Animales Mamíferos: Tipos, Características y Ejemplos

Los mamíferos son aquel grupo de animales vertebrados que se distinguen porque sus hembras cuentan con glándulas mamarias para dar alimento a sus crías. Los animales mamíferos conforman la clase animal más abundante y con mayor distribución en todo el planeta, y es la más estudiada gracias a que los humanos son parte de ese grupo.

Animales mamíferos

Los Animales Mamíferos

Los mamíferos (Mammalia) están clasificados dentro de la clase de vertebrados de sangre caliente, cuya característica diferenciadora es la posesión de glándulas mamarias con las que produce leche para alimentar a sus crías. La mayor parte de ellos son vivíparos (exceptuando a los monotremas: ornitorrinco y equidnas).

Se clasifican como la clasificación científica o grupo de especies descendientes de un ancestro común (taxón monofilético o clado), esto es, todas descienden de un mismo antepasado que data posiblemente de fines del período Triásico, más de 200 millones de años atrás.

Son parte del clado sinápsidos, que incorpora igualmente muchos «reptiles» vinculados con los mamíferos, como pelicosaurios y cinodontos. En la actualidad se han reconocido unas 5.486 especies, siendo 5 de ellas monotrematas, 272 marsupiales​ y las demás, 5.209 placentarios. Como teriología, mastozoología o mamiferología es conocida la disciplina científica dedicada al estudio de los mamíferos.

Características de los Animales Mamíferos

Es muy diversa la agrupación de seres vivos que conforman a los mamíferos pese al moderado número de variedades que lo constituyen si se compara con otros taxones del reino animal o vegetal. El estudio científico de los mamíferos es sobradamente el de mayor profundidad en el campo de la Zoología, indudablemente debido a la pertenencia de la especie humana a él. Es tal la heterogeneidad de la clase de los mamíferos que para un inexperto sería difícil determinar claramente cual especie es mamífero y cuál no.

Para esclarecer con un ejemplo esta variedad fenotípica, anatomo-fisiológica y etológica es suficiente con asociar algunas de sus variedades, como el ser humano (Homo sapiens), un canguro rojizo (Macropus rufus), una chinchilla (Chinchilla lanigera), una ballena de color blanco (Delphinapterus leucas), una jirafa (Giraffa camelopardalis), un lémur de cola de anillos (Lemur catta), un jaguar (Panthera onca) o los murciélagos («Chiroptera»).

Animales mamíferos

La clase de los mamíferos es una agrupación monofilética, ya que todos sus integrantes comparten una sucesión de variaciones evolutivas únicas (sinapomorfías) que no se consiguen en ninguna otra variedad animal que no es parte de dicha clase:

  • Cuenta con glándulas sudoríparas, alteradas como glándulas mamarias, con la capacidad de segregar leche, sustancia con el que se proveen todas las crías de mamíferos. Esta es su particularidad primordial, de la que proviene su nombre de mamíferos.
  • La mandíbula está constituida apenas por el hueso dentario, cualidad única y exclusiva de toda esta clase, conformando el principal atributo que sirve para reconocer al grupo.
  • Cuenta con siete vértebras en el segmento cervical de su espina dorsal; rasgo biológico que se halla presente en especies tan dispares como el ratón, la jirafa, el ornitorrinco o la ballena azul.
  • La coyuntura de la mandíbula con el cráneo tiene lugar entre el dentario y el escamosal, peculiaridad igualmente única y exclusiva de esta clase.
  • Cuentan con tres huesos en el oído medio: martillo, yunque y estribo, exceptuando a los monotremas, cuyo oído es reptiliano.
  • Los mamíferos cuentan con pabellones del oído, a excepción de ballenas, delfines y otros que hacen vida en el agua y que, en su evolución, quizás los han perdido por causas hidrodinámicas.
  • Esta clase es la única especie animal actual con pelaje presente a través de todas las fases de su existencia, y todas las especies, en mayor o menor grado, lo poseen (aunque sea en estado embrionario).
  • Así como sus primitivos ancestros, los mamíferos actuales cuenta con solamente un par de fosas temporales en el cráneo, en contraste a los diápsidos (dinosaurios, reptiles actuales y aves), que poseen dos pares, y de los anápsidos (tortugas), que no cuentan con ninguno.
  • Sumado a esta distinción esquelética, y de otras de menor significancia (como la relevancia del hueso dentario en la quijada de abajo y la capacidad que detentan los dientes de ejecutar diferentes funciones o condición heterodonta), los rasgos primordiales de los mamíferos son la presencia de pelaje y de glándulas de la piel.

Pero pese a estas y otras semejanzas que no definen a una clase, su variedad es tal que son más numerosas las disparidades existentes, particularmente en lo referente al aspecto exterior.

Origen y Evolución

Los mamíferos de la actualidad provienen de los sinápsidos originarios, agrupación de tetrápodos amniotas que empezó a aparecer a inicios del Pérmico, unos 280 millones de años atrás, y mantuvieron su predominancia sobre los «reptiles» terrestres hasta unos 245 millones de años (inicios del Triásico) atrás, cuando comenzaron a descollar los primeros dinosaurios. Motivado a su supremacía competitiva, estos últimos ocasionaron la desaparición de la mayor parte de los sinápsidos.

Sin embargo, algunos supervivieron y sus sucesores, los mammaliaformes, se transformaron a posteriori en los mamíferos iniciales auténticos hacia finales del Triásico, unos 220 millones de años atrás. Los mamíferos de mayor antigüedad conocidos son, de un lado los multituberculados y por el otro los australosfénidos, agrupaciones que se remontan al Jurásico Medio.​

Sin embargo, ha de tenerse presente que la organización mamaliana, tras un éxito inicial en el Pérmico y el Triásico, fue reemplazada casi totalmente, en el Jurásico y el Cretácico (por unos 100 millones de años), por los reptiles diápsidos (dinosaurios, pterosaurios, cocodrilos, plesiosaurios, ictiosaurios mosasaurios y pliosaurios), y no fue hasta la colisión del meteorito que provocó la desaparición en masa del Cretácico-Terciario cuando los mamíferos se hicieron diversos y lograron su papel predominante.

El aprovechamiento de los recursos sin tener que rivalizar con animales de mayor tamaño implicaba adaptarse a áreas inhóspitas de clima regularmente frío, a rutinas nocturnas, igualmente con bajas temperaturas y a lo que se agregaba la poca iluminación.

A lo extenso de la historia evolutiva de los mamíferos ocurren una sucesión de hechos que van a definir la obtención de los rasgos que caracterizan a la clase. La característica homeotérmica, esto es, de regularizar su temperatura del cuerpo, es indudablemente la cualidad que posibilita a los mamíferos un mundo sin competencia y abundante en recursos de alta nutrición. Fue merced a ella que pudieron ocupar regiones frías y particularmente, emprender actividades nocturnas.

El crecimiento capilar que sirvió para proteger al cuerpo de la pérdida calorífica y el desarrollo de una visión apta para escasa luminosidad fueron los otros dos eventos que ayudaron en la ocupación de estos nichos ecológicos hasta entonces sin presencia de animales superiores. Las adecuaciones del esqueleto fueron el paso inicial para lograr mayor efectividad energética fundamentada en el aumento del aprovechamiento de los recursos y en la reducción del gasto.

El cráneo va tornándose más efectivo, ya que su masa se reduce mientras conserva resistencia y hace más simples sus estructuras a la vez que posibilita el desarrollo y efectividad de los músculos agregado a un incremento cerebral (cerebro) y mayor capacidad intelectual.

Las alteraciones del cráneo además implican la conformación de un paladar secundario, la constitución del encadenamiento óseo del oído medio y el que las piezas dentales se especializaran. La mandíbula se conforma a partir de un único hueso (el dentario) y este es el primordial rasgo para concluir si el fósil de un animal es parte de la clase de los mamíferos, a causa de la típica pérdida de tejidos blandos a través de la fosilización.

Los miembros dejan progresivamente de articularse a los lados del tronco para hacerlo por abajo. De esta manera, a la vez que incrementa la movilidad del animal, reduce el gasto energético al hacer inferiores los requerimientos para la locomoción y el sostenimiento del cuerpo erguido.

De su lado, la preñez interna de las crías y el poder suministrarles a esta el sustento para la edad inicial sin tener que buscarlo (leche), posibilitó mayor libertad de desplazamiento a las madres y con ello un progreso en su capacidad de sobrevivencia tanto particular como de la especie.

A través de todas estas modificaciones evolutivas se vieron envueltas todas y cada una de las configuraciones orgánicas, así como los procesos fisiológicos. El aparataje biológico al especializarse solicitaba mayor efectividad en la respiración y la digestión, fomentando el mejoramiento de los sistemas circulatorio y respiratorio con respecto a la efectividad fisiológica, y el del digestivo para lograr un mayor beneficio nutritivo de los alimentos. Estos fueron otros de los éxitos alcanzados por estos animales a través de su evolución.

El aparato nervioso central fue obteniendo un tamaño y organización histológica desconocido en otros animales, y la ausencia de iluminación a que se confrontaban las especies nocturnas se vio resarcida con el desarrollo de los otros sentidos, en particular del oído y el olfato. La totalidad de estos acontecimientos evolutivos fueron alcanzados en varios centenares de millones de años, tras los que los mamíferos hemos logrado controlar la vida sobre La Tierra.

Teoría Evolutiva de los Mamíferos

La tesis de que los mamíferos evolucionaron de los reptiles al parecer es unánimemente admitida, señalándose que su desarrollo fue para el aprovechamiento de nichos ecológicos a los que previamente era imposible adaptarse. Su evolución a partir de los sinápsidos («reptiles mamiferoides») sucedió de forma progresiva a través de unos 100 millones de años entre el Pérmico Medio y el Jurásico Medio, teniendo lugar una grandiosa explosión de especies en el Triásico Medio.

Su cualidad homeotérmica fue el punto de partida de este gradual proceso. Al conseguir los originarios antepasados de los mamíferos regular su temperatura corporal, pudieron ocupar zonas geográficas en las cuales las bajas temperaturas imposibilitaban la sobrevivencia de variedades ectotermicas (de sangre fría), logrando de esta manera adoptar costumbres nocturnas y beneficiarse de los recursos alimenticios que antes estaban fuera del alcance de sus antecesores.

Para tal fin tuvieron que alterar sus estructuras y funcionalidades, por un lado para la preservación e intercambio de calor con el medio, y por el otro para adecuarse al entorno nocturno. El desarrollo de un tejido complejo que los protegiese, de un sistema locomotor con capacidad de economizar energía durante el desplazamiento y reducir el área corporal, y de los órganos sensoriales para mejorar las capacidades esenciales fue el paso inicial para comenzar a controlar los nuevos ecosistemas.

Al incrementar la movilidad se hacía necesario economizar energía, para lo cual desarrollaron un sistema digestivo más complejo y eficiente, que al mismo tiempo que reducía el tiempo de digestión aumentaba el nivel en que se aprovechaban los alimentos. Por este motivo, el sistema circulatorio se tornó más potente y especializado llevando con él la mejora del respiratorio, que incrementó su volumen y suficiencia de intercambio de oxígeno.

En este encadenamiento de transformaciones, la totalidad de los aparatos y sistemas orgánicos fueron evolucionando y especializándose por un prolongado lapso de más de ciento sesenta millones de años. Como resultado de la trascendental extinción de los dinosaurios (con excepción de sus descendientes, las aves) a fines de Cretácico, unos 65 millones de años atrás y luego de un período provisional en el cual predominaron aves gigantes (Gastornis), los mamíferos terminaron por imponerse en el Cenozoico.

Comportamiento Social

Asimismo los elevados requerimientos energéticos de estos animales supeditan su comportamiento que, si bien cambia de manera sustancial de unas especies a otras, usualmente tiene como objetivo el ahorro de energía para sustentar la temperatura del cuerpo.

Al tanto que los mamíferos que pueblan las regiones frías del mundo tienen que impedir la pérdida de calor corporal, los que viven en climas secos y calientes orientan sus esfuerzos a eludir sobrecalentarse y deshidratarse. La conducta de todos ellos, por ende, va encauzada a sustentar el equilibrio fisiológico, pese a las condiciones del ambiente.

Los mamíferos, usualmente están presentes en toda clase de formas de vida: hay variedades de hábitos arborícolas y otras terrestres, hay mamíferos únicamente acuáticos y otros anfibios, e inclusive aquellos que pasan su existencia bajo tierra cavando galerías en la arena. Los estilos para desplazarse igualmente son variados, por lo que: unos nadan, y los demás vuelan, corren, saltan, trepan, reptan o planean.

Asimismo la conducta social es muy distinta entre las especies: los hay que viven a solas, otros lo hacen en pareja, en pequeñas agrupaciones familiares, en colonias de mediano tamaño e inclusive en enormes manadas de millares de sujetos. Por otra lado, manifiestan su actividad en diferentes instantes del día: diurnos, nocturnos, crepusculares, vespertinos e inclusive aquellos como el yapok (Chironectes minimus) que al parecer no muestran ritmo circadiano.

Anatomía y Fisiología de los Animales Mamíferos

Ya se han enfatizado los aspectos sinapomórficos de la clase de los mamíferos. Todas sus especies los presentan y son adicionalmente exclusivos de la clase:

  • El dentario como exclusivo hueso de la mandíbula, que se acopla con el escamoso en el cráneo.
  • Encadenamiento óseo del oído medio: martillo (malleus), yunque (incus) y estribo (stapes).
  • Pelaje en el área de su cuerpo.
  • Glándulas mamarias que producen de leche.
  • Siete vértebras presentes  en la porción cervical de la espina dorsal.

Los dientes están compuestos de sustancias que no son parte del sistema óseo, sino de la cobertura propia de un organismo o órgano, como la piel, las uñas y el pelo. La materia de la cual está conformada la masa del diente es el marfil o dentina, que generalmente está recubierto en el exterior de otro componente muy duro, el esmalte, al tanto que en la base del diente la cobertura exterior se compone de una tercera sustancia denominada cemento.

En los mamíferos los dientes se encuentran siempre encajados en los huesos del cráneo que comprenden la boca, los cuales son, arriba, un par de maxilares y un par de premaxilares, y abajo, una mandíbula o quijada, que se acopla de modo directo con la caja craneal.

Esta última, por su lado, empalma con la espina dorsal mediante un par de prominencias, o cóndilos existentes a uno y otro lado del orificio por el cual la médula espinal ingresa para juntarse con el encéfalo.

A pesar de que la cantidad de vértebras de la espina dorsal fluctúa mucho de acuerdo a las especies, son siete las cervicales o vértebras del cuello en todos los mamíferos excluyendo a los perezosos que pueden poseer hasta 10 y de los manatíes que únicamente cuentan con seis. Empero, sumado a ello, hay otras características afines a estas especies por las que podemos reconocerlas como parte del taxón:

  • A los mamíferos se les reconoce como la única clase animal que cuenta con un solo hueso en cada mandíbula, el dentario, acoplado de forma directa con el cráneo. Los huesos mandibulares de los reptiles, se convirtieron en dos de los tres huesos que conforman el encadenamiento óseo del oído, el martillo (articular) y el yunque (cuadrado). El estribo proviene del único hueso que muestran los reptiles en el oído, la columella.
  • Los dientes se han especializado en gran medida en virtud de los hábitos alimenticios, y son reemplazados por norma general, una vez en la vida (diphyodontia).
  • Hay un paladar secundario el cual cuenta con la capacidad de dividir el pase del aire hacia la tráquea del pase  de agua y alimentos a los órganos digestivos
  • El diafragma es una estructura de músculos que divide la cámara torácica de la abdominal y que ayuda en el desempeño digestivo y respiratorio. Únicamente se consigue en mamíferos y todas las especies lo tienen.
  • El corazón se divide en cuatro cámaras y en los adultos únicamente se encuentra desarrollado el arco aórtico izquierdo.
  • Los hematíes son células anucleares en la mayor parte de las variedades de mamíferos.
  • Los lóbulos cerebrales se encuentran bastante diferenciados y la corteza cerebral muy evolucionada, con pronunciadas protuberancias más manifiestas en especies con mayor aptitud intelectual.
  • A partir del mismo instante de la constitución del cigoto por los cromosomas sexuales, se determina el sexo: dos distintos en los machos (XY), dos idénticos en las hembras (XX).
  • La fecundación es interna en la totalidad de las especies.
  • Todas las variedades son endotérmicas, lo que quiere decir que pueden generar calor con su cuerpo, y, adicionalmente, la mayor parte son homeotérmicas, lo que significa que pueden conservar su temperatura dentro de un rango específico. Únicamente los monotremas muestras algunas limitaciones de esta capacidad.

Piel de los Animales Mamíferos

La piel, usualmente densa, está constituida por una capa exterior o epidermis, una capa interna o dermis y un estrato subcutáneo colmado de grasa cuya utilidad es para proteger contra las pérdidas de calor, ya que los mamíferos son especies homeotermas. En la piel se encuentran dos de las sinapomorfias de la clase mamífera: el pelaje y las glándulas mamarias.

La piel está comprometida de forma directa en la protección del animal, la facultad termorreguladora, la evacuación de productos de residuo, la comunicación animal y la producción láctea  (glándulas mamarias). Otros cuerpos cutáneos de materia córnea presentes en los mamíferos son las uñas, garras, cascos, pezuñas, cuernos y el pico de los ornitorrincos.

Aparato Locomotor

El sistema locomotor es la intrincada red de tejidos de diferente naturaleza que permiten el mantenimiento del cuerpo del animal y su desplazamiento.

Esqueleto Axial:

  • Cabeza: cráneo y mandíbula.
  • Columna Vertebral: vértebras cervicales, torácicas, lumbares, sacras y caudales o coxígeas.
  • Cámara Torácica: esternón y costillas.

Esqueleto Apendicular:

  • Cintura Escapular: clavícula y omóplatos o escápulas.
  • Miembros Anteriores: húmero, cúbito, radio, carpos, metacarpos y falanges.
  • Cintura Pélvica: ilion, isquion y pubis.
  • Miembros Posteriores: fémur, rótula, tibia, peroné, tarsos, metatarsos y falanges.

Sumado a ello hay otros cuerpos óseos como los huesos del aparato hioides (soporte de la lengua), del oído medio, el hueso peneano de ciertos carnívoros e inclusive los huesos cardíacos de ciertos bóvidos en los que se crea el nuevo material óseo para el cartílago cardíaco. Adicionalmente al sistema óseo, el aparato locomotor está constituido por el sistema muscular y el sistema articular.

Aparato Digestivo

El sistema digestivo está compuesto por un conducto de ingreso, o esófago, un tubo intestinal por cuyo extremo se desechan al exterior los residuos y un estómago, más un conjunto de glándulas adjuntas, donde las de mayor importancia son el hígado y el páncreas.

A excepción de algunos casos, antes del ingreso del alimento al sistema, éste es previamente preparado mediante la masticación, la cual es ejecutada por los dientes, que son órganos duros que protegen la boca y cuya cantidad y forma cambian notablemente de acuerdo la alimentación de cada especie.

En la mayor parte de los casos existen, ante todo, unos dientes cortantes, de nombre incisivos, seguidos por los colmillos, o caninos, los cuales son idóneos para el desgarre, y, finalmente, otros que son útiles para triturar y moler, que se llaman muelas o molares.

De modo general, los mamíferos cuentan con una sucesión de dientes en su juventud y más adelante son sustituidos por otros. El sistema digestivo de los mamíferos es un conjunto visceral tubular en el que los alimentos son sometidos a un profundo tratamiento para conseguir el mayor beneficio de sus nutrientes.

A través del tránsito digestivo desde que es ingerido hasta que se expulsa, el alimento se somete a un fuerte proceso de descomposición mecánica y química en el que participan una serie de órganos y tejidos concatenados de modo estratégico.

Esquema del Tránsito Digestivo:

  • Boca: masticación e insalivación con asimilación de pocos componentes.
  • Esófago: tránsito con poca asimilación.
  • Estómago: proceso digestivo a nivel mecánico y químico con asimilación parcial de nutrientes.
  • Intestino delgado: digestión mecánica y química (enzimática y bacteriana) con digestión cuantiosa de nutrientes.
  • Intestino grueso: digestión mecánica y química (bacteriana) con asimilación de agua y sales minerales, primordialmente.
  • Ano: Expulsión.

La fisiología y la anatomía de este sistema orgánico esta determinado en gran medida por la dieta del animal.

Aparatos Respiratorio y Circulatorio

Estos dos sistemas son los responsables del intercambio de gases y su repartición por todo el cuerpo. Los mamíferos inhalan el oxígeno del aire, el cual es aspirado mediante las vías respiratorias (boca, nariz, laringe y tráquea) y es distribuido por los bronquios y bronquiolos a todo el sistema sacular el cual está constituido por los alvéolos pulmonares.

La sangre proveniente de los tejidos acarrea dióxido de carbono y al llegar a los capilares alveolares, lo descarta a la vez que toma oxígeno. Éste será conducido de nuevo al corazón y de allí a todos los tejidos para proveerles el gas requerido para la respiración celular, retornando a trasladar el dióxido de carbono remanente hasta los pulmones.

El diseño y operación de todos estos órganos y tejidos está completamente sincronizado para hacer rentable el proceso, particularmente en variedades acuáticas o subterráneas en las que el suministro de oxígeno es restringido.

Sistema Nervioso y Órganos de los Sentidos

El aparato nervioso es un intrincado conglomerado de células, tejidos y órganos de gran especialización cuya misión es percibir estímulos de diversa índole, convertirlos en electro-químicos para conducirlos hasta el cerebro, descifrarlos aquí y enviar una respuesta que será comunicada de nuevo como señales electro-químicas hasta el órgano o tejido comprometido en su ejecución.

El sistema nervioso se encuentra esquematizado fundamentalmente así:

Sistema Nervioso Central:

  • Encéfalo: Cerebro, cerebelo y tronco del encéfalo.
  • Médula espinal.

Sistema Nervioso Periférico:

  • Nervios.
  • Ganglios neuronales.

Cada órgano de los sentidos, de su lado, es un cuerpo con abundantes terminaciones nerviosas que tiene la capacidad de descifrar los estímulos del exterior en información para vincular al individuo con su ámbito. De modo general, el olfato, el oído, la vista y el tacto son los de mayor importancia en los mamíferos, aunque en ciertas agrupaciones, otras sensibilidades como la ecolocalización, la magnetosensibilidad o el gusto cuentan con mayor relevancia.

Reproducción

En la generalidad de los mamíferos está presente la separación de sexos y la reproducción es de naturaleza vivípara, excluyendo a la agrupación de los monotremas, que es ovípara. La evolución del embrión va acompañada de la conformación de una sucesión de anexos embrionarios, como son el corion, amnios, alantoides y el saco vitelino.

El vello del corion, en conjunto con el alantoides, se pegan a la pared del útero dando lugar a la placenta, la cual queda unida al embrión mediante el cordón umbilical, y es por medio de él por el cual circulan las sustancias provenientes del cuerpo materno al feto.

El lapso de gestación y la cantidad de crías por camada cambian mucho de acuerdo a los grupos. Regularmente, al ser más grande el tamaño del animal, más prolongado es el lapso de gestación y menor la cifra de crías. La mayoría de los mamíferos procuran a sus hijos atenciones paternales.

Finalmente, es igualmente típico de los mamíferos su forma de reproducirse. No obstante ciertas especies son ovíparas, esto es, el óvulo fertilizado emerge al exterior conformando un huevo, en la enorme mayoría, el embrión evoluciona en el interior del cuerpo de la madre y nace en una condición relativamente avanzada. De allí proviene una clasificación inicial del grupo en mamíferos que aovan (poner huevos) y mamíferos vivíparos.

Al segundo grupo se les denomina terios, vocablo que deriva del griego clásico significando «animales», y a los que son ovíparos, prototerios, lo que quiere decir, «primeros animales», ya que los fósiles disponibles posibilitan suponer que los mamíferos primigenios que emergieron en el mundo eran parte de esta categoría.

Aún dentro de los terios se ha de diferenciar entre aquellos mamíferos cuyos hijos nacen en una condición precaria de desarrollo por lo que han de pasar cierto tiempo en la bolsa con que cuenta la hembra en la piel del vientre, y los otros en los que no se presenta tal singularidad.

Los que primero se indican son los metaterios (asimismo llamados marsupiales), lo que quiere decir, «los animales que llegan detrás», los que prosiguen a los prototerios, y los que aparecen en última posición son los euterios o mamíferos de placenta. En la clase a la cual nos dedicamos, estos conforman la gran mayoría.

Diversidad de los Animales Mamíferos

Únicamente al equiparar la especie animal de mayor importancia que ha existido, con su ballena azul (Balaenoptera musculus) de 160 toneladas de peso y con su murciélago de trompa de cerdo de Kitti (Craseonycteris thonglongyai), tenido como el mamífero más diminuto cuyos adultos solo pesan 2 gramos, podemos ver que la diferencia entre las masas corporales de la especies de mayor y menor volumen es de 80 millones de veces.

La gran capacidad de adaptación de los individuos que componen esta clase los ha conducido a poblar todos los ecosistemas del globo, lo que ha ocasionado una multiplicidad de distinciones anatómicas, fisiológicas y de conducta, transformándolos como  conjunto en una de las agrupaciones predominantes sobre La Tierra.

Han podido conquistar el manto verde de la selva y el subsuelo de los desiertos, los gélidos hielos polares y las templadas aguas tropicales, los irrespirables ambientes de las elevadas cumbres y las fructíferas y vastas sabanas y praderas.

Unos pueden reptar, otros saltar mientras que los demás pueden correr, nadar o volar. Gran parte de ellos son capaces de beneficiarse del más diverso repertorio de recursos alimenticios, al tanto que otros se especializan en específicos alimentos. Esta infinidad de circunstancias han obligado a estos animales a evolucionar adquiriendo una multiplicidad de formas, configuraciones, capacidades y desempeños.

Es curioso confirmar cómo en numerosos casos, especies muy alejadas entre sí, tanto geográfica como filogenéticamente, han seguido configuraciones morfológicas, cometidos fisiológicas y aptitudes de conducta parecidas. Esta peculiaridad es conocida como evolución convergente. La semejanza entre la cabeza de un lobo gris (Canis lupus, un placentario), y un tilacino (Thylacinus cynocephalus, un marsupial), es asombrosa, encontrándose ambas especies tan separadas filogenéticamente.

El erizo común de Europa (Erinaceus europaeus, placentario) y el equidna común (Tachyglossus aculeatus, monotrema) pueden desconcertar a cualquiera que no sea experto, ya que no solo han adquirido la misma configuración de defensa, sino que cuentan con morfologías idénticas para aprovechar recursos alimenticios semejantes.

Adaptación a Ambientes muy Diversos

La gran variedad de los mamíferos resulta de una excepcional facultad de adaptación que les ha posibilitado repartirse por gran parte de los ámbitos del planeta. Las prácticas desarrolladas por cada variedad para lograr adaptarse al medio progresaron de forma autónoma.

De tal manera que, al tanto algunas especies como el oso polar (Ursus maritimus) se cobijaron del frío con una espesa capa de pelaje que se observa blanco con el reflejo de la luz, otras como los pinnípedos o los cetáceos lo lograron produciendo una espesa capa de tejido graso debajo de su piel.

En otras ocasiones, variedades muy alejadas filogenéticamente acuden a mecanismos semejantes para su adaptación a circunstancias similares. La evolución de los pabellones auriculares del fénec (Vulpes zerda) y del elefante africano (Loxodonta africana) para aumentar el área de intercambio calórico y beneficiar la homeostasis es un evidente ejemplo.

El retorno al agua por parte de animales que eran únicamente terrestres es otra de las manifestaciones de la capacidad adaptativa de los mamíferos. Diferentes agrupaciones de la clase se han desarrollado de modo íntegramente autónomo para regresar al medio acuoso y aprovechar los nichos de mar y de río.

Por mencionar algunos ejemplos que expongan la versatilidad de los mecanismos que han desarrollado para adaptarse a la vida en el agua, dos órdenes cuyas variedades son precisamente acuáticas, Cetacea y Sirenia, las familias de carnívoros Odobenidae (morsa), Phocidae (focas) y Otariidae (osos y leones marinos), mustélidos como la nutria marina (Enhydra lutris) y otras variedades de río, roedores como el castor (Castor sp.) o la capibara (Hydrochoerus hydrochaeris), el desmán de los Pirineos (Galemys pyrenaicus), el hipopótamo (Hippopotamus amphibius), el yapok (Chironectes minimus), el ornitorrinco (Ornithorhynchus anatinus)…

Así como las aves y los desaparecidos pterosaurios, una agrupación de mamíferos, los quirópteros han tenido la capacidad de desplazarse por medio del vuelo activo. No únicamente han podido desarrollar configuraciones anatómicas indispensables como las alas, sino que igualmente han desarrollado adecuaciones fisiológicas que posibilitan el ahorro de energía contrarrestando de esta manera el enorme gasto que implica volar.

Estos animales, adicionalmente, al tener que desempeñarse en la más rigurosa oscuridad de la noche y en el interior de las cuevas, se han desarrollado optimizando el sistema de ecolocalización que les posibilita percibir con precisión el mundo que los circunda. Topos y otras especies excavadoras, primordialmente roedores, lagomorfos y ciertos marsupiales moran bajo tierra, algunos permaneciendo sepultados la mayor parte de su existencia.

Han logrado ocupar el espacio bajo tierra, pero la percepción del mundo externo, el desplazamiento subterráneo, las vinculaciones entre individuos y las necesidades nutritivas y respiratorias han sido algunas de los asuntos que han tenido que solucionar a lo extenso de su evolución, experimentando a través de ella importantes transformaciones y especializaciones indispensables.

Y dicha especialización transforma a su vez a estos animales en los de mayor poder y mayor vulnerabilidad. A todo lo extenso de su avance evolutivo, han sido muchas las especies, familias e inclusive órdenes íntegras las que se han extinguido al verse cambiado el entorno natural en el que se desempeñaban.

En consecuencia, hoy en día, tal vez otro mamífero, el Homo sapiens, ha sido el promotor directo o indirecto de que gran cantidad de otras especies hayan desaparecido. De tal manera que, el declive de los terrenos de caza vírgenes está ocasionando la desaparición del lince ibérico (Lynx pardina), el felino bajo mayor amenaza en el planeta, la deforestación indiscriminada está por ocasionar la extinción del panda gigante (Ailuropoda melanoleuca) o la incorporación de variedades foráneas como gatos, perros o zorros, con los gatos marsupiales de Australia.

Papel Ecológico

Es tan dificultoso tratar de resumir el rol ecológico que desempeñan las casi 5.000 variedades de mamíferos como tratar de hacerlo en relación a todos los seres vivientes y su ambiente. La variedad de ecosistemas ocupados, conductas biológicas y sociales así como anatomía y adecuaciones morfológicas de todos ellos, ocasiona una versatilidad ignorada en cualquiera otro agrupación animal o vegetal sobre el planeta, pese a ser el grupo menos cuantioso en cuanto a diversidad.

Por otro lado los elevados requerimientos energéticos exigidos por la necesidad de conservar constante su temperatura corporal restringen notoriamente los alcances que tienen las interacciones de estas especies sobre el entorno. De modo general, se considera que los depredadores tiene un enorme impacto sobre el número de sus presas, que en elevada cifra son otras variedades mamíferas, al tanto que justamente estas pueden suponer en ciertos casos la base alimenticia de muchas otras.

Existen especies que con pocos individuos ocasionan interacciones ecológicas de gran envergadura como sucede con los castores y los cursos de agua que frenan, al tanto que otras, lo que significa una inmensa presión es la  cantidad de ejemplares que llegan a congregarse como es el caso de las enromes manadas de herbívoros de las praderas o sabanas. Una consideración aparte es la interacción desempeñada por los humanos sobre la totalidad y cada uno de los ecosistemas, poblados o no por él.

Distribución Geográfica

Se considera a los mamíferos como los únicos animales con capacidad de repartirse por casi toda la superficie terrestre, excluyendo a las gélidas tierras de la Antártida, a pesar de que ciertas especies de foca pueblen sus costas. En el lado opuesto, el área por la cual se distribuye la foca híspida (Pusa hispida) llega a las cercanías del Polo Norte.

Otra excepción es la constituida por las islas remotas, distanciadas de las costas continentales en las que únicamente se presentan casos de especies llevadas por el hombre, con el acostumbrado desastre ecológico que ello conlleva. En áreas terrestres se consiguen desde nivel del mar hasta una altura de 6.500 metros, ocupando todos los biomas disponibles.

Y lo realizan no únicamente sobre la superficie sino igualmente bajo ella, e inclusive por encima, tanto por las ramas de los árboles como habiendo experimentado alteraciones anatómicas que les posibilitan el vuelo activo como ocurre con los murciélagos, o pasivo como el caso de colugos, petauros y ardillas voladoras.

Igualmente las aguas han sido ocupadas por estos animales. Hay evidencia de que en cualquier sitio del planeta, los mamíferos se asientan en ríos, lagos, humedales, áreas litorales, mares y océanos en los cuales alcanzan  profundidades mayores a los 1000 metros. En efecto, cetáceos y carnívoros marinos son dos de las agrupaciones de mamíferos de distribución más amplia en el planeta.

Como agrupaciones taxonómicas, roedores y murciélagos, sumado a ser los más cuantiosos en variedades, son los que han poblado las mayores áreas, pues a excepción de la Antártida, pueden localizarse en todo el orbe, inclusive en islas no tan próximas a la costa, cuya colonización es imposible para otras especies de tierra.

Del otro lado, los órdenes con escasas especies, son las que menos están distribuidas a nivel global, con particular mención a dos de los tres órdenes de marsupiales americanos que se restringen a una superficie más o menos limitada del subcontinente meridional, particularmente el monito del monte (Dromiciops australis), solitario miembro de la orden Microbiotheria.

Los sirenios, si bien con superficies restringidas para cada una de las escasas especies con ejemplares vivos, pueden localizarse en Asia, África, Centro y Sudamérica y Oceanía. Ciertas órdenes son propias de continentes específicos, siendo su evolución aislada del resto de los mamíferos, como es el caso de los cingulados en Sudamérica, los tubulidentados en África o los dasyuroformes en Oceanía, por nombrar algunos ejemplos.

Si excluimos al hombre (Homo sapiens), y a los animales vinculados a él tanto domesticados como salvajes, de entre las otras especies, tal vez sean el lobo gris (Canis lupus) o el zorro rojo (Vulpes vulpes), las más extensamente repartidos ya que sus ejemplares se consiguen en la mayor parte del hemisferio norte. Igualmente  el leopardo (Panthera pardus), que se encuentra desde África hasta India o el puma (Puma concolor), de Canadá a la Patagonia austral, son dos variedades con superficies de distribución muy vastas.

El león (Panthera leo), el tigre (Panthera tigris) o el oso pardo (Ursus arctos) son otros carnívoros que se han expandido por numerosas regiones de la tierra hasta tiempos más o menos recientes, a pesar de que sus áreas de repartición hayan ido reduciéndose gradualmente hasta fragmentarse y terminar desapareciendo de gran parte de ellas hoy en día.

En contraste, una cantidad mucho mayor de ellas pueblan superficies limitadas y no todas a causa de que las hayan visto aminoradas por algún motivo, sino debido a que a lo largo de su proceso evolutivo no han podido o no han requerido expandirlas más allá de las actualmente ocupadas.

Aún así, no solo variedades determinadas han sido las que se han extinguido de áreas relativamente vastas del planeta, sino que ciertas agrupaciones enteras de mamíferos que en otra época poblaron específicos continentes, no han podido sobrevivir hasta la actualidad.

Los équidos por ejemplo, que se asentaban en condición salvaje en casi todo el mundo, hoy únicamente existen en libertad en Asia y África, habiendo sido de nuevo introducidos por el hombre en estado doméstico en las otras regiones del planeta. Por otra parte, la introducción casual o intencional de algunas especies en áreas en las que no existían, ha colocado en riesgo e inclusive ha provocado la extinción de las variedades nativas.

Número de Especies por Países

Ni el número total de especies, ni todos los países se encuentran detallados en el siguiente apartado acerca de la cantidad de especies de mamíferos a nivel global:

  • África: República Democrática del Congo (430), Kenia (376), Camerún (335), Tanzania (359).
  • América del Norte: México (523), EE. UU. (440), Canadá (193).
  • América Central: Guatemala (250), Panamá (218), Costa Rica (232), Nicaragua (218), Belice (125), El Salvador (135), Honduras (173).
  • América del Sur: Brasil (648), Perú (508), Colombia (442), Venezuela (390),​ Argentina (374), Ecuador (372), Bolivia (363).
  • Asia: Indonesia (670), China (551), India (412), Malasia (336), Tailandia (311), Birmania (294), Vietnam (287).
  • Europa: Rusia (300), Turquía (116), Ucrania (108).
  • Oceanía: Australia (349), Papúa Nueva Guinea (222).

Relación entre los humanos y los demás Mamíferos

Al constituirse el humano en aquel mamífero cuya superior evolución lo llevó a convertirse en un ser pensante, logró tener dominio no sobre su entorno sino sobre la totalidad de las otras especies presentes. De esta dependencia se desprenden una serie de hechos que pueden ser de significancia positiva o negativa y de los cuales hacemos referencia a continuación.

Aspectos Negativos

En ocasiones, los humanos han considerado como negativas a muchas especies bajo un análisis práctico pero otras veces ha sido bajo temores sin fundamento. Ciertas variedades de mamíferos comen granos, frutas y otras fuentes vegetales, sacando provecho de los cultivos humanos para conseguir el alimento.

De su lado, a los carnívoros se les puede considerar como una amenaza para la existencia del ganado e inclusive del mismo hombre. Otros mamíferos viven en áreas urbanas y suburbanas provocando ciertos problemas de consideración a la población: percances automovilísticos, destrozo e inutilizan de bienes materiales, plagas contagiosas y parasitarias, etcétera. Se ha de destacar que en esta agrupación se incluye tanto a los animales salvajes o cuasisalvajes como a los hogareños.

Entre los animales que pueden servir de ejemplo de situaciones de peligro verdadero o potencial para los humanos se encuentran los canguros en Australia, los mapaches en Norteamérica o zorros y jabalíes en la Europa mediterránea. Además, a otras variedades de mamíferos, regularmente en cercana relación con los humanos, se les vincula de forma muy estrecha con enfermedades como la rabia, la peste bubónica, la tuberculosis, la toxoplasmosis o la leishmaniosis.

A ello hay que agregar que, las variedades domésticas, particularmente las especies incorporadas a nuevos ecosistemas, han ocasionado y causan auténticas calamidades ecológicas en la flora y fauna local, lo que de modo indirecto influye negativamente no únicamente en los humanos, sino en el restante de las especies vivientes del planeta, sean animales o vegetales.

En muchas islas oceánicas la incorporación de animales domésticos como el perro o el gato, la cabra o la oveja ha implicado la extinción total o parcial de cuantiosas especies.

Aspectos Positivos

A los mamíferos se les considera como un relevante recurso económico para los seres humanos. Numerosas especies se han domesticado para conseguir de ellas recursos con que alimentarse: la leche de vacas, búfalas, cabras y ovejas, la carne de estas variedades y de otras como el cerdo, el conejo, el caballo, la capibara y otros roedores e inclusive el perro en algunas zonas del sudeste asiático.

Por otro lado, nos hemos servido de los mamíferos para el transporte o para faenas que necesitan la fuerza u otra capacidad con la que el hombre no cuenta: équidos como el asno, el caballo y su híbrido el mulo, camélidos como la llama o el dromedario, bóvidos como el buey o el yak, el elefante asiático o los perros que tiran de trineos son ejemplos que podemos citar.

No obstante, antes de lograr esta supremacía, es muy probable que los mamíferos originarios tuvieran que transformarse en animales nocturnos para librarse de la competencia con los dinosaurios. Y es posible que, para superar al frío nocturno, se iniciara en ellos el desarrollo de la endotermia, esto es, el control interno de la temperatura de su cuerpo (la vulgarmente denominada «sangre caliente»), merced a la aparición del pelaje y del sebo que lo aísla (la secreción de las glándulas sebáceas), y a la transpiración de las glándulas sudoríparas.

Toda vez que se desarrolló la endotermia, los mamíferos iniciales auténticos perfeccionaron su idoneidad competitiva de cara a otros tetrápodos terrestres, ya que su metabolismo constante les posibilitó enfrentar la severidad climática, contar con un crecimiento más veloz y desarrollar más descendencia. Sumado a los aspectos esqueléticos y de otros ya citados, presencia de pelaje y de glándulas cutáneas, que les concedieron la predominancia sobre la tierra desde el Paleoceno, los mamíferos muestran otros rasgos menos diferenciadores.

De otros mamíferos se pueden obtener fibras y cueros para la elaboración de vestuario, calzado y otros implementos: la lana de ovejas, alpacas, llamas y cabras, el cuero de reses beneficiadas para el consumo, o el de animales de peletería criados en cautiverio para tal propósito, nos pueden servir de ejemplos.

Otros mamíferos se han domesticado para ser animales de compañía, siendo el perro indudablemente el más próximo al hombre en casi todo el planeta y el de mayor versatilidad (pastoreo, rescate, seguridad, cacería, espectáculo…). Existen otros como el gato, el hámster, el cobaya, el conejo, el hurón, el colicorto, y ciertos primates que se cuentan entre las mascotas con mayor expansión a nivel global.

La cacería es otra actividad de la cual los humanos se benefician de los mamíferos. Desde el inicio de la humanidad hasta la actualidad, la caza ha sido y sigue siendo aún en ciertas sociedades humanas un trascendental recurso alimenticio. Igualmente ciertos mamíferos se domestican para actividades deportivas o relacionadas con el juego: prácticas como la equitación implican el aprovechamiento de una de las variedades de mamíferos que más se conoce y aprecia en casi la totalidad de las culturas y civilizaciones: el caballo (Equus caballus).

Tanto las atracciones circenses como los parques zoológicos igualmente son dos iniciativas en las que el hombre se aprovecha de los mamíferos y otras especies. Asimismo ciertos mamíferos salvajes significan un beneficio directo para el hombre sin que éste participe en nada. Por decir, los murciélagos son de gran ayuda contra las plagas de insectos en las plantaciones o las áreas pobladas, regulando además por ende a los portadores de algunas enfermedades contagiosas y parasitarias que colocarían en grave riesgo la salud de los pobladores.

Conservación

En los últimos quinientos años, más de 80 especies diferentes han desaparecido. La explotación exagerada de la tierra, la devastación del hábitat, la desintegración de los territorios por los que se reparten, la incorporación de especies exóticas y otras influencias ejercidas por el hombre son una amenaza para los mamíferos de todo el planeta.

Hoy en día, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Naturales (IUCN) estima que cerca de un millar de especies más se hallan en serio riesgo de extinción. Existen una serie de factores que contribuyen a la potencial desaparición de las especies, entre ellos:

  • Existen especies que son inusuales por naturaleza, y su escaso número de ejemplares es un relevante elemento de riesgo.
  • Asimismo aquellas que requieren vastos territorios se ven bajo amenaza, en esta oportunidad por la pérdida de espacios libres de la presencia humana y la fragmentación territorial, como el caso del lince ibérico.
  • Cualquier especie que sea un peligro para los humanos o para sus bienes o propiedades está severamente amenazada por el hostigamiento y la persecución a las que se ven sujetas, como es el caso del tilacino.
  • Las variedades salvajes que son aprovechadas como medios alimenticios o económicos por el hombre, regularmente se hallan en niveles críticos, ejemplo de ello son las ballenas y los rinocerontes.
  • Evidentemente, el cambio climático que altera el hábitat es un peligro, no siéndolo únicamente para los mamíferos sino para toda lo viviente en el planeta.

Ejemplos de Animales Mamíferos

Los mamíferos son especies vivientes que se han caracterizado porque las hembras dan de comer a sus crías por medio de glándulas mamarias que producen leche. Aquí les dejamos una lista de algunos de los mamíferos más representativos de la clase.

Ballena: Es un cetáceo, esto es un mamífero adecuado a la vida en el agua. En contraste a los peces, los cetáceos cuentan con respiración pulmonar a pesar de tener un cuerpo parecido al de aquellos, ya que los dos detentan fisonomías hidrodinámicas.

Caballo: Este es un mamífero perosidáctilo, esto es que cuenta con dedos impares que terminan en pezuñas. La configuración de sus patas y cascos no se encuentran en ningún otro organismo. Su alimentación es herbívora.

Chimpancé: Primate de gran proximidad genética con el hombre, lo cual indica que las dos especies cuentan con un antepasado afín.

Delfín: Hay variedades de delfines oceánicos y delfines de río. Son cetáceos, al igual que las ballenas.

Elefante: Es el mamífero de tierra de mayor tamaño, cuyo peso puede ascender a más de 7 toneladas y a pesar de que en promedio su altura es de tres metros. Ciertos elefantes viven hasta 90 años. Se pueden comunicar mediante  vibraciones que producen en el suelo.

Gato: Pese a que el perro parezca ser el animal hogareño por excelencia, el gato ha vivido con los humanos desde hace unos 9 mil años atrás. Cuentan con una enorme destreza, merced a la flexibilidad de sus extremidades, el uso de su cola y su “reflejo para enderezarse” que les posibilita girar su cuerpo en el aire cuando descienden y así posarse siempre sobre sus patas. Por su estupenda plasticidad soportan caídas de alturas considerables.

Gorila: Es el más grande de los primates y puebla los bosques africanos. Su alimentación es herbívora y sus genes guardan una similitud del 97% con los de los humanos. Pueden alcanzar una altura de 1,75 metros y su peso puede ascender hasta los 200 kilogramos.

Hipopótamo Común: Mamífero semiacuático, esto es que transcurre el día en el agua o en el lodo y únicamente al anochecer sale a tierra en busca de hierbas para alimentarse. Hay un ancestro afín entre los hipopótamos y los cetáceos (ballenas, marsopas, y demás). Su peso puede alcanzar las tres toneladas, y aún así, merced a sus poderosas extremidades, pueden correr velozmente, pese a su gran volumen, y a una velocidad similar a la de un ser humano promedio.

Jirafa: Es un mamífero artiodáctilo, esto es, que sus extremidades cuentan con dedos en cantidad par. Su presencia mayoritaria es en el continente africano y es el mamífero terrestre de mayor altura llegando a alcanzar  casi 6 metros. Puebla variados ecosistemas, como las planicies, los pastizales y las selvas abiertos. Se estima que su estatura es una adecuación evolutiva que le posibilita alcanzar a hojas de árboles que se encuentran alejadas del alcance de los otros animales.

León Marino: Es un mamífero del mar, de idéntica familia que las focas y las morsas. Al igual que los otros mamíferos marinos, tiene pelaje en ciertas áreas del cuerpo como los alrededores de la boca y una capa de grasa para contener la pérdida calorífica.

León: Mamífero felino que mora en las regiones del África subsahariana y en el noroccidente de la India. Es una especie en riesgo de extinción, por lo que numerosos ejemplares se les mantiene en reservas. Es una fiera carnívora, depredador primordialmente de otros mamíferos de gran tamaño como ñus, impalas, cebras, búfalos, nilgós, jabalíes y ciervos. Para lograr obtener su alimento, estos animales acostumbran cazar en grupos.

Murciélago: Se les conoce como los únicos mamíferos que cuentan con la capacidad de volar.

Nutrias: Mamíferos carnívoros que moran primordialmente en el agua, pero no llegaron a perder su pelaje como otros mamíferos acuáticos. Se alimentación se fundamenta en peces, aves, ranas y cangrejos.

Ornitorrinco: Monotrema, este es uno de los escasos mamíferos (al igual que los equidnas) que ponen huevos. Es tóxico y atractivo por su apariencia, ya que, pese a que tiene su cuerpo revestido de pelos como la mayoría de los mamíferos, cuenta con un hocico con forma muy parecida al pico de los patos. Solamente se conoce su presencia en el oriente de Australia y en la isla de Tasmania.

Oso Polar: Se le tiene como uno de los mamíferos terrestres existentes de mayor tamaño. Mora en las regiones gélidas del hemisferio norte. Su cuerpo se ha adaptado a las bajas temperaturas merced a varias capas de pelo y grasa.

Rinoceronte: Son mamíferos que habitan en África y Asia. Son fácilmente reconocidos por los cuernos que llevan sobre el hocico.

Ser Humano: Los humanos son parte de la clase de los mamíferos y una gran proporción de los rasgos generales de todos ellos son igualmente compartidos por los humanos. El vello del cuerpo humano es el rastro evolutivo del pelaje de otros simios.

Tigre: Mamífero felino que mora en el continente asiático. Es un importante depredador, no sólo de modestos mamíferos y aves, sino igualmente de otros depredadores como lobos, hienas y cocodrilos.

Zorro: Mamíferos usualmente de vida solitaria. Sus glándulas mamarias se encuentran superdesarrolladas. Como parte de su sistema de defensa y ataque, cuenta con una capacidad auditiva superior, así como con una visión sumamente evolucionada para ver en la oscuridad.

Perro: Es una especie del orden del lobo, de la familia de los cánidos. Se conocen más de 800 razas de perro, con lo cual abiertamente excede a cualquier otra especie. Cada variedad presenta notables diferencias en todos sus rasgos, desde el pelo y el tamaño hasta la conducta y el tiempo de vida.

Otros ejemplos de mamíferos son: Almiquí, Koala, Alpaca, Leopardo, Ardilla, Llama, Armadillo, Mapache, Canguro, Marsopa, Cerdo, Orca, Ciervo, Oso gris, Coatí, Oso hormiguero, Comadreja, Oveja, Conejo, Panda, Diablo de Tasmania, Pantera, Foca, Rata, Guepardo, Ratón, Hiena, Topo, Jaguar, Vaca, etc.

El Éxito Evolutivo de los Animales Mamíferos

Descubrimientos fósiles de los últimos tiempos han revelado que, previo a que un meteorito diese por terminada la vida y el predominio de los dinosaurios, los mamíferos ya se encontraban echando las bases de su venidero dominio en el mundo. Los investigadores usualmente se han cuestionado cuándo y de qué manera los mamíferos alcanzaron a ser los vertebrados preponderantes. Empero hasta entonces no se habían encontrado suficientes fósiles al respecto.

En los recientes 15 años han acontecido una sucesión de hallazgos que han ofrecido información acerca de la diversificación y el triunfo de dicha clase y que esclarecen el rol desempeñado por la desaparición de los dinosaurios. Tales descubrimientos han revelado que los mamíferos se originaron mucho tiempo antes de lo imaginado y que desarrollaron un grupo de especializaciones durante el predominio de los dinosaurios. La repentina extinción de los dinosaurios facilitó el camino a los mamíferos placentarios.

En un atardecer invernal a principios de 1824, el investigador y teólogo inglés William Buckland se dirigió a la Sociedad Geológica de Londres. El salón se agitaba de expectación. Buckland había ganado fama por sus clases apasionadas en la Universidad de Oxford, en la cual se contaba que, trajeado con todos sus atuendos académicos, traspasaba piezas de animales y fósiles entre sus fervorosos estudiantes.

Por años había circulado el rumor de que resguardaba enormes huesos fósiles, hallados por picapedreros en los pedregales de la campiña inglesa. Luego de casi diez años de estudio, se hallaba preparado para divulgarlo públicamente. Manifestó a la audiencia que esos huesos fueron parte de un remoto animal parecido a un lagarto pero de mucha más antigüedad que cualquier reptil de la actualidad, al cual denominó megalosaurio. La muchedumbre quedó absorta. Buckland había presentado al primer dinosaurio.

Ese atardecer fue un momento crucial para la historia de la ciencia, durante el cual se desencadenó una fascinación por los dinosaurios que aún hoy en día se mantiene. Pero lo que tiende a olvidarse es que en igual fecha Buckland hizo otra revelación; de magnitud mucho menor, pero igualmente revolucionaria. A través del estudio de los otros fósiles encontrados junto al megalosaurio en los pedregales, analizó el hallazgo «asombroso» de dos modestos hocicos de mamífero, de similar tamaño a las mandíbulas de un ratón.

Hasta la fecha, los sabios consideraban que los mamíferos eran de fecha más reciente y que emergieron mucho más tardíamente en la escala geológica, tras el declive de los lagartos y las salamandras gigantescas. Las dos diminutas mandíbulas contaban con los caninos típicos de los mamíferos y conformaban el indicio inicial de que la historia de esta clase era de mucha mayor antigüedad.

Esos hocicos planteaban una sucesión de enigmas: ¿Cuán vetustos eran los mamíferos? ¿Cómo eran y cómo lograron vivir a través del prolongado dominio de los dinosaurios? ¿Cómo emergieron sus rasgos (la piel, las glándulas mamarias, el cerebro de mayor tamaño, la dentición compleja y los sentidos desarrollados)? ¿Y por qué una agrupación, los placentarios, que se caracterizaban por dar a luz crías con mayor desarrollo y que hoy comprenden más de 5.000 especies, de murciélagos minúsculos a ballenas gigantescas, pudo conquistar el mundo?

Casi dos centurias luego de la conferencia de Buckland, esas interrogantes continuaban siendo de difícil respuesta, dado la muy escasa cifra de fósiles de esos mamíferos iniciales. Pero en los últimos quince años han ocurrido muchos hallazgos paleontológicos que, después de todo, están posibilitando delinear su evolución, de las minúsculas alimañas que moraban a la sombra del megalosaurio hasta el sorprendente abanico de hoy día.

Inicios Humildes

Como muchas dinastías, los mamíferos se originaron en una cuna modesta. En el lenguaje científico, en la organización del árbol de la vida, la clase zoológica de los mamíferos incluye a los monotremas (ovíparos), los marsupiales (que amparan a sus crías diminutas en una bolsa) y los placentarios, así como a la totalidad de los descendientes, hoy desaparecidos, del ancestro común.

Los animales iniciales cuya apariencia y conducta se asemejaban a la de los mamíferos de la actualidad eran un agrupación diversa llamada mamaliaformes, una denominación muy adecuada para designar a los parientes más próximos de los mamíferos auténticos. Provenían de los cinodontes, variedades primitivas que mantenían numerosos aspectos reptilianos.

Origen del Cerebro de los Mamíferos

Un olfato y tacto de más perfeccionado podrían anteceder la evolución del cerebro en los mamíferos. El análisis de los restos craneales fosilizados de animales previos a los mamíferos iniciales señala que las zonas del cerebro vinculadas al olfato y al tacto, al igual que la armonización neuromuscular, promovieron la evolución del cerebro en el trayecto evolutivo que dio origen a los mamíferos.

Se realizaron exámenes de fósiles de unos 190 millones de años atrás, en específico de Morganucodon y Hadrocodium, antecesores de los mamíferos, conseguidos en un depósito fósil del Jurásico en China. Los dos contaban con un cerebro de mayor tamaño de lo que se esperaba para ejemplares de su época y en proporción a la masa de su cuerpo.

A pesar de que se habían analizado por años los rasgos externos de los cráneos de esas variedades extintas, se ignoraban los rasgos internos de los mismos. A través de tomografía axial computarizada (TAC) de elevada resolución, los investigadores han podido elaborar ahora un prototipo virtual de los cerebros que alojaban. Los moldes se equipararon con los TAC realizados a fósiles de otras 12 variedades, entre los cuales estaban los cinodontes, reptiles primitivos que antecedieron a los mamíferos, y casi 200 especies de mamíferos del presente.

Merced a tales comparaciones, se ha llegado a concluir que, en Morganucodon y Hadrocodium, las superficies del cerebro que dirigen los sentidos del olfato y del tacto, así como la armonización neuromuscular, habían sufrido un desarrollo más avanzado que el restante del cerebro. La presencia de un sentido del olfato y uno del tacto más precisos pudieron haber sido trascendentales para que los mamíferos supervivieran y prosperaran en la fase más temprana de nuestra historia evolutiva.

Animales Mamíferos desaparecidos de Sudamérica

Los fósiles más recientemente hallados en los Andes chilenos son referencia de mamíferos únicos que en tiempos remotos deambulaban por Sudamérica. Tales descubrimientos están alterando las ideas existentes acerca de los eventos geológicos del continente.
 
En el límite de una vasta pradera, dos herbívoros con pezuñas, similares a caballos, un notoungulado que nos hace recordar a un antílope y un perezoso de tierra, se alimentan con tranquilidad, indiferentes a la amenaza que les aguarda. También absortos se encuentran están la chinchilla y un minúsculo marsupial parecido al ratón que mordisquean semillas en los alrededores.

Súbitamente, ocurre la catástrofe: uno de los volcanes resquebrajados y recubiertos de nieve del horizonte estalla. Un torrente de cenizas lodosas es arrojado por sus pendientes empinadas. Algo después, esa turbia masa invade los llanos y entierra en su trayecto a los incautos animales.

Para los animales que fueron sepultados, ese torrente volcánico resultó catastrófico. Para la paleontología, en contraste, se transformaría en algo afortunado. Luego de decenas de millones de años del deceso prematuro de aquellos mamíferos, la fortaleza exhumadora de la orogénesis y la erosión posterior dejaron al descubierto remanentes de sus osamentas fósiles en los Andes de Chile central.

Fueron descubiertos en el año 1988, al tanto que buscaban rastros de dinosaurios en un valle escarpado del río Tinguiririca, en las proximidades de la frontera con Argentina. Fue tan fructífero el hallazgo, que desde esa fecha se ha retornado a la zona con frecuencia anual para proseguir el estudio de los restos. Hasta el día de hoy, se han desenterrado más de 1.500 fósiles de mamíferos ancestrales, en decenas de emplazamientos paleontológicos en los Andes centrales de Chile.

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