El llamado Año Gaudí se ha planteado como una gran conmemoración internacional que gira en torno a la figura de Antoni Gaudí, coincidiendo con el centenario de su fallecimiento. La efeméride implicará a varias ciudades de España con una relación directa con su legado, desde Barcelona hasta León, Astorga, Comillas, Reus o Palma.
Más allá de las grandes palabras, el programa busca que el público vuelva a mirar con otros ojos los edificios y espacios diseñados por Gaudí, contextualizando su obra en el marco de la arquitectura contemporánea y de los grandes debates urbanos actuales. Todo ello se enmarca, además, en un año en el que Barcelona ejerce como capital mundial de la arquitectura, lo que amplifica el impacto simbólico y mediático de la celebración.
Una efeméride que une ciudades y aniversarios

El Año Gaudí se ha configurado como una conmemoración coral de alcance nacional e internacional en la que participan ciudades estrechamente ligadas a su obra. Barcelona, León, Astorga y Comillas, junto con Palma y Reus, se presentan como los principales focos de actividad, al concentrar algunos de los proyectos más significativos del arquitecto.
Esta efeméride coincide también con otros hitos relevantes para la arquitectura y el patrimonio. En el mismo periodo, Barcelona ostenta la capitalidad mundial de la arquitectura, un reconocimiento que atraerá a miles de profesionales y reforzará el papel de la ciudad como laboratorio de reflexión sobre el urbanismo del futuro. Además, se recuerda el 30.º aniversario del Premio Pritzker concedido a Rafael Moneo y se enmarca el contexto patrimonial europeo con el peso de catedrales como la de Burgos, aunque el foco del programa específico del Año Gaudí se mantiene centrado en la figura del arquitecto de Reus.
El objetivo de fondo es que, a partir de este conjunto de aniversarios, se impulse una conversación más amplia sobre cómo se relacionan arquitectura, memoria histórica y vida cotidiana en las ciudades europeas. En ese diálogo, la obra de Gaudí, con su mezcla de técnica, espiritualidad y experimentación formal, ocupa un lugar central.
El legado arquitectónico de Gaudí en Cataluña
Buena parte del programa del Año Gaudí gira en torno a sus catorce edificios situados en Cataluña, que dibujan un mapa muy preciso de su evolución creativa. Entre ellos destacan la Cripta de la Colonia Güell, la Casa Batlló, la Casa Vicens, el Palau Güell y el Park Güell, obras que muestran desde sus primeras aproximaciones al modernismo hasta su lenguaje más maduro y personal.
En este listado se incluyen también la Casa Calvet, el Colegio Teresiano, los Pabellones de la Finca Güell, la Torre Bellesguard, el Portal de la Finca Miralles y la Nau Gaudí, menos presentes en los circuitos turísticos masivos pero fundamentales para comprender la evolución de su pensamiento estructural y decorativo. Todas ellas serán objeto de itinerarios, visitas especializadas y actividades divulgativas a lo largo del año.
El núcleo simbólico de la conmemoración se concentra, como es lógico, en la Casa Milà (La Pedrera) y el templo expiatorio de la Sagrada Familia. Esta última, auténtico emblema de la ciudad de Barcelona, se convertirá en una de las grandes protagonistas del calendario, no solo por las celebraciones litúrgicas y culturales previstas, sino también por los avances constructivos que marcarán un antes y un después en la historia del templo.
Completa el mapa catalán el Primer Misterio de Gloria del Rosario Monumental de Montserrat, una pieza menos conocida para el gran público pero de enorme interés para entender la dimensión religiosa y simbólica del trabajo de Gaudí, muy presente en los actos conmemorativos organizados por distintas instituciones culturales y eclesiales.
Las cuatro grandes obras de Gaudí fuera de Cataluña
El Año Gaudí también pone un especial énfasis en difundir su obra fuera del ámbito catalán, donde se conservan cuatro edificios clave. En el norte de España, el Capricho de Comillas (Cantabria) se ha convertido en un reclamo turístico consolidado y en uno de los ejemplos más claros de cómo Gaudí experimentó con la pintura modernista, el color y la cerámica en un entorno residencial.
En Castilla y León, el protagonismo recae en la Casa Botines, en León, y el Palacio Episcopal de Astorga. La Casa Botines, hoy reconvertida en museo y espacio cultural, mostrará durante el Año Gaudí nuevas lecturas de su arquitectura, reforzando su papel como icono modernista en pleno centro urbano. Por su parte, el Palacio Episcopal de Astorga, de carácter casi neomedieval, se presenta como un ejemplo singular de la capacidad del arquitecto para reinterpretar el gótico desde una perspectiva muy personal.
Completa este conjunto la intervención de Gaudí en la Seu de Palma, en Mallorca, donde el arquitecto llevó a cabo una reforma litúrgica y artística de gran audacia para la época. Aunque parte de su proyecto no llegó a materializarse por completo, el programa conmemorativo recupera esa intervención como muestra de su voluntad de integrar arte sacro, luz natural y experimentación espacial en un único lenguaje.
Reus inaugura el Año Gaudí con un espectáculo sobre hielo
La ciudad de Reus, lugar de nacimiento de Antoni Gaudí, ha decidido abrir el calendario de actos con un evento que combina espectáculo, deporte y divulgación cultural. El Pabellón Olímpico de Reus acoge el montaje de patinaje artístico «Trencadís: De la natura a la llum», concebido como gran gala inaugural del Año Gaudí.
Este espectáculo, impulsado por el Ayuntamiento de Reus y la Real Federación Española de Patinaje, con la colaboración de la Diputación de Tarragona y el Consejo Superior de Deportes, propone un recorrido escénico por la vida y el imaginario gaudiniano. Sobre el hielo se entrelazan coreografías, música y proyecciones visuales inspiradas en el trencadís y en los motivos naturales que tanto marcaron su obra.
El elenco está formado por patinadoras y patinadores de primer nivel del ámbito estatal, entre ellos integrantes de las selecciones española júnior y sénior, campeones de Europa y del mundo, así como antiguos deportistas de referencia internacional. Todos ellos cuentan con el apoyo de clubes de Reus y de otras localidades del entorno, que se implican en distintos momentos del montaje.
La dirección artística y técnica recae en Oscar Molins, Manel Villarroya y Carles Gasset, respaldados por un equipo especializado en comunicación, producción y escenografía. A la función principal se suman actividades complementarias como sesiones de fotos y firma de autógrafos con los deportistas, acciones de merchandising oficial y una jornada de tecnificación dirigida a jóvenes patinadores y patinadoras.
Las entradas se ponen a disposición del público tanto de forma anticipada como el mismo día del espectáculo en el propio pabellón, si bien se recomienda la compra previa ante la previsión de una asistencia elevada. Con este formato, Reus busca acercar la figura del arquitecto a públicos que quizá no se sienten tan próximos a la arquitectura, utilizando el deporte y la puesta en escena como puerta de entrada.
Barcelona, epicentro del Año Gaudí y capital mundial de la arquitectura
Durante casi todo el año, Barcelona ejercerá un doble papel: por un lado, será el escenario principal del Año Gaudí; por otro, desarrollará el programa asociado a su designación como capital mundial de la arquitectura. Ambas agendas se cruzan en numerosos puntos, generando una intensa actividad cultural, académica y ciudadana.
Entre febrero y diciembre, se han previsto más de 75 espacios repartidos por toda la ciudad —museos, mercados, bibliotecas, plazas y calles— en los que se organizarán exposiciones, conferencias, instalaciones temporales y acciones participativas. En este contexto, la figura de Gaudí se utiliza tanto como referencia histórica como punto de partida para reflexionar sobre la ciudad del futuro y los retos de sostenibilidad, movilidad y vivienda.
Uno de los hitos del calendario será el Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos, previsto entre el 28 de junio y el 2 de julio, con una participación estimada de 10.000 profesionales de todo el mundo. La celebración del congreso en Barcelona, en pleno Año Gaudí, refuerza el posicionamiento de la capital catalana como foro internacional de debate arquitectónico.
Las actividades de la capital mundial de la arquitectura dejarán como rastro tangible una maqueta a gran escala de la Barcelona de 2035, que se instalará en la antigua sede de la editorial Gustavo Gili, en la calle Rosselló. Esta pieza servirá como herramienta de reflexión y divulgación sobre las posibles transformaciones urbanas de la ciudad en las próximas décadas.
Dentro de ese ecosistema de eventos, los responsables del programa del Año Gaudí insisten en la idea de un homenaje colectivo al arquitecto, en el que se combine la visita a sus obras con el análisis crítico de su influencia y la comparación con otros modelos arquitectónicos contemporáneos.
Sagrada Familia: símbolo espiritual y foco del programa
Uno de los ejes principales del Año Gaudí es, sin duda, la Sagrada Familia. El templo expiatorio, que recibe cada año millones de visitantes, se sitúa en el centro de la programación tanto por su condición de obra magna del arquitecto como por los avances constructivos previstos para este periodo.
La conmemoración del centenario se vincula a un amplio programa bajo el lema «Sagrada Familia 2026. El sueño de un genio», declarado de excepcional interés público. Entre las actividades previstas figuran una misa solemne, diversas publicaciones, exposiciones específicas, un concierto del Orfeón Catalán y la organización de un congreso mundial de arquitectura que tomará la basílica como caso de estudio.
Desde el punto de vista arquitectónico, uno de los hitos más esperados es la culminación de la Torre de Jesucristo, que llevará la altura del templo hasta los 172 metros, redefiniendo de forma notable el perfil urbano de Barcelona. Paralelamente, se avanzará en el proyecto de la Fachada de la Gloria, para la que la junta constructora encargó propuestas a tres reconocidos artistas: los españoles Miquel Barceló y Cristina Iglesias y el mexicano Javier Marín. De sus proyectos deberá salir la solución definitiva para completar la parte más simbólica del conjunto, cuya puerta central es obra de Josep Maria Subirachs.
En el ámbito social, la entidad que gestiona el templo ha anunciado descuentos del 50 % para los residentes en Barcelona durante todo el año, una medida con la que se busca facilitar el acceso de la población local a un monumento marcado por la presión turística. Esta decisión se interpreta también como un gesto de aproximación a la ciudadanía en un momento especialmente cargado de eventos.
Una vida marcada por la fe y un final trágico
La conmemoración del Año Gaudí no se limita a repasar su trayectoria profesional: también recupera la dimensión biográfica y espiritual del arquitecto. Nacido en Reus el 25 de junio de 1852, Gaudí fue un hombre de profunda religiosidad, algo que atraviesa buena parte de sus proyectos, especialmente los de carácter sacro.
En el plano eclesial, su figura ha cobrado una relevancia especial tras ser declarado venerable por el Papa Francisco el 14 de abril de 2025, paso significativo en el proceso que podría abrir, en el futuro, su causa de beatificación. Este reconocimiento ha hecho que muchos de los actos programados en torno a la Sagrada Familia y a su memoria tengan también un componente litúrgico y espiritual muy marcado.
El Año Gaudí recuerda igualmente las circunstancias de su muerte, el 10 de junio de 1926, tras ser atropellado por un tranvía cuando se dirigía, como hacía a diario, a la iglesia de Sant Felip Neri para orar. El accidente tuvo lugar en la Gran Via de les Corts Catalanes, entre las calles Girona y Bailén, cuando el arquitecto, ya anciano y concentrado en sus pensamientos, trató de esquivar otro vehículo y terminó siendo arrollado por un tranvía de la línea 30.
Los testimonios de la época describen cómo Gaudí fue atendido por transeúntes y trasladado al Hospital de la Santa Cruz, donde ingresó sin ser identificado de inmediato. Las lesiones —fracturas costales, traumatismo craneoencefálico y diversas contusiones— resultaron muy graves y, pese a la intervención de los médicos, el arquitecto falleció tres días después. Su entierro, con el féretro trasladado hasta la Sagrada Familia, se convirtió en un multitudinario acto ciudadano.
Sus restos reposan en la cripta de la Sagrada Familia, concretamente en la capilla de la Virgen del Carmen. Muchos de los visitantes del templo desconocen este detalle, que el programa conmemorativo intenta visibilizar mediante actividades explicativas y recordatorios históricos, subrayando la fuerte conexión entre la biografía del arquitecto y su gran proyecto vital.
El papel de León, Astorga y Comillas en el Año Gaudí
Dentro de la proyección estatal del Año Gaudí, León, Astorga y Comillas desempeñan un papel muy destacado. En estas localidades se conservan tres de las obras más singulares del arquitecto fuera de Cataluña, cada una de ellas con un programa propio de actividades, visitas guiadas y propuestas divulgativas adaptadas a su contexto.
En León, la Casa Botines se ha consolidado como un gran referente del modernismo en el noroeste peninsular. El edificio, hoy reconvertido en museo y centro cultural, ha preparado para este año rutas temáticas, exposiciones temporales y acciones educativas que exploran tanto el diseño original de Gaudí como las sucesivas transformaciones del inmueble y su función actual en la ciudad.
En Astorga, el Palacio Episcopal se presenta como uno de los edificios más llamativos de su silueta urbana. El programa del Año Gaudí allí se centra en explicar la carga simbólica y espiritual del proyecto, así como el contexto histórico en el que se encargó la obra y las complejas relaciones institucionales que marcaron su construcción. Se prevén, asimismo, actividades orientadas a público familiar y escolar para acercar el lenguaje formal gaudiniano a nuevas generaciones.
Por su parte, en la localidad cántabra de Comillas, el Capricho refuerza su oferta de visitas y experiencias culturales vinculándolas expresamente a la efeméride. La idea es integrar a los visitantes en una red más amplia de itinerarios gaudinianos por España, de manera que quienes se interesen por uno de los edificios terminen descubriendo, poco a poco, el conjunto de su obra repartida por el territorio.
Un año para mirar de nuevo a Gaudí
El despliegue de actos, exposiciones, congresos, espectáculos y visitas que conforman el Año Gaudí configura un calendario denso y variado que combina la alta divulgación académica con propuestas más populares. La suma de todos estos eventos convierte la efeméride en una oportunidad para revisar la figura del arquitecto desde múltiples ángulos: el estrictamente artístico y técnico, el espiritual, el biográfico y el urbano.
La implicación de ciudades como Barcelona, Reus, León, Astorga, Comillas y Palma, junto con instituciones culturales, eclesiales y académicas, contribuye a que la celebración trascienda la mera repetición de tópicos. El énfasis en recorrer sus edificios, reinterpretar sus aportaciones y debatir su influencia en la arquitectura contemporánea sitúa la obra de Gaudí en diálogo con los desafíos actuales de las ciudades europeas.
Este año conmemorativo aspira a que tanto el público local como los visitantes internacionales vuelvan a detenerse ante las fachadas, interiores y espacios diseñados por Gaudí con una mirada más atenta, entendiendo mejor el contexto en el que fueron concebidos y las preguntas que todavía hoy plantean sobre la relación entre arte, fe, técnica y vida urbana.
