se conservan bajo estrictas condiciones de temperatura y humedad controladas, con el fin de garantizar su preservación a largo plazo.
Entre las piezas más antiguas se encuentra el Privilegio de Alfonso X, un documento del siglo XIII considerado el más antiguo del archivo. Este tipo de pergaminos, junto a actas municipales, provisiones reales, censos y otros registros, permiten seguir la evolución institucional, social y económica de la ciudad a lo largo de los siglos.
La archivera municipal, Sonsoles Guillén, insiste en que el archivo abulense es un “magnífico archivo municipal” que, sin embargo, suele permanecer “muy desconocido y oculto”. Actividades como estas visitas guiadas buscan precisamente dar difusión a ese patrimonio y demostrar que los archivos no son solo depósitos de papeles antiguos, sino herramientas vivas para comprender el presente.
La conservación de la documentación exige medidas muy concretas: se vigila de forma continua la temperatura y la humedad de las salas, se controla la exposición a la luz y se emplean sistemas de almacenamiento que evitan tensiones en los materiales. En el caso del decreto de expulsión, el documento se guarda en posición horizontal, para que el peso del propio papel no provoque deformaciones.
Guillén resume la situación con una frase gráfica: el decreto está “guardado bajo muchas llaves”. La expresión no es solo metafórica; el acceso a este tipo de piezas está muy restringido y las salidas para exposición pública se planifican con cuidado, valorando tanto su interés social como los riesgos para la conservación.
El Ayuntamiento insiste en que abrir el archivo a la ciudadanía no significa descuidar su preservación, sino más bien reforzarla, al generar conciencia sobre la importancia de proteger estos testimonios únicos. El reconocimiento de Ávila como referente en la conservación del legado sefardí pasa también por hacer visible este trabajo silencioso de control y mantenimiento.
Lo vivido en el Archivo Municipal de Ávila con la exhibición del decreto original de expulsión de los judíos muestra hasta qué punto un solo documento puede condensar siglos de historia, memoria y debate. La combinación de visitas guiadas, contexto documental y reflexión en torno al Día de la Cultura Sefardí ha permitido que vecinos y visitantes se asomen a la vida judía previa al exilio, al trauma de 1492 y al valor de los archivos como guardianes de un pasado que sigue interpelando al presente europeo y español.