Los amantes de los gatos estarán encantados de conocer o visitar Aoshima. En esta isla japonesa podríamos decir que los habitantes son los gatos ya que son mucho más numerosos que los humanos y esto ha generado un gran interés en la comunidad sobre cómo viven y se cuidan.
Hoy venimos a hablar de esta peculiar isla japonesa pero también hablaremos de otros lugares de Japón donde alguna especie animal en concreto parece abundar más que la especie humana. Si te interesa no te pierdas lo que viene a continuación.
Aoshima: la isla de los gatos
Aoshima es una isla pequeña situada en el mar de Yamaguchi, pertenece a la ciudad de Kochi en Japón. Es conocida por su belleza natural, incluyendo playas, montañas y parajes tranquilos, además de su rica historia y también por lo que se denomina «derbi de los gatos». Este evento atrae a numerosos amantes de los felinos. Los japoneses la conocen como «Neko no shima», lo que vendría a significar: isla de los gatos.
Uno de los puntos más destacados de la isla es también el templo Aoshima, que es conocido por su arquitectura típica japonesa. Los visitantes suelen ir buscando naturaleza, desde paseos en bicicleta hasta eventos relacionados con la vida marítima. Y, por supuesto, gatos. Si te gustaría saber más sobre razas, puedes leer sobre razas de gatos extrañas y exóticas.

¿Porqué hay tantos gatos en la isla?
El motivo principal de que haya tantos gatos puede resultar poco atractivo y sencillo: no tienen depredadores. Los gatos de la isla, con el paso de los años, al no tener amenazas de depredadores y por tanto sentirse seguros comenzaron a reproducirse en libertad en la isla. Para conocer más sobre la importancia de su alimentación, se puede leer sobre qué pueden comer los gatos.
Pero, si este fuera el único motivo, quizá no estaríamos escribiendo este artículo. Las leyendas son algo que nos encantan y Aoshima tiene una que cuenta que hubo una gran cantidad de ratas y ratones en la isla. Para combatir aquella plaga, la gente que residía en la isla comenzó a dejar a los gatos sueltos. Aquello les salvaría de los roedores, algo fundamental ya que la economía principal es la pesquera. Con el paso de los años, los gatos se convirtieron en un símbolo más de la isla, atrayendo la visita de amantes de los felinos y curiosos.
La vida en la isla puede llegar a ser dura para los gatos porque faltan recursos de manera natural, pero los residentes locales y los visitantes se encargan de alimentar a los felinos para que no les falte de nada. También son ellos los encargados de cuidar su salud, lo que hace que la población siga creciendo. Además, es interesante conocer que los gatos pueden ser propensos a enfermedades, por lo que es recomendable aprender a reconocer infecciones en gatos.
Ha día de hoy quien visita Aoshima puede disfrutar del paraje natural, de su tranquilidad y del ronroneo de los gatos que ya son parte de la cultura local. Las tiendas de la isla ya los incluyen en sus recuerdos o venden productos relacionados con ellos.
Los habitantes están contentos con los gatos y esto refleja una muestra de convivencia entre humanos y animales, así como los cambios demográficos que se van sucediendo en algunos lugares. Pero además, los felinos atraen a multitud de visitantes, aumentando la economía de la isla.
Mucha gente se desplaza a la isla con la intención de fotografiar a la gran cantidad de gatos que caminan, duermen y habitan cada uno de los rincones del lugar. Su presencia ha revitalizado el interés por la isla siendo un destino cada vez más popular, ya que en realidad allí residen a día de hoy unos pocos ancianos. Los visitantes, en ese sentido, se han vuelto necesarios para el mantenimiento de la isla y todos sus habitantes.
Otras islas de Japón con curiosos habitantes del mundo animal
Isla conejos
Okunoshima, es una isla conocida como «isla de los Conejos», ya que viven allí una gran cantidad de conejos salvajes. Estos animales están acostumbrados a los seres humanos y suelen ser amigables. Ellos son los responsables de que una gran cantidad de turistas quiera acercarse a la isla.
Sin embargo, Okunoshima, tiene mucho más que conejos salvajes en sus calles. Durante la Segunda Guerra Mundial fue el lugar donde se dispuso una instalación de armas químicas. Tiene un trasfondo histórico complejo e interesante que muchos turistas disfrutan explorando.
Isla ciervos

Nara es una famosa ciudad donde deambulan ciervos libremente. La gente puede darles de comer y los animales están acostumbrados a pedir comida con una reverencia. Miyajima es otra isla donde los ciervos se consideran sagrados y son parte del entorno natural, aunque sea mucho menos conocida que Nara. Ambas ubicaciones son perfectas para aquellos interesados en conocer más sobre la interacción entre humanos y animales.
Las islas con gatos, conejos y ciervos son un gran atrayente de visitantes tanto del propio país como extranjeros, y es que la convivencia y la interacción con estas especies es algo increíble. Debemos recordar, eso sí, que son animales que se han adaptado con perfección a la convivencia con los humanos y que a día de hoy tendrían dificultades para vivir sin el sustento de los residentes locales y los visitantes que llegan.